Elegir las réplicas
Puedes utilizar las réplicas propuestas en este manual a tu libre albedrío. Dado que ninguna de ellas es realmente humillante, recurre a cualquiera de las estrategias de autodefensa para parar el golpe y, después, intentar reanudar un diálogo. Sin embargo, también puedes escoger una estrategia concreta para defenderte de un ataque puntual.
Las siguientes estrategias son especialmente idóneas para atajar las provocaciones y esquivar al agresor:
- Ignorar al agresor.
- Gestos mudos.
- Comentario monosilábico.
Si quieres impactar pero tienes poco interés en suscitar una discusión, te recomiendo las siguientes estrategias:
- Refrán inadecuado.
- Ceder y consentir.
- El cumplido.
Si se produce un ataque en medio de una conversación importante, una discusión o una negociación, te servirá la siguiente estrategia para retomar el asunto en cuestión:
- Réplica desintoxicante.
- Aprobación con perseverancia.
- Constatación objetiva.
- Hablar claro.
- Definir las reglas de juego.
Para pararle los pies a un agresor arrogante, recurre a:
- La confrontación.
Confiar en el propio instinto
A la hora de la verdad, la elección de una réplica depende mucho de la situación en que te encuentres. Para ello influyen diversos factores:
¿En qué estabas ocupado antes de que te atacaran?
Aténte a una regla básica: cuanto más importante sea el asunto que te ocupa, menos energías debes invertir en contestar al comentario insolente.
¿Qué relación tienes con el adversario?
Cuanto más estrecha y significativa sea la relación con el agresor, más importante es abandonar el tono hostil en que ha derivado la conversación, aclarar las reglas de juego y hablar claro.
¿Qué réplicas se ajustan a tu personalidad? ¿Cuáles son las que prefieres?
Entre las diferentes réplicas habrá algunas que te gusten a primera vista, otras requerirán más coraje por tu parte y seguramente también habrá unas que te disgusten. No te compliques la vida. Comienza con las que más se adapten a tu forma de ser.
¿Qué es lo primero que se te ocurre?
Puede que entre las doce estrategias se encuentre una a la que recurres automáticamente después de un ataque. Agárrala al vuelo.
¿Te gustaría probar algo nuevo?
Verse atacado resulta muy desagradable. Ya puestos, saca el máximo provecho. Experimenta con las réplicas que te gustaría poner a prueba. Aprovecha la situación para acumular nuevas experiencias.
En ocasiones resulta difícil tener en cuenta todas las facetas durante un ataque. Por ello puede ser más fácil intentar, en primer lugar, asimilar el principio y la idea de las estrategias de autodefensa. En caso necesario, confía en tu intuición. Si tienes la sensación de que lo mejor es ignorar al agresor, utiliza una de las estrategias para torearlo. Quizá haya una que ya tenías ganas de probar. Si tienes la sensación de que la conversación se aleja del asunto en discusión, no reacciones con citas, retoma directamente el hilo y vuelve al grano del asunto. Solemos actuar instintivamente según el momento y la circunstancia. Es importante que tomemos en serio nuestros sentimientos y nuestras intuiciones, sobre todo si nos sentimos inseguros. Comienza con las réplicas con las que más te atrevas. Avanza a tientas. No tienes que demostrar nada. Si has sido especialmente valiente, nadie te concederá una medalla por tus méritos. No te alejes del ámbito donde te encuentres seguro y cómodo.
Si te diviertes es la mejor señal de que vas por buen camino. Si te recreas, tienes curiosidad y te importa poco lo que el agresor piensa de ti, comienzas a dominar el arte de la autodefensa.