DInnail

   DICHOSO era el mundo y de oro los bosques

al alba de Ulnar, sin mácula ni negror,

cantando bajo el sol llegó Mercan Goldhand,

señor de un pueblo ufano y valeroso,

cantantes de Maldan, en la magia sin igual,

mas maestro de todos era Mercan el Creador:

el más sabio entre los nobles cantores,

primero de Arestor, arquimago de artistas,

hechicero del tiempo que en el habla de las estrellas

canta a la primavera sobre la plata del Lir.

Largos eran los días, alegre en los salones

persistía la risa y el pueblo escuchaba atento.

Perdido ahora en leyenda, llorado por la Tradición,

ya solo restan las ruinas que ensalzan su recuerdo.

Doradas de gloria se alzaban las casas

sobre el murmullo de las fundidas aguas.

Alto es el hogar del corazón que Mercan celebró,

dorada la luz sobre Lirion, tierra perdida.

 

De La Gesta de Mercan.