Ella entró, cerró la puerta a su espalda.
Un muchacho de unos dieciocho años estaba sentado en una cegadora silla blanca, mientras que un MT canoso comprobaba al estudiante.
-Estoy bien-, dijo el muchacho. -Más que nada recibí la mierda y el viento que me golpeó afuera. Estoy bien. -
-Me llamaron para darle una mirada, te doy una mirada.-
El MT corrió una varilla sobre la contusión en la mandíbula del niño.
Eve le dio una mirada a los dos policías desplomados en un sofá del mismo blanco cegador, señaló uno a Baxter, que puso los ojos en el cielo.
Sí, pensó, una llamada al poder más alto. Lo vamos a necesitar.
-Soy el teniente Dallas-, dijo al muchacho.
-Ah, sí, hola. Soy Zach. ¿Puedo salir de aquí ahora? Necesito encontrar a Kelly. Vine con Kelly. Ella iba a la escuela con la chica muerta. Vine con Kelly porque estaba asustada de ver a la niña muerta. -
-¿Cuál es el nombre completo de Kelly?-
-Nim Kelly. Todos se golpearon allí, y yo no sé si ella está bien. -
-Detective Baxter, que alguien encuentre a la Srta. Nim-.
-Sí, señor, de inmediato.-
-Gracias. Me sentiré mejor cuando sepa que está bien. Estábamos juntos, y como dije, estaba asustada. -
Él tenía un parecido superficial a Pauley, notó. La complexión básica, el color, el pelo enmarañado. Notó la gorra en su regazo.
-Zach, me gustaría pedirte disculpas por los lamentables hechos, y cualquier inconveniente que hayas experimentado. Y también asegurarte, que voy a ocuparme de esto personalmente. -
-Yo estaba allí parado, entonces fue como que si me hubiera atropellado un MAXIBUS y me encontré masticando la alfombra, y todo el mundo estaba gritando y corriendo. Creo que alguien me pisó. Estos tipos, me pusieron las esposas, y yo oía gritar a Kelly. Pero me quitaron el aire, ¿sabe? Yo no podía hacer nada. Era extraño, pero...-sonrió un poco. –Me quede helado, también. Ellos dijeron cosas sobre mis derechos y todo eso. ¿Tengo que llamar a un abogado? -
Ella esperaba por el infierno que no lo hiciera. Cualquier abogado que al que le valiera, facturaría solo por golpear a un cliente y demandaría al departamento pateándole el culo.
-Tú no estás en ningún problema, Zach. Fue un error, muy lamentable. Una vez más, espero que aceptes mis disculpas personales-.
-Claro. No pasó realmente nada. -
Baxter se deslizó detrás de ella -Kelly está bien, Zach. Ella te está esperando fuera. -
-Correcto. Así que, ¿me puedo ir? -
-¿Está bien?- Le preguntó Eve al MT.
-Tienes un par de golpes, eso es todo.- El MT volvió su mirada a Eve. -Usted está mal.-
-Si quieres dar al detective Baxter tu nombre completo e información de contacto-, le dijo Eve a Zach, -el oficial en la puerta te llevará a Kelly. Si tienes alguna pregunta, o cualquier problema, puedes ponerte en contacto conmigo en la Central de Policía. -
-Eso es lo importante.- Se puso la gorra de nuevo, se levantó. -Todo ha sido totalmente Dalí.-
-Por lo menos. Baxter, préstame tu grabadora. La mía se dañó. -Ella la tomó, se la prendió.
-¿Quieres que te eche un vistazo en la cara?-, le preguntó el MT.
-Ahora no-.
-Bueno.-Sacó un envoltorio de frío de su caja, se lo tiró. -Ponte esto de todos modos.-
Esperó hasta que Zach y el MT salieran, luego se volvió hacia los dos policías.
-Registro encendido. Dallas, teniente Eve, en una entrevista con dos Jodiditos exaltados que han logrado socavar por completo una operación precisamente organizada y permitieron a un sospechoso de asesinato irse tranquilo. -
-Teniente…
-Usted no habla hasta que le ordene.- Deliberadamente, se volvió hacia el que había guardado silencio. -Nombre, rango, división-.
-Oficial Glen Harrison, de la 125, asignado a ilegales con el capitán MacMasters.
-Usted, los mismos datos.-
-Oficial Kyle Cunningham, de la 125, asignado a ilegales con el Capitán MacMasters-
-¿Y ustedes dos payasos han decidido hacer el trabajo por mí hoy?-
-Hemos venido a presentar nuestros respetos, ofrecer nuestro apoyo al capitán y su esposa. Todos saben que la investigación se estancó-.
¿En serio? -dijo Eve alegremente, mientras que Harrison cerró los ojos ante el comentario de su compañero.
-Eso es lo que dicen-, dijo Cunningham.
-Y usted decidió dar a la investigación un poco de impulso maltratando a un civil, interrumpiendo el servicio conmemorativo, y provocando el pánico generalizado. Momento durante el cual el sospechoso real aprovechó para eludir a los que están trabajando en la investigación. -
-El chico se parecía a él.-
Sus ojos se volvieron rendijas. -¿Y cómo lo sabe, Oficial Cunningham? ¿Cómo has tenido la información descriptiva del sospechoso? -
-Las noticias corren-.
-Así que, por un lado las noticias dicen que la investigación está paralizada, y por el otro las noticias dicen que tenemos la descripción de un sospechoso. Debes juntar las manos y joderte en mi opinión. El hombre que mató a dos personas se ha escapado, debido a sus acciones. La investigación se ve comprometida, el departamento es ahora vulnerable a una demanda civil no sólo del chico que tiraron al suelo, sino de este establecimiento, y de cualquier otra persona que pueda haber sido herida o que simplemente decida alegar dificultades emocionales. Ustedes pendejos. -
-Mire, no tengo que escuchar esto.- Cunningham se paró. -Le di un vistazo a los bocetos, y el chico se parecía a él, incluso vestido como estaba. Actué, que es más de lo que homicidios ha estado haciendo desde que la chica del capitán fue violada y asesinada el domingo. -
Eve dio un paso adelante. -Pon tu culo gordo abajo o yo lo voy a poner.-
-Me gustaría ver que lo intente.-
-Cunningham, por el amor de Cristo, por amor a Cristo.- Todavía en el sofá, Harrison se pasó una mano por la cara.
-Oficial Cunningham, se ha ganado un período de treinta días adentro por insubordinación. Además su estado será determinado. Una persona se sienta cuando le digo que se siente, o se busca estar sesenta días mirando hacia arriba. -
-El capitán es mi jefe-, dijo, pero él se sentó.
-Y yo soy su superior —de muchas maneras. Pero sí, el capitán es su jefe. Sus acciones de hoy han destruido una operación que podría —muy bien— haber asegurado que el hombre que violó y asesinó a Deena MacMasters estuviera justo bajo la custodia de mierda ahora. ¿Quién le mostró el dibujo? -
Cunningham alzó la barbilla. -Yo no digo nada más hasta que tenga mi representante.-
-Su elección.- Miró a Harrison. -¿Usted?-
-No he visto el boceto. Me enteré, pero yo no lo vi. Cunningham tomó al niño hacia abajo, me gritó que tenía el hijo de puta y necesitaba asistencia. Yo ayudé. -
-Escríbelo, llamen a sus representantes. ¡Fuera de mi vista -.
Cuando salieron, Baxter se acercó, tomó la envoltura fría, lo desenvolvió. -Utilízalo. Tu ojo se está poniendo negro. -
Lo retorció, imaginando por un feliz momento que la envoltura fría era el cuello de Cunningham. -Cristo Jesús, Baxter-.
-Estamos hasta la sopa, malditos sean. Patearía el culo de Cunningham, pero es una pérdida de tiempo. Para qué vale la pena, tenemos una perspectiva bastante clara de cómo se fue —y se fue rápidamente. Harrison lo dijo directamente. Se fue para ayudar a otro oficial. No puedo verte colgándole por ello. -
-Eso no depende de mí.-
-Yo justo vi al hijo de puta. A Pauley. Justo lo hice, entonces el lugar se enloqueció, alguien gritó -bomba-. No pude llegar a él, me empujaron hacia atrás, atraparon en un rincón Trueheart sacó a una mujer de edad con él. Ella se golpeó en frío. Lo teníamos, Dallas. Nosotros lo teníamos. -
-Hay que tomar medidas ahora.- Arrastró su mano por el pelo. -Y tengo que llevar mi culo para que acabe frito como el de Cunningham.-
-No es justo. No es jodidamente correcto. -
-Mi opción. Mi sopa. -
Peabody estaba esperando cuando Eve salió. -El comandante está en la sala de meditación, en este nivel. Podemos ir ahora. -
-Voy a ir ahora. Informa al equipo que vamos a interrogar en la sala de conferencias en una hora. -
-Voy a informar al equipo, y vamos a entrar. Tú tienes rango, pero somos socios. Estoy en esto también. -
-No tiene sentido que ambas consigamos que nos pateen el culo.-
-No para mí.-
--Muy bien. Es tu culo. -
-Cada pulgada cuadrada. Trueheart! Informa al equipo que lo interrogaremos en una hora en la Central, en la sala de conferencias. Es embriagador exceder en grado a alguien -, dijo Peabody, mientras continuaban su camino. -Por lo menos estoy sobre él, por el momento.-
-Whitney va a apretar hasta a los uniformados. Uno de nosotros filtró el boceto, y apuesto a que fue un uniformado de allí. Así que, después de que nos asen, asaremos a algunos. De cualquier manera, todo se reduce a Mierda en esta ocasión. -
Se detuvo fuera de la sala de meditación. -Última oportunidad-.
-No. Yo voy -Peabody misma abrió la puerta.
Jonás y Carol MacMasters estaban sentados juntos en un pequeño sofá. Desde su silla, Anna Whitney se inclinaba hacia delante y servía té de una tetera en delicadas tazas. Whitney se apartó de la ventana.
-Vamos a hablar en otro lugar-, dijo, pero antes de que pudiera alejarse de la ventana, Carol se levantó.
-¿Cómo pudo permitir que esto sucediera? ¿Cómo pudo? En el Memorial de Deena. -
-Carol, detente. Alto. -MacMasters se paró.
-Es una vergüenza.-
-Sí, lo es.- Tomó a su esposa por los hombros. -Y fue uno mis hombres el que lo provocó no el teniente. Era mi hombre-.
-Independientemente de eso, esta fue mi operación-, dijo Eve, -y mi responsabilidad. No tengo excusa, Sra. MacMasters, y mis disculpas son poco adecuadas-.
-¿Se supone que eso significa algo para mí?- Sus ojos ardían con una furia que Eve imaginó la hería menos que el dolor. -¿Usted es la responsable?-
No, pero es todo lo que tengo. Debería estar aquí de pie diciendo que tengo al hombre que mató a su hija en custodia, y no lo estoy. Nada de lo que diga puede significar algo para usted. -
-Carol.- Soltando la tetera, dijo Anna. -Has sido la esposa de un policía demasiado tiempo para hacer esto. Has sido esposa tiempo suficiente para saber que todo lo que puede hacer un policía se está haciendo, y que arremetiendo contra el teniente no ayudarás a Deena. -Ella se levantó. -Ahora, ven conmigo. Vamos a ir a sentarnos con Deena mientras esto se arregla-.
Se llevó a Carol, cerró la puerta sin hacer ruido detrás de ella.
-Teniente-, dijo Whitney fríamente, -informe-.
Lo hizo fríamente y con cuidadoso detalle. Cuando habló de Harrison y Cunningham, MacMasters apoyó la cabeza en sus manos.
-¿Quién lo filtró?- exigió Whitney.
-Voy a interrogarlos en una hora, señor. Tendré la información dentro de una hora y cinco. -
-Espero que usted tenga un mejor control de su equipo, teniente. Espero que usted tenga el juicio y el control para evitar este tipo de fuga en una operación bajo su mando. -
-Sí, señor.-
-Jack-. MacMasters habló con cansancio. -Eran mis hombres.-
-Y como la teniente correctamente dijo, esta era su operación y su responsabilidad.- Whitney volvió la mirada deliberadamente a Eve. -Teniente, voy a necesitar una evaluación completa y el informe escrito, esta noche.-
-Sí, señor. Voy a afinar el equipo de acuerdo a esa evaluación, y le presentaré un panorama detallado de la operación alternativa de mañana para detener al sospechoso con la cooperación de Sra. Mimoto. -
-Si espera que no libere el boceto de Darrin Pauley y algunos datos relevantes al comisario y al público a través de los medios de comunicación, es mejor que me lo venda bien a mí.-
-Si soltamos el boceto, le haremos saber que estamos cerca, y podrá escaparse.- Él ya podría haber escapado, pensó. Y eso era una bola dura, caliente en el vientre.
-Es joven,- continuó, con calma, con firmeza, -y es paciente. Él puede darse el lujo de esperar, un año, cinco años antes de ocuparse de otro objetivo si huye ahora. Puede seleccionar otra. Él va a alterar su aspecto, —el cual fue lo suficiente inteligente para modificar hoy—, usar su habilidad en el fraude de identidad para tomar otra identidad, o una serie de ellas, e instalarse de nuevo hasta que Deena y Karlene Robins se olviden, hasta que los otros objetivos conocidos dejen de estar protegidos. -
-Ella tiene razón, Jack.- MacMasters levantó una mano, la dejó caer. -Dallas estaba en lo cierto al venir aquí hoy. Ella tiene razón sobre esto. Si tengo algún peso aquí, quiero que tú y el comisionado sepan que estoy de acuerdo con la teniente. -
Eve tomó el peso MacMasters y empujó con más del suyo propio. -Comandante, si soltamos el dibujo, tendremos a imbéciles como Cunningham inundando la línea de punta con avistamientos de adolescentes y veinteañeros con gorras de béisbol, mientras que Pauley cierra su tienda aquí y se mueve esperando su oportunidad.
-Si soltamos el dibujo, él gana. Si dejamos que esto salga y, francamente, Comandante, me quema el culo, pero si permitimos que los medios de comunicación describan este fiasco de hoy como un error monumental cometido, y controlamos lo que le damos, va a estar más seguro, y se va a mover hacia la señora Mimoto mañana, como estaba previsto. Lo liberamos y perdemos la oportunidad. -
-Nosotros lo habríamos tenido hoy, señor.- Cuando Peabody habló, Eve la miró con una mezcla de sorpresa y disgusto. -Eso no es una excusa, es un hecho. Vamos a necesitar entrevistar a los miembros del personal aquí, y acceder a su seguridad ya que es obvio que Pauley Darrin entró mucho antes, y estaba en el edificio antes de la conmemoración. Pero aún con eso, lo habríamos tenido. -
Whitney enarcó las cejas. -¿Estás seguro de eso, detective?- Eve estaba bastante segura de que escuchó tragar a Peabody, pero su compañera continuó con lo que pasaba por confianza. -Sí, señor. El Detective Baxter lo vio, al igual que el teniente. Su comunicación conmigo se retrasó debido al caos que Cunningham y Harrison crearon, el mismo caos que hirió a Dallas y dañó su comunicador. En lugar de entrar a la sala donde podríamos y lo habríamos encerrado, se escabulló aprovechando la confusión y evitando el riesgo de ser entrevistado como ahora estamos entrevistando a un número de participantes. El es cuidadoso, señor, como su perfil. Él se comportó exactamente como lo habíamos previsto. Él se comportará como esperamos mañana-.
-¿Y usted está dispuesta a arriesgar la vida en eso?-
-Comandante…
-No,- Peabody interrumpió a Eve. -Usted me preguntó. Yo correría el riesgo de mi vida por el juicio del teniente. Es más fácil decirlo, ya que, en este caso, la mía corre el mismo camino. Yo no arriesgaría vidas, incluso la mía, para salvar la cara del departamento. Eso es lo que estaría haciendo al dar a conocer la cara de Pauley ahora. Arriesgar la vida para salvar la cara. Esa es mi opinión, señor. -
-Jack, de nuevo, si importa, esa es mi opinión también.-
Whitney miró a MacMasters. -Y la mío, pero todavía tiene que ser vendido. Voy a hablar, muy poco, con los oficiales de Harrison y Cunningham. Son sus hombres, Jonás, pero el hecho sigue siendo que el funcionamiento y los resultados son responsabilidad de Dallas. -
-Sí, señor, lo son-, Eve estuvo de acuerdo.
-Usted tiene treinta horas. Puedo mantener la información durante treinta horas. Si el sospechoso no está en custodia en ese momento, vamos a publicarlo. Maldita sea la fuga, teniente, y logre que se haga. -
-Sí, señor. Capitán, mis sinceras condolencias-.
-Quiero estar- MacMasters se puso de pie. -La fuga le costará por lo menos un hombre. Quiero ocupar su lugar. -
Había momentos, pensó Eve, en que había que actuar con los instintos. -Con el permiso del comandante, lo podríamos utilizar-.
-Su opción. Tendré que llevar a Anna y Carol a casa. -
Voy a conducir -, dijo Roarke cuando se preparaban para dirigirse a la Central. Con un encogimiento de hombros Eve se deslizó, y se entregó al lujo de cerrar los ojos.
Volvió a abrirlos cuando algo cayó en el regazo. Abrió sus ojos ante la barra de chocolate. -Primero pastel, ahora dulces.-
-Pensé que podrías tener un subidón.-
-Podría haber sido peor.- Le dolía la cabeza, la cara le latía, y su sospechoso estaba probablemente con una cerveza fría y una buena risa. -No sé cómo, en este mismo instante, pero podría haber sido peor. Podría haber sido la langosta-, decidió, y rasgó el envoltorio del chocolate. -Eso habría sido peor.-
-Para una nota más feliz, yo no creo que el departamento tenga que preocuparse por una demanda de la compañía de duelo.-
Lo mordió, saboreó. -¿Qué has hecho, comprar la casa?-
-Una solución interesante, pero no. Simplemente señalé que la compañía tenía la mayor parte de la responsabilidad, ya que era su seguridad la que permitió entrar a un intruso, lo que se supuse era un término más sabio que sospechoso-.
Tomó otro bocado, se burló un poco. -Lo hiciste.-
-El hecho es que permitieron el acceso de intrusos a sus instalaciones, en un memorial para una menor asesinada, donde varias personas, incluyendo oficiales de policía resultaron heridos. Creo que los responsables ya entienden las ramificaciones, las posibles consecuencias —y la publicidad— de una contrademanda. -
-Eso es como una rueda de negocios.-
-Lo es, sí. ¿Cómo está mi cara favorita? -
Ella se volvió hacia él para estudiarlo. -Te ves bien-.
-Y tan cariñosa por lo que veo en el espejo, me gusta aún más tu cara.-
-Me duele-. Ella se permitió un mal humor momentáneo. -Me alegro de que me duela porque me recuerda que lo jodí.-
-Oh, bueno, es hora de la fiesta de la compasión. Sigue entonces, estás entre amigos. -
-Yo debería haber previsto que se filtraría en el personal.-
-¿Por qué?- Roarke la miró, trató de no sonreír cuando la miró fruncir el ceño ante el siguiente bocado de dulces. -Desde donde estoy sentado hubo más problemas de los que vale la pena —o debería haber habido.-
-Porque él es cuidadoso. Tuvo una mejor cubierta. El que mira a todos aquellos trajes negros ve nada más que otro traje negro. Le dio más acceso permitiéndole elegir su momento, que fue el pico. -
-Y añadió el riesgo de ser tomado por los funcionarios y administradores que conocen a las personas asignadas a cada suite o memorial. Te voy a decir por qué se fue de esa manera —tomó un riesgo innecesario— si quieres mi opinión sobre ello. -
-Voy a tomar tu punto de vista en él.-
-Podría echar un vistazo a su trabajo, de cerca, darse otra palmadita en la espalda a él mismo.- Ajustando su velocidad, Roarke se coló a través de una luz en amarillo. -Él ofrece algunas flores, le da una mirada. Y yo apuesto a que esperaba tomarse unas fotos para recordarlo con cariño. -
-Maldita sea. Maldita sea, eso es exactamente lo que él haría. -Ella arrastró una mano por el pelo, la retiró. -Lo perdí.-
-Es fácil verlo desde este lado, analizar el por qué después de los hechos. Su juventud es parte de lo mismo —cuidado e impulso— y lo más probable es que ella haya sido su primer asesinato. Esta es su misión, y habría tenido cuidado de no correr riesgos. Ahora, tiene los ingredientes para un agradable álbum de recuerdos. -
-Vamos a mantener esto entre nosotros, por ahora. Dejé a MacMasters en el equipo. No tiene por qué escuchar esto. -
-¿Es sensato, dejarlo participar?-
-Voy a averiguarlo.-
Se tomó su tiempo para llegar a la sala de conferencias. Ella quería que todos estuvieran reunidos cuando llegó. Caminó con fuerza, parándose al frente de la sala, esperando a que Roarke se sentara.
-A partir de ahora el capitán MacMasters se une a este equipo. Voy a tomar los informes individuales y analizarlos. Antes de hacerlo, quiero que la persona que compartió el boceto del sospechoso con el detective Cunningham, y posiblemente otros, se identifique. -
Ella no necesitó una mano levantada, una confesión, no cuando vio los ojos del Oficial Flang.
-Flang, explíquese-.
-Teniente, yo sólo estaba tratando de ayudar. Se estaba llenando realmente de gente allí, y si teníamos más ojos…
-¿Le di o no le di una orden directa al respecto, Oficial, cuando se planteó la cuestión en la sesión informativa antes de la operación?-
-Sí, señor, pero…
-Tengo que asumir, Oficial, que se considera más capaz de dirigir la operación que yo, que usted cree que su juicio superior al mío.-
-No, señor, yo pensé…
-Usted pensó que era aceptable desobedecer una orden directa de un funcionario superior. Está equivocado. Está en el informe, Oficial Flang, y está despedido. -
-Teniente…
-No diga nada-. Su orden congeló la sala cuando Flang se marchitó visiblemente bajo su mirada. -Es más, si una gota, —una sola gota— de este dispositivo se filtra, me ocuparé de que usted sea acusado de obstrucción a la justicia. Quiero una lista de todos los nombres con los que compartió esta información en mi escritorio dentro de quince minutos. Ahora, repito, oficial, está despedido. -
La sala quedó en silencio como una tumba cuando Flang salió.
-Si alguien cree que su juicio es mejor que el mío, o que seguir las órdenes es opcional, ahí está la puerta.- Ella esperó dos minutos, oyendo el zumbido del silencio. -Ahora, vamos a repasar todos los pasos de este Clusterfuck (Término militar para una operación en la que varias cosas han ido mal) desde todos los ángulos, a continuación, simplificaremos el esquema, mejoraremos y volveremos a refinar la operación para mañana.
-Feeney. La seguridad-.
BIEN ENTRADA LA NOCHE, CON CADA POSIBLE contingencia estudiada, disecada y vuelta a tratar, Eve cruzó las puertas de su casa con Roarke.
Summerset, acechando como de costumbre, arqueó una ceja. -Veo que ha tenido su arreglo facial mensual, teniente.
-Trina estará aquí mañana. Tal vez pueda ocuparse de su cadáver. -
Eva frunció el ceño mientras subía por las escaleras. -Maldita sea, fue débil. Lo suyo fue mejor. Lo suyo fue bueno. Sólo una cosa más por lo que estar enojado. -
-Me sorprende que tengas energía para discutir. Quiero una hora en la bañera de hidromasaje. -
Ella rodó los hombros tensos, e hizo una mueca cuando el movimiento le envió nuevos dolores. -Eso suena bien. Tengo dolores por todas partes. -
-Prepara la bañera, ¿por qué no te metes, y así ambos tenemos una oportunidad? Voy a conseguir para ambos un vaso de vino muy grande. -
-Hemos cubierto todo.- Ella fue al baño para ordenar el agua, la temperatura. Cuando la ancha tina comenzó a llenarse, explicó los pasos y etapas de la operación de mañana.
-No puedo pensar en otra cosa que dejamos fuera. Es un espacio más pequeño, más controlado. No hay exceso de población civil. Mientras la señora Mimoto está allí, sólo tiene el tiempo suficiente para entrar... Mejor, mejor para el caso si se le cae la careta, pero lo podemos tomar antes si ella se ve inestable. Tenemos suficiente. -
La chapuza de hoy, pensó, había sacudido su confianza, le hacía dudar. -Déjalo a un lado por un rato. Piensas demasiado en eso. -Él entró con dos vasos de vino muy grandes.
-El operativo de contingencia siempre fue el mejor escenario. Quería tomarlo hoy, encerrarlo, pero... -Su boca se abrió cuando Roarke se quitó la camisa. -Mierda. Yo no sabía que te golpearon. -
-Mmm.-Miró al espejo, y vio la sinfonía de golpes a lo largo de sus costillas. -Mi segunda cara favorita, evitar cualquier contacto violento, pero una buena parte del resto de mí se siente como que hubiera estado diez rounds con el campeón, y llevado lo peor para ello. Aquello era una casa de locos sangrientos . -
-Tenemos suerte de que nadie tuvo que hacer uso de las instalaciones.- Ella se quitó su propia camiseta, y Roarke trazó con las yemas de sus dedos sus heridas.
-Ay-.
-Eso es exactamente correcto.- Después de quitarse el resto de la ropa, se hundió en el agua caliente. -Oh Dios. Gracias, Jesús. -
-Cuando hayamos terminado con esto, vamos a jugar al doctor.- Él entró, maldijo. -¡Maldita sea, Eve, está lo suficientemente caliente como para escaldar la piel.-
Abrió un ojo para mirarlo. -Te vas a sentir bien cuando estés completamente adentro con los chorros sobre ti. ¡Oh, mamá! -
Tuvo que reírse mientras se deslizaba en la bañera ancha a su lado. A lo mejor perder unas pocas capas de la piel, —especialmente las heridas y maltratadas capas— no era tan mala idea. En cualquier caso, compartir una tina de agua caliente agitada (cerca de estar sangrientamente hirviendo) con su esposa al final del día costaba muy poco.
Tomó el vino, tomó un largo trago. -Puede ser que sienta el lado humano una vez que termine esto.-
-Vamos, chico duro. Rata callejera de Dublín. Te han golpeado las costillas antes. -
-Soy mayor ahora, ¿no es así?- Cerró los ojos, dejó que el ritmo de agua caliente y la espuma frotara los dolores.
-Pero no más blando.- Para demostrarlo, perdió la mano por su pecho, lo encontró, lo acarició. -No, no más blando.-
Sus labios se curvaron. -Por lo tanto, tú quieres remover algo más que un poco de agua caliente.-
-Supongo que te lo debo.- Ella cambió posiciones hasta quedar a horcajadas sobre él, y vio la diversión y la luz de la lujuria en sus ojos. -¿Cuántas veces imaginas que has conseguido moretones o sangre desde que nos conocimos?-
-Dejé de contar hace mucho tiempo.- Sus manos acariciaron su espalda mientras se abría, lo tomaba –-Ah, allí está. Mejor que el vino para hacerme olvidar los problemas. -
Ella tomó el vino de él, bebiendo incluso mientras subía y bajaba, subía y bajaba. -Todo es con fines medicinales-.
-Yo soy un excelente paciente.-
Ella llevó el vaso a los labios, lo bebió antes de colocarla a un lado, antes de poner los labios sobre él. -Es bueno-murmuró contra su boca. -Es bueno.-
Lento y fluido, con los remolinos de agua golpeando, el vapor del calor que aumentaba se movieron juntos. Aquí, con tanta comodidad como pasión, ella apoyó la cabeza en su hombro, dejó que su cuerpo diera a ambos placer.
La cresta, un brillo largo, líquido, trajo un suspiro de tranquilidad.
-Es bueno estar en casa-, le dijo.
-Siempre.-
-Ahora que nos sentimos humanos, vamos a permanecer aquí revolcándonos.-
Él envolvió sus brazos alrededor de ella, cerró los ojos otra vez, y se revolcó.
Sexo fácil y un largo baño calmaron los dolores. Sin embargo, él no la dejaría vestirse hasta que hubiera corrido una varilla sobre los moretones para ayudarlos a sanar, y obtenido otra envoltura fría para su cara.
-Dame la varita-, le ordenó. -Tus heridas son peores que las mías.-
Él le dio la varita, pero la volvió para que pudiera verse a sí misma en el espejo.
-Oh, mierda.- Ella miró sus ojos color púrpura. -Mierda. Incluso con la varita y la compresa fría, no va a desaparecer para el sábado. -
-No va a ser tu primera boda con un ojo morado. Tuviste uno en las nuestra. Trina cubrirá la peor parte. -
-No me lo recuerdes. Maldita sea, ¿tengo que llamar a Louise, preguntar algo por mañana? -
-Summerset se ocupa de eso. El se encarga de todo. -
-Hay un ensayo.-
Roarke le dio un beso ligero. -Solucionado-.
-Bueno, infiernos, ahora tiene otra cosa para husmear a mi alrededor. Quiero hablar con Baxter y Trueheart, sólo para asegurarme de que todo está en su lugar en la casa de Mimoto-.
-Haz eso si te ayuda a relajarte. Tengo un par de cosas mías para ver. Luego quiero comida. -
Se retiraron a los extremos opuestos de la habitación con los enlaces de bolsillo-. Cuando terminó, Eve estaba sentada, con el ceño fruncido mirando al espacio.
-¿Problemas?-
-No, ellos están, la casa está asegurada. Van a tomar turnos durante toda la noche, por si acaso. Baxter dijo que la señora Mimoto, y su esposo, están de acuerdo en ello. Más que bien. Ellos quieren hacerlo. Están apurados para hacerlo. -
-Hablaste con ellos hace apenas unas horas.-
-Lo sé, y ellos aceptaron. Son sólidos. Es solo que esperaba algunos nervios, más preguntas de ellos, la necesidad de más garantías. En su lugar, prepararon la cena. Con los ingredientes, ahí mismo en la cocina. Baxter dijo que iban a comprar cosas, especialmente después de hablar con ellos para que pudieran hacer una gran comida casera para él y Trueheart-.
La apreciación iluminó el rostro de Roarke. -¿Qué tienen?-
-Pollo asado, puré de patatas, salsa de carne, judías verdes. Todo real, también. Lo que les debe haber costado. Y tenían pastel de merengue de limón para el postre. Ellos hicieron todo eso para un par de policías. Baxter está enamorado de ella, por cierto. Ella va a abrir la puerta de su casa mañana a un hombre que sabe que la quiere matar, que tiene la intención de violarla, maltratarla, y matarla. Y hornea un pastel para un par de policías. -
-Es más sorprendente para ti ser tratado con cortesía y amabilidad.-
-Prepararon una habitación de huésped para que el cambio pueda dormir un poco. Sí, es más que sorprendente. Y alguien quiere matarla. Él quiere poner fin a la clase de persona que haría eso, que piensa en esas cosas. Y eso no me sorprende. Yo estaba sentada aquí, me preguntaba si eso es algo bueno o malo. -
-Eres un buen policía, y el hecho de que te hagas esa pregunta te hace uno mejor.- Él se inclinó para besar su ojo golpeado. -¿Por qué no vemos si hay algún pollo asado por aquí para comer?-
Deke Y Charity Mimoto vivían en una casa agradable unifamiliar en White Plains. El antiguo barrio, había sobrevivido bien a los años y se había beneficiado de las actualizaciones y la afluencia de ricos jóvenes habitantes de los suburbios. Grandes, frondosos árboles y hermosos jardines salpicaban un paisaje donde el césped estaba recortado, incluso las aceras, y la pintura estaba fresca.
-Hemos estado aquí cincuenta y tres años-, le dijo Charity a Eve. -Queríamos echar raíces cuando empezamos nuestra familia, y en un barrio donde hubiera patios para que los niños pudieran jugar. Deke tiene buena mano, así que ha hecho un montón de cosas a lo largo de los años. Un hombre que puede arreglar la pérdida de un inodoro es tan bueno como un multimillonario, desde donde estoy sentada. ¿Es su hombre práctico en la casa? -Le preguntó, moviendo un dedo hacia el anillo de boda de Eve.
Ella decidió que era probablemente la primera vez, y la última, que realmente se preguntaba si Roarke había arreglado un baño. -A su manera.-
-Deke construyó la terraza acristalada con sus propias manos, y terminó la planta baja así que tenemos una habitación familiar muy agradable, grande. He perdido la cuenta de las veces que remodeló la cocina, o uno de los baños. Nos gusta mantener el ritmo. -
-Es una casa muy agradable, señora Mimoto.- Pero Eve estaba más interesado en su plan que en los nuevos mostradores.
-Un buen lugar para criar a los hijos, y un buen lugar para cuando los nietos y bisnietos llegaron. No hemos dicho nada acerca de todo esto a la familia. Por lo general, la mayoría de nosotros sabemos lo que está pasando con el resto, por lo que esta no es nuestra costumbre. -
-Le agradezco su cooperación, señora Mimoto. Nuestras preocupaciones son mantener la seguridad, y detener a este hombre. Vamos a hacer las dos cosas hoy, luego, saldremos de su camino. -
-Oh, ahora, no están en nuestro camino.- Charity hizo gestos con sus manos. -Hemos disfrutado con David y Troy-, agregó, obviamente, con placer, pronunciando los nombres de Baxter y Trueheart. -Estos jóvenes agradables Toma un panecillo-, le invitó a ella, sosteniendo un recipiente con forro de tela a Eve. -Yo los horneé frescos esta mañana.-
-Yo…
-Vamos, vamos. Usted podría meter un poco de carne en sus huesos. -
-Gracias. Sra. Mimoto, me gustaría repasar con usted lo que necesito que haga, y diga, donde estarán los oficiales. Su seguridad es la prioridad número uno. -
-Usted quédese aquí. Voy a conseguir un poco de café, y hablaremos. -
Eve comió el panecillo —realmente excepcional— bebió el café —nada mal, considerando el mal estado en que estaba— y repasó cuidadosamente cada paso del plan.
Con la charla de las pérdidas de inodoros y productos de panadería, Eve pensó que la mujer no entendía completamente el riesgo, la gravedad. La charla serviría al doble propósito de informar plenamente a su cebo, y aliviar la mente de Eve.
La mujer hizo las preguntas correctas, dio las respuestas correctas. El ama de casa que estaba en su brillante cocina con un tablero repleto de dibujos de los niños, poseía una mente sagaz y una columna de acero.
-¿Tiene usted alguna otra pregunta? ¿Hay algo que le incomode o inquiete?-
-Debes dejar de preocuparte.- Charity palmeó la mano de Eve. -Eres muy aprensiva con mi serenidad. Lo puedo ver. Preocuparse da dolores de cabeza tensionales y mala digestión. -
-Sra. Mimoto, tengo que preguntarle. ¿No tiene miedo? -
-¿Por qué debería tener miedo cuando tengo a la policía por toda la casa?- Esos ojos suaves y exóticos brillaron en la cara vieja. -¿Vas a dejar que me lastime?-
-No, señora, yo le prometo que no le hará daño. Pero nosotros le estamos pidiendo que abra la puerta a un asesino. Y también tengo que decirle, de nuevo, que podríamos detenerlo afuera. Tenemos suficiente para un arresto. -
-Pero va a ayudar a cerrar bien su caso si te lo llevas dentro, y después él trata de drogarme. Tengo una hija juez, y un montón de abogados en la familia. Policías también. Yo sé como es. -Ella se inclinó hacia delante. -¿Sabes lo que quiero, cariño? Yo quiero que usted tome a ese hijo de puta bien abajo, y lo tome duro, y quiero tomar una parte en ello. -
Los labios de Eve se contrajeron sin un sonido ante la exclamación del ama de casa suburbana.
-Eso es lo que haremos.-
-Bien. ¿Qué tal otro panecillo? -
-No, en serio.- Eve se levantó de la mesa cuando MacMasters entró
-Perdón por la interrupción. Sra. Mimoto, su esposo pregunta si le podría dar una mano con algo cuando tenga un minuto. -
-No puede encontrar sus calcetines de la suerte.- Ella negó con la cabeza mientras se ponía de pie. -Setenta años, y nunca puede poner su mano sobre ellos. Sírvete el café.- Mientras caminaba con MacMasters, le dio unas palmaditas con la mano en el brazo. -Lo vamos a atrapar hoy, y tu chica podrá estar tranquila.-
La cara MacMasters se tensó mientras miraba al suelo.
-Esto es parte de ello-, dijo Eve, cuando se acercó a él. -Es lo que hacemos. Lo mejor que podemos hacer. Tengo que preguntarte algo, Jonás, y tengo que escuchar la verdad. ¿Atraparlo va a ser suficiente? -
MacMasters llevó su mirada hacia Eve. -Necesitas saber si puedes confiar en mí.-
-Necesito saber si puedo confiar en ti. Yo no estoy en tu posición, pero eso no quiere decir que no entienda el conflicto-.
-He pensado en matarlo, en lo fácil que sería. Tú sabes que he pensado en ello. -
-Si usted dijera que no lo hizo yo no lo creería.- No podía leer su cara, sus ojos. Era demasiado buen policía para mostrar lo que había en su mente. -Me gustaría pensar que ha sopesado la satisfacción de la misma frente a las consecuencias. Dejar a su esposa sola cuando más le necesita. Hay un montón de otras consecuencias, pero realmente no van a pesar mucho para usted ahora mismo. -
-Quiero matarlo. Quiero que sufra. Me gustaría poder decir que la placa, lo que representa, lo que es para mí me detendría de matarlo. Me gustaría poder decir que saber que me dejaría fuera del servicio y que dejaría a Carol sola es lo que me detendría. -
-¿Pero?-
-Yo quiero que sufra. Creo que voy a despertarme todas las mañanas de mi vida, y mi primer pensamiento va a ser que mi chica se ha ido. -Tomó un aliento, lento, largo. -Quiero despertar cada mañana por el resto de mi vida con el segundo pensamiento de saber que aún está pagando por ello. Cada día, cada hora durante el resto de mi vida quiero saberlo. Así que será por mi esposa. Tengo que estar aquí cuando comience su sufrimiento. Puede confiar en mí. Y si eso no es suficiente…
Tomó el arma en la cadera, se la ofreció.
-Usted me dio la respuesta-, le dijo.
Asintió con la cabeza, enfundó el arma.
Eve subió las escaleras cuando los hombres de Mimoto cargaban un par de bolsas para su viaje de campamento. Ella, junto con Feeney, observaba la actividad exterior para la configuración del EDD en la casa de Deke Mimoto. Fotografías y parafernalia deportiva llenaban la sala. Un enorme sillón estaba ante una pantalla de entretenimiento flanqueada por estantes abarrotados de más fotografías e incontables trofeos.
-El viejo jugaba béisbol en la secundaria, en la universidad y en Doble A. Fue recogido por los Yankees, jugó una temporada — un hit de trescientos cincuenta y dos.-
Intrigada, Eve dio a los recuerdos un estudio más detallado. -¿En qué posición?-
-Catcher. Luego, se accidentó de la rodilla, y eso fue todo. Entró en la enseñanza, como entrenador de secundaria. Subió a director, a continuación, administrador del condado, algo de politiquería. Trabajó la mayoría de los veranos en la construcción. Un infierno de hombre -, agregó Feeney con admiración evidente. -Estuvo aquí interrogándome sobre el equipo. Espero estar la mitad de fuerte a su edad. -
Se volvió hacia los estantes. -¿Estoy haciendo lo correcto, Feeney? ¿Dejando a MacMasters en esto? -
Se recostó en su silla. -¿Se siente como correcto?-
-Sí. Sí, sí. -
-Entonces tienes que ir con él.-
Volviendo a la pantalla, Eve miró a Charity Mimoto. Estaba parada, con las manos en las caderas, dando órdenes a sus hombres mientras cargaban. Parecía solo otra mañana, pensó Eve. Otra mañana de verano en los suburbios. Una familia gritándose unos a otros, riendo, bromeando unos con otros.
Vio cómo el Sr. Mimoto daba a su esposa un abrazo entusiasta, vio que sus labios se movían cuando le susurró al oído.
-¿El está preocupado?-
Feeney negó con la cabeza. -Uno pensaría que lo estaría. Se lo pregunté, pensando en darle una charla. Pero él dijo que su Charry se puede manejar. Estaba orgulloso de ella. Tengo que decir, estoy inclinado a pensar que ella tomaría a este bastardo abajo sin nosotros. -
-Tal vez sea así.- Eve puso una mano sobre el hombro de Feeney. -Pero vamos a hacer esto por ella. Allí van -, murmuró, cuando el último de los hombres se apiló.
Charity estaba de pie, agitando alegremente la mano. Entonces se volvió, caminó hacia la casa, haciendo una pausa para agacharse y tirar de algunas malas hierbas de un cantero de flores en el camino.
En momentos, Eve escuchó el sonido de la música del piano que subía por las escaleras.
-Bueno-, comentó Feeney después de algunos compases. -Es bueno escuchar un clásico, y oírlo tocar con algo de estilo.-
-Sí, supongo. -Eve se acercó a la ventana de privacidad- para mirar la calle desde otro punto de vista. -¿Qué es, Beethoven o algo así?-
-Niña-. Feeney dejó escapar un fuerte suspiro. -No sé que hice mal contigo. No tienes la cultura. Eso es Springsteen. Es el jefe. -
-¿El Jefe de quién?-
Feeney sacudió la cabeza con disgusto. -Sin esperanza. ¡Fuera de aquí y envía a Jamie adentro. Estamos ahora en el reloj. Y, además, él puede ser educado sobre la música clásica. -
-Muy bien. Comprueba los ojos y oídos una vez más,- le dijo mientras salía. -Vamos a asegurarnos de que funcionan en todas las partes que los necesitamos.-
Ella hizo otro recorrido de la casa, controló la posición de sus hombres, controló todos los comunicadores. Ningún error, pensó, no esta vez.
Se unió a Peabody en lo que Charity llamaba sala de sentarse, justo al lado de la sala de estar.
-La música es agradable-, comentó Peabody.
-Sí, eso me han dicho. Él va a llamarla primero, a su enlace de bolsillo -, para que esté lista para él, le abra rápido la puerta. Y es una manera de asegurarse de que está sola, de que la casa está vacía. Es el mismo patrón que con Deena. Buen barrio, la mayoría de los residentes en el trabajo. Ella le dará de beber, de comer. Esa es su costumbre, su manera. Él lo sabe. -
-Es casi la hora-, agregó Peabody. -Y ella sólo sigue tocando el piano.-
-Ella sería un buen policía.- Eve miró la minipantalla que le dio una visión completa de la sala de estar.
Tenía hombres apostados dentro y por fuera, algunos de ellos—como ella misma y Peabody— a pocos pasos de Charity Mimoto.
No, Eve no le permitía hacerle daño.
Pero ella lo necesitaba en el interior. Él no debía oír cuando la puerta de la jaula se cerraba, pensó. No debía saber que había entrado en la trampa.
-Lo tenemos-, dijo Jenkins en su oído. -Hacia el este a pie, a dos cuadras. Camisa marinera, pantalones marrones, gorra de béisbol, anteojos negros. Lleva una mochila negra y trae unas flores. -
Eva pensó en las flores que había traído a Deena. -Entendido. Mantengan su posición. Todas las posiciones en espera. Los equipos A y B, esperan a que esté adentro, dentro de la caja, a continuación, pasan a segundo plano. Sonido apagado. -
Esperó hasta que recibió un acuse de recibo de cada jefe de equipo. -¿Sra. Mimoto?-
-¿Sí, querida?-
-Él está en camino. Sólo a un par de cuadras. ¿Está bien? -
-Estoy muy bien. ¿Cómo estás? -
Eve movió la cabeza ante el aplomo inquebrantable de la mujer. -Estamos bien. Está trayendo flores. Quiero que haga todo lo que ensayamos, pero luego va a querer poner las flores en agua. Usted se excusa, y va a la cocina.-
-¿Es entonces cuando él droga mi limonada, no es cierto?-
-Eso es probable. Usted permanezca en la cocina. Lo detendremos, señora Mimoto-.
-Estoy seguro de que lo harán, pero vamos por él.- Sonó el enlace de bolsillo-. -Apuesto a que sé quién es. No se preocupe. ¿Hola? -
En la pantalla, Eve vio sonreír a Charity al enlace. Ella lo inclinó, tal como le habían dicho, para que Eve pudiera ver su rostro en la pantalla del vínculo.
Ahí estás, cabrón, pensó. Sigue viniendo. Sigue llegando.
-Hola, Denny. Yo estaba pensando en ti! -
-Hola, Sra. M. estoy llegando un par de minutos tarde, sólo quería que lo supiera, y para asegurarme de que nos reuniremos y que su marido y todos se fueron bien.-
-Por supuesto que estamos en pie. Tengo para nosotros una buena limonada y algunos bollos. Mis hombres están en camino a la selva! -Ella se echó a reír, con facilidad. -Será bueno tener un poco de compañía antes de asentarme en mi soledad.-
-Oh, usted no tiene que tomarse esa molestia, señora M. Pero si esas son sus magdalenas, estoy caminando más rápido! Estaré allí en un minuto. -
Sí, vamos, pensó Eve cuando varios equipos transmitieron su progreso a través de su auricular. Ven directamente, hijo de puta.
-Bueno, voy a servir la limonada-, dijo alegremente Charity. -Nos vemos en un minuto.-
Charity apagó el enlace, lo puso sobre el piano. -¿Cómo lo hago?-
-Perfecto-, dijo Eve.
-Creo que podría haber errado mi vocación-, dijo mientras se levantaba para servir la bebida. -Podría haber sido una estrella de la pantalla.-
Eve miró sus ojos ponerse feroces, la vio tomar una respiración larga y profunda antes de que su rostro se volviera inofensivamente agradable otra vez.
-Aquí vamos-, murmuró Charity y se dirigió hacia la puerta.
-Aparece caminando-, le dijo Feeney.
-Mantengan las posiciones. Lo hacemos por los números. No hay charla. Esperen a que les de mi señal. -
Vio a Charity abrir la puerta delantera, y sonreír placidamente, con encanto a la cara de Darrin Pauley.
-Se ve realmente bien hoy, señora M.-
-Oh, escúchate. Ven aquí! Oh, mira esas margaritas. ¿No son bonitas? -
-Sólo quería darle las gracias por dejarme tener mi lección hoy.-
-Esa es la cosa más dulce.- Charity olfateó las flores. -Toma un minuto para sentarte, toma un poco de limonada. Apuesto a que caminar te dio sed. -
-Creo que lo hizo.-
-Un joven como tú siempre tiene hambre. Sírvete un panecillo. -
-Gracias.- Él se encogió de hombros para quitarse la mochila, la puso al lado de una silla antes de retirarse la gorra, sus gafas de sol.
Charity se quedó donde estaba, sonriéndole. -¿Cómo está tu mamá?-
-Oh, ella está bien. Me gustaría que no trabajara tan duro. Me gustaría poder hacer más por ella. -
-Apuesto a que estás haciendo más de lo que ella había pensado alguna vez pedirte-, dijo Charity, y Eve esperaba ser la única que oyó el hielo subyacente en su tono. -¿Y no se sorprenderá cuando toques para ella? No sé, otro chico de tu edad nunca se iba a tomar tantos problemas para complacer a su mamá. -
-Le debo todo. Apuesto a que su familia siente lo mismo por usted. Sobre todo sus hijos. ¿Está segura de que va a estar bien aquí sola? ¿Sola hasta el domingo, me dijo no?-
-Oh, voy a estar bien y feliz de tener el lugar para mí hasta que Deke y los chicos vuelvan el domingo. Ahora come un bollo mientras voy a poner estas margaritas en agua. Vuelvo en un minuto-.
-Está bien.-
Charity salió de la habitación, sin perder la calma, incluso cuando envió una feroz mirada satisfecha en dirección a Eve.
Cuando el eco de sus pasos se alejó, Darrin sacó un pequeño frasco de su bolsillo, vaciando su contenido en el vaso.
-En marcha. Todas las posiciones, vayan. -
Arma en mano, Eve corrió a la sala sólo unos segundos antes que una media docena de policías hicieran lo mismo.
-Hola, Darrin-, dijo Eve. Ella sonrió mientras la miraba. -Las manos detrás de la cabeza. Ahora. De rodillas-.
-¿Qué es eso?- Él obedeció, pero volvió la cabeza de lado a lado, con la perfecta mezcla de miedo y confusión en su rostro. -Denny Mi-mi nombre, Denny Plimpton. Tengo mi identificación. -
-Apuesto a que la tienes. Darrin Pauley, también conocido como Denny Plimpton, entre otros, está bajo arresto por asesinato, dos cargos. -Eve lo agarró de la muñeca, tiró su brazo a la espalda.
Ella levantó la vista y miró a MacMasters. -Capitán, ¿podría leer a este hijo de puta sus derechos?-
-Yo...- MacMasters despejó el óxido de su voz. Miró el arma en su mano, luego, lentamente, la enfundó. -Usted tiene el derecho a guardar silencio-, comenzó mientras ella aseguraba en las muñecas de Darrin las esposas.
-Pensaste que se la jugarías, ¿no es así, Darrin?- Eve lo levantó. -Que se la jugarías a una anciana. Pero ella te la jugó. Ella se desempeñó como en un piano. ¿En esta ocasión? Tú eras la marca. -
El niño asustado desapareció, y sonrió. Y cuando sonrió, volviendo la cara hacia MacMasters, la sombra del monstruo acechaba detrás de sus ojos. -Tal vez tenga intención de robar, pero eso es todo lo que obtendrá.-
Eve lo tiró para que se enfrentara a ella. -Sigue diciéndote eso, Darrin.-
-Mira lo que encontré-. Baxter levantó un par de esposas como las que los agentes judiciales utilizaban en los tribunales. -Hay una grabadora, también, una lata de sellar, y hmmm.-, Abrió otro bolsillo y sacó un pequeño paquete de píldoras -Apuesto a que éstas contienen sustancias ilegales-.
-Embólsalas, regístralas y guárdalas. Y también el contenido del vaso de la señora Mimoto. Transporta a esta cosa a la Central y resérvalo. Voy a ir muy pronto, y vamos a charlar.
-Sácalo.- Ella empujó a Darrin hacia Jenkinson, a continuación, se acercó a MacMasters. -Se hizo el trabajo. Usted se mantuvo. Ya lo tenemos. Debe ir a casa, decirle a su esposa que ya lo tenemos. Debe estar con ella. -
-Me gustaría observar la entrevista.- Su cara era como la piedra, pálida y duramente tallada.
-Vamos a dejar que sude un rato. Tiene tiempo para ir a casa, decirle a su esposa. Ella tiene que escuchar esto de usted. -
-Sí, tiene razón.- Él le tendió la mano. -Gracias, teniente.
-Capitán-.
Se encaminó hacia la puerta, se detuvo, se volvió. -Pensé en ello, incluso después de lo que hablamos. Yo podría haberlo hecho. Una línea clara, una corriente. Yo podría haberlo hecho. Ahora tengo que pensar en eso. -
-El bastardo hizo su trabajo ahí-, murmuró Eve. -Socavó la base de un buen policía, el maldito.-
-Creo que, con algo de tiempo, la base va a resultar sólida. Él hizo el trabajo, como usted dijo, -señaló Peabody. -Fue bueno para él haberle leído al bastardo sus derechos.-
-Sí. Ponte en contacto con el juez, asegúrale que su madre está bien, y que lo tenemos. Podemos contactar con su padre, pero supongo que querrá hacerlo ella misma. -
Se dio la vuelta. -Muy bien, chicos y chicas, buen trabajo. Vamos a cerrar. -
En la Central, Eve notificó formalmente a su comandante, a la oficina de la APA, contactó con Mira con una solicitud para observar. Escribió su informe.
Se sentó, apoyó sus botas sobre el escritorio, y bebió una taza de café.
Peabody golpeó en la puerta. -Ha sido reservado y procesado, y estará sentado en la entrevista en una hora.-
-Mmm-hmm-.
-Reo y el comandante están aquí, MacMasters acaba de llegar, y Mira está en camino.-
-Estoy en eso.-
-¿No crees que deberíamos empezar a trabajar con él?
-¿Estás nerviosa?-
-No. Sí. Bueno, Nadine está masticando para romper la historia. -
-Todavía no. Nada todavía. -
-Bueno... se supone que debemos estar de vuelta, ya sabes, con el ensayo. Sé que están utilizando sustitutos, pero si terminamos esto, todavía podemos... -
Eve sólo volvió la cabeza, la miró fijamente.
-Y ah... Debemos hablar de cómo vamos a él-, decidió Peabody en el acto. ¿Y si lo dejamos sentado demasiado tiempo?, podría empezar a pensar en un abogado. -
-Él no va a pedir un abogado. ¿Qué nombre va a utilizar? ¿Qué dirección? Su identificación es falsa. Además, ¿qué bien hizo un abogado a su madre? Eso es lo que está pensando. A la mierda los abogados, a la mierda todos nosotros. Él es demasiado inteligente como para caer. O bien, si tenemos suerte, va a caer como un héroe en su propia mente. -
-Bueno, ¿cómo lo trabajamos? ¡Oh, déjame adivinar. -Peabody rodó sus ojos. -Yo soy el policía bueno-.
-No hay policía bueno-.
Una delicia rápida, casi infantil floreció en la cara de Peabody. -¿No tengo que ser bueno? ¿Puedo ser malo? -
-Vamos a darle, darle duro. Obtener la confesión no es la parte difícil. -
-¿No lo es?-
-Él querrá confesar después de que entienda que lo tenemos frío. Querrá la insignia de héroe. ¿La parte difícil? Cómo volverlo contra su padre. -Dejó caer sus pies al suelo. -Vamos a hacerlo-.
Eve entró en la entrevista, dejó caer su archivo sobre la mesa, tomó asiento. Peabody ocupó su lugar a su lado.
-Registro-, dijo ella y leyó todos los datos, incluyendo todos los alias conocidos que había descubierto.
Notó el salto rápido de un músculo en la mandíbula de Darrin, y supo que la profundidad de su conocimiento lo agarró con la guardia baja.
-Legalmente, estoy cubierta usando el nombre de tu registro de nacimiento-, dijo conversacional, -pero me gusta ser minuciosa, ya que has utilizado muchos nombres, entre ellos los dos que utilizaste cuando asesinaste a Deena MacMasters y Karlene Robins. Por lo tanto, ¿que nombre quieres que use en esta entrevista? Tú eliges. -
-Vete a la mierda.-
-Para el registro, ¿mierda sería tu nombre o su apellido? No importa. Los tribunales van fruncir el ceño ante mi uso de ese tipo de blasfemias para abordar temas en la entrevista. Aunque, personalmente, creo que encaja-.
-Completamente-, acordó Peabody.
-Yo me quedo con Darrin. Te atrapamos, Darrin. Eres un hombre inteligente, así que lo sabes. Bueno, quizás no tan inteligente como tú crees, dado que fuiste atrapado por una mujer de noventa años. Una a la que tenías intención de incapacitar con una sustancia ilegal, atar, golpear, violar, sodomizar y asesinar.-
-Dame un respiro.- Con su sonrisa burlona le pareció tanto joven como arrogante. -Ella es vieja. Ni siquiera podía conseguir madera para hacerlo con una vieja seca. Me dan ganas de vomitar al pensar en ello. -
-Las píldoras stiffie en la mochila no solo te habrían ayudado con eso, sino que te habría levantado, Darrin. Aunque sospecho que tienes una rama en los pantalones en lugar de un bate decente. Porque todo es sobre el daño para usted, el tormento, el miedo, el dolor. Eso es lo que levanta a los enfermos jodidos -oops, dije joder, como tú. -
-¿Cómo vas a probar eso?- Él se inclinó hacia atrás en la silla, relajado. Miró a su alrededor como si se aburriera. -Sí, pensé que pondría sacarla. Ella tiene una gran cantidad de objetos de valor en ese lugar. Yo le iba a robar y marcharme. -
-Ya veo. Así que con Deena y Karlene, tu intención de robar terminó yendo un poco demasiado lejos. Dando como resultado... -Eve abrió el archivo, sacó los fotos y las lanzó sobre la mesa.
Esta vez sus músculos faciales temblaron en una pequeña sonrisa.
-Tú eres una mierda enferma.- Peabody empujó hacia atrás su silla mientras se ponía de pie. Ella se inclinó sobre la mesa hasta que quedó cara a cara con Darrin. -Me molesta que estemos perdiendo el tiempo contigo, que tengamos que pasar por esta rutina. Tenemos testigos, imbécil. Tenemos grabaciones de seguridad de que fuiste a la casa de Deena MacMasters la noche en que la mataste. De que entraste en el edificio el día en que mataste a Karlene Robins. -
-Y una mierda. Eso es mentira, porque yo nunca estuve en algún lugar cerca de esos sitios. -
-¿Y una mierda? Voy a mostrarte la una mierda. Pantalla! -Ella se contuvo, miró hacia Eve.
-Adelante, ya que has echado a perder mi sorpresa.-
-Mostrar imagen 1- ordenó Peabody.
La pantalla se llenó con la imagen de Darrin subiendo los escalones de la casa del MacMasters hacia una sonriente Deena. La marca de tiempo pulsaba en la esquina inferior mientras la grabación continuaba con él llegando a ella, ofreciéndole las flores, cruzando la puerta, entrando en la casa.
-Ella le dijo a sus amigos acerca de ti —David-, agregó Eve mientras miraba fijamente a la pantalla. -Ella les dijo todo sobre su novio secreto de la Universidad de Columbia. El chico tímido que conoció en el parque. -
-Tenemos testigos que vieron el encuentro,- continuó Peabody. -Hemos tenido la cara durante días, recogiendo otros testigos que los vieron juntos.-
-Ella guardó recuerdos, —como el programa del musical al que la llevaste en la universidad. Tus impresiones están en él. -Eve tiró otro documento del archivo sobre la mesa. -Tuvimos una coincidencia una vez que te tomaron las impresiones.-
Con la cara blanca, asintió con la cabeza. -Así que tuve suerte.-
-Sigues pensando eso. Ahora, vamos a discutir los detalles. -
-¿SUERTE?- EVE ECHO HACIA ATRÁS SU SILLA, sonriendo. -¿Suerte que EDD mató el virus? ¿O que sabemos lo que llevabas la víspera de Año Nuevo cuando tomaste el ID de Darian Powders? Yo sé dónde compras los zapatos que llevas, Darrin, y la cantidad que pagaste por ellos. La mochila, también, y la sudadera de Columbia que tenias cuando engañaste a Deena en la primera reunión en el Parque Central. -
Ahora, ella sonrió, deliberadamente, recostándose de una manera que transmitía burla casual. -Yo sé qué clase de airboard utilizas, y exactamente donde te montaste, con Deena, en una tarde lluviosa en mayo.-
-Eso es mentira.-
No parecía asustado, todavía no, pensó Eve. Pero se veía perplejo, y apenas un poco desafiante.
-Tú sigue pensando eso, imbécil.- Peabody casi gruñó las palabras, e hizo pensar a Eve que ella tendría que enseñarle a su nuevo -malo- policía para sintonizar de nuevo.
-Yo sabía lo que parecías cuando fuiste a la conferencia de prensa, el día después de violar y estrangular a Karlene Robins. Drew. Se tu nombre, donde naciste, oh, y el nombre que utilizaba tu madre cuando fue presa en Chicago.-
Allí, pensó Eve, dio en el blanco. La rabia hervía en los ojos. La quitó, rápidamente, tenía que darle eso. Pero ella la había visto y era el gatillo que necesitaba.
-Somos más inteligente que tú, Darrin. Tuviste suerte en el memorial, no hay duda. Pero, caramba, parece que tu suerte se acabó. Al igual que a tu madre Prossy, en ese fracaso en Chicago. -
-Usted debe tener cuidado.-
-¿Sobre qué? Estás clavado. Tienes algunas habilidades con la electrónica, pero son promedio. Tú no pudiste encontrar una manera de puentear las cámaras o bloquearlas, no pudiste eludir el sistema sin estar dentro. ¿El virus? -
Ella alzó los hombros, se estiró perezosamente. -Fue un buen intento, mantener a nuestro e-equipo entretenido por un rato. Pero el hecho es que un e-novato tiene más habilidad que tú. Pero claro, has aprendido la mayoría de ellas de tu padre. -
-Bueno, eso depende.- Peabody se encogió de hombros. -No estamos seguros si Vicente o Vance Pauley es su padre. Su madre tuvo con ambos explosiones. -
-Correcto, correcto.- Eve asintió mientras Darrin apretaba la mandíbula. -Me pregunto si su madre lo sabía, ya que jodió con los dos. Pero, bueno, podría haber sido otra persona por completo. Ya que era una puta. -
-Cierra esa boca de mierda.-
-¿Quieres cerrármela, Darrin? ¿Como se la cerraste a Deena, a Karlene, cuando les pusiste una almohada sobre el rostro después de que las violaste? Me pregunto, cuando las estabas violando, al mirar sus caras cuando las golpeabas y las desgarrabas, ¿veías a tu madre? ¿Es así como te corres, Darrin? ¿Pensando en mamá, y cómo realmente la querías joder? -
Ella no se inmutó cuando luchó para levantarse. Sus manos se cerraron en puños cuando el plomo de las esposas chocó contra el perno.
-¿Quieres darme un golpe? Eres un cabrón incapaz de defenderte, ¿no? Supongo que sabes cómo Deena y Karlene se sentían. Debes estar decepcionado de no poder ver luchar a la madre de la Juez Mimoto, oírla gritar. O a Elysse Wagman, -dijo, mirándolo a los ojos al repetir los nombres de sus otros objetivos.
-Los hemos encontrado a todos-, dijo Peabody, acumulando el desprecio. -Así de afortunados somos. -
-Ahora ya no serás capaz de terminar el enfermo homenaje a tu puta madre.-
Él puso sus manos debajo de la mesa, trató de levantarla, de moverla, pero Eva y Peabody simplemente hicieron contrapeso del otro lado.
-Frustrante, ¿no?- comentó Eve. -El estar indefenso. Estar controlado. -
Sus músculos temblaban por el esfuerzo, pero se estiró hacia atrás, se sentó de nuevo. -Si usted me tiene clavado, ¿por qué estamos perdiendo el tiempo con todo esto?-
-Es por esto que nos pagan. Por lo tanto, si tienes prisa, ¿por qué no lo dices todo para ponerlo en el registro? -Le preguntó Eve. -Sabe que lo deseas. Tiene que ser satisfactorio alardear de lo que hiciste, como te las arreglaste para conseguirlo. Te puedo dar un poco de trampolín. Tú has estado acechando a tus objetivos desde hace meses, investigándolos, planificándolo. Infiernos, tú has estado pensando en ello durante años. Toda tu vida, básicamente. Pienso que escogiste empezar con Deena porque era el más fácil. Sólo una niña, una tímida chica —virgen— fácilmente deslumbrada por la atención, excitada por la idea de un novio secreto. Utilizaste la conexión de Columbia. Habías ido allí, por lo que conocías el campus. Y como su amigo Jamie Lingstrom va allí, un pequeño trabajo de campo y podías tirar algunos nombres que ella reconociera. Bajar sus defensas. -
Se encogió de hombros.
-Si tú piensas que vamos a ofrecerte un trato, igual que a tu madre cuando fue capturada con ilegales y por prostitución hace veinte años, te equivocas.-
Darrin mostró los dientes en una sonrisa cruel. -Usted puede decirle a MacMasters que su preciosa hija era una prostituta. La estuve jodiendo por semanas. -
Eve miró a Peabody. -¿Dijimos que este imbécil tenía alguna inteligencia?-
-Lo hicimos. Él seguro está probándonos que le demostremos que está equivocado, ya que sabemos, de manera concluyente, que la única manera de poner su polla patética en Deena era drogándola, reteniéndola, y violándola. -
-Todo lo que había que hacer con su madre era pagarle.-
-Cállate la boca. Usted no sabe nada-.
-Ilumíname. Explícame por qué las personas involucradas en el arresto de tu madre en Nueva York hace veintiún años son responsables de su muerte en Chicago hace diecinueve años. Ayúdame a dar ese salto, Darrin. -
-Fue ese policía de mierda la que le arruinó. Le tendió una trampa. -
-¿MacMasters la arruinó?-
-Plantó los ilegales en ella, la chantajeó para tener relaciones sexuales con él, como una violación. Luego lo cubrió, dijo que ella era puta. Mi madre era la mejor timadora que había. -
Eve cambió de tono, poniendo un toque de admiración en él. -Ella tenía habilidades para la identificación.-
-Podía ser cualquier persona que quisiera, tomar lo que quería tomar. ¿Y qué? Nadie resultaba herido. -
-¿Qué hay de la gente que estafaba? ¿Qué hay de Vicente Pauley? -
-Marcas-. Se encogió de hombros de nuevo. -Si son lo bastante tontos para tomar, se los toman. ¿Vinnie? Él siempre ha sido un idiota, siempre ha estado celoso de mi padre, siempre quedó en segundo lugar por él. Mi madre necesitaba un lugar donde quedarse cuando estaba embarazada de mí y mi padre fue injustamente en la cárcel. Sólo durmió con ese imbécil por mí. -
-¿Es eso lo que te dijo?-
-Ella nunca hablaba de ello, de nada de eso. Lo que le pasó la arruinó. Tomó su vida antes de que los policías la entregaran a los sementales de Chicago. Antes de que la mataran. -
-Interesante-. Arrugando la frente, Eve hojeó los papeles en el archivo sobre la mesa. -Nada de eso está en mi archivo. ¿De dónde sacaste esa información? -
-Mi padre me lo contó todo. La forma en que le quitaron la vida antes de matarla, la forma en que destrozaron a nuestra familia porque la policía la chantajeó para tratar de conseguir los productos para ellos. -
-Así que... la policía de Chicago chantajeó a tu madre para infiltrarse con los sementales.-
-MacMasters lo preparó. Ella consumía cuando salió de la cárcel, y él utilizó eso. Lo hizo con esa juez corrupta, y la hizo hacer de comadreja para él o la volvería a enviar adentro-
-Pero ella murió en Chicago.-
-Trató de escapar, de llevarme lejos, pero la siguió, y la puso con la policía de Chicago.-
-Debió haber estado muy obsesionado con ella para tomarse todos esos problemas.-
-Esa es la forma en que fue.-
-Tu padre te dio toda esta información.-
-Él me tenía que criar por su cuenta, porque la mataron. La humillaron, la encerraron lejos, la violaron. Ella era hermosa, y la mataron. -
-Y la amaba-, dijo Peabody, con un toque de simpatía. -Ella se sacrificó por ti.-
-Ella vivía para mí. Teníamos una buena vida. No se tenía que jugar por las reglas de nadie más. -Darrin apretó los puños sobre la mesa. -Ella era libre, y hermosa. Es por eso que MacMasters la quería, por qué la forzó. Entonces tuvo que cubrirse. Hicieron que esa perra me lleve lejos. -
-Jaynie Robins -.
-En el bolsillo de MacMasters, al igual que el resto de ellos. Trataron de mantenerme lejos mi padre, pero él luchó para hacerme volver. Le prometió a mi madre que él se ocuparía de mí. -
-¿Y el supervisor Robins, la APA, el juez, el resto?-
Su cara se puso fría otra vez, otra vez en blanco. -Eran todos responsables, de una manera u otra.-
-Así que tú y tu padre trabajaron para que tú vengaras a tu madre, para que los que le hicieron daño lo pagasen.-
-¿Por qué deberían salirse con la suya? ¿Por qué tienen que hacerlo sus vidas, sus familias?-
-Así que tu padre, —Vance— eligió el orden. Eligió a Deena como el primer objetivo, la primera muerte. -
-Lo decidimos juntos. Somos un equipo, siempre hemos sido un equipo. -
-Así uno podía hacer algunas de las investigaciones, acechar a un objetivo mientras el otro trabajaba a otra. Muy eficiente-.
-Somos un equipo-, repitió Darrin. -Siempre hemos sido un equipo.-
-Además, él podría ir a Colorado a investigar a la APA, mientras tú te quedabas aquí para trabajar a Deena. ¿Cómo decidieron matar a la hermana allí, y no la madre, por ejemplo? -
-Por el amor de Cristo, a la hermana en Nueva Jersey. Es geografía básica. -
-Hizo el anteproyecto de acecho allí entonces, ¿no? Hasta el contacto. -
-¿No le digo que somos un equipo? Él empezó en el campo y el trabajo electrónico, reunió los datos, entonces yo... -Su rostro apretado. -No voy a decir nada acerca de mi padre.-
-Muy bien. Protégelo como tu madre. Se baja, camina. Hay un déjà vu. Sólo que no te vas a ir por un año y medio como lo hizo ella. Vas a estar lejos por dos cadenas perpetuas, sin posibilidad de libertad condicional, con el extra de veinticinco por la intención de la señora Mimoto-.
-Mucho tiempo-, comentó Peabody, -cuando entras tan joven. Ya sabes, Dallas, apuesto a que Vance preparó coartadas para sí mismo cada vez que el niño se fue a matar. Ese es su patrón. -
-No importa, el viejo no tiene ninguna bola. Tenemos al pez grande aquí, y él puede flotar y nadar a la orilla solo. -
-Si crees que voy a vender mi padre, estás loca. Y nunca lo encontraran. -
-No podría importarme menos. Eres todo lo que necesito, Darrin. Eres joven, y eso me da ganas de cantar y bailar. Porque eso significa que vas a estar en una jaula, en una roca fuera del planeta durante aproximadamente un siglo. Vas a tener un muy, muy largo tiempo para pensar, para averiguar cómo has sido atornillado. -
-¿Crees que me asusta? Valió la pena, sólo por ver a MacMasters allí de pie, y a su hija muerta en una caja. Es mejor, incluso mejor, porque ahora sabe por qué. Él sabrá por qué, todos los días que respire, que mató a su propia hija el día que mataron a mi madre. -
-Te voy a dar el bono. Hacerlo sufrir aún más. Camina con nosotros a través de lo que le hiciste a Deena. -
Sus labios temblaron en una sonrisa. -Tenías razón. Ella fue fácil. -
La puso enferma, volvió su estómago una masa cruda, sacudida de repulsión. Ella lo había visto, la mayor parte de ello, en su cabeza ya. Pero ahora hablaba para el registro, transmitiendo todos los detalles. No, deleitándose con ellos, notó Eve. De alguna manera su pragmático —paso a paso— era peor que su alegría.
Él había hecho lo que tenía que hacer. Lo que creía, para lo que había sido preparado.
Cuando terminó sobre el asesinato de Deena y Karlene, su marco y las intenciones de asesinar a los otros, él se echó hacia atrás, con los ojos fijos en Eve en voz baja.
-¿Es eso suficiente para ustedes?-
-Ya hemos terminado. Esto te llevará de nuevo a una celda. El tribunal nombrará a un abogado para ti si no seleccionas un abogado propio-.
-Yo no necesito un abogado. No necesito un juicio. Sus leyes no significan nada para mí. Soy joven, como usted dijo. Con el tiempo voy a encontrar mi camino, mi camino de regreso. Y voy a terminar lo que empecé. -
-Seguro que lo harás.- Eve se levantó. -Registro apagado. Peabody, conseguir a alguien que lleve a Darrin de vuelta a su jaula. -
Esperó hasta que Peabody salió. -Te configuró, Darrin, este hombre que adoras. Torció tu mente desde el momento en que eras un bebé, para poder cubrir sus propias acciones, tal vez su propia culpa. Te configuró, como a tu madre, su hermano. Él puso a tu madre, aquí en Nueva York, y otra vez en Chicago. Porque quería dinero rápido. Porque él quería que ella haga el trabajo. Porque él era y es un cobarde. -
-Eres una puta mentirosa.- Escupió en ella, con esa sonrisa viciosa.
-¿Por qué iba a mentir? Tú te preguntarás con el tiempo. ¿Vance Pauley? Es un usuario. -
-Usted no sabe una mierda.-
-Más de lo que puedas imaginar-, dijo, pensando en los primeros ocho años de su vida. -La razón por la que estoy diciéndote esto es porque en algún momento de las largas décadas, el tiempo que estarás en esa jaula de concreto, vas a pensar en ello. Vas a pensar, y te preguntarás, y tal vez te darás cuenta de la verdad. Realmente espero que te des cuenta de la verdad. Porque te hará sufrir. Tu padre mató a tu madre. -
-Eres una mentirosa.-
Ella se limitó a menear la cabeza. -No gano nada con mentirte. He cerrado este caso, y está terminado. Tú tendrás mucho tiempo para pensar en eso.-Se volvió hacia la puerta, asintió con la cabeza a la par de los uniformados que entraron. -Lleven a esta mierda sin valor de regreso a su jaula. -
Eve se quedó donde estaba, se llevó las manos a la cara. Se la frotó duramente como si fuera a depurar una película de recuerdos feos.
Se volvió hacia MacMasters cuando abrió la puerta. -Siento que haya tenido que escuchar eso.-
-No sé. Ella era mía, y yo necesitaba saber... todo. Lo necesitaba saber. Vas por el padre ahora. -
-Sí, voy.-
Él asintió con la cabeza. -Esto es suficiente para mí, tiene que ser. Estoy teniendo un permiso. Mi esposa y yo necesitamos tiempo. Ella me pidió que le pidiera disculpas. -
-No hay necesidad.-
Su rostro era insoportablemente triste, insoportablemente cansado. -No, para ella. Le ruego que las acepte. -
-Entonces lo hago.-
Él asintió de nuevo. -Adiós, teniente.
-Adiós, capitán.
Ella hizo una copia de la grabación, reunió a sus archivos. Cuando entró en su oficina, Roarke se apartó de la ventana.
-Esto se está volviendo un hábito. No sabía que estuvieras aquí. -
-No he estado aquí mucho tiempo. Solo el suficiente para haber escuchado lo último de eso. -Vino a ella, le acarició la mejilla. -Es difícil para ti. Feo oírlo, ir paso a paso en lo que le hizo a esa chica, y a la joven. -
-No va a ser lo peor. Siempre hay algo peor. -Por un momento sintió en su interior lo que había visto en los ojos de MacMasters. Una tristeza insoportable. Un cansancio insoportable. -Algo así, como él. Te hace darte cuenta de que nunca hay un límite para la crueldad. -
-¿Dallas?- Peabody vaciló en la puerta. -Sólo quería decirte que me gustaría escribir esto. Mira, estaba en observación como lo solicitaste, y va a redactar sus conclusiones. -
-Bien. No te preocupes por el papeleo. Vete. Tengo algunas cosas que debo tratar. Hazme un favor y ve a cuidar de la cosa de Louise. Lo que queda del ensayo, el resto de ella. -
-Podemos llegar tarde. Ella lo entenderá. -
-Sí, lo hará. Pero no tiene sentido. Ve. Si tú te ocupas yo no me sentiré culpable por haber llegado tarde. -
-Está bien. Será bueno sacudirme esto, simplemente dejar todo esto fuera y hacer algo... brillante. -
-Sí. Voy a estar una hora o dos más. -Ella dejó escapar un largo suspiro cuando el eco de los pasos de Peabody se alejó. -Brillante. No estoy de humor para estar brillante. Ordenador, mostrar el mapa de Manhattan, Lower West. -
-¿Por qué?-, Preguntó Roarke cuando el ordenador empezó a trabajar.
-No escuchaste todo. Él me dio al viejo. Me dio conspiración para asesinar, conspiración para intentarlo. No estoy seguro de que se diera cuenta. Él no me dio el nido. No directamente. Pero él dijo que él caminaba a su casa. Después de que él matara a Karlene, él caminó a su casa. -
Se frotó las rocas de tensión en la parte posterior de su cuello. -Y el café. La go-taza. Los Cafeterías Hotz están por todo el lugar. Pero pensando, no caminaba de un lado de la isla a la otra, cogió el café entre su nido y la escena. Probablemente, más cerca de su nido. Y el nido va a estar a una distancia razonable para caminar desde la galería-.
Roarke se puso detrás de ella, le dio al cuello y los hombros un buen masaje, duro. -Entonces te van a gustar los datos que te traje. -
-¿Qué datos?-
-Del el sistema de seguridad. No, trata de relajarte por maldito minuto-, ordenó. -Vamos a aflojar un par de estas rocas de aquí. He estado corriendo varias corrientes de datos al respecto, añadiendo algo que al equipo de investigación de Nadine se le ocurrió. Y lo refiné a cerca de una docena de clientes más, suponiendo que te gustaría ver algunos-.
-Eso es bueno. Excelente. Los datos -, añadió. -El problema del hombro no es tan malo tampoco.-
-Sólo hago mi trabajo. Así, ahora está un poco mejor. -Dando un paso atrás, sacó su PPC. -Si añadimos el elemento geográfico a los datos que tengo... No tenemos una docena, sino... uno.-
Sus ojos se iluminaron con un propósito. -Dame eso-.
-Este es mi trabajo, también.- Lo sostuvo fuera de su alcance. -Una empresa Peredyne en el West Village.-
-No es un individuo, no son las iniciales de costumbre. Sólo la P, que podría ser por qué me falta él. -
-También puede ser porque Peredyne aparece en la lista como un brazo de Iris Sommer Memorial-.
-Es inteligente. Bueno, tú eres más inteligente ya que lo encontraste. Tengo que correrlo para asegurarme de que no es…
-Ya lo estoy haciendo-, le dijo. -Y... no está incluido en Nueva York como una empresa. Se trata de un caparazón dentro de un caparazón. -
Se volvió, salió corriendo al bullpen. -Baxter-.
-Buen trabajo, Dallas.- Él le dio un guiño, un saludo. -Me encanta ir a la cabeza del rollo.-
-Tú no vas al rollo. Sala de conferencias, en cinco minutos. Trueheart, con Baxter. -
-Pero…
Ella simplemente se volvió y sacó su nuevo comunicador de su bolsillo mientras se movía. -Feeney,- dijo. -Hemos encontrado el agujero del bastardo. Sala de conferencias. Ahora. -
-Yo quiero jugar-, le dijo Roarke.
-Te lo has ganado.- La tomó antes de que ella lo agarrara, la besó, justo en frente de un pasillo lleno de policías. En cambio, ella le envió una sonrisa feroz. -Tráeme un tubo de Pepsi, ¿si?-
En menos de noventa minutos, Eve tuvo la bonita casa de ladrillo en el West Village cubierta. Policías vestidos de civil estaban sentados en una mesa frente a un restaurante pequeño, encorvado en los vehículos, paseando por las aceras. Eve compró un perro de soja de un carro de deslizamiento manejado por Jenkinson.
-Algunos de ellos dan consejos-, dijo. -Yo mantengo lo de los consejos-.
-No quiero oír hablar de eso.-
-Tal vez él escapó, Teniente.- Él le dio el perro.
-No hay razón para hacerlo. El hijo no hizo una llamada, no le habló todavía. Si lo piensa, hace la demanda, lo podemos aplazar. Por lo que Pauley sabe, el fruto de sus lomos de mierda está ocupado matando a una anciana. -
Roarke tomó el segundo perro, caminó alejándose con Eve. -Yo podría entrar fácilmente en el lugar.-
-Sí, y eso es lo que vamos a hacer si no se muestra en una hora. Tenemos nuestra orden. Pero como los sensores muestran que el lugar está vacío, prefiero esperar-.
Mordió al perro. -Esperamos hasta venga, hasta que la zona esté más cerrada. Que no tenga ningún lugar para correr. Jesús, la casa de Louise está sólo una cuadra de distancia. Yo prácticamente pasé por este lugar hace unos días. Podría haber pasado al hijo de puta en la calle. -
Roarke le tomó la mano, entrelazó los dedos con los de ella. -Parte de nuestra cubierta,- dijo él con facilidad.
-Claro. Él no está en casa porque está en algún lugar donde puede ser visto, donde pueda comprar algo, pedir un recibo con la hora marcada. Por si acaso. Siempre ha estado cubriendo su propio culo. -
Un tema difícil para una bonita noche de verano, pensó Roarke, pero necesitaba hablar de ello. -¿Por qué moldear el muchacho como un asesino?-
-Tal vez no tenía que moldearlo tanto. No tengo ni idea. Eso es para Mira o alguien como ella. Yo supongo que tal vez se lo comió él un poco. Tal vez fue su manera de darle vuelta, no sólo para ser un héroe para Darrin, sino para que él pudiera creer lo que estaba vomitando. Todos los demás tiene la culpa, todo el mundo tiene la culpa. Hay que castigarlos. -
-¿La razones son importantes para ti?-
-No. No creo que lo sean. -
-¿Dallas?-
Se dio la vuelta, vio a Charles Monroe, el futuro novio, sonriendo mientras corría hacia ellos. -Mierda-.
-¿Qué demonios están haciendo por aquí? Salí de su casa hace menos de una hora. Pensé que había grandes planes para las damas esta noche. -
-Hay. Debería estar haciendo algunas cosas... ahora. -¿Qué demonios, pensó, era una buena cobertura. Sólo algunos amigos hablando en la calle. -No es tu cuadra.-
-No. Estoy caminando un poco por algunos nervios. Mañana... es-.
-No te ves nervioso para mí-, comentó Roarke.
No, Eve estuvo de acuerdo. Parecía estúpidamente feliz, al igual que Louise. Y elegante a pesar de la camisa y pantalones casuales.
-Imagino que el ensayo salió bien. Lo sentimos sobre la necesidad de sustitutos-.
-No hay problema, y nos fue muy bien. Por lo que yo puedo decir. -Él se rió un poco. -Yo quiero que sea perfecto para ella. Me sorprendí a mí mismo controlando la previsiones meteorológicas cada diez minutos de camino a casa, y una vez que llegué allí. Así que salí. Deben venir, vamos tomar una copa, sálvenme de mi obsesión por el tiempo. -
-No podemos. Estoy en un operativo, y lo estoy viendo-, dijo. -Mantengan las posiciones. ¡Déjenlo cruzar la puerta, a continuación, muévanse!-
-¿Qué?-
-Sigue hablando-, le dijo a Charles. -Roarke, habla con Charles.-
-¿Has hecho tus planes de luna de miel?- Roarke preguntó agradablemente incluso cuando sus ojos seguían al hombre que paseaba por la acera con una bolsa de compras.
-Ah, sí. Vamos a la Toscana-.
-No mires a tu alrededor, Charles. Habla con Roarke-.
-Nosotros... tendremos un chalet allí un par de semanas. Entonces…
-Fue genial verte.- Eve le dirigió una gran sonrisa, alzando la voz cuando Pauley se acercó a su puerta del jardín. -Ojala tuviéramos más tiempo, pero tenemos que... ¡Vamos!-
Ella corrió, cogió la puerta que Pauley dejó para desplazarse y la cerró detrás de él. Y presionó su arma a la parte posterior de su cuello. -Usted no quiere moverse.-
Diez policías armados rodearon el patio, apuntando con sus armas. La bolsa que Pauley sostenía cayó al suelo, rompiendo el contenido.
-¿Qué está pasando? ¿Cuál es el problema? -
-Las manos detrás de su espalda. ¡Oh, por favor, dude. Por favor, trate de correr o resistir. Dame una excusa-.
-Estoy cooperando.- Puso las manos detrás de su espalda, y Eve le esposó. -No quiero ningún problema. No lo entiendo. -
-Entonces voy a explicar.- Ella se lo tiró todo a la cara. -Vance Pauley, está bajo arresto por conspiración para cometer asesinato, dos cargos, y conspiración con intento de asesinato, un cargo. Usted tiene el derecho a guardar silencio. -
-Yo no—-
-Cállese. ¿No le acabo de decir que usted tiene el derecho a permanecer en silencio? -Terminó la versión revisada del Miranda, y luego dio una patada a los fragmentos de vidrio en el suelo. -Compró un brebaje de primera. Creo que planificó una pequeña celebración para cuando su hijo llegara a casa esta noche. Lo que pasa es que no vendrá a casa, por el resto de su vida. Y se volcó sobre ti, papá. -
Él se puso pálido y sus ojos se volvieron oscuros y enojados. -No sé de lo que está hablando. ¿Dónde está mi hijo? Tengo derecho a…
-Le di todos los derechos que usted va a conseguir. De tal palo, tal astilla. Cuando llegó el momento de la verdad, cubrió su propio culo. -
-Eso es mentira. Nunca habría dicho nada contra mí. -
Ella sonrió. -Lleva a este pendejo delirante a la Central. Regístralo en la cuenta cargada y lo meten en una jaula. Hablaremos pronto, Vance. Muy pronto. -
Se volvió hacia Roarke y a un fascinado Charles. -Ahora tú y los e-geeks pueden eludir la seguridad. Por los números, la gente —dijo ella en voz alta. -Quiero que registren de arriba a abajo, por dentro y por fuera. Embólsenlo, etiquétenlo y regístrenlo. -
-Bueno-. Charles le sonrió. -Este fue sin duda un emocionante paseo por el barrio.-
-Hacemos las calles más seguras para los recién casados. Me tengo que ir. Nos vemos a la mañana.
-Voy a estar allí. Ah, dile a Louise, cuando la veas, dile que no puedo esperar.-
-Voy a hacer eso.-
Ella lo tomó sola. Ella no veía ninguna razón para mantener a cualquiera de los equipos en el reloj por más tiempo. Con una caja grande, entró en la entrevista.
-Registro encendido-, comenzó.
-Esta es alguna clase de equivocación ridícula. No he pedido un abogado —todavía—, porque no quiero que sea más complicado. Ahora, exijo ver a mi hijo. -
-No. Cállate y escuche, porque esto realmente no va a tomar tanto tiempo. Y tengo cosas que hacer. Hemos confiscado todos tus aparatos electrónicos, y ya tenemos todos los datos acumulados de Deena MacMasters, Karlene Robins, Charity Mimoto, Elysse— bueno, ya sabe quienes son. Usted mantiene excelentes registros de su investigación, documentación en vídeo. Oh, sólo por el placer de hacerlo, estamos lanzando los cargos de fraude de identidad y todo eso. Trajimos su taller, también. Además, dispone de ilegales. Sólo continúa apilando, Vance-.
-Mire, usted no entiende.- Abrió las manos, un perfecto hombre de razón. -Tengo que ver a mi chico. Tengo que asegurarme de que todo está bien. Usted... algo anda mal con él. Me temo que podría haber hecho algo. Él podría haber hecho algo horrible. He tratado de cuidar de él, pero él ha…
-¿Crees que voy a comprar esa mierda?- Dejó que su ira saliera, sólo saliera, y lo arrastró fuera de la silla. -Asqueroso hijo de puta. Usted lo hizo, y ahora lo deja freírse. Al igual que lo hizo con ella. Para salvarse. -
Ella casi le echó hacia atrás en la silla. -No tiene idea de lo que me gustaría hacerte, con mis propias manos. Así que no me jodas. Usted hizo un monstruo de él. Usted violó su mente, lo llenó de odio, desprecio y mentira. ¿Por qué la gente como ustedes, padres como usted hacen eso a sus hijos? -
Ella se apartó, se miró en el espejo de dos vías. Su corazón latía demasiado rápido, y sus manos querían temblar. Se estaba escapando de ella, pensó. No podía dejar que se escapara de ella.
Levantó una mano, puso la palma en el cristal. Un espejo en un lado, una ventana del otro. Y se imaginó la palma de Roarke presionando la suya.
Él la conocía, se recordó. Todo lo que había. Él estaba allí, y él seguiría estando allí. Podía manejar esto. Ella podía manejar cualquier cosa.
Bien, pensó. Estoy bien.
Por un momento, miró sus propios ojos. -Ella no lo quería tampoco, o no lo suficiente. Era... secundario para a ella. Se trataba de usted. -Estable de nuevo, se volvió. -Ella le protegió y usted dio una mirada hacia atrás cuando prescindió de ella. Y cuando tenías a los Sementales sobre tu cabeza, se la ofreciste. Ella era secundaria para ti, después de tu propio culo. Ella era alguien a quien utilizar. Eso es todo lo que era para usted. Una moneda de cambio-.
-Eso no es cierto.- Lo dijo despacio, con engrosamiento de la voz, los ojos tomando un brillo. -Yo amaba a la madre de mi hijo.-
-Ni siquiera puedes decir su nombre. Usted no sabe qué nombre utilizar. Él nunca tuvo uno-, añadió. Ni ella tampoco. No la nombraba para que ella siguiera siendo nada. -Él nos dijo todo.-
-Él no haría eso.-
-Oh, sí, lo hizo.- Algo de su fatiga vino encima, por lo que lo utilizó y lo miró en una especie de aburrimiento. -A su manera retorcida, estaba haciendo usted un héroe.- Ella volvió, se inclinó hacia abajo. -Él se jactaba de usted, Vance. De cómo le enseñó todo, se lo contó todo. Cómo encontraron sus objetivos juntos. Cómo hizo el acoso, la investigación, que compartió con él. Cómo usted lo planeó todo.
-Y aunque yo no tenía todo —en el expediente...-
Ella comenzó a tirar objetos fuera de la caja. -Discos —con datos sobre las dos personas que asesinó, la mujer que intentó matar hoy mismo, la que planeaba matar la semana que viene, y así sucesivamente. Sus familias, sus costumbres, su trabajo, sus amigos. -Muy a fondo.-
Ella sacó montones de fotos. -Imágenes del mismo, —incluyendo las que él tomó de Deena y Karlene después de que había terminado con ellas, para poder compartir el triunfo con usted. Hay más. Hay mucho más. Es sólo un maldito banquete de pruebas. Conozco a un fiscal que va a estar derramando lágrimas de alegría. -
-Puedo hacer un trato.- Hizo un gesto con las manos, como un político, pensó, haciendo hincapié en un tema de conversación. -Hay muchas cosas que no sabe. Le voy a dar información-.
-Vaya, eso es una buena oferta. Pero, no, gracias. Tengo más de lo que necesito, y por Dios, que ha sido un día largo ya. Sus impresiones están en todas estas cosas. Por todas partes. -
Él pasó una mano sobre su boca. -Yo estoy mostrando arrepentimiento. Él me metió en esto. Él es mi hijo, y necesitaba mi ayuda. Yo lo crié por mi cuenta, solos él y yo. Y perder a su madre de la forma en que lo hizo,... nos marcó. Yo le iba a hablar de entregarse, para obtener ayuda. -
-¿Sería eso después de haber matado hoy a la madre de la Juez Mimoto, o tal vez después de uno o dos más?-
-Yo no sabía nada de lo de hoy. Acerca de Mimoto. Yo... pensé que estaba en el trabajo. Realiza trabajos de consultoría para Biodent, es un analista de datos. Pensé que estaba en el trabajo. -
-Jesús, Vance.- Hizo una pausa, dejó escapar una carcajada. -Eres tan completamente atornillado. Has registrado el golpe de hoy en tu agenda como una maldita cita con el dentista. -
-Yo no podía detenerlo.-
-¿Usted sólo va a seguir tirando esta mierda en la pared hasta que algo se pegue?-
-Nunca he matado a nadie. Eso tiene que significar algo. Le ayudé, claro. Bueno, le ayudé a prepararlo, pero eso es todo. Y estoy arrepentido. Usted me puede dar un descanso. Yo nunca maté a nadie. -
-Sí, lo hizo.- El cansancio desapareció, el aburrimiento se volvió furia helada. -Y si pudiera, me gustaría cargarle con el asesinato de Illya Goleta, y con un niño de cuatro que murió y se convirtió en lo que quería que fuera. Lo único que conseguirá de mí es la recomendación de que lo coloquen en una jaula en otro sector de Omega, para que nunca tenga contacto con su hijo. Porque el va a averiguarlo tarde o temprano, le di un comienzo el día de hoy. Y una vez que lo haga, él va a usar su talento en usted Así que ese es el descanso que le daré, Vance. Usted vive. -
-Yo quiero un abogado-.
-El sujeto ha pedido representación. Fin de la entrevista. -
-Tengo dinero-, dijo cuando ella comenzó a cargar la caja. -Tengo un montón de dinero escondido. Seguro. Puedo hacer que valga la pena si se pierde esa evidencia. -
-¿En serio? Mi tiempo vale mucho. -
-Cinco millones de dólares.-
-¿Así que, si altero esta evidencia para que baje, me da cinco millones de dólares?-
En efectivo-.
-Gracias.- Ella golpeó la solapa. -Supongo que no se dio cuenta de mi grabadora. Vamos a añadir intentar sobornar a un agente de policía a la tirada-.
-Gritó mientras ella salió, invectivas feas que eran música para sus oídos. -Lleven esta evidencia abajo.- Ella pasó la caja al uniformado que esperaba. -Y usted puede tomar a esa bola de pus. Él quiere un abogado. -
Ella siguió caminando. Roarke la encontró con un tubo de Pepsi.
-Dios, que se sentía bien. Ahora me siento bien. -Ella rompió el tubo y bebió. -Ahora brillante suena bien.-
-Peabody llamó para comprobar. Le dije que creía que estabas atando las cosas. Yo vine para decirte que Trina te está esperando. -
-Mierda. Eso es malo viniendo de ti. -
Caminó con ella. -Lo hiciste bien. Tú... lo diezmaste-.
-¿Estuviste en observación? Yo... te sentí. -
-¿Dónde más podría estar?-
Esta vez, ella le tomó la mano, entrelazó los dedos con los suyos. Palma con palma, pensó. Él estaba allí. Él siempre lo estaría.
-Sé que suena raro, pero cuando empecé a tratar con él, con el padre, te sentí. Creo que se puede decir que me apoyé en ti. Me ayudó a mantenerme estable. -
Se llevó la mano a los labios. -Tú y yo vamos a ir a buscar algo de eso brillante.-
LA HABITACIÓN OLÍA COMO UN JARDÍN Y SONABA como una bandada de pájaros, —posiblemente carboneros—que acababa de posarse. ¿Por qué, se preguntó, las mujeres a menudo suenan como aves canoras cuando se reúnen para uno de sus ritos?
Se sentó, porque ella había dicho que era su trabajo sentarse, en lo que Peabody había llamado alegremente la Suite Nupcial, mientras que Trina untaba —Dios sabía que— en toda su cara.
-Deje de retorcerse.- Trina, con el pelo como un laberinto desconcertante de trenzas y vueltas en un rojo chillón, la mantenía untada.
-¿Cuando, por todo lo que es santo, vas a parar?-
-Cuando haya terminado. Este producto va a ayudar a disminuir los moretones y a cubrirlos. Usted podría haber por lo menos tratado de no recibir un golpe justo en la cara, antes de la boda. -
-Oh sí, tenía que haberme esforzado más en no quedar atrapada en una estampida humana ya que un ojo negro no va con mi vestido-.
-Lo que estoy diciendo-, coincidió Trina. -No es tan malo. Conseguimos mejorar mucho ayer por la noche cuando finalmente lleguó aquí. -
-¿Podrías sacarte de mi culo? Puse dos temibles asesinos tras las rejas-.
-Voy a agregarlo a su cuadro de honor-, dijo Trina y chasqueó las encías.
Peabody, con el pelo rizado y esponjoso, con el rostro de mandíbula cuadrada pulido y pintado, se asomó por encima del hombro de Trina. -Difícilmente se puede ver. Además, hace que su piel esté húmeda. -
-Espera hasta que agregue la base.-
-¿Más? Ya tengo una pulgada encima. ¿Por qué no puedo….
-Deja de quejarte ¿Por qué no traes un poco de champán-, sugirió Trina. -Esto puede disfrutarlo cuando empiece con Louise.- Ella dio a Eve una sonrisa difícil. -Ella no necesita tanto trabajo.-
-Claro-. Peabody se alejó con su vaporoso vestido azul y los pies descalzos.
Mavis, con una mini ceñida, casi tan roja como el pelo de Trina se subió la cremallera de sus sandalias balanceándose sobre los tacones con forma de corazón abierto. -Mira Dallas. ¿Es este el día más total de siempre? Aquí, ten a Bellamina un minuto. Quiero conseguir burbujas para la novia. -
Y diciendo esto, dejó caer a su hija de seis meses en el regazo de Eva. -Hey, Mavis, no…
Pero ya era demasiado tarde, Eve tuvo a un bebé gordito todo de encaje color rosa espumoso. Los rizos rubios con cintas rosadas bailaban cuando Bella rebotó. Ella dijo, -Gah-, y sonrió.
-Está bien. Dios. Muy bien. ¿Por qué estás siempre sonriendo? -Eve exigió. -¿Qué sabes tú?-
Bella chilló, dio una especie de empuje y enderezó las piernas hasta que ella estuvo de pie, chillando y moviéndose con una mirada demencial en sus ojos como hielo, el pánico se estrelló contra el estómago de Eva. -¿Qué está haciendo? Por el amor de Dios, que alguien haga algo. -
-No hace más que probar sus piernas.- Eficiente, Peabody le arrebató el bebé riente, equilibrando a Bella en su cadera, entonces le pasó a Eve una copa de champán.
Eva bebió la mitad de ella en un solo trago.
El fiscal Cher Reo campante, elegante y fresca de color lavanda pálido. -Todo se ve increíble! Las flores, las velas, el…
-¿Estás segura?- Exigió Louise desde la silla mientras Trina se quejaba y cepillaba. -Siento que debo saltar abajo y simplemente asegurarme de que todo esté en su lugar.-
-Créeme. Es como un cuento de hadas. Oh Dios, sí -, dijo cuando Mavis se escabulló con otra copa de champán. -Yo quería llegar, informarte del estado, Dallas. Darrin Pauley, en contra del consejo de un abogado, renuncia a un juicio. El abogado está tratando de tirar de que él es mentalmente incapaz, pero no va a volar. Esto es según Mira. Él entiende la diferencia entre el bien y el mal, es legalmente competente para tomar decisiones. Él sólo no da un culo de una rata. Eso es parafraseando a Mira. Ellos no tienen una oración. El está entrando, y quedándose allí-
-Eso exige otra copa. ¿Vance Pauley? -
-Quiere una prueba. Rechazó una oferta de veinticinco por cada cargo de conspiración, consecutivamente. Que se agrega al tiempo por fraude, y soborno. -
-¿Por qué diablos le hiciste una oferta?-
-Dallas, setenta y cinco años y más lo ponen para el resto de su vida. Él lo sabe, y lo juega. Él va a perder. Los buenos ganaron. Así que. -Ella levantó su vaso. -Oh, Nadine está en camino. Ella acaba de terminar una actualización en vivo sobre las detenciones. Nosotros —Trina, ¿qué tipo de sombra de ojos es esa? Es magnífico! -
Ley y orden olvidados por mejoras, Reo se acercó más para ver a Trina transformar a la novia.
Las mujeres entraron, salieron en lo que a Eve le pareció una mancha de color de verano. Ella luchó por sentarse estoicamente mientras se transformaba. Pintada, pulida, y esponjada. Ella sólo podía sentir alivio cuando pudo escapar de las manos de Trina, haciendo caso omiso de la capa de protección, la bata, y la ropa.
-Te ves mag-, dijo Peabody y rozó sus dedos sobre las delgadas capas de tejido del vestido de Eve. -Es como la luz del sol, el color. Luz del sol de verano. -
-Mi osito Huggie es un genio-, proclamó Mavis. -Estoy cuidando la mano por la limpieza, tengo tú brillante-.
-Realmente brilla.- Peabody silbó ante el colgante largo de diamantes que Eve colocó en sus orejas.
-El hielo realmente destaca con el vestido. Colgante, pulseras-, continuó Mavis.
-Yo no necesito todo eso.-
-Confía en Leonardo. Funciona al mirar. Descúbrelo por ti misma. -Mavis hizo un círculo con el dedo para que Eve se volviera a mirar en el espejo largo.
-Hmmm.- El vestido era más femenino que lo usual, con todas las capas brillantes hacia abajo, pero ella tuvo que admitir que no era molesto. Y los diamantes, claros y limpios, probablemente agregaban algo. -Muy bien. Bueno. -
-Total-, corrigió Mavis.
-Hay que ayudar a Louise con el vestido ahora-, le dijo Peabody.
-¿Por qué? Ella es una niña grande. Ella probablemente se ha estado vistiendo durante años -.
-Es una tradición.-
Eve puso los ojos. -Está bien, está bien.- Ella caminó hacia donde estaba Louise vestida con la bata. E inclinó las cejas ante el corsé de volantes blancos y ligas de color azul. -Eso requiere una declaración.-
-Más tarde. Ahora tu trabajo es hacer que ajuste perfectamente el vestido. -Ella hizo una mueca. -Debe estar perfecto otra vez.-
-Bueno, vamos a ver.- Eve comenzó a quitar el vestido de su percha. -Hombre, hay mucho de él. No me extraña que no puedas hacerlo tú misma.-
-Oh Dios. Me estoy poniendo mi vestido de novia. -
Eve la miró bruscamente. -No empieces con fugas! Vas a hacerte algo en la cara, a continuación, Trina se pondrá en marcha otra vez. -
-Estoy impermeabilizada.- Le dio la espalda para que Eve pudiera sujetar la parte trasera del vestido.
-Pendientes de tu abuela.- Peabody entregó a Louise las gotas de perla delicadas. -Algo viejo-.
-Nuevo, el vestido, azul, la liga.- Louise se puso los pendientes. -Y el collar que Leonardo tomó de la caja de tesoros de Dallas para algo prestado.- Ella miró a Eve antes de que Peabody, la ayudara a sujetarlo. -Gracias.-
-No hay problema. Casi hecho aquí. Un botón más. No, Jesús, tiene que haber dos docenas de botones. -
-No, no te des la vuelta todavía! No mires todavía!- ordenó Peabody. -Tenemos que fijar el velo, entonces puedes mirar.-
-Hazlo tú. Voy a estropear el pelo, entonces, Trina me va a matar. -Y Eve tuvo que admitir, los rizos suaves, eran bastante flojos, y bueno, perfectos, decidió cuando Peabody enganchó el velo con la tiara pequeña y brillante situada en ellos.
Peabody sorbió los mocos, parpadeó, pero las lágrimas se derramaron de todas formas.
-Ya basta-, ordenó Eve.
-No puedo evitarlo.- Dio un paso atrás, donde ella y Mavis envolvieron los brazos alrededor de la cintura de la otra y sorbieron juntas.
Louise respiró hondo, se volvió.
-Bueno, Mierda.- Eve la miró. -Creo que faltan un par de clics para ser perfecto.-
Romántico, pensó Eve, pero casi de otro mundo con metros de espuma blanca, vaporosa, faldas flotantes, el brillo de las cuentas en el corpiño. El vestido era un ganador, ninguna duda, pero la mirada en la cara de Louise brillaba aún más que eso.
-Me veo como una novia-, murmuró Louise.
-Aquí-. Con las lágrimas goteando, Trina ofreció a Louise su ramo de rosas de dulce corazón que iban de tonos rosa pálido a un rojo más profundo. Luego dio a Eve y Peabody sus ramos más pequeños. -Vamos, Mavis, es mejor que bajemos.-
Mavis recogió al bebé. -Bellarina di adiós. Todo está realmente hermoso. -Suspiró y salió a toda prisa.
-¿Listo?- Le preguntó Eve a Louise.
-Dallas-. Ella levantó una mano, tomó la de Eve en un apretón duro. -Estoy lista.-
El sol brillaba, y la más tranquila de las brisas susurraba con la música de flautas y violines. Masas de flores perfumaban el aire. Peabody entró primero por el corredor blanco formando un pasillo entre los invitados sentados en la glorieta de rosas blancas, donde Charles estaba con Roarke y McNab.
Eve la siguió. Sus ojos se encontraron con Roarke. Y allí, pensó, ahí estaba la razón para ello. La razón de las flores y la pompa, el alboroto y la formalidad.
Era el amor.
Sólo tú, recordó. Ella se acercó a él en un día de verano también, y solo él la había visto.
Él le sonrió como lo había hecho cuando ella caminaba por un corredor blanco en una glorieta de rosas blancas hacia él. Como entonces, su corazón dio un salto rápido.
A veces, pensó mientras tomaba su lugar, la vida puede ser muy, muy perfecta.