A Enric González (Barcelona, 1959) le gustaría vivir del aire. Su verbo favorito es zascandilear, acción que ha conjugado con un Dry Martini en Londres, Nueva York, Roma, París o Jerusalén, lugares en los que vivió haciéndose pasar por corresponsal de El País. En noches de insomnio sueña que el Espanyol gana la UEFA de 1988, y el efecto que le produce es como el balanceo de un barco.