Capitulo 5

 Fitz Ravinski puso en un plato una rodaja de pastel de manzana  con un cuadrado de queso amarillo brillante fino como un papel. La parte alta consistía en una bola redondeada de producto no lácteo, del color de un kiwi atómico.

-Yogurt de tofu sabor menta fresca,- dijo con una sacudida de la cabeza -¿Quién demonios lo pone en un buen pedazo de pastel?

-Yo no- le aseguró Eve.

-Toma todo- Él deslizó el pastel y la mini taza de café, negro como el alma de medianoche en una ranura de salida sus dedos bailaron sobre teclado y lo envió.

-Ya hemos pasado la fiebre del almuerzo, pero hemos tenido gente que viene por el pastel y las tartas toda la tarde.

-Ya veo- Eve miró hacia fuera, más allá del mostrador de la zona de comedor. Probablemente se sentaban noventa, a modo de sardinas de Nueva York, durante la  hora alta. En este momento, había unos veinte, incluyendo el hombre ocupado, su unidad auricular y manual mientras tomaba su primer bocado de pastel de yogur de tofu de menta fresca. Incluso la idea le revolvía un poco el estómago.

-Si pudiera darnos cinco minutos.

-Sí, sí. Sal, ven acá- Fitz se limpió las manos en la parte delantera de un delantal de babero blanco, que había  sido usado para limpiarse las manos una serie de veces ese día. Cogió una botella de bebida grande, negra, y con la cabeza hizo un gesto a Eve y Peabody, después se dirigióa una mesa vacía. -Deberían probar un poco de pastel, va por cuenta de la casa. Los policías no pagan en mi turno, dos de mis primos se dedican a ello.

-¿Aquí en Nueva York?

-En el Bronx los dos. El pastel es bueno, Mi madre y mis hermanas lo hacen.

-Así que usted tiene un negocio familiar.

-Dieciocho años en esta ubicación- Apretó un amplio dedo sobre la mesa.- Nos va bien.

-Aprecio la oferta, pero no le vamos a quitar mucho de su tiempo- Eve casi oyó el gimoteo del estómago de Peabody por el pastel -Nos gustaría preguntarle acerca de Jerald Reinhold .

-Lo despedí unos meses atrás. Llegaba tarde, se iba antes, perdía entregas. Las entregas son un tercio de nuestro negocio. Él no era confiable y básicamente, no podía dar una mierda para hacer en el trabajo.

Ravinski se inclinó hacia delante y clavó el dedo en la barra otra vez -Si trata de acusarme, tengo registros de su historial como respaldo.

-¿Cómo tomó el ser despedido?- preguntó Eve.

-Dijo que me iba a joder, y empujó un pastel de crema de plátano de la encimera a su salida. Corrió hacia fuera rápidamente- añadió Ravinski, con una sonrisa afilada. "El cobarde salió a toda velocidad, cuando el pastel golpeó el suelo en caso de que fuera hacia él.

-¿Lo hizo? - Preguntó Eve.

-No, era sólo un pastel, un buen pastel, pero valió la pena verlo mover su culo perezoso. Si hubiera puesto tanta energía en el trabajo, él todavía estaría trabajando aquí, fue la primera vez que lo vi en acción, si sabe lo que quiero decir.

-Lo hago ¿Tiene alguna queja específica sobre él? De sus compañeros de trabajo o clientes.

-¿Quieres una lista?- Con esa nota amarga, Ravinski inclinó hacia atrás la botella de la bebida y su manzana de Adán se balanceó mientras bebía. -Mi hermana Fran lo sorprendió drogándose en la parte trasera. Ella lo despidió por eso, pero yo le di otra oportunidad, pensando que él era joven y estúpido .

-¿Era eso un problema con él? "

-No lo creo. Mantuve un ojo sobre él después de eso y nunca lo sorprendí en nada; el problema es que era perezoso y holgazán, tuve quejas de los clientes porque la comida llegaba dañada o fría cuando la recibían o que el repartidos, que sería Jerry, era grosero.

-¿Lo ha visto desde que lo dejó ir?

-No puedo decir que lo he hecho. Vi a su novia la semana pasada, ex  ahora, lo que demuestra que no es tonta

-¿Lori Nuccio ?

-Si. Lori solía trabajar para mí unos tres años atrás. Buena camarera, agradable, rápida en sus pies. Trabajó aquí un par de años antes de que consiguiera un trabajo en un lugar elegante, por una mejor remuneración y mejores propinas, y bueno para ella. De todos modos, contraté al imbécil porque ella me pidió que le diera una oportunidad. Después de que lo despedí, ella vino a decirme que lo sentía, como si fuera su culpa. Lori es una buena chica. Se veía más feliz, si me pregunta, desde que lo echó.

-¿Se llevaba bien en particular cuando trabajó para usted?

-Yo diría lo contrario. Sólo no se llevaba bien aquí. No hizo amigos, ni hizo especialmente enemigos. Solo ponía el tiempo, cuando le convenía. No más que eso.

-Está bien. Apreciamos el tiempo.

-Me hizo descansar. Ahora, ¿va a darme una pista de por la que está aquí preguntando por Jerry?

Si los medios de comunicación no habían lanzado el balón con los nombres de las victimas y algunas de las circunstancias, pronto lo harían. -Queremos hablar con él sobre el asesinato de sus padres.

-¿El qué?- Con un choque vibrante, Ravinski bajó la botella grande y negra. -¿Sus padres fueron asesinados?. Los dos. Dios mío, ¿cuándo? ¿Cómo...?- dejó escapar un suspiro duro. -Él los mató. ¿Está diciendo que Jerry mató a su propia mamá y papá?

-Tenemos que encontrarlo y hablar con él. Tengo la sensación de que usted no tiene ninguna idea de dónde puede estar, dónde podría ir.

-Él no trabajó aquí tres meses completos, y no puedo contar las veces que llamó enfermo o con alguna excusa de mierda- Ravinski se pasó una mano por su pelo tan recto y agudo, que Eve se sorprendió que su mano no se llenara de sangre por el contacto. -Tenía un par de amigos que vinieron un par de veces. Ah, maldita sea. Mal, uno de ellos. Parecía un buen chico. El otro era una especie de idiota. No puedo recordar su nombre.

-Ya tenemos esa información. Si se le ocurre algo más, estaremos en contacto

-Mi madre dijo que él le haría daño a alguien.

-¿Perdón?

-Mi madre, le gusta pensar que tiene algo sensible". Él hizo vibrar sus manos en el aire. -Sus bisabuelos eran sicilianos. De todos modos, ella me dijo: 'Recuerda mis palabras, Fitz, ese chico va a hacer daño a alguien. Tiene la oscuridad en él'-. Negó con la cabeza. -No sé si ella pensó que era lo suficientemente oscuro para esto, pero le puedo decir que una vez que se entere, no va a vivir con ello

En la calle, Peabody dio a Eve una mirada enfurruñada.-Algunos de nosotros comemos pastel.

-Guárdalo para Acción de Gracias. Vamos a hacer las rondas - decidió Eve. -Hablaremos con antiguos empleadores, compañeros de trabajo. Tal vez vamos encontrar algo.

-Él huyó, es lo unico que tiene sentido.

-Si él actuara con algún sentido habría estado  huyendo desde el viernes. Cubramos el territorio. Después pasamos a ver a la ex-novia, que está en el camino a casa. Voy a trabajar en mi oficina en casa, buscar otro ángulo.

-¿Qué hay de Mira?

-Me encargaré de consultarla por la mañana. Esta escondido en alguna parte y se siente realmente fuerte, realmente potente justo ahora. Así que su agujero es probablemente bueno. Tendrá una buena cena esta noche. Incluso podría tener pastel.

-Bastardo- Peabody dio una mirada anhelante a su espalda, hacia el pastel, mientras caminaban de regreso al coche.

Día largo, pensó Peabody. Y no tanto cómo había calculado cuando empezó. Dallas le había enseñado a nunca dejar de pensar en un caso, ni siquiera cuando, como éste, se sabía quién, se sabía por qué, sabía cómo, se sabía cuando, casi desde el inicio.

-Está teniendo una racha de suerte- se quejó. 

Ian McNab, la estrella de la Direccín de Detectives Electrónicos dio a su trasero una palmada ligera cuando se volvieron hacia el edificio de Lori Nuccio . -La suerte no dura. Excepto la nuestra, cuerpazo.

Él la hizo sonreír. Era uno de sus puntos más altos, en su escala. Eso y su culo dulce y huesudo, sus inteligentes ojos verdes, su cerebro ocupado, su energía excepcional y  creatividad entre las sábanas.

-Tenemos que tomar las escaleras - dijo.

-¿Tenemos?

-No puedo dejar de pensar en el pastel a la carta. Incluso pensando que se va directo a mi trasero y añade el hecho de que vamos a parar en el mercad camino a casa, para que pueda comprar lo que necesito para hacer uno, entonces...”

-¿Vas a hacer un pastel?

-De cereza, receta de la abuela, si puedo encontrar lo que necesitamos y dividimos el costo.

-Hey, si horneas ese pastel yo pago- Se puso un poco de punta. -Mi chica va a hornear un pastel.

Con una sonrisa en su rostro enjuto, su larga cola de cabello rubio rebotando, el jardín de pendientes brillantes en la oreja izquierda, subió las escaleras al lado de ella. Alargó la mano, bailando con los dedos sobre ella. -Me gusta cuando salimos del trabajo juntos.

-A mí también. Me gustaría más, si hubiéramos cogido a este tipo antes del final del turno .

-Lo atraparás, puedes contármelo cuando lleguemos a casa, y vamos a unir nuestras mentes. Y tal vez algunas otras partes del cuerpo.

Ella resopló una carcajada cuando se detuvieron en el piso de Lori .

-Está aquí. Peabody se acercó a la puerta, golpeó fuertemente.

-Dijiste que tenía el día libre, ¿pasandolo con una amiga? Probablemente disfrutando del día y la noche. Cena y visita a un par de clubes.

-Si. Sólo deseo...- Peabody se volvió cuando la puerta al otro lado del pasillo se abrió -¿Srta. Crabtree?

-Eso es correcto.

Inmediatamente Peabody levantó la placa. - Usted habló con mi socia el día de hoy, la teniente Dallas. Soy la detective Peabody , con el Detective McNab .

-Lori no ha llegado aún. Estoy empezando a preocuparme.

-¿Es inusual para ella estar fuera tanto tiempo?

-No, pero fue malditamente extraño que su ex novio asesinara a sus padres. Oí el informe de los medios cuando llegué a casa hace una hora. Noestuve fuera mucho tiempo, sólo hice unos recados y dejé una nota en la puerta de Lori en caso de que ella llegara a casa mientras yo estuviera. Todavía está allí, he estado pendiente.

-Lo apreciamos y agradeceríamos que la Srta. Nuccio se ponga en contacto con nosotros una vez que vuelva.

-Mal día para conseguir un enlace y un número nuevo. Pero si no puedo comunicarme con ella tampoco ese hijo de puta. Supongo que me sentiría mejor si supiera que está escondida por la noche, voy a seguir vigilante- repitió Crabtree .

Peabody rodó los hombros cuando comenzó a bajar. -Ahora ella me preocupa. No sabemos con quién está, así que no podemos llamar a su amiga y hablar con ella.

-Probablemente podríamos averiguarlo. Consigue nombres de gente de su trabajo, sigamos desde allí. Las chicas son animales que viajan en grupo, así que nosotros identificamos a los miembros del grupo, después empezamos la eliminación.  Tomará algún tiempo, pero  es posible.

-Animales de grupo.

-Oye, no me eches la culpa, ustedes son las que ni pueden orinar solas.

- Te golpearía si eso no fuera cierto y no fuera una buena idea. Es algo excesivo, pero ya qué.

-Así que vamos a empezar a hacer juntos una lista y comprar cosas para el pastel. Tu haces el pastel, yo reviso la lista.

Ella tomó su mano mientras salían del edificio. -Entonces vamos a poner las cabezas y otras partes del cuerpo juntas.

- Buen plan

Perdieron a Lori por veinte minutos.

  

Ella llegó a casa cuando las farolas se encendieron. Ella había planeado meterse  en el vestido nuevo que había comprado, junto con Kasey y después ir a los clubes. Y justo cuando habían terminado su merecida manicura, pedicura, arreglo del cabello y una pasta de berenjena, dividiendo las calorías y el costo, su amigo Dru había llamado a Kasey.

No lo creía, no quería creerlo; pero Dru había sido tan firme,  entonces ella y Kasey había buscado los informes en sus nuevos enlaces.

Jerry, el hombre con el que había vivido, acostado y había amado, al menos por un tiempo; era buscado para ser interrogado por la policía. Era un sospechoso en el asesinato de sus padres.

Dios, los padres de Jerry estaban muertos. A ella les había había agradado mucho, y ahora estaban  muertos. Nunca había conocido a nadie que hubiera sido asesinado, y mucho menos pasado el tiempo con alguien como lo había sido con los padres de Jerry.

Ella realmente creía,  en el fondo de su corazón, que todo era un error terrible. Sí, Jerry podía enfurecerse y, la vez que la había golpeado, le había mostrado un lado de él con el que no podía amar o vivir. Pero un par de bofetadas, tan malas como habían sido, no eran un asesinato.

Había pensado en llamarlo, pero Kasey dio al traste con esa idea, e incluso había insistido, cuando ella sólo había querido ir a casa y tomaron taxi. Ni caminar, ni tomar el metro. Le había costado mucho convencer a Kasey que no necesitaba o no quería que se quedara en su casa.

Ella sólo quería volver a casa, estar sola y tratar de aceptarlo.

Y necesitaba llorar un poco, tal vez mucho. Por el Sr. y la Sra. Reinhold y por Jerry también. Por lo que una vez había imaginado que podría ser.

Cambió de mano las bolsas llenas de cosas que ya no quería y entró. Quería entrar rápidamente había estado moviéndose todo el día y  tomó el ascensor. Se paró en su piso y crujió al abrirse.

Y la Srta. Crabtree salió de su apartamento antes que Lori llegara al suyo.

-¡Aquí estás! Estaba preocupada.

-Yo... yo hice un montón de compras.

La Srta. Crabtree entrecerró los ojos. -¿Has oído? Acerca de Jerry.

-Hace sólo un rato. Creo que debe haber un error, porque...

-Cariño, la policía estuvo aquí. Dos veces. Buscándote.

-¿A mí? ¿Por qué? ¿Por qué?

-Sólo para hablar contigo acerca de él. ¿Por qué no vienes aquí y te prepararé un poco de té?. No, al infierno con eso. Te serviré un vaso de vino. Tengo una buena botella. He estado guardándola desde mi cumpleaños.

-Gracias, pero sólo quiero ir a casa, y... sólo quiero ir a casa y estar en silencio..., supongo.

-Muy bien, muy bien- Crabtree pasó una mano por el brillante pelo castaño de Lori. Te ves muy bonita.

-Nosotros... fuimos al salón.

-Me gusta tu pelo, el nuevo color, ,lo nuevo es bueno. Ten, esto es de la policía que llegó primero. Quiere que te comuniques con ella tan pronto como sea posible. Creo que te puedes sentir mejor una vez que lo hagas.

Nunca había hablado con cualquier policía, no oficialmente, y eso la hizo sentir un poco enferma. -Pero yo no sé nada.

-Uno nunca sabe lo que sabe- La Srta. Crabtree intentó una sonrisa forzada. -Y ésta me pareció inteligente. Así que ve y llámala, si cambias de opinión acerca de el vino y la compañía, solo llama a la puerta. No importa la hora, ¿de acuerdo?

-Ok- Lori miró la tarjeta, decía: teniente Eve Dallas. -Oh, ella es la policía del caso Icove . Ella es policía de Roarke.

-Esa es- Crabtree se golpeó con los nudillos a la sien. -Sabía que la reconocía pero  me faltaba algo. Mira, nunca sabes lo que sabes.

-Supongo que tiene razón. Gracias, Srta. Crabtree

-Estoy aquí- le recordó Crabtree, y entró de nuevo en su propio apartamento, de nuevo en calma.

Escondida, sana y salva.

Lori cerró la puerta, añadió el cerrojo y la cadena de seguridad.

Empezó a sólo volcar las bolsas, el contenido ya no le interesaba, de hecho, la hizo sentir culpable y avergonzada. Había estado fuera, comprando cosas que realmente no necesitaba, disfrutando de manicura y tratamientos faciales, riendo, bebiendo vino en el almuerzo, mientras el Sr. y la Sra. Reinhold estaban muertos.

Se dió cuenta que quería hablar con su madre; quería hablar con su mamá y papá, y eso es lo que haría. Pero primero haría lo que le habían pedido que hiciera.

Colocaría sus cosas, entonces llamaría a la policía.

Ella se movió a través de su espacio pequeño y colorido a la alcoba de su dormitorio. Estaba separado de la sala de estar, con su sofá azul intrépido y cajas acolchadas que había pintado de color rojo lápiz labia por una cortina formada a partir de cuentas y cuerda.

Tal vez un sofá convertible habría tenido más sentido, pero ella se negaba a dormir en su sala.

Para el próximo año, podría aspirar a uno de un dormitorio, con suerte, en el mismo edificio. Ese era su próximo objetivo, de todos modos, el cual había recibido un golpe cuándo Jerry había tomado el dinero de la renta y de los ahorros de sus propinas y lo había perdido en Las Vegas. Tenía que hacerlo ahora, y no ayudaba la juerga que acababa de tener.

Pero ella lo había necesitado sólo salir y vagar un poco por un día. Le había hecho sentirse mejor, y más como ella. Kasey había tenido razón. Había superado su gran error, también conocido como Jerry, durante el tiempo suficiente.

Es hora de saltar de nuevo en la piscina, pensó, mientras tomaba el bonito suéter turquesa que sacó de una bolsa de compras.

Debía seguir el consejo de Kasey en la actitud, también, decidió. Debía pensar en lo afortunada que era. Si Jerry había hecho lo que decían, y ella todavía no podía creerlo, entonces tenía suerte de escapar después de romper con él. Todo lo que le había costado, realmente, en aquel momento, era un dolor de cabeza, un par de bofetadas, y dinero.

Podría haber sido peor.

No oyó los pasos detrás de ella. El impacto del bate contra su cráneo la lanzó hacia delante y se golpeó contra la cama,rebotó y luego se deslizó sin fuerzas al suelo.

De pie sobre ella, Jerry sonrió, golpeó el bate contra su pierna.

-Levántate.

Él no la había golpeado muy duro. No es tan duro como al viejo, eso es seguro. No quería matarla, todavía.  Tenían algunos asuntos para hablar primero.

Pero él era muy consciente de la insonorización de mierda en su apartamento, por lo que la discusión tenía que ser tranquila.

-Perra estúpida- Le dio un buen porrazo con el bate en la cadera. -¿Piensas que puedes decirme "vete"? ¿Que no haría copias de las llaves? ¿Y dónde demonios has estado todo el maldito día? He estado esperando por ti.

Se asomó a las bolsas de las compras y sonrió.

Había hecho algunas compras por su cuenta los últimos dos días era hora de dar a sus compras un buen uso.

Puso música no demasiado fuerte, no quería que los vecinos se quejaran, solo lo bastante alto.

Sacó su bolsa de compras del cuarto de baño, donde se había escondido cuando oyó el ruido metálico del ascensor,  y escuchó su conversación con la vieja bruja entrometida del otro lado del pasillo.

Una pena que la vieja bruja entrometida no hubiera entrado con Lori . Él podría haberse hecho con otro trofeo.

Por ahora, y sólo por ahora, se conformaría con Lori .

Arrastró su cuerpo inconsciente sobre la cama, y por primera vez se dio cuenta del nuevo color de pelo. La perra probablemente se lo cambió para tratar de joder a otro idiota. Eso es todo lo que había sido para ella, sólo un tipo para joder y joder.

Ahora ella iba a ser jodida.

No sexualmente,  pensó, incluso la idea de hacerlo le puso enfermo. Pero  la desnudó. Eso era para humillar e intimidar, había pensado mucho en ello.

Ató sus muñecas y sus tobillos, apretados, realmente apretados por lo que el cordón mordió a carne.  Merecía un poco de dolor.

Colocó la cinta sobre su boca que estaba tan mal, habría  disfrutado escuchándola gritar.

Tarareando al ritmo la música, la trepó, ahuecando las almohadas detrás de ella antes de envolver dos cables largos sobre su torso, alrededor y debajo de la cama. Lo aseguró con un cierre de clip fuerte.

-Esto te mantendrá donde te quiero.

Una vez más, metiendo la mano en su bolsa, sacó una cápsula para despertarla, la partió bajo su nariz.

Vio sus ojos revolotear, mover la cabeza de lado a lado. Un ahogado gemido sonó contra la cinta mientras se esforzaba por concentrarse.

Él la montó, golpeandola en su vientre. -¡Hola, Lori!

Y él lo vio, lo que no había visto con sus padres. No sólo el shock, no sólo el dolor. El miedo.

El se llenó de algo que nunca había experimentado plenamente. Se llenó de alegría.

Sonrió, montado de la alegría mientras ella se retorcía y sus ojos se movían por todo el espacio de mierda de su apartamento de mierda, mientras los sonidos ahogados chocaban con la cinta.

-No te preocupes, no voy a violarte. No es que no merezcas la violación, viendo lo que me hiciste pero simplemente no me llamas la atención. Mira estás desnuda, indefensa y yo ni siquiera estoy duro. Así que sólo debes sacar eso de tu mente.

Él le dio un giro duro al pezón, riendo cuando ella se resistió bajo él. “Apuesto a que podría hacer que te mojes, aun así, si  estuviera interesado. Como lo hice en las últimas semanas que estuvimos juntos follando. Era como una tarea a tachar de mi lista y te daré un consejo. Si quieres echar a un hombre, no putees con él toda la maldita noche, no llores lágrimas falsas, así, como lo estás haciendo ahora. Y no, por el amor de Dios, ¡le digas debe hacer! Tú no eres mi madre, perra, y si escuchaste lo que le sucedió, debes estar agradecida.

Él se bajó de la cama y se quedó estudiándola,  no pudo pensar en una sola razón por la que alguna vez lo había atraído.

-Tengo algunas cosas que decir y por una vez vas a callarte y escuchar. ¿Entiendes eso, perra?

No solo se sentía feliz, se dio cuenta. Se sentía fuerte. Se sentía importante.

-¿Pensaste que me podrías echar, mostrarme la puerta porque tuve un poco de mala suerte? Fastidiando y quejándote sobre eso, cuando era yo el que tenía problemas. ¿Crees que me puedes humillar de esa manera? Siempre se trataba de ti. Eres una puta egoísta. Y actuabas como si hubiera cometido un delito, porque yo te di un par de golpes. Te mereces eso y mucho más. Ahora mírate. Esta es la forma en que te van a encontrar, desnuda, indefensa y humillada. ¿Cómo se siente?

Gruesas lágrimas rodaron por su rostro, aumentando su alegría.

Le dio una patada a sus bolsas de compras. -Tú no eres la única que fue de compras hoy. Mira lo que tengo- Tomó una navaja de su bolsillo. -Simplemente presiono este botón y ¡blam!- Una hoja curva, tipo sierra, justo por debajo del límite legal, saltó. Y sonrió cuando sus ojos se desorbitaron, cuando su cuerpo se retorció, cuando los gritos ahogados de queja fueron bloqueados por la cinta.

-No te preocupes, no es para ti. He utilizado un cuchillo de cocina en Ma, y se deslizó directamente en ella, como en una almohada. Hizo un desastre infernal, antes de que hubiera terminado. No voy a tener tu sangre de mierda en toda mi ropa nueva. Bonitas ropas, ¿eh?

Hizo un pequeño giro. -Eché a perder dos juegos de mis ropas viejas, primero con la vieja, y luego con el viejo. Usé mi viejo bate de béisbol en él, y, hombre, ¡hizo volar sangre y sesos!

Riendo, empujó el mecanismo en el cuchillo de nuevo. -Tú me enviaste de vuelta al infierno. ¿Sabes lo que es vivir con ellos? Siempre quejándose, siempre diciéndome qué hacer, actuando como si estuvieran a cargo. ¿Quién manda ahora?

La sangre manchaba las cuerdas de sus muñecas mientras luchaba contra ellas. Una bonificación, pensó, y se metió el cuchillo en el bolsillo.

-Entonces, ¿qué has comprado hoy?-. Agachándose, vació el contenido de sus bolsas de compra en el suelo y, de el último momento, tomó el cuchillo de nuevo, pasó la hoja a través de las ropas dispersas. Ella sollozó contra la cinta.

-¿Zapatos de puta, también? Vamos a echar un vistazo-. Se enderezó, se los metió en sus pies. -Sí, así parecen.

Subió de nuevo sobre ella. -Cometiste un gran error echándome Tori. Tengo dinero ahora. Montones y montones de dinero. Puedo hacer lo que yo quiera. Puedo hacerte lo que yo quiera, y no me puedes detener. ¿Crees que las bofetadas fueron un gran problema? Tonterías. 

La abofeteó, con la mano de frente, de revés, delante, detrás, lo suficientemente para que la cabeza se doblara bruscamente de lado a lado y sus mejillas rojas florecieran como una rosa. -Eso no fue nada, perra. Te mostraré lo mejor.

Cerró la mano en un puño, se lo estrelló en la cara.

Sus ojos se alteraron, y la sangre goteó de la cinta por su labio partido.

-Sabes, quizás pueda hacertelo, dime lo que quieres. Dime que quieres que te lo meta. Oh, no me lo puedes decir-  Tocó con un dedo la cinta. “Asiente con la cabeza. Asiente con la cabeza que quieres que te joda ahora. Asiente con la cabeza, o te destrozaré.

Se las arregló para mover la cabeza, pero el puño se estrelló contra ella.

-No fue lo suficientemente rápido- dijo mientras sus ojos hinchados se cerraban.  -Asiente, perra. ¡Rápido!

Ella inclinó la cabeza, sollozando.

-¿Lo quieres? ¿Quieres lo que tengo?- Él se agarró la entrepierna y luego la abofeteó de nuevo. -No lo puedes tener.

Pensando, sacó el cuchillo de nuevo. Su ojo sano giró, y su cuerpo comenzó a resistirse. -Quédate quieta o te cortaré- Él cortó de un mechón de su cabello. -No me gusta el nuevo look. Voy a arreglarlo- Él lo movió, cortando hasta que su brillante pelo castaño fue un gorro entrecortado de mechones.

-Sí, eso está mejor. Van a encontrarte, desnuda, media calva y fea. Te lo has ganado. Trataste de hacerme tu perro. Tu eres es el perro. ¡LADRA ! ¡LADRA !

Sostuvo el cuchillo en la garganta. -Te dije, puta LADRA.

Ella hizo sonidos, y sus ojos le suplicaron.

-¡Buen perro! Sabes quién está a cargo ahora.

Le pellizcó la nariz cerrada con los dedos, y ella explotó debajo de él.

-Nunca pusiste tanta energía en el sexo, perra estúpida. Pésima alumna.

Cuando la soltó, ella aspiró aire a través de la nariz, con el pecho tembloroso. Los sollozos la sacudieron, trago duro contra la cinta.

-¿Qué es eso? - Volvió la cabeza, exagerando el movimiento. -¿No puedo oírte bien? ¿Quieres decirme algo? ¿Quieres decirme que eres un perro feo, calvo, y rogar por mi perdón? ¿Quieres exponer tu caso ahora, perro de mierda? Bueno, eso me parece justo.

Se agachó a la esquina de la cinta, se echó hacia atrás. -Oh, una cosa más.- Y puso el cuchillo contra su garganta. -Grita y te cortaré la garganta. ¿Me entiendes?

Ella asintió con la cabeza.

- Buen perro- Tomó la cinta de nuevo, se inclinó por lo que sus rostros quedaron cerca. -Lo olvidé, hay una cosa más"

Se dio vuelta, sacó el trozo de cuerda de su bolsillo trasero. -Me importa una mierda lo que tienes que decir.

Lo envolvió alrededor de su cuello, tiró y tiró.

Y sintió la emoción de ver a su ojos agrandarse, mirar el rojo romper lo blanco, sentir la ira de ella ondular debajo suyo, oír su balbuceo.

Cuanto más apretado estaba, más tenso, más ardía en su interior. Sus pies amarrados golpeaban contra la cama mientras se convulsionaba, sus manos ensangrentadas temblaban como las una vieja mujer. Y él dio un tirón más fuerte, gimiendo de placer con caderas oscilantes cuando la fuerte, incontrolable sensación lo traspasó.

Cuando sus ojos quedaron fijos, el orgasmo lo atravesó. Enorme, increíble, como nada antes experimentado.

Él ahogó su grito, tragó saliva y se quedó sin aliento hasta que su cuerpo dejó de vibrar.

Luego se desplomó a su lado, saciado, aturdido, y por primera vez en su vida, totalmente satisfecho.

-¡Jesús! ¿Dónde has estado toda mi vida?- Le dio una palmadita en el muslo. -Gracias.

Ahora tenía que ducharse y desenterrar el dinero atesorado, explorar cualquier cosa en ese basurero que valiera la pena. Pero primero, iba que ver lo que tenía en la cocina.

Como un montón de Zoner, el asesinato daba en serio ganas de comer.