CAPÍTULO 7
Silencio. Las calles vacías. Sandra se sentía atrapada por una profunda angustia vital. Buscaba un referente para comprender donde se hallaba. No conocía ninguna de las calles por las que estaba pasando pero todas tenían un componente común, la soledad. El viento era el encargado de dar vida a ese lúgubre escenario empujando algún papel o levantando pequeños remolinos de polvo. El sol quemaba. Necesitaba beber. Era vital encontrar agua. A su alrededor ni una brizna de hierba o flor, todo era gris, asfalto, figuras de radiantes colores llenaban las vacías plazas.
Llevaba demasiadas horas vagando por esas calles, decidió probar suerte e intentar encontrar algún centro médico. Se detuvo delante de una parada de autobús. Busco en el plano de la zona. Un puntito rojo indicaba “Usted se encuentra aquí” descubrió una “H”.
-Aquí cerca parece que hay uno.
No había más opciones. El resto de ese plano estaba descolorido y roto. Resignada siguió andando y andando. Por más calles que cruzara no llegaba a ningún lado. Miró hacia atrás, ni se divisaba la parada del autobús.
-¡Ya debería haber llegado!
Su esfuerzo no obtenía recompensa, la sed iba en aumento y el cansancio también. Se quitó la camiseta para tapar con ella la cabeza.
-¡Los subterráneos!
Miro a su alrededor, vio una tapa de alcantarilla, intentó levantarla con mucho esfuerzo y de inmediato empezaron a emerger multitud de bichos, minúsculos bichos, que la picaban por doquier, sorprendida dejo caer esa pesada tapa para echar a correr tan rápida como le permitieron sus agotadas piernas. ¡Toda una ciudad vacía y silenciosa! Era desgarrador. El esfuerzo comenzó a pasarle factura. Sedienta, acalorada, agobiada, el miedo y el desconcierto se apoderando de ella. Estupefacta se quedó al descubrir una enorme e interminable pared de vapor que conectaba la tierra con el infinito cielo a una velocidad inmensurable. El mar se iba deshidratando dejando enormes cantidades de sal y cadáveres.
Cambió la dirección de sus pasos para alejarse de ese extraño fenómeno. ¿Su familia? ¿Sus amigos? Necesitaba beber.
-Si pudiera romper el cristal de alguna puerta.
Pero no encontró nada para utilizarlo como herramienta y con sus desnudas manos poco podía hacer. Se arrodilló agotada, dolorida y desesperada y solo pudo rezar.
-Agua…no puedo respirar, por favor que alguien me ayude, Dios no me abandones, por favor…por favor.
-¿Sandra? ¿Estás bien? Despierta Sandra qué te ocurre, estas soñando ¡Despierta!
Despertó de golpe. Se abrazó a ella llorando y temblando como una niña.
-Cálmate, tranquila, ha sido un sueño, todo está bien…
Poco a poco fue tranquilizándose, recuperando su serenidad.
-¡Qué horror!
-Solo ha sido una pesadilla. Tranquila. Me despertaron tus gritos pidiendo auxilio. Con todo lo que llevamos pasado, me has dado un susto de muerte, no sabía si había alguien más. ¡Mira!...
Lucía había cogido una llave inglesa de grandes dimensiones por precaución. Sandra se puso a reír.
-¡Pero con lo que pesa! ¡Menuda arma te has buscado!-Y siguió riéndose hasta contagiar a su amiga.
-Porque no te das una ducha, te ayudará a sentirte mejor, mientras yo preparé algo rico para que te hidrates y te olvides de ese mal sueño.
-Es una buena idea, prepara mucho de lo que sea porque me lo voy a beber todo.
Cuándo terminó de ducharse Lucía ya había preparado una limonada bien fría. De la cual Sandra se bebió un gran vaso sin respirar
-¡Te va a sentar mal, está muy fría!
-Necesito aire fresco, ¿me acompañas?
-Sí espera, que cojo un vaso para mí.
Las dos se sentaron en un balancín que su abuelo había ideado para disfrutar de las noches en la cubierta. Esa noche el cielo no estaba demasiado bucólico, demasiadas nubes, pero de vez en cuándo...-Que juguetona está hoy la luna. -El ambiente era cálido, agradable.
-Esto es impagable.
-Cuéntame, ¿Qué has soñado?
-Ha sido horroroso. Todo a mí alrededor estaba muerto, no había nada: ni personas, ni animales, ni plantas. Solo yo, perdida y sin rumbo… sin agua y muchísima calor. He sentido tanto miedo.
-Hemos pasado unos días muy confusos, todo éso te ha afectado.
-Seguramente.-Sandra le cogió la mano.
-Deja que me acomode.
Las dos abrazadas se mecían suavemente mientras contemplaban los destellos de la luz de la luna que se filtraba de entre las nubes.
-Gracias Lucía, ésto es un bálsamo.
Lucía de una forma tonta y como quién no quiere la cosa empezó hablar.
-Sabes tengo una teoría muy personal sobre la vida. A veces cuándo estoy muy cansada comienzo a teorizar y después de lo de ayer.
-Después de lo de ayer qué…
-No sé cómo que…
-Como que qué… ¡Por Dios Lucía cómo te cuesta arrancar!
-Está bien, un poco de humor nos irá bien. –Se miraron.-Pero no te rías hasta el minuto diez…
-Te lo prometo… anda empieza.- Se acomodaron mejor.
-Ahí va… Tú como persona inteligente sabes que la ciencia nos ha proporcionado grandes avances…
-Gracias por considerarme inteligente. –Sonrió -Disculpa. Sí, lo sé.
-Sigo… con cada descubrimiento vamos variando nuestras hipótesis, ¿todo claro hasta aquí?
Sí, sí todo claro.
- Bien… por otro lado… ¿Qué se mantiene a lo largo de la historia?
-¿La tontería? ¡Lucía! ¿No esperaras que lo adivine?
-¡La religión!
-Mira, me estas poniendo de los nervios, quieres explicarte…
-Tranquila, sufre un poquito.
-Pero, qué mala eres. –risas cómplices.
-Es que no sé cómo explicarte así a bote pronto…Somos, pura energía encapsulada en cuerpos. Y cada individuo dependiendo de sus cualidades naturales, tiene la capacidad de provocar unas reacciones determinadas, las cuales ayudan a evolucionar a otro cuerpo superior.
-¿Te refieres… me estás diciendo que somos una especie de células paseando por el cuerpo otro ser?
-Bueno esa podría ser una forma de introducirlo. Somos los responsables de que el organismo al que pertenecemos, esté sano y equilibrado.
-Ya, ¿Y Dios, Jesús… y la teoría de la evolución? todo lo que hemos concebido como proyecto de vida, ¿cómo lo encajas en tu teoría?
-Vale, no te rías, aquí empieza todo a coger un giro interesante, Jesús fue una vacuna o antibiótico.
-¿Cómo dices?
-Sí, el vademécum. Aunque resulte complicado intentaré hacerte entender mi reflexión. Necesito que abras tu mente hasta que termine de contarte mi teoría. ¿Me lo prometes?
-Créeme si te digo… Soy toda oídos, no pienso ni pestañear.
-Perfecto, centrémonos… Primera etapa: La vida de la tierra. Si piensas en ella como una célula, no es más que un terreno abonado para evolucionar. El detonante…ese honor lo tendrá otro momento importante en nuestro planeta, la caída del meteorito en la tierra ésa sacudida inició otra fase. En mi teoría, sería el momento, cuándo se concibe el primer pulso del proyecto del cual formamos parte. ¿Me sigues?
-Creo que sí.
-Bien, a partir de ese momento empieza a forjarse toda la base necesaria para ubicar lo que en un futuro será parte de los pilares de una nueva existencia. Emergen microorganismos que transformaran la tierra. Cada microorganismo del universo comenzará a definirse para realizar su cometido y nosotros el nuestro. Gracias a nuestros antepasados que aprendieron a observar y comprendieron los beneficios que se escondían en la flora y la fauna que los rodeaba tuvimos más facilidades para llegar a gestionar nuestra vida como organismos vivos. ¿Qué época te recuerda?
- Te estés refiriendo a ¿la prehistoria? A ver Lucía, intentas explicarme que nuestros grandes momentos históricos representan un avance en la evolución del tejido del que formamos parte
-¿Vas entendiendo mí teoría?
¿Y dentro de tu teoría que pinta la fe?
-Es el excipiente, nos ha mantenido vivos esperanzados a la espera de nuestra evolución. Aunque nosotros le hemos puesto un discurso, lo llevamos en nuestro ADN. Gracias a esa intuición innata que nos guía, hemos buscado la forma de superar muchas etapas complejas. Quizás el libro, ese libro, tiene claves para reencontrarnos con esa esperanza innata.
-Has hecho muchísimas referencias sobre la religión, ¿Por qué la consideras tan vital?
-Cada uno de los puntales espirituales que existen tienen su razón de ser. Lo enlazo con lo que nos relató Jairo cuándo los chamanes escogen un continente dónde predicar sus enseñanzas. Pero esas enseñanzas se han utilizado para encadenar al hombre al dictado de otro hombre, en vez de liberar esa energía a la plenitud de la vida.
-¿Cuándo hablas de energía, a qué te refieres?
-A que nuestra base principal es la energía que desprendemos. ¿Lo entiendes?
-Lucía la verdad es que me cuesta. Por un lado no le acabo de ver el sentido a nada, aunque por el otro noto cierto cosquilleo al escucharte que me gusta.
-Pues estamos perdiendo el verdadero sentido de lo que hacemos. Estamos depositando en las máquinas, en la economía todo el orden vital de la vida. Y el beneficio que conseguimos ellas, no lo aplicamos correctamente. No va destinado aliviar y ayudar al ser humano ¿Me explico?
-No.
-Pues que nosotros somos energía, vibración ¿No te das cuenta que todos estamos más tristes?, falta ilusión, motivación. Nos educan para encajar en una estructura económica, social pero y ¿vital? Estamos creando una colonia de frustrados. Quizás a lo que se referían era qué nos han enseñado a ser sirvientes de una sociedad creada por ladrones de la sabiduría. No hay salidas que no sean las que nos ofrecen. Siempre hay puertas que giran… ¡Sobre un mismo ombligo! Nos hacen creer que opinamos, que decidimos, pero…“el poder tiene diferentes collares y un mismo dueño”. Y Sandra créeme hay tanto… pero… tanto por hacer.
-¿Me estás diciendo que el ser humano se está consumiendo?
-Estamos perdidos en un caos montado por códigos que no comprendemos pero a los que nos hemos adaptados. ¡No fluimos con la vida! Hemos perdido la conexión del lenguaje del alma.
-¿Tú sabes qué estás diciendo?, ¿Cómo se puede cambiar una sociedad?
-¡Con amor! Sandra, con amor
-¿Y qué tendríamos que hacer?
-Nos han educado para repetir unas normas que hipotecan las emociones, aprendemos el nombre de todas las fronteras, pero muy poco de las formas, sensaciones y sentimientos de las personas que viven en ellas. Nos aleccionan con todas las posibles opciones que tenemos para poder encajar en los lugares que nos tienen reservados. Los soñadores son secuestrados para que todo el fruto que dan, quede lapidado en patentes bloqueadas. La tierra da unos frutos que no solo sirven para saciar, también sirven para sanar, todos deberíamos aprender a conocer el arte de vivir en armonía con nuestro entorno. Aprender a sanar nuestro cuerpo con lo que nos ofrece la naturaleza. A leer las señales de un amplio código universal. ¡No solo somos carne de cañón. Estoy segura que con los años no harían falta ni la mitad de medicamentos, porque se estaría supliendo con el amor a uno mismo y a su entorno. Dejar de fomentar la torre de babel para conseguir unificar esfuerzos, todos y cada uno de los seres vivos de este planeta ha de trabajar con un mismo objetivo. ¡Vivir!, ¡amar!, desarrollar todas sus cualidades sin más atadura que su propia decisión. Aprovechar y recuperar las pautas de ancestrales culturas para retomar nuestro andar en equilibrio vital. Y lo más importante acabar con esas almas negras, que no dejan de ser viles garrapatas al lomo de personas perdidas. ¡Uff! discúlpame vaya discurso he soltado en dos minutos. Me acelero sola.
-No querida amiga, estás sintiendo la importancia de cuanto anhelas. ¡Me estás hablando desde el alma! Supongo que todo es una hermosa utopía. Es complicadísimo hacer que la humanidad giré como un calcetín sus costumbres y disertaciones vitales.
-Estoy de acuerdo contigo, es complicadísimo. Pero no por ello imposible. El ser humano tiene el don de transformar cuanto le rodea, porque observa, reflexiona y se ilusiona. Y sabe que no hay mayor felicidad que cuándo los proyectos crecer en comunidad. Nos gusta ser eslabón, unir nuestras manos y sentirnos que somos parte de un todo. Lo llevamos en el alma. ¿Qué hacemos mal? ¿Por qué permitimos que la gente olvide que quiso formar parte de esta maravillosa aventura que se llama existir?
Sandra, estaba demasiado pensativa
-¿Demasiadas cosas?
-Sí, no. Me has dejado anonadada, acabas de abrirme a la vida con una inteligente exposición, nada de lo que me dices me resulta increíble de realizar, aunque quizás necesitemos miles de años para reconducirlo todo.
-Bueno o quizás no. Pero un primer paso es mejor que nada. Es tarde mejor será ir a dormir. ¿Te encuentras mejor?
-Sí, Totalmente restablecida. Has colado un universo de nuevos conceptos en mi pensamiento.
Cada una se fue a su habitación. A la mañana siguiente, se despertaron tardísimo y con la cabeza espesa.