DEUTERONOMIO
1 Estas son las palabras que Moisés habló a todo Israel en la región del Jordán en el desierto, en las llanuras desérticas enfrente de Suf, entre Parán y Tófel y Labán y Hazerot y Dizahab, 2 a once días de viaje desde Horeb por camino del monte Seír hasta Qadés-barnea. 3 Y aconteció que en el año cuarenta, en el mes undécimo, el primero del mes, Moisés habló a los hijos de Israel conforme a todo lo que Jehová le había mandado para ellos, 4 después de haber derrotado a Sehón el rey de los amorreos, que moraba en Hesbón, y a Og el rey de Basán, que moraba en Astarot, en Edrei. 5 En la región del Jordán, en la tierra de Moab, Moisés se puso resueltamente a explicar esta ley, diciendo:
6 “Jehová nuestro Dios nos habló en Horeb, y dijo: ‘Ya han morado bastante tiempo en esta región montañosa. 7 Vuélvanse y emprendan su camino y vayan a la región montañosa de los amorreos y a todos sus vecinos en el Arabá, la región montañosa y la Sefelá y el Négueb y la costa marítima, la tierra de los cananeos, y el Líbano, hasta el gran río, el río Éufrates. 8 Miren, de veras pongo la tierra delante de ustedes. Entren y tomen posesión de la tierra acerca de la cual Jehová juró a sus padres, a Abrahán, Isaac y Jacob, que la daría a ellos y a su descendencia después de ellos’.
9 ”Y yo procedí a decirles esto en aquel tiempo en particular: ‘No puedo yo solo llevarlos. 10 Jehová su Dios los ha multiplicado, y resulta que hoy son como las estrellas de los cielos por su multitud. 11 Que Jehová el Dios de sus antepasados los aumente mil veces más de lo que son, y que los bendiga tal como les ha prometido. 12 ¿Cómo puedo llevar yo solo la carga que son ustedes y el peso que son, y su reñir? 13 Consigan de sus tribus hombres sabios y discretos y experimentados, para que yo los establezca como cabezas sobre ustedes’. 14 Ante esto, ustedes me contestaron y dijeron: ‘La cosa que has hablado para que la hagamos es buena’. 15 De modo que tomé los cabezas de sus tribus, hombres sabios y experimentados, y los puse como cabezas sobre ustedes: jefes de millares y jefes de centenas y jefes de cincuentenas y jefes de decenas y oficiales de sus tribus.
16 ”Y proseguí a mandar a sus jueces en aquel tiempo en particular, y dije: ‘Al celebrar audiencia entre sus hermanos, tienen que juzgar con justicia entre un hombre y su hermano o su residente forastero. 17 No deben ser parciales en el juicio. Deben oír al pequeño lo mismo que al grande. No deben atemorizarse a causa de un hombre, porque el juicio pertenece a Dios; y la causa que sea demasiado difícil para ustedes, deben presentármela, y yo tendré que oírla’. 18 Y procedí a mandarles en aquel tiempo en particular todas las cosas que debían hacer.
19 ”Entonces partimos de Horeb y nos pusimos a marchar por todo aquel desierto grande e inspirador de temor, que ustedes han visto, por el camino de la región montañosa de los amorreos, tal como nos había mandado Jehová nuestro Dios; y por fin llegamos a Qadés-barnea. 20 Entonces les dije: ‘Han llegado a la región montañosa de los amorreos, que Jehová nuestro Dios nos da. 21 Mira, Jehová tu Dios ha abandonado la tierra en tu mano. Sube, toma posesión, tal como Jehová el Dios de tus antepasados te ha hablado. No tengas miedo ni te aterrorices’.
22 ”No obstante, todos ustedes se me acercaron y dijeron: ‘Enviemos hombres delante de nosotros, sí, para que nos exploren la tierra y vuelvan a traernos palabra respecto al camino por el cual debemos subir y las ciudades a las que ciertamente llegaremos’. 23 Pues, la cosa resultó buena a mis ojos, de modo que tomé doce hombres de ustedes, uno por cada tribu. 24 Entonces ellos se volvieron y subieron a la región montañosa y lograron llegar hasta el valle torrencial de Escol y se pusieron a espiarlo. 25 Y procedieron a tomar en su mano parte del fruto del país y a bajar con él a donde nosotros, y vinieron trayéndonos palabra de vuelta y diciendo: ‘La tierra que Jehová nuestro Dios nos da es buena’. 26 Pero ustedes no quisieron subir, y empezaron a portarse rebeldemente contra la orden de Jehová su Dios. 27 Y siguieron refunfuñando en sus tiendas y diciendo: ‘Porque Jehová nos odió nos sacó de la tierra de Egipto para darnos en mano de los amorreos, para aniquilarnos. 28 ¿Adónde vamos a subir? Nuestros hermanos han hecho que se nos derrita el corazón, diciendo: “Un pueblo más grande y más alto que nosotros, ciudades grandes y fortificadas hasta los cielos, y también a los hijos de los anaquim, vimos allí”’.
29 ”Así que les dije: ‘No deben sufrir un sobresalto ni tener miedo a causa de ellos. 30 Jehová su Dios es el que va delante de ustedes. Él peleará por ustedes conforme a todo lo que hizo con ustedes en Egipto, ante los propios ojos de ustedes, 31 y en el desierto, donde tú viste cómo Jehová tu Dios te llevó justamente como un hombre lleva a su hijo, por todo el camino que anduvieron ustedes hasta llegar a este lugar’. 32 Pero a pesar de esta palabra ustedes no estuvieron poniendo fe en Jehová su Dios, 33 que iba delante de ustedes en el camino a fin de espiar para ustedes un lugar donde acampar, por fuego de noche para que vieran por qué camino deberían andar, y por una nube de día.
34 ”Durante todo ese tiempo Jehová oyó la voz de las palabras de ustedes. De modo que se indignó y juró, y dijo: 35 ‘Ni uno solo entre estos hombres de esta mala generación verá la buena tierra que juré dar a los padres de ustedes, 36 a excepción de Caleb hijo de Jefuné. Él la verá, y a él y a sus hijos daré la tierra que él pisó, debido al hecho de que ha seguido plenamente a Jehová. 37 (Aun contra mí se enojó Jehová a causa de ustedes, y dijo: ‘Tampoco tú entrarás allá. 38 Josué hijo de Nun, que está de pie delante de ti, es el que entrará allá’. A él lo ha hecho fuerte, porque él hará que Israel la herede.) 39 En cuanto a los pequeñuelos de ustedes de quienes dijeron: “¡Botín llegarán a ser!”, y los hijos de ustedes que hoy día no saben lo bueno ni lo malo, estos entrarán allá, y a ellos se la daré, y ellos tomarán posesión de ella. 40 En cuanto a ustedes mismos, cambien de dirección y partan para el desierto por el camino del mar Rojo’.
41 ”Ante esto, ustedes respondieron y me dijeron: ‘Hemos pecado contra Jehová. ¡Nosotros… nosotros subiremos y pelearemos conforme a todo lo que Jehová nuestro Dios nos ha mandado!’. De modo que se ciñeron, cada cual, sus armas de guerra, y consideraron fácil subir a la montaña. 42 Pero Jehová me dijo: ‘Diles: “No deben subir y pelear, porque yo no estoy en medio de ustedes; para que no sean derrotados delante de sus enemigos”’. 43 De modo que les hablé, y ustedes no escucharon, sino que empezaron a portarse con rebeldía contra la orden de Jehová y a acalorarse mucho, y trataron de subir a la montaña. 44 Entonces los amorreos que moraban en aquella montaña salieron a su encuentro y se pusieron a perseguirlos, tal como lo hacen las abejas, y a esparcirlos en Seír hasta Hormá. 45 Después de eso ustedes volvieron y se pusieron a llorar delante de Jehová, pero Jehová no escuchó su voz, ni les prestó oído. 46 De modo que siguieron morando en Qadés muchos días, todos los días que en efecto moraron allí.
2 ”Entonces nos volvimos y partimos para el desierto por el camino del mar Rojo, tal como me había hablado Jehová; y nos quedamos muchos días dando la vuelta al monte Seír. 2 Por fin Jehová me dijo esto: 3 ‘Han dado la vuelta a esta montaña por bastante tiempo. Cambien de dirección hacia el norte. 4 Y tú manda al pueblo, y di: “Van pasando a lo largo del confín de sus hermanos, los hijos de Esaú, que moran en Seír; y ellos tendrán miedo a causa de ustedes, y ustedes tienen que tener mucho cuidado. 5 No traben contienda con ellos, porque no les daré de la tierra de ellos ni siquiera la anchura de la planta del pie; porque he dado el monte Seír a Esaú como tenencia. 6 El alimento que compren de ellos por dinero, lo tendrán que comer; y también el agua que adquieran de ellos por dinero, la tendrán que beber. 7 Porque Jehová tu Dios te ha bendecido en todo hecho de tu mano. Bien conoce él tu andar por este gran desierto. Estos cuarenta años Jehová tu Dios ha estado contigo. No te ha faltado nada”’. 8 Así que pasamos alejándonos de nuestros hermanos, los hijos de Esaú, que moran en Seír, desde el camino del Arabá, desde Elat y desde Ezión-guéber.
”En seguida nos volvimos y procedimos a pasar adelante por el camino del desierto de Moab. 9 Entonces me dijo Jehová: ‘No molestes a Moab ni trabes guerra con ellos, porque no te daré nada de su tierra como tenencia, porque a los hijos de Lot he dado Ar como tenencia. 10 (Los emim moraron en ella en tiempos pasados, un pueblo grande y numeroso y alto como los anaquim. 11 En cuanto a los refaím, a ellos también se les consideraba como los anaquim, y los moabitas los llamaban emim. 12 Y los horeos moraron en Seír en tiempos pasados, y los hijos de Esaú procedieron a desposeerlos y a aniquilarlos de delante de ellos y a morar en su lugar, tal como Israel tiene que hacer a la tierra que es su tenencia, que Jehová ciertamente les dará.) 13 Ahora mismo levántense y emprendan su camino a través del valle torrencial de Zered’. Por consiguiente, nos pusimos a cruzar el valle torrencial de Zered. 14 Y los días que anduvimos desde Qadés-barnea hasta que cruzamos el valle torrencial de Zered fueron treinta y ocho años, hasta que toda la generación de los hombres de guerra se hubo acabado de en medio del campamento, tal como les había jurado Jehová. 15 Y la mano de Jehová también resultó estar sobre ellos para inquietarlos de en medio del campamento, hasta que se acabaron.
16 ”Y aconteció que tan pronto como todos los hombres de guerra hubieron acabado de morir en medio del pueblo, 17 Jehová me habló nuevamente, y dijo: 18 ‘Estás pasando hoy por el territorio de Moab, es decir, Ar, 19 y tendrás que aproximarte enfrente de los hijos de Ammón. No los molestes ni trabes contienda con ellos, porque no te daré nada de la tierra de los hijos de Ammón como tenencia, porque la he dado como tenencia a los hijos de Lot. 20 Como la tierra de los refaím también se consideraba esta. (Los refaím moraron en ella en tiempos pasados, y los ammonitas los llamaban zamzumim. 21 Eran un pueblo grande y numeroso y alto como los anaquim; y Jehová fue aniquilándolos de delante de ellos, para que los desposeyeran y moraran en su lugar; 22 tal como hizo por los hijos de Esaú, que moran en Seír, cuando aniquiló a los horeos de delante de ellos, para que los desposeyeran y moraran en su lugar hasta el día de hoy. 23 En cuanto a los avim, que moraban en poblados hasta Gaza, los caftorim, que salieron de Caftor, los aniquilaron, para poder morar en su lugar.)
24 ”’Levántense, partan y crucen el valle torrencial de Arnón. Ve que he dado en tu mano a Sehón el rey de Hesbón, el amorreo. Por eso comienza a tomar posesión de su tierra, y traba guerra con él. 25 Hoy mismo comenzaré a poner el pavor de ti y el temor de ti delante de los pueblos debajo de todos los cielos, los cuales oirán el informe acerca de ti; y realmente se agitarán y tendrán dolores como los de parto a causa de ti’.
26 ”Entonces envié mensajeros desde el desierto de Quedemot a Sehón el rey de Hesbón con palabras de paz, diciendo: 27 ‘Déjame pasar por tu tierra. Sólo por el camino andaré. No me apartaré a la derecha ni a la izquierda. 28 El alimento que me vendas por dinero, lo tendré que comer; y el agua que me des por dinero, la tendré que beber. Solo déjame pasar a pie, 29 tal como hicieron conmigo los hijos de Esaú que moran en Seír y los moabitas que moran en Ar, hasta que pase al otro lado del Jordán a la tierra que Jehová nuestro Dios nos da’. 30 Y Sehón el rey de Hesbón no nos dejó pasar por él, porque Jehová tu Dios había dejado que su espíritu se hiciera obstinado y su corazón se hiciera duro, a fin de darlo en tu mano, como sucede el día de hoy.
31 ”Ante esto, Jehová me dijo: ‘Ve que he comenzado a abandonar a Sehón y su tierra en tu mano. Comienza a tomar posesión de su tierra’. 32 Cuando salió Sehón, él y todo su pueblo, para encontrarse con nosotros en batalla en Jáhaz, 33 entonces Jehová nuestro Dios lo abandonó en nuestra mano, de modo que los derrotamos a él y a sus hijos y a todo su pueblo. 34 Y proseguimos a tomar todas sus ciudades en aquel tiempo en particular, y a dar toda ciudad por entero a la destrucción, hombres y mujeres y niñitos. No dejamos ningún sobreviviente. 35 Solo los animales domésticos tomamos en saqueo para nosotros, junto con el despojo de las ciudades que habíamos tomado. 36 Desde Aroer, que está junto a la margen del valle torrencial de Arnón, y la ciudad que está en el valle torrencial, hasta Galaad, resultó que no hubo pueblo demasiado alto para nosotros. Jehová nuestro Dios los abandonó todos en nuestra mano. 37 Solo que no te acercaste a la tierra de los hijos de Ammón, toda la margen del valle torrencial de Jaboq, ni a las ciudades de la región montañosa, ni a ninguna cosa acerca de la cual Jehová nuestro Dios había dado mandato.
3 ”Entonces nos volvimos y procedimos a subir por el camino de Basán. Ante esto, salió Og el rey de Basán, él y todo su pueblo, para encontrarse con nosotros en batalla en Edrei. 2 Por lo tanto, Jehová me dijo: ‘No le tengas miedo, porque ciertamente los daré en tu mano a él y a todo su pueblo y su tierra; y tienes que hacerle a él tal como le hiciste a Sehón el rey de los amorreos, que moraba en Hesbón’. 3 Por consiguiente, Jehová nuestro Dios dio en nuestra mano también a Og el rey de Basán y a todo su pueblo, y seguimos hiriéndolo hasta que no le quedó sobreviviente. 4 Y nos pusimos a tomar todas sus ciudades en aquel tiempo en particular. Resultó que no hubo pueblo que no tomáramos de ellos, sesenta ciudades, toda la región de Argob, el reino de Og en Basán. 5 Todas estas eran ciudades fortificadas con muro alto, puertas y barras, aparte de muchísimos pueblos rurales. 6 Sin embargo, las dimos por entero a la destrucción, tal como habíamos hecho con Sehón el rey de Hesbón, dando por entero toda ciudad a la destrucción, hombres, mujeres y niñitos. 7 Y todos los animales domésticos y el despojo de las ciudades tomamos en saqueo para nosotros.
8 ”Y en aquel tiempo en particular procedimos a tomar la tierra de la mano de los dos reyes de los amorreos que estaban en la región del Jordán, desde el valle torrencial de Arnón hasta el monte Hermón; 9 (los sidonios solían llamar Sirión al Hermón, y los amorreos solían llamarlo Senir,) 10 todas las ciudades de la meseta y todo Galaad y todo Basán hasta Salecá y Edrei, las ciudades del reino de Og en Basán. 11 Porque solo Og el rey de Basán quedaba del remanente de los refaím. ¡Mira! Su féretro fue féretro de hierro. ¿No está en Rabá de los hijos de Ammón? De nueve codos es su longitud, y de cuatro codos su anchura, según el codo de un hombre. 12 Y tomamos posesión de esta tierra en aquel tiempo en particular; desde Aroer, que está junto al valle torrencial de Arnón, y la mitad de la región montañosa de Galaad, y sus ciudades he dado a los rubenitas y a los gaditas. 13 Y el remanente de Galaad y todo Basán del reino de Og lo he dado a la media tribu de Manasés. Toda la región de Argob de todo Basán, ¿no se le llama la tierra de los refaím?
14 ”Jaír hijo de Manasés tomó toda la región de Argob hasta el límite de los guesuritas y los maacatitas, y procedió a llamar aquellas aldeas de Basán por su propio nombre, Havot-jaír, hasta el día de hoy. 15 Y a Makir he dado Galaad. 16 Y a los rubenitas y a los gaditas he dado desde Galaad hasta el valle torrencial de Arnón, con el medio del valle torrencial como uno de los límites, y hasta Jaboq, el valle torrencial que es el límite de los hijos de Ammón; 17 y el Arabá y el Jordán y el confín, desde Kinéret hasta el mar del Arabá, el mar Salado, al pie de las laderas de Pisgá hacia el naciente.
18 ”De modo que les mandé a ustedes en aquel tiempo en particular, y dije: ‘Jehová su Dios les ha dado esta tierra para que tomen posesión de ella. Pasarán a través, equipados, delante de sus hermanos, los hijos de Israel, todos los hombres valientes. 19 Solo sus esposas y sus pequeñuelos y su ganado (bien sé yo que tienen mucho ganado) continuarán morando en sus ciudades que les he dado, 20 hasta que Jehová dé descanso a sus hermanos, así como también a ustedes, y ellos también hayan tomado posesión de la tierra que Jehová su Dios les da al otro lado del Jordán; después de lo cual ustedes tienen que volver, cada cual a su tenencia que les he dado’.
21 ”Y mandé a Josué en aquel tiempo en particular, y dije: ‘Tus ojos están viendo todo lo que Jehová el Dios de ustedes ha hecho a estos dos reyes. De la misma manera hará Jehová a todos los reinos a los cuales vas pasando allá. 22 No deben tenerles miedo, porque Jehová su Dios es Aquel que pelea por ustedes’.
23 ”Y me puse a suplicar favor a Jehová en aquel tiempo en particular, y dije: 24 ‘Oh Señor Soberano Jehová, tú mismo has comenzado a hacer que tu siervo vea tu grandeza y tu brazo fuerte, porque ¿quién es un dios en los cielos o en la tierra que haga obras como las tuyas y poderosas hazañas como las tuyas? 25 Déjame pasar, por favor, y ver la buena tierra que está al otro lado del Jordán, esta buena región montañosa y el Líbano’. 26 Y Jehová continuó estando furioso contra mí por causa de ustedes y no me escuchó; antes bien, me dijo Jehová: ‘¡Basta ya! Nunca me vuelvas a hablar de este asunto. 27 Sube a la cima de Pisgá y alza los ojos hacia el oeste y el norte y el sur y el oriente y ve con tus ojos, porque no atravesarás este Jordán. 28 Y comisiona a Josué y anímalo y fortalécelo, porque él es quien ha de atravesar delante de este pueblo y él es quien ha de hacer que hereden la tierra que tú verás’. 29 Durante todo este tiempo estábamos morando en el valle enfrente de Bet-peor.
4 ”Y ahora, oh Israel, escucha las disposiciones reglamentarias y las decisiones judiciales que les estoy enseñando a poner por obra, a fin de que vivan y realmente entren y tomen posesión de la tierra que Jehová el Dios de sus antepasados les da. 2 No deben añadir a la palabra que les estoy mandando, ni deben quitar de ella, para que guarden los mandamientos de Jehová su Dios que les estoy mandando.
3 ”Los propios ojos de ustedes son los que vieron lo que Jehová hizo en el caso del Baal de Peor, que a todo hombre que anduvo tras el Baal de Peor, a él fue a quien Jehová tu Dios aniquiló de en medio de ti. 4 Pero ustedes los que se mantienen adheridos a Jehová su Dios están todos vivos hoy. 5 Miren, les he enseñado disposiciones reglamentarias y decisiones judiciales, tal como Jehová mi Dios me ha mandado, para que ustedes obren de esa manera en medio de la tierra a la cual van para tomar posesión de ella. 6 Y tienen que guardarlas y ponerlas por obra, porque esto es sabiduría de parte de ustedes y entendimiento de parte de ustedes ante los ojos de los pueblos que oirán acerca de todas estas disposiciones reglamentarias, y ciertamente dirán: ‘Esta gran nación sin duda es un pueblo sabio y entendido’. 7 Porque ¿qué gran nación hay que tenga dioses cercanos a ella de la manera como lo está Jehová nuestro Dios en todo nuestro invocarlo? 8 ¿Y qué gran nación hay que tenga disposiciones reglamentarias y decisiones judiciales justas como toda esta ley que estoy poniendo delante de ustedes hoy?
9 ”Solo que, cuídate y cuida bien tu alma, para que no olvides las cosas que tus ojos han visto y para que no se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; y tienes que darlas a conocer a tus hijos y a tus nietos, 10 el día que estuviste de pie delante de Jehová tu Dios en Horeb, cuando me dijo Jehová: ‘Congrégame al pueblo para que le deje oír mis palabras, para que aprendan a temerme todos los días que estén vivos sobre el suelo y para que enseñen a sus hijos’.
11 ”Así que ustedes se acercaron y estuvieron parados al pie de la montaña, y la montaña ardía con fuego hasta la mitad del cielo; había oscuridad, nube y densas tinieblas. 12 Y Jehová empezó a hablarles de en medio del fuego. El sonido de palabras era lo que oían, pero no veían ninguna forma… nada sino una voz. 13 Y él procedió a declararles su pacto, el cual les mandó poner por obra… las Diez Palabras, después de lo cual las escribió sobre dos tablas de piedra. 14 Y fue a mí a quien Jehová mandó en aquel tiempo en particular que les enseñara disposiciones reglamentarias y decisiones judiciales, para que las pusieran por obra en la tierra a la cual van a pasar para tomar posesión de ella.
15 ”Y tienen que cuidar bien sus almas, porque no vieron ninguna forma en el día que Jehová les habló en Horeb de en medio del fuego, 16 para que no obren ruinosamente y realmente no se hagan una imagen tallada, la forma de símbolo alguno, la representación de macho o hembra, 17 la representación de bestia alguna que haya en la tierra, la representación de pájaro alado alguno que vuele en los cielos, 18 la representación de cosa alguna que se mueva en el suelo, la representación de pez alguno que esté en las aguas debajo de la tierra; 19 y para que no alces tus ojos a los cielos y de hecho veas el sol y la luna y las estrellas, todo el ejército de los cielos, y realmente te dejes seducir y te inclines ante ellos y les sirvas, los cuales Jehová tu Dios ha repartido a todos los pueblos debajo de todos los cielos. 20 Pero a ustedes los tomó Jehová para sacarlos del horno de hierro, de Egipto, para que llegaran a ser para él un pueblo de pertenencia particular, como sucede el día de hoy.
21 ”Y Jehová se enojó conmigo por causa de ustedes, de modo que juró que yo no cruzaría el Jordán ni entraría en la buena tierra que Jehová tu Dios te da como herencia. 22 Pues yo muero en esta tierra. No cruzo el Jordán, pero ustedes van a cruzar, y tienen que tomar posesión de esta buena tierra. 23 Cuídense para que no olviden el pacto de Jehová su Dios que él celebró con ustedes y para que no se hagan una imagen tallada, la forma de cosa alguna acerca de la cual Jehová tu Dios te ha mandado. 24 Porque Jehová tu Dios es un fuego consumidor, un Dios que exige devoción exclusiva.
25 ”En caso de que llegues a ser padre de hijos y nietos, y ustedes hayan residido largo tiempo en la tierra y de hecho obren ruinosamente y en efecto hagan una imagen tallada, una forma de cosa alguna, y de hecho cometan mal a los ojos de Jehová tu Dios de modo que lo ofendan, 26 de veras tomo como testigos contra ustedes hoy los cielos y la tierra, de que positivamente perecerán de prisa de sobre la tierra hacia la cual van a cruzar el Jordán para tomarla en posesión. No alargarán sus días en ella, porque positivamente serán aniquilados. 27 Y Jehová ciertamente los esparcirá entre los pueblos, y realmente se dejará que queden pocos de ustedes en número entre las naciones a las cuales Jehová los echará. 28 Y allí tendrán que servir a dioses -producto de las manos del hombre, madera y piedra- que no pueden ver, ni oír, ni comer, ni oler.
29 ”Si de allí ustedes en efecto buscan a Jehová tu Dios, entonces ciertamente lo hallarás, porque preguntarás por él con todo tu corazón y con toda tu alma. 30 Cuando estés en grave aprieto y todas estas palabras te hayan descubierto al fin de los días, entonces tendrás que volverte a Jehová tu Dios y escuchar su voz. 31 Porque Jehová tu Dios es un Dios misericordioso. Él no te desamparará ni te arruinará ni se olvidará del pacto de tus antepasados que él les juró.
32 ”Ahora pregunta, por favor, respecto a los días anteriores que ocurrieron antes de ti, desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra, y desde un extremo de los cielos hasta el otro extremo de los cielos: ¿Se efectuó alguna cosa grande semejante a esta o se oyó cosa alguna semejante a ella? 33 ¿Ha oído algún otro pueblo la voz de Dios hablar de en medio del fuego como tú mismo la has oído, y ha seguido viviendo? 34 ¿O intentó Dios venir para tomarse una nación de en medio de otra nación con pruebas, con señales y con milagros y con guerra y con mano fuerte y con brazo extendido y con gran aterramiento semejante a todo lo que Jehová el Dios de ustedes ha hecho por ustedes en Egipto delante de tus ojos? 35 A ti… a ti se te ha mostrado, para que sepas que Jehová es el Dios [verdadero]; no hay otro además de él. 36 Desde los cielos te hizo oír su voz para corregirte; y sobre la tierra te hizo ver su gran fuego, y sus palabras oíste de en medio del fuego.
37 ”Y [sin embargo continúas viviendo], porque él amó a tus antepasados de modo que escogió a su descendencia después de ellos y te sacó de Egipto a su vista con su gran poder, 38 para expulsar de delante de ti a naciones más grandes y más fuertes que tú, a fin de hacerte entrar, para darte la tierra de ellas como herencia, como sucede el día de hoy. 39 Y bien sabes hoy, y tienes que hacer volver a tu corazón, que Jehová es el Dios [verdadero] en los cielos arriba y sobre la tierra abajo. No hay otro. 40 Y tienes que guardar sus disposiciones reglamentarias y sus mandamientos que te estoy mandando hoy, para que te vaya bien a ti, y a tus hijos después de ti, y a fin de que alargues tus días sobre el suelo que Jehová tu Dios te da, siempre”.
41 En aquel tiempo Moisés procedió a apartar tres ciudades en el lado del Jordán hacia el nacimiento del sol, 42 para que huya allí el homicida que mate a su prójimo sin saberlo, cuando no le hubiera tenido odio anteriormente; y tiene que huir a una de estas ciudades y vivir, 43 a saber: Bézer, en el desierto, sobre la meseta, para los rubenitas, y Ramot en Galaad para los gaditas, y Golán en Basán para los manasitas.
44 Ahora bien, esta es la ley que Moisés puso delante de los hijos de Israel. 45 Estos son los testimonios y las disposiciones reglamentarias y las decisiones judiciales que Moisés habló a los hijos de Israel al salir ellos de Egipto, 46 en la región del Jordán, en el valle frente a Bet-peor, en la tierra de Sehón el rey de los amorreos, que moraba en Hesbón, a quien Moisés y los hijos de Israel derrotaron al salir de Egipto. 47 Y se pusieron a tomar posesión de su tierra y de la tierra de Og el rey de Basán, los dos reyes de los amorreos que estaban en la región del Jordán hacia el nacimiento del sol, 48 desde Aroer, que está en la margen del valle torrencial de Arnón, hasta el monte Siyón, es decir, Hermón, 49 y todo el Arabá en la región del Jordán hacia el oriente, y hasta el mar del Arabá al pie de las laderas de Pisgá.
5 Y Moisés procedió a llamar a todo Israel y a decirles: “Oye, oh Israel, las disposiciones reglamentarias y las decisiones judiciales que estoy hablando hoy a oídos de ustedes, y tienen que aprenderlas y cuidar de ponerlas por obra. 2 Jehová nuestro Dios celebró un pacto con nosotros en Horeb. 3 No fue con nuestros antepasados con quienes Jehová celebró este pacto, sino con nosotros, todos nosotros los que estamos aquí hoy vivos. 4 Cara a cara habló Jehová con ustedes en la montaña de en medio del fuego. 5 Yo estuve de pie entre Jehová y ustedes en aquel tiempo en particular para informarles la palabra de Jehová (porque ustedes tenían miedo a causa del fuego y no subieron a la montaña), y él dijo:
6 ”‘Yo soy Jehová tu Dios, quien te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavos. 7 Nunca debes tener otros dioses contra mi rostro.
8 ”’No debes hacerte una imagen tallada, ninguna forma parecida a cosa alguna que esté en los cielos arriba o que esté en la tierra debajo o que esté en las aguas debajo de la tierra. 9 No debes inclinarte ante ellas ni ser inducido a servirlas, porque yo Jehová tu Dios soy un Dios que exige devoción exclusiva, que trae castigo por el error de padres sobre hijos y sobre la tercera generación y sobre la cuarta generación, en el caso de los que me odian; 10 pero que ejerce bondad amorosa para con la milésima generación en el caso de los que me aman y guardan mis mandamientos.
11 ”’No debes tomar el nombre de Jehová tu Dios de manera indigna, porque Jehová no dejará sin castigar a nadie que tome su nombre de manera indigna.
12 ”’Al guardar el día del sábado para tenerlo sagrado, tal como Jehová tu Dios te mandó, 13 durante seis días has de prestar servicio y tienes que hacer todo tu trabajo. 14 Pero el séptimo día es un sábado a Jehová tu Dios. No debes hacer ningún trabajo, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu toro, ni tu asno, ni ningún animal doméstico tuyo, ni tu residente forastero que está dentro de tus puertas, a fin de que tu esclavo y tu esclava descansen lo mismo que tú. 15 Y tienes que recordar que llegaste a ser esclavo en la tierra de Egipto y Jehová tu Dios procedió a sacarte de allí con mano fuerte y brazo extendido. Por eso Jehová tu Dios te mandó poner por obra el día sábado.
16 ”’Honra a tu padre y a tu madre, tal como Jehová tu Dios te ha mandado; para que resulten largos tus días y te vaya bien sobre el suelo que Jehová tu Dios te da.
17 ”’No debes asesinar.
18 ”’Tampoco debes cometer adulterio.
19 ”’Tampoco debes hurtar.
20 ”’Tampoco debes testificar una falsedad contra tu semejante.
21 ”’Tampoco debes desear la esposa de tu semejante. Tampoco debes, egoístamente, desear con vehemencia la casa de tu semejante, su campo o su esclavo o su esclava, su toro o su asno o cosa alguna que pertenezca a tu semejante’.
22 ”Estas Palabras habló Jehová a toda la congregación de ustedes en la montaña, de en medio del fuego, la nube y las densas tinieblas, con voz fuerte, y no añadió nada; después de lo cual las escribió sobre dos tablas de piedra y me las dio.
23 ”Y aconteció que tan pronto como hubieron oído la voz de en medio de la oscuridad, mientras la montaña ardía con fuego, ustedes procedieron a acercárseme, todos los cabezas de sus tribus y sus ancianos. 24 Entonces ustedes dijeron: ‘Sucede que Jehová nuestro Dios nos ha mostrado su gloria y su grandeza, y hemos oído su voz de en medio del fuego. Este día hemos visto que Dios puede hablar con el hombre y este realmente puede seguir viviendo. 25 Y ahora, ¿por qué debemos morir, visto que este gran fuego puede consumirnos? Si de nuevo seguimos oyendo la voz de Jehová nuestro Dios, entonces de seguro moriremos. 26 Porque, ¿quién hay de toda carne que haya oído la voz del Dios vivo hablando de en medio del fuego como nosotros y, sin embargo, siga viviendo? 27 Tú mismo acércate y oye todo lo que Jehová nuestro Dios diga; y tú serás quien nos hable todo lo que te hable Jehová nuestro Dios, y nosotros ciertamente escucharemos y [lo] pondremos por obra’.
28 ”Así que Jehová oyó la voz de las palabras de ustedes cuando me hablaron, y Jehová pasó a decirme: ‘He oído la voz de las palabras de este pueblo, que te han hablado. Han hecho bien en todo lo que han hablado. 29 ¡Si tan solo desarrollaran este corazón suyo para temerme y guardar todos mis mandamientos siempre, a fin de que les vaya bien a ellos y a sus hijos hasta tiempo indefinido! 30 Ve y diles: “Vuelvan a casa a sus tiendas”. 31 Y tú quédate de pie aquí conmigo, y déjame hablarte todo el mandamiento y las disposiciones reglamentarias y las decisiones judiciales que les debes enseñar y que ellos tienen que poner por obra en la tierra que les doy para que tomen posesión de ella’. 32 Y ustedes tienen que poner cuidado en hacer justamente como les ha mandado Jehová su Dios. No deben apartarse a la derecha ni a la izquierda. 33 En todo el camino que Jehová su Dios les ha mandado, deben andar, a fin de que vivan y les vaya bien y realmente alarguen sus días en la tierra de la cual tomarán posesión.
6 ”Ahora bien, estos son el mandamiento, las disposiciones reglamentarias y las decisiones judiciales que Jehová su Dios ha mandado que se les enseñen, para que los pongan por obra en la tierra hacia la cual van a pasar allá para tomar posesión de ella; 2 a fin de que temas a Jehová tu Dios de modo que guardes todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te estoy mandando, tú y tu hijo y tu nieto, todos los días de tu vida, y a fin de que tus días resulten largos. 3 Y tienes que escuchar, oh Israel, y cuidar de poner[los] por obra, para que te vaya bien y para que ustedes lleguen a ser muchísimos, tal como Jehová el Dios de tus antepasados te ha prometido, respecto a la tierra que mana leche y miel.
4 ”Escucha, oh Israel: Jehová nuestro Dios es un solo Jehová. 5 Y tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza vital. 6 Y estas palabras que te estoy mandando hoy tienen que resultar estar sobre tu corazón; 7 y tienes que inculcarlas en tu hijo y hablar de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino y cuando te acuestes y cuando te levantes. 8 Y tienes que atarlas como señal sobre tu mano, y estas tienen que servirles de venda frontal entre los ojos; 9 y tienes que escribirlas sobre las jambas de las puertas de tu casa y sobre tus puertas.
10 ”Y tiene que suceder que cuando Jehová tu Dios te introduzca en la tierra que a tus antepasados Abrahán, Isaac y Jacob juró darte, ciudades grandes y de buena apariencia que tú no edificaste, 11 y casas llenas de toda suerte de cosas buenas que no llenaste, y cisternas labradas que no labraste, viñas y olivares que no plantaste, y hayas comido y quedado satisfecho, 12 cuídate para que no te olvides de Jehová, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavos. 13 A Jehová tu Dios debes temer, y a él debes servir, y por su nombre debes jurar. 14 Ustedes no deben andar tras otros dioses, ninguno de los dioses de los pueblos que se hallan todo en derredor de ustedes 15 (porque Jehová tu Dios que se halla en medio de ti es un Dios que exige devoción exclusiva), por temor de que la cólera de Jehová tu Dios se encienda contra ti y él tenga que aniquilarte de sobre la superficie del suelo.
16 ”No deben poner a prueba a Jehová su Dios, como lo pusieron a prueba en Masah. 17 Sin falta deben guardar los mandamientos de Jehová su Dios y sus testimonios y sus disposiciones reglamentarias que él te ha mandado. 18 Y tienes que hacer lo que es recto y bueno a los ojos de Jehová, a fin de que te vaya bien y realmente entres y tomes posesión de la buena tierra acerca de la cual Jehová ha jurado a tus antepasados, 19 empujando de delante de ti a todos tus enemigos, tal como Jehová ha prometido.
20 ”En caso de que tu hijo te pregunte en un día futuro, y diga: ‘¿Qué significan los testimonios y las disposiciones reglamentarias y las decisiones judiciales que Jehová nuestro Dios les ha mandado?’, 21 entonces tienes que decir a tu hijo: ‘Llegamos a ser esclavos de Faraón en Egipto, pero Jehová procedió a sacarnos de Egipto con mano fuerte. 22 De modo que Jehová siguió poniendo señales y milagros, grandes y calamitosos, sobre Egipto, sobre Faraón y sobre toda su casa ante nuestros ojos. 23 Y nos sacó de allá para traernos acá para darnos la tierra acerca de la cual había jurado a nuestros antepasados. 24 Por eso nos mandó Jehová poner por obra todas estas disposiciones reglamentarias, de temer a Jehová nuestro Dios para nuestro bien siempre, para que nos mantengamos vivos, como sucede el día de hoy. 25 Y significará justicia para nosotros, que cuidemos de poner por obra todo este mandamiento delante de Jehová nuestro Dios, tal como él nos ha mandado’.
7 ”Cuando Jehová tu Dios por fin te introduzca en la tierra a la cual vas para tomar posesión de ella, entonces tendrá que quitar de delante de ti naciones populosas: los hititas y los guirgaseos y los amorreos y los cananeos y los perizitas y los heveos y los jebuseos, siete naciones más populosas y más fuertes que tú. 2 Y Jehová tu Dios ciertamente las abandonará en tus manos, y tendrás que derrotarlas. Sin falta debes darlas por entero a la destrucción. No debes celebrar ningún pacto con ellas ni mostrarles ningún favor. 3 Y no debes formar ninguna alianza matrimonial con ellas. No debes dar tu hija al hijo de él, ni debes tomar su hija para tu hijo. 4 Porque él apartará a tu hijo de seguirme, y ellos ciertamente servirán a otros dioses; y la cólera de Jehová realmente se encenderá contra ustedes, y él ciertamente te aniquilará de prisa.
5 ”Por otra parte, esto es lo que deben hacer con ellos: Deben demoler sus altares, y deben derribar sus columnas sagradas, y deben cortar sus postes sagrados, y deben quemar con fuego sus imágenes esculpidas. 6 Porque tú eres un pueblo santo a Jehová tu Dios. Es a ti a quien Jehová tu Dios ha escogido para que llegues a ser su pueblo, una propiedad especial, de entre todos los pueblos que están sobre la superficie del suelo.
7 ”No porque ustedes fueran el más populoso de todos los pueblos les mostró Jehová afecto de modo que los escogiera, porque eran el más pequeño de todos los pueblos. 8 Antes bien, por amarlos Jehová, y por guardar la declaración jurada que había jurado a sus antepasados, Jehová los sacó con mano fuerte, para redimirlos de la casa de esclavos, de la mano de Faraón el rey de Egipto. 9 Y bien sabes tú que Jehová tu Dios es el Dios [verdadero], el Dios fiel, que guarda pacto y bondad amorosa en el caso de los que lo aman y de los que guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones, 10 pero que paga en su cara al que lo odia, y lo destruye. No titubeará para con aquel que lo odia; le pagará en su cara. 11 Y tienes que guardar el mandamiento y las disposiciones reglamentarias y las decisiones judiciales que estoy mandándote hoy mediante ponerlos por obra.
12 ”Y tiene que suceder que, por continuar ustedes escuchando estas decisiones judiciales y en efecto guardarlas y en efecto ponerlas por obra, Jehová tu Dios tiene que guardar para contigo el pacto y la bondad amorosa acerca de los cuales juró a tus antepasados. 13 Y ciertamente te amará y te bendecirá y te multiplicará, y bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu terreno, tu grano y tu vino nuevo y tu aceite, la cría de tus vacas y el hijuelo de tu rebaño, sobre el suelo que a tus antepasados juró darte. 14 Llegarás a ser el más bendito de todos los pueblos. No resultará haber en ti macho ni hembra sin prole, ni entre tus animales domésticos. 15 Y Jehová ciertamente apartará de ti toda enfermedad; y en cuanto a todas las malas dolencias de Egipto que has conocido, no las pondrá sobre ti, y realmente las pondrá sobre todos los que te odien. 16 Y tienes que consumir a todos los pueblos que Jehová tu Dios te va a dar. Tu ojo no debe sentirse apenado por ellos; y no debes servir a sus dioses, porque eso te será un lazo.
17 ”En caso de que digas en tu corazón: ‘Estas naciones son demasiado populosas para mí. ¿Cómo podré expulsarlas?’, 18 no debes tenerles miedo. Sin falta debes acordarte de lo que Jehová tu Dios hizo a Faraón y a todo Egipto, 19 las grandes pruebas que tus ojos vieron, y las señales y los milagros y la mano fuerte y el brazo extendido con que Jehová tu Dios te sacó. De esa manera hará Jehová tu Dios con todos los pueblos delante de quienes tienes miedo. 20 Y Jehová tu Dios también enviará sobre ellos el sentimiento de decaimiento, hasta que perezcan aquellos a quienes se había dejado quedar, y que andaban ocultándose de delante de ti. 21 No debes sufrir un sobresalto a causa de ellos, porque Jehová tu Dios está en medio de ti, Dios grande e inspirador de temor.
22 ”Y Jehová tu Dios ciertamente empujará a estas naciones de delante de ti poco a poco. No se te permitirá acabar con ellas rápidamente, por temor de que las bestias salvajes del campo se multipliquen contra ti. 23 Y Jehová tu Dios realmente las abandonará en tus manos y las hará desbandarse con una gran desbandada, hasta que queden aniquiladas. 24 Y ciertamente dará sus reyes en tu mano, y tienes que destruir sus nombres de debajo de los cielos. Nadie se mantendrá firme contra ti, hasta que los hayas exterminado. 25 Debes quemar en el fuego las imágenes esculpidas de sus dioses. No debes desear la plata ni el oro que haya sobre ellas, ni realmente tomarlo para ti, por temor de que a causa de él seas prendido en un lazo; porque es cosa detestable a Jehová tu Dios. 26 Y no debes introducir una cosa detestable en tu casa y realmente llegar a ser una cosa dada por entero a la destrucción como ella. Debes tenerle asco en sumo grado y detestarla absolutamente, por ser cosa dada por entero a la destrucción.
8 ”Ustedes deben cuidar de guardar todo mandamiento que te estoy mandando hoy, a fin de que continúen viviendo y realmente se multipliquen y entren y tomen posesión de la tierra acerca de la cual Jehová juró a los antepasados de ustedes. 2 Y tienes que acordarte de todo el camino que Jehová tu Dios te hizo andar estos cuarenta años en el desierto, a fin de humillarte, de ponerte a prueba para saber lo que estaba en tu corazón, en cuanto a si guardarías sus mandamientos o no. 3 De modo que te humilló y te dejó padecer hambre y te alimentó con el maná, que ni tú habías conocido ni tus padres habían conocido; para hacerte saber que no solo de pan vive el hombre, sino que de toda expresión de la boca de Jehová vive el hombre. 4 Tu manto no se desgastó sobre ti, ni se te hinchó el pie estos cuarenta años. 5 Y bien sabes tú con tu propio corazón que tal como un hombre corrige a su hijo, Jehová tu Dios iba corrigiéndote.
6 ”Y tienes que guardar los mandamientos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos y temiéndolo. 7 Porque Jehová tu Dios va a introducirte en una buena tierra, tierra de valles torrenciales de agua, manantiales y profundidades acuosas que brotan en la llanura-valle y en la región montañosa, 8 tierra de trigo y cebada y vides e higos y granadas, tierra de olivas de aceite y miel, 9 tierra en la cual no comerás pan con escasez, en la cual no te faltará nada, tierra cuyas piedras son hierro y de cuyas montañas extraerás cobre.
10 ”Cuando hayas comido y te hayas satisfecho, entonces tienes que bendecir a Jehová tu Dios por la buena tierra que te ha dado. 11 Cuídate de que no vayas a olvidar a Jehová tu Dios de modo que no guardes sus mandamientos y sus decisiones judiciales y sus estatutos que yo te estoy mandando hoy; 12 por temor de que comas y realmente te satisfagas, y edifiques casas buenas y realmente mores en ellas, 13 y aumenten tu vacada y tu rebaño, y se te aumenten la plata y el oro, y aumente todo lo que es tuyo; 14 y tu corazón realmente se eleve y realmente olvides a Jehová tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavos; 15 que te hizo andar por el desierto grande e inspirador de temor, con serpientes venenosas y escorpiones y con suelo sediento que no tiene agua; que hizo salir para ti agua de la roca pedernalina; 16 que te alimentó con maná en el desierto, el cual no habían conocido tus padres, a fin de humillarte y a fin de ponerte a prueba para hacerte bien en tus días posteriores; 17 y de veras digas en tu corazón: ‘Mi propio poder y la plena fuerza de mi propia mano me han hecho esta riqueza’. 18 Y tienes que acordarte de Jehová tu Dios, porque él es para ti el dador de poder para hacer riqueza; a fin de realizar su pacto que él juró a tus antepasados, como sucede el día de hoy.
19 ”Y tiene que suceder que si de manera alguna olvidaras a Jehová tu Dios y verdaderamente anduvieras en pos de otros dioses y les sirvieras y te inclinaras ante ellos, de veras doy testimonio contra ustedes hoy de que absolutamente perecerán. 20 Como las naciones que Jehová está destruyendo de delante de ustedes, de esa manera perecerán, por no querer escuchar la voz de Jehová su Dios.
9 ”Oye, oh Israel: hoy vas a cruzar el Jordán para entrar y desposeer a naciones más grandes y más fuertes que tú, ciudades grandes y fortificadas hasta los cielos, 2 un pueblo grande y alto, los hijos de los anaquim, acerca de quienes tú mismo has sabido y tú mismo has oído decir: ‘¿Quién puede mantenerse firme delante de los hijos de Anaq?’. 3 Y bien sabes tú hoy que Jehová tu Dios va a cruzar delante de ti. Un fuego consumidor es él. Él los aniquilará, y él mismo los sojuzgará delante de ti; y tienes que desposeerlos y destruirlos rápidamente, tal como te ha hablado Jehová.
4 ”No digas en tu corazón, cuando Jehová tu Dios los empuje de delante de ti, esto: ‘Por mi propia justicia Jehová me ha introducido para tomar posesión de esta tierra’, cuando es por la iniquidad de estas naciones por lo que Jehová las va a expulsar de delante de ti. 5 No es por tu justicia ni por la rectitud de tu corazón por lo que vas a entrar para tomar posesión de su tierra; de hecho, es por la iniquidad de estas naciones por lo que Jehová tu Dios las va a expulsar de delante de ti, y a fin de realizar la palabra que Jehová juró a tus antepasados, a Abrahán, Isaac y Jacob. 6 Y tienes que saber que no es por tu justicia por lo que Jehová tu Dios te da esta buena tierra para tomar posesión de ella; pues eres un pueblo de dura cerviz.
7 ”Acuérdate: No olvides cómo has provocado a Jehová tu Dios en el desierto. Desde el día en que saliste de la tierra de Egipto hasta la llegada de ustedes a este lugar, han resultado rebeldes en su comportamiento para con Jehová. 8 Aun en Horeb provocaron a ira a Jehová, de modo que Jehová se enojó con ustedes hasta el punto de querer aniquilarlos. 9 Cuando subí a la montaña para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que Jehová había celebrado con ustedes, y seguí morando en la montaña cuarenta días y cuarenta noches (no comí pan ni bebí agua), 10 entonces Jehová me dio las dos tablas de piedra escritas con el dedo de Dios; y sobre ellas estaban todas las palabras que Jehová había hablado con ustedes en la montaña, de en medio del fuego, en el día de la congregación. 11 Y aconteció que al fin de los cuarenta días y cuarenta noches Jehová me dio las dos tablas de piedra, las tablas del pacto; 12 y Jehová procedió a decirme: ‘Levántate, baja rápidamente de aquí, porque tu pueblo que sacaste de Egipto ha obrado ruinosamente. Rápidamente se han desviado del camino acerca del cual les mandé. Se han hecho una imagen fundida’. 13 Y Jehová pasó a decirme esto: ‘He visto a este pueblo, y, ¡mira!, es un pueblo de dura cerviz. 14 Déjame para que los aniquile y borre su nombre de debajo de los cielos, y déjame hacer de ti una nación más fuerte y más populosa que ellos’.
15 ”Después de eso me volví y bajé de la montaña, mientras la montaña ardía con fuego; y las dos tablas del pacto estaban en mis dos manos. 16 Entonces miré, ¡y sucedía que habían pecado contra Jehová su Dios! Se habían hecho un becerro fundido. Rápidamente se habían desviado del camino acerca del cual Jehová les había mandado. 17 Ante eso, agarré las dos tablas y las arrojé de mis dos manos y las hice añicos ante los ojos de ustedes. 18 Y procedí a postrarme delante de Jehová, como al principio, cuarenta días y cuarenta noches. No comí pan ni bebí agua, a causa de todo su pecado que ustedes habían cometido, haciendo el mal a los ojos de Jehová para ofenderlo. 19 Pues yo estaba asustado a causa de la ardiente cólera con que Jehová se había indignado con ustedes, hasta el punto de querer aniquilarlos. Sin embargo, Jehová me escuchó también aquella vez.
20 ”Con Aarón, también, Jehová se enojó mucho hasta el punto de querer aniquilarlo; pero supliqué también por Aarón en aquel tiempo en particular. 21 Y su pecado que ustedes habían hecho, el becerro, lo tomé, y procedí a quemarlo en el fuego y a triturarlo, moliéndolo cabalmente hasta que quedó fino como polvo; después de lo cual arrojé su polvo en el torrente que descendía de la montaña.
22 ”Además, en Taberá y en Masah y en Quibrot-hataavá ustedes resultaron ser personas que provocaron a ira a Jehová. 23 Y cuando Jehová los envió desde Qadés-barnea, diciendo: ‘¡Suban y tomen posesión de la tierra que ciertamente les daré!’, entonces se portaron rebeldemente contra la orden de Jehová su Dios, y no ejercieron fe para con él y no escucharon su voz. 24 Han resultado ser rebeldes en comportamiento para con Jehová desde el día en que los conocí.
25 ”De modo que seguí postrándome delante de Jehová cuarenta días y cuarenta noches, pues me postré así porque Jehová habló de aniquilarlos. 26 Y me puse a suplicar a Jehová y a decir: ‘Oh Señor Soberano Jehová, no arruines a tu pueblo, aun a tu propiedad particular, que redimiste con tu grandeza, que sacaste de Egipto con mano fuerte. 27 Acuérdate de tus siervos Abrahán, Isaac y Jacob. No vuelvas tu rostro a la dureza de este pueblo ni a su iniquidad ni a su pecado, 28 por temor de que el país del cual nos sacaste diga: “Porque Jehová no pudo introducirlos en la tierra que les había prometido, y porque los odiaba, los sacó para darles muerte en el desierto”. 29 Son, también, tu pueblo y tu propiedad particular que tú sacaste con tu gran poder y tu brazo extendido’.
10 ”En aquel tiempo en particular Jehová me dijo: ‘Tállate dos tablas de piedra como las primeras, y sube a mí en la montaña, y tienes que hacerte un arca de madera. 2 Y escribiré sobre las tablas las palabras que se hallaban en las primeras tablas, que hiciste añicos, y tendrás que colocarlas en el arca’. 3 De modo que hice un arca de madera de acacia y tallé dos tablas de piedra como las primeras y subí a la montaña, y las dos tablas estaban en mi mano. 4 Entonces él escribió sobre las tablas la misma escritura del primer [escrito], las Diez Palabras, que Jehová les había hablado en la montaña, de en medio del fuego, en el día de la congregación; después de lo cual Jehová me las dio. 5 Entonces me volví y descendí de la montaña y coloqué las tablas en el arca que yo había hecho, para que continuaran allí, tal como Jehová me había mandado.
6 ”Y los hijos de Israel partieron de Beerot Bene-jaaqán para Moserá. Allí murió Aarón, y allí fue enterrado; y Eleazar su hijo emprendió el trabajo de sacerdote en lugar de él. 7 De allí partieron para Gudgoda, y de Gudgoda para Jotbatá, una tierra de valles torrenciales abundantes en agua.
8 ”En aquel tiempo en particular Jehová separó a la tribu de Leví para que llevara el arca del pacto de Jehová, para que estuviera de pie delante de Jehová para servirle de ministro y para bendecir en su nombre, hasta el día de hoy. 9 Por eso Leví no ha llegado a tener participación ni herencia con sus hermanos. Jehová es su herencia, tal como Jehová tu Dios le había dicho. 10 Y yo… yo me quedé en la montaña lo mismo que los primeros días, cuarenta días y cuarenta noches, y Jehová procedió a escucharme también en aquella ocasión. Jehová no quiso arruinarte. 11 Entonces me dijo Jehová: ‘Levántate, ve delante del pueblo para un partir [de aquí], para que entren y tomen posesión de la tierra que he jurado a sus antepasados que les daría’.
12 ”Y ahora, oh Israel, ¿qué está pidiendo de ti Jehová tu Dios sino que temas a Jehová tu Dios, de modo que andes en todos sus caminos, y lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma; 13 que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos que te estoy mandando hoy, para bien tuyo? 14 He aquí que a Jehová tu Dios pertenecen los cielos, aun los cielos de los cielos, la tierra y todo lo que hay en ella. 15 Solo que Jehová se apegó a tus antepasados para amarlos, de modo que escogió a su prole después de ellos, aun a ustedes, de entre todos los pueblos, como sucede el día de hoy. 16 Y ustedes tienen que circuncidar el prepucio de sus corazones y no endurecer más su cerviz. 17 Porque Jehová su Dios es el Dios de dioses y el Señor de señores, el Dios grande, poderoso e inspirador de temor, que no trata a nadie con parcialidad ni acepta soborno, 18 que ejecuta juicio para el huérfano de padre y la viuda y que ama al residente forastero para darle pan y un manto. 19 También tienen que amar al residente forastero, porque ustedes llegaron a ser residentes forasteros en la tierra de Egipto.
20 ”A Jehová tu Dios debes temer. A él debes servir, y a él debes adherirte, y por su nombre debes hacer declaraciones juradas. 21 A él corresponde tu alabanza, y él es tu Dios, quien ha hecho contigo estas cosas grandes e inspiradoras de temor que tus ojos han visto. 22 Con setenta almas bajaron tus antepasados a Egipto, y ahora Jehová tu Dios te ha constituido como las estrellas de los cielos por multitud.
11 ”Y tienes que amar a Jehová tu Dios y guardar tu obligación para con él y sus estatutos y sus decisiones judiciales y sus mandamientos, siempre. 2 Y bien conocen ustedes hoy (porque no [me dirijo] a sus hijos que no han conocido y que no han visto la disciplina de Jehová su Dios, su grandeza, su mano fuerte y su brazo extendido, 3 ni sus señales y sus hazañas que él hizo en medio de Egipto a Faraón el rey de Egipto y a toda su tierra; 4 ni lo que hizo a las fuerzas militares de Egipto, a sus caballos y sus carros de guerra contra cuyos rostros él hizo que las aguas del mar Rojo se desbordaran cuando iban corriendo tras ellos, y Jehová procedió a destruirlos hasta el día de hoy; 5 ni lo que les ha hecho a ustedes en el desierto hasta su llegada a este lugar; 6 ni lo que hizo a Datán y Abiram, hijos de Eliab, hijo de Rubén, cuando la tierra abrió su boca y procedió a tragárselos a ellos y a sus casas y sus tiendas y toda cosa existente que pisaba tras ellos en medio de todo Israel); 7 porque los ojos de ustedes fueron los que vieron todas las grandes hazañas de Jehová que él hizo.
8 ”Y tienen que guardar todo el mandamiento que te estoy mandando hoy, para que se hagan fuertes y verdaderamente entren y tomen posesión de la tierra hacia la cual van a cruzar para tomar posesión de ella, 9 y para que alarguen sus días en el suelo que Jehová juró a sus antepasados darles a ellos y a su descendencia, tierra que mana leche y miel.
10 ”Porque la tierra a la cual vas para tomar posesión de ella no es como la tierra de Egipto de la cual salieron, donde sembrabas tu semilla y tenías que hacer el riego con tu pie, como una huerta de legumbres. 11 Pero la tierra a la cual van a cruzar para tomar posesión de ella es una tierra de montañas y de llanuras-valles. De la lluvia de los cielos bebe agua; 12 una tierra de la que Jehová tu Dios está cuidando. Los ojos de Jehová tu Dios están constantemente sobre ella, desde el principio del año hasta el fin del año.
13 ”Y tiene que suceder que si ustedes obedecen sin falta mis mandamientos que les estoy mandando hoy de modo que amen a Jehová su Dios y le sirvan con todo su corazón y con toda su alma, 14 entonces ciertamente daré lluvia para su tierra a su tiempo señalado, lluvia de otoño y lluvia de primavera, y verdaderamente recogerás tu grano y tu vino dulce y tu aceite. 15 Y ciertamente daré vegetación en tu campo para tus animales domésticos, y verdaderamente comerás y quedarás satisfecho. 16 Cuídense por temor de que su corazón sea atraído seductoramente, y de veras se desvíen y adoren a otros dioses y se inclinen ante ellos, 17 y la cólera de Jehová ciertamente se encienda contra ustedes, y en efecto cierre él los cielos de modo que no ocurra lluvia, y el suelo no dé su producto, y ustedes tengan que perecer rápidamente de sobre la buena tierra que Jehová les da.
18 ”Y tienen que aplicar estas palabras mías a su corazón y a su alma y atarlas como señal sobre su mano, y tienen que servirles de venda frontal entre los ojos. 19 También tienen que enseñarlas a sus hijos, para hablar de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino y cuando te acuestes y cuando te levantes. 20 Y tienes que escribirlas sobre las jambas de las puertas de tu casa y sobre tus puertas, 21 para que sean muchos los días de ustedes y los días de sus hijos sobre el suelo que Jehová juró a sus antepasados que les daría, como los días de los cielos sobre la tierra.
22 ”Porque si guardan estrictamente todo este mandamiento que les estoy mandando para que lo pongan por obra, de amar a Jehová su Dios, de andar en todos sus caminos y de adherirse a él, 23 entonces Jehová tendrá que expulsar a todas estas naciones a causa de ustedes, y ustedes ciertamente desposeerán naciones más grandes y más numerosas que ustedes. 24 Todo lugar sobre el cual pise la planta de su pie llegará a ser de ustedes. Desde el desierto hasta el Líbano, desde el Río, el río Éufrates, hasta el mar occidental llegará a ser su límite. 25 Ningún hombre se mantendrá firme contra ustedes. Jehová su Dios pondrá el pavor de ustedes y el temor de ustedes ante la haz de toda la tierra sobre la cual pisen, tal como les ha prometido.
26 ”Vean que estoy poniendo ante ustedes hoy bendición e invocación de mal: 27 la bendición, a condición de que obedezcan los mandamientos de Jehová su Dios que les estoy mandando hoy; 28 y la invocación de mal, si no obedecen los mandamientos de Jehová su Dios y en efecto se desvían del camino acerca del cual les estoy mandando hoy, para andar tras otros dioses que ustedes no han conocido.
29 ”Y tiene que suceder que cuando Jehová tu Dios te introduzca en la tierra a la cual estás yendo para tomar posesión de ella, entonces tienes que dar la bendición sobre el monte Guerizim y la invocación de mal sobre el monte Ebal. 30 ¿No están ellos del lado del Jordán en dirección a la puesta del sol, en la tierra de los cananeos que moran en el Arabá, enfrente de Guilgal, junto a los árboles grandes de Moré? 31 Porque ustedes van a cruzar el Jordán para entrar y para tomar posesión de la tierra que Jehová su Dios les da, y tienen que tomar posesión de ella y morar en ella. 32 Y tienen que cuidar de poner por obra todas las disposiciones reglamentarias y las decisiones judiciales que hoy estoy poniendo ante ustedes.
12 ”Estas son las disposiciones reglamentarias y las decisiones judiciales que ustedes deben tener cuidado de poner por obra en la tierra que Jehová el Dios de tus antepasados ciertamente te permitirá tomar en posesión, todos los días que ustedes estén vivos sobre el suelo. 2 Deben destruir por completo todos los lugares donde las naciones que ustedes están desposeyendo han servido a sus dioses, sobre las altas montañas y sobre las colinas y debajo de todo árbol frondoso. 3 Y tienen que demoler sus altares y hacer añicos sus columnas sagradas, y deben quemar sus postes sagrados en el fuego y cortar las imágenes esculpidas de sus dioses, y tienen que destruir los nombres de ellos de aquel lugar.
4 ”No deben hacerle de esa manera a Jehová su Dios, 5 sino que al lugar que Jehová su Dios escoja de entre todas sus tribus para colocar allí su nombre, para hacerlo residir, ustedes buscarán, y allá tendrás que ir. 6 Y allá tendrán que llevar sus ofrendas quemadas y sus sacrificios y sus décimas partes y la contribución de su mano y sus ofrendas de voto y sus ofrendas voluntarias y los primogénitos de su vacada y de su rebaño. 7 Y allí tendrán que comer delante de Jehová su Dios y regocijarse en toda empresa de ustedes, ustedes y sus casas, porque Jehová tu Dios te ha bendecido.
8 ”No deben hacer conforme a todo lo que estamos haciendo aquí hoy, cada cual lo que sea recto a sus propios ojos, 9 porque todavía no han entrado en el lugar de descanso y en la herencia que Jehová tu Dios te da. 10 Y tienen que cruzar el Jordán y morar en la tierra que Jehová su Dios les da como posesión, y él ciertamente les dará descanso de todos sus enemigos en derredor, y verdaderamente morarán en seguridad. 11 Y tiene que suceder que al lugar que Jehová su Dios escoja para que allí resida su nombre es adonde llevarán todo aquello acerca de lo cual les estoy mandando, sus ofrendas quemadas y sus sacrificios, sus décimas partes y la contribución de su mano y toda selección de sus ofrendas de voto que prometan en voto a Jehová. 12 Y tienen que regocijarse delante de Jehová su Dios, ustedes y sus hijos y sus hijas y sus esclavos y sus esclavas y el levita que está dentro de sus puertas, porque él no tiene participación ni herencia con ustedes. 13 Cuídate, no sea que ofrezcas tus ofrendas quemadas en cualquier otro lugar que veas. 14 Antes bien, en el lugar que Jehová escoja en una de tus tribus es donde debes ofrecer tus ofrendas quemadas, y allí debes hacer todo lo que te estoy mandando.
15 ”Solo cuando quiera que tu alma lo desee con vehemencia podrás degollar, y tendrás que comer carne conforme a la bendición de Jehová tu Dios que él te haya dado, dentro de todas tus puertas. El inmundo y el limpio podrán comerla, como [se come] la gacela y como [se come] el ciervo. 16 Solo la sangre no deben comer ustedes. Debes derramarla sobre la tierra como agua. 17 No se te permitirá comer dentro de tus puertas la décima parte de tu grano ni de tu vino nuevo ni de tu aceite, ni los primogénitos de tu vacada y de tu rebaño, ni ninguna de tus ofrendas de voto que prometas en voto, ni tus ofrendas voluntarias, ni la contribución de tu mano. 18 Antes bien, delante de Jehová tu Dios lo comerás, en el lugar que Jehová tu Dios escoja, tú y tu hijo y tu hija y tu esclavo y tu esclava y el levita que está dentro de tus puertas; y tienes que regocijarte delante de Jehová tu Dios en toda empresa tuya. 19 Cuídate para que no abandones al levita durante todos tus días sobre tu suelo.
20 ”Cuando Jehová tu Dios ensanche tu territorio, tal como te ha prometido, y de seguro digas: ‘Déjame comer carne’, porque tu alma desea con vehemencia comer carne, siempre que tu alma la desee con vehemencia podrás comer carne. 21 En caso de que el lugar que Jehová tu Dios escoja para poner allí su nombre esté a gran distancia de ti, entonces tendrás que degollar algo de tu vacada o algo de tu rebaño que Jehová te haya dado, tal como te he mandado, y tendrás que comer dentro de tus puertas, siempre que tu alma lo desee con vehemencia. 22 Solo de la manera como se puede comer la gacela y el ciervo, así podrás comerlo: el inmundo y el limpio juntos podrán comerlo. 23 Simplemente queda firmemente resuelto a no comer la sangre, porque la sangre es el alma y no debes comer el alma con la carne. 24 No debes comerla. Debes derramarla sobre el suelo como agua. 25 No debes comerla, para que les vaya bien a ti, y a tus hijos después de ti, porque harás lo que es recto a los ojos de Jehová. 26 Tan solo las cosas santas que llegarán a ser tuyas, y tus ofrendas de voto, debes llevar, y tendrás que ir al lugar que Jehová escoja. 27 Y tendrás que ofrecer tus ofrendas quemadas, la carne y la sangre, sobre el altar de Jehová tu Dios; y la sangre de tus sacrificios debe ser derramada contra el altar de Jehová tu Dios, pero podrás comer la carne.
28 ”Sé vigilante, y tienes que obedecer todas estas palabras que te estoy mandando, a fin de que les vaya bien a ti y a tus hijos después de ti hasta tiempo indefinido, porque harás lo que es bueno y recto a los ojos de Jehová tu Dios.
29 ”Cuando Jehová tu Dios corte de delante de ti las naciones a las que vas para desposeerlas, entonces tienes que desposeerlas y morar en su tierra. 30 Cuídate por temor de que quedes entrampado tras ellas, después que hayan sido aniquiladas de delante de ti, y por temor de que inquieras respecto a sus dioses, diciendo: ‘¿Cómo acostumbraban estas naciones servir a sus dioses? Y yo, sí, yo, ciertamente haré de la misma manera’. 31 No debes hacerle de esa manera a Jehová tu Dios, porque toda cosa detestable a Jehová, que él de veras odia, la han hecho ellas a sus dioses, pues hasta a sus hijos y sus hijas queman con regularidad en el fuego a sus dioses. 32 Toda palabra que les estoy mandando a ustedes es lo que deben poner cuidado en hacer. No deben añadir a ello ni quitar de ello.
13 ”En caso de que se levante en medio de ti un profeta o un soñador de un sueño y de veras te dé una señal o un portento presagioso, 2 y en efecto se realice la señal o el portento presagioso de que te habló, diciendo: ‘Andemos tras otros dioses, que no has conocido, y sirvámosles’, 3 no debes escuchar las palabras de ese profeta ni al soñador de ese sueño, porque Jehová su Dios está probándolos a ustedes para saber si están amando a Jehová su Dios con todo su corazón y con toda su alma. 4 Tras Jehová su Dios deben andar, y a él deben temer, y sus mandamientos deben guardar, y a su voz deben prestar atención, y a él deben servir, y a él deben adherirse. 5 Y ese profeta o ese soñador del sueño debe ser muerto, porque ha hablado de sublevación contra Jehová el Dios de ustedes, que los ha sacado de la tierra de Egipto y te ha redimido de la casa de esclavos, para apartarte del camino en que Jehová tu Dios te ha mandado andar; y tienes que eliminar de en medio de ti lo que es malo.
6 ”En caso de que tu hermano, el hijo de tu madre, o tu hijo o tu hija o tu esposa estimada o tu compañero que es como tu propia alma, tratara de atraerte en secreto, diciendo: ‘Vamos y sirvamos a otros dioses’, que tú no has conocido, ni tú ni tus antepasados, 7 algunos de los dioses de los pueblos que están todo en derredor de ustedes, los cercanos a ti o los lejanos de ti, desde un extremo del país hasta el otro extremo del país, 8 no debes acceder a su deseo ni escucharle, ni debe tu ojo sentirse apenado por él, ni debes sentir compasión, ni cubrirlo [protectoramente]; 9 sino que debes matarlo sin falta. Tu mano debe ser la primera de todas en venir sobre él para darle muerte, y la mano de todo el pueblo después. 10 Y tienes que apedrearlo con piedras, y tiene que morir, porque ha tratado de apartarte de Jehová tu Dios, quien te ha sacado de la tierra de Egipto, de la casa de esclavos. 11 Entonces todo Israel oirá y tendrá miedo, y no volverán a hacer nada semejante a esta cosa mala en medio de ti.
12 ”En caso de que oigas decir en una de tus ciudades, las cuales Jehová tu Dios te da para morar allí: 13 ‘Unos hombres que no sirven para nada han salido de en medio de ti para tratar de desviar a los habitantes de su ciudad, diciendo: “Vamos y sirvamos a otros dioses”, que tú no has conocido’, 14 entonces tendrás que escudriñar e investigar e inquirir cabalmente; y si se establece la cosa como la verdad -esta cosa detestable se ha hecho en medio de ti-, 15 debes sin falta herir a los habitantes de aquella ciudad a filo de espada. Dala por entero, y todo lo que hay en ella, y sus animales domésticos, a la destrucción, a filo de espada. 16 Y debes juntar todo su despojo en medio de su plaza pública, y tienes que quemar en el fuego la ciudad y todo su despojo como ofrenda entera a Jehová tu Dios, y tiene que llegar a ser un montón de ruinas hasta tiempo indefinido. Nunca debe ser reedificada. 17 Y nada en absoluto debe pegarse a tu mano de la cosa hecha sagrada por proscripción, a fin de que Jehová se vuelva de su cólera ardiente y verdaderamente te dé misericordia y ciertamente te muestre misericordia y te multiplique, tal como ha jurado a tus antepasados. 18 Pues debes escuchar la voz de Jehová tu Dios, guardando todos sus mandamientos que te estoy mandando hoy, para que hagas lo que es recto a los ojos de Jehová tu Dios.
14 ”Hijos son ustedes de Jehová su Dios. No deben hacerse cortaduras ni imponer calvicie sobre sus frentes por una persona muerta. 2 Porque eres un pueblo santo a Jehová tu Dios, y Jehová te ha escogido para que llegues a ser su pueblo, una propiedad especial, de entre todos los pueblos que hay sobre la superficie del suelo.
3 ”No debes comer cosa detestable de clase alguna. 4 Esta es la clase de bestia que ustedes podrán comer: el toro, la oveja y la cabra, 5 el ciervo y gacela y corzo y cabra montés y antílope y oveja salvaje y gamuza; 6 y toda bestia de pezuña partida y que tiene formados con la hendidura dos pesuños, que rumia entre las bestias. Esta podrán comer. 7 Solo los de esta clase no deben comer de entre los que rumian o que tienen pezuña partida, hendida: el camello y la liebre y el damán, porque son rumiantes pero no tienen pezuña partida. Son inmundos para ustedes. 8 El cerdo también, porque tiene la pezuña partida, pero no rumia. Es inmundo para ustedes. No deben comer nada de la carne de ellos, y no deben tocar sus cadáveres.
9 ”Los de esta clase de todo lo que hay en las aguas podrán comer: Todo lo que tiene aletas y escamas lo podrán comer. 10 Y todo lo que no tiene aletas y escamas no lo deben comer. Es inmundo para ustedes.
11 ”Toda ave limpia la podrán comer. 12 Pero estas son de las que no deben comer: el águila y el águila pescadora y el buitre negro, 13 y el milano real y el milano negro y el milano según su género; 14 y todo cuervo según su género; 15 y el avestruz y la lechuza y la gaviota y el halcón según su género; 16 y el mochuelo y el búho chico y el cisne, 17 y el pelícano y el buitre y el cuervo marino, 18 y la cigüeña y la garza según su género, y la abubilla y el murciélago. 19 Y toda criatura alada enjambradora es inmunda para ustedes. No se deben comer. 20 Toda criatura voladora limpia la podrán comer.
21 ”No deben comer ningún cuerpo [ya] muerto. Al residente forastero que está dentro de tus puertas lo podrás dar, y él tendrá que comerlo; o puede haber un venderlo a un extranjero, porque tú eres un pueblo santo a Jehová tu Dios.
”No debes cocer un cabrito en la leche de su madre.
22 ”Sin falta debes dar un décimo de todo el producto de tu semilla, lo que sale del campo año por año. 23 Y delante de Jehová tu Dios, en el lugar que él escoja para hacer residir allí su nombre, tienes que comer la décima parte de tu grano, de tu vino nuevo y de tu aceite, y los primogénitos de tu vacada y de tu rebaño; a fin de que aprendas a temer a Jehová tu Dios siempre.
24 ”Ahora bien, en caso de que el viaje fuera demasiado largo para ti, porque no podrás llevarlo, puesto que el lugar que Jehová tu Dios escoja para poner allí su nombre esté demasiado lejos para ti (porque Jehová tu Dios te bendecirá), 25 entonces tendrás que tornarlo en dinero, y tendrás que envolver el dinero en tu mano y viajar al lugar que Jehová tu Dios escoja. 26 También tendrás que dar el dinero por lo que sea que tu alma desee con vehemencia en lo que respecta a reses vacunas y ovejas y cabras y vino y licor embriagante y cualquier cosa que te pida tu alma; y tendrás que comer allí delante de Jehová tu Dios y regocijarte, tú y tu casa. 27 Y no debes abandonar al levita que está dentro de tus puertas, porque él no tiene participación ni herencia contigo.
28 ”Al cabo de tres años sacarás la entera décima parte de tu producto de ese año, y tienes que depositarla dentro de tus puertas. 29 Y el levita, porque no tiene participación ni herencia contigo, y el residente forastero y el huérfano de padre y la viuda, que están dentro de tus puertas, tienen que venir, y tienen que comer y satisfacerse; a fin de que Jehová tu Dios te bendiga en todo hecho de tu mano que hagas.
15 ”Al cabo de cada siete años debes efectuar una liberación. 2 Y esta es la manera de la liberación: habrá un librar por parte de todo acreedor de la deuda que él deje contraer a su prójimo. No debe apremiar a su prójimo ni a su hermano por el pago, porque tiene que proclamarse una liberación a Jehová. 3 Podrás apremiar al extranjero por el pago; pero lo tuyo, que se halle con tu hermano, líbrelo tu mano. 4 Sin embargo, nadie debería llegar a ser pobre entre ti, porque Jehová sin falta te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da como herencia para tomar posesión de ella, 5 solo que sin falta escuches la voz de Jehová tu Dios para tener cuidado de poner por obra todo este mandamiento que te estoy mandando hoy. 6 Porque Jehová tu Dios verdaderamente te bendecirá tal como te ha prometido, y ciertamente prestarás a cambio de prenda a muchas naciones, mientras que tú mismo no tomarás prestado; y tienes que dominar sobre muchas naciones, mientras que ellas no dominarán sobre ti.
7 ”En caso de que alguno de tus hermanos empobrezca en medio de ti en una de tus ciudades, en tu tierra que Jehová tu Dios te da, no debes endurecer tu corazón ni ser como un puño para con tu hermano pobre. 8 Porque debes abrirle tu mano generosamente y sin falta prestarle a cambio de prenda cuanto necesite, de lo que esté necesitado. 9 Cuídate por temor de que llegue a haber una palabra ruin en tu corazón, y digas: ‘El año séptimo, el año de la liberación, se ha acercado’, y tu ojo realmente llegue a ser poco generoso para con tu hermano pobre, y no le des nada, y él tenga que clamar a Jehová contra ti, y haya llegado a ser un pecado de parte tuya. 10 Sin falta debes darle -y no debe ser mezquino tu corazón al darle-, porque a causa de esto Jehová tu Dios te bendecirá en todo hecho tuyo y en toda empresa tuya. 11 Porque nunca dejará de haber alguien pobre en medio de la tierra. Por eso te estoy mandando, diciendo: ‘Debes abrir generosamente tu mano a tu hermano afligido y pobre en tu tierra’.
12 ”En caso de que fuera vendido a ti tu hermano, un hebreo o una hebrea, y te haya servido seis años, entonces en el séptimo año lo debes enviar de ti como persona puesta en libertad. 13 Y en caso de que lo enviaras de ti como persona puesta en libertad, no debes enviarlo con las manos vacías. 14 De seguro debes equiparlo con algo de tu rebaño y de tu era y de tu lagar de aceite y de vino. Tal como Jehová tu Dios te ha bendecido a ti, debes dar a él. 15 Y tienes que acordarte de que tú llegaste a ser esclavo en la tierra de Egipto y Jehová tu Dios procedió a redimirte. Por eso te estoy mandando esta cosa hoy.
16 ”Y tiene que suceder que en caso de que él te diga: ‘¡No saldré de tu compañía!’, porque de veras los ame a ti y a tu casa, por haberle ido bien mientras estuvo contigo, 17 entonces tienes que tomar un punzón y horadarle la oreja contra la puerta, y él tiene que llegar a ser tu esclavo hasta tiempo indefinido. Y a tu esclava también debes hacer de esta manera. 18 No debe ser cosa dura a tus ojos cuando lo envíes de tu compañía como persona puesta en libertad; pues al doble del valor de un trabajador asalariado te ha servido seis años, y Jehová tu Dios te ha bendecido en todo lo que hacías.
19 ”Todo primogénito macho que nazca en tu vacada y en tu rebaño lo debes santificar a Jehová tu Dios. Ningún servicio debes efectuar con el primogénito de tu toro, ni esquilar el primogénito de tu rebaño. 20 Delante de Jehová tu Dios lo debes comer año por año en el lugar que Jehová escoja, tú y tu casa. 21 Y en caso de que resulte haber en él algún defecto, porque sea cojo o ciego, cualquier defecto grave, no debes sacrificarlo a Jehová tu Dios. 22 Dentro de tus puertas lo debes comer, el inmundo y el limpio juntos, como la gacela y como el ciervo. 23 Sólo su sangre no debes comer. Debes derramarla sobre la tierra como agua.
16 ”Que haya un observar del mes de Abib, y tienes que celebrar la pascua a Jehová tu Dios, porque en el mes de Abib Jehová tu Dios te sacó de Egipto de noche. 2 Y tienes que sacrificar la pascua a Jehová tu Dios, del rebaño y de la vacada, en el lugar que Jehová escoja para hacer residir allí su nombre. 3 No debes comer nada leudado junto con ella por siete días. Debes comer junto con ella tortas no fermentadas, el pan de aflicción, porque fue de prisa como saliste de la tierra de Egipto, para que todos los días de tu vida recuerdes el día en que saliste de la tierra de Egipto. 4 Y por siete días no debe verse masa fermentada contigo en todo tu territorio, tampoco debe quedar toda la noche hasta la mañana parte alguna de la carne que sacrificarás por la tarde el primer día. 5 No se te permitirá sacrificar la pascua en cualquiera de tus ciudades que Jehová tu Dios te va a dar. 6 Antes bien, en el lugar que Jehová tu Dios escoja para hacer residir allí su nombre debes sacrificar la pascua por la tarde, luego que se ponga el sol, al tiempo señalado de tu salida de Egipto. 7 Y tienes que cocerla y comerla en el lugar que Jehová tu Dios escoja, y por la mañana tendrás que dar la vuelta e ir a tus propias tiendas. 8 Seis días debes comer tortas no fermentadas; y en el séptimo día habrá una asamblea solemne a Jehová tu Dios. No debes hacer trabajo alguno.
9 ”Debes contarte siete semanas. Desde que primero se mete la hoz en el grano en pie comenzarás a contar siete semanas. 10 Entonces tienes que celebrar la fiesta de las semanas a Jehová tu Dios, según la ofrenda voluntaria de tu mano que des, como te bendiga Jehová tu Dios. 11 Y tienes que regocijarte delante de Jehová tu Dios, tú y tu hijo y tu hija y tu esclavo y tu esclava y el levita que está dentro de tus puertas y el residente forastero y el huérfano de padre y la viuda, que están en medio de ti, en el lugar que Jehová tu Dios escoja para hacer residir allí su nombre. 12 Y tienes que acordarte de que llegaste a ser esclavo en Egipto, y tienes que observar y poner por obra estas disposiciones reglamentarias.
13 ”Debes celebrar para ti la fiesta de las cabañas durante siete días cuando hagas una recolección de tu era y de tu lagar de aceite y de vino. 14 Y tienes que regocijarte durante tu fiesta, tú y tu hijo y tu hija y tu esclavo y tu esclava y el levita y el residente forastero y el huérfano de padre y la viuda, que están dentro de tus puertas. 15 Siete días celebrarás la fiesta a Jehová tu Dios en el lugar que Jehová escoja, porque Jehová tu Dios te bendecirá en todo tu producto y en todo hecho de tu mano, y nada sino gozoso tendrás que llegar a estar.
16 ”Tres veces al año todo varón tuyo debe presentarse delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escoja: en la fiesta de las tortas no fermentadas y en la fiesta de las semanas y en la fiesta de las cabañas, y ninguno debe presentarse delante de Jehová con las manos vacías. 17 La dádiva de la mano de cada uno debe ser en proporción con la bendición de Jehová tu Dios que él te haya dado.
18 ”Debes establecer para ti jueces y oficiales dentro de todas tus puertas que Jehová tu Dios te va a dar según tus tribus, y tienen que juzgar al pueblo con juicio justo. 19 No debes pervertir el juicio. No debes ser parcial ni aceptar soborno, porque el soborno ciega los ojos de los sabios y tuerce las palabras de los justos. 20 La justicia… la justicia debes seguir, para que te mantengas vivo y realmente tomes posesión de la tierra que Jehová tu Dios te da.
21 ”No debes plantar para ti ninguna clase de árbol como poste sagrado cerca del altar de Jehová tu Dios que te harás.
22 ”Tampoco debes erigir para ti una columna sagrada, cosa que Jehová tu Dios realmente odia.
17 ”No debes sacrificar a Jehová tu Dios un toro o una oveja en que resulte haber defecto, cualquier cosa mala; porque es cosa detestable a Jehová tu Dios.
2 ”En caso de que se hallara en medio de ti, en una de tus ciudades que Jehová tu Dios te va a dar, un hombre o una mujer que practicara lo que es malo a los ojos de Jehová tu Dios, de modo que traspasara su pacto, 3 y se fuera y adorara a otros dioses y se inclinara ante ellos o ante el sol o la luna o todo el ejército de los cielos, cosa que yo no he mandado, 4 y se te haya informado y lo hayas oído y hayas escudriñado cabalmente, y, ¡mira!, la cosa queda establecida como verdad, ¡esta cosa detestable se ha hecho en Israel!, 5 entonces tienes que sacar hasta tus puertas a ese hombre o a esa mujer que haya hecho esta cosa mala, sí, al hombre o la mujer, y tienes que apedrear a tal persona con piedras, y la tal tiene que morir. 6 Por boca de dos testigos o de tres testigos debe dársele muerte al que ha de morir. No se le dará muerte por boca de un solo testigo. 7 La mano de los testigos debe ser la primera de todas en venir sobre él para darle muerte, y la mano de todo el pueblo después; y tienes que eliminar de en medio de ti lo que es malo.
8 ”En caso de que un asunto para decisión judicial fuera demasiado extraordinario para ti, uno en que se haya derramado sangre, en que se haya presentado una reclamación legal, o se haya cometido un acto violento, asuntos de litigio, dentro de tus puertas, entonces tienes que levantarte y subir al lugar que Jehová tu Dios escoja, 9 y tienes que ir a los sacerdotes, los levitas, y al juez que esté en funciones en aquellos días, y tienes que inquirir, y ellos tienen que entregarte la palabra de la decisión judicial. 10 Entonces tienes que obrar de acuerdo con la palabra que te entreguen de aquel lugar que Jehová escoja; y tienes que poner cuidado en hacer conforme a todo lo que te instruyan. 11 De acuerdo con la ley que te indiquen, y conforme a la decisión judicial que te digan, debes obrar. No debes desviarte de la palabra que te entreguen, ni a la derecha ni a la izquierda. 12 Y el hombre que se porte con presuntuosidad al no escuchar al sacerdote que está de pie para servir de ministro allí a Jehová tu Dios, o al juez, ese hombre tiene que morir; y tienes que eliminar de Israel lo que es malo. 13 Y todo el pueblo oirá y tendrá miedo, y ya no obrará presuntuosamente.
14 ”Cuando por fin entres en la tierra que Jehová tu Dios te da, y hayas tomado posesión de ella y hayas morado en ella, y hayas dicho: ‘Déjame establecer sobre mí un rey como todas las naciones que están en derredor de mí’; 15 sin falta debes establecer sobre ti un rey que Jehová tu Dios escoja. De entre tus hermanos debes establecer sobre ti un rey. No se te permitirá poner sobre ti a un extranjero que no sea tu hermano. 16 Solo que él no debe aumentar para sí caballos, ni hacer volver el pueblo a Egipto a fin de aumentar caballos; cuando Jehová les ha dicho a ustedes: ‘Nunca deben volver otra vez por este camino’. 17 Tampoco debe él multiplicarse esposas, para que no se desvíe su corazón; tampoco debe aumentar mucho para sí plata y oro. 18 Y tiene que suceder que, cuando se siente sobre el trono de su reino, tiene que escribir para sí en un libro una copia de esta ley, de aquella que está a cargo de los sacerdotes, los levitas.
19 ”Y esta tiene que continuar con él, y él tiene que leer en ella todos los días de su vida, a fin de que aprenda a temer a Jehová su Dios para guardar todas las palabras de esta ley y estas disposiciones reglamentarias, por medio de ponerlas por obra; 20 para que su corazón no se ensalce sobre sus hermanos y para que él no se desvíe del mandamiento a la derecha ni a la izquierda, a fin de que alargue sus días sobre su reino, él y sus hijos en medio de Israel.
18 ”Ninguna participación ni herencia con Israel debe llegar a pertenecer a los sacerdotes, los levitas, la entera tribu de Leví. Deben comer las ofrendas de Jehová hechas por fuego, la misma herencia de él. 2 Así que ninguna herencia debe llegar a pertenecerle en medio de sus hermanos. Jehová es su herencia, tal como le ha hablado.
3 ”Ahora bien, esto debe continuar como el debido derecho de los sacerdotes de parte del pueblo, de parte de los que sacrifiquen una víctima, sea toro u oveja: Se tiene que dar al sacerdote la espaldilla y las mandíbulas y el estómago. 4 Debes darle las primicias de tu grano, de tu vino nuevo y de tu aceite, y las primicias de la lana esquilada de tu rebaño. 5 Pues Jehová tu Dios lo ha escogido de entre todas tus tribus para estar de pie para ministrar en el nombre de Jehová, él y sus hijos, siempre.
6 ”Y en caso de que el levita salga de una de tus ciudades de todo Israel, donde hubiera residido por algún tiempo, y de veras viniera por cualquier deseo vehemente de su alma al lugar que Jehová escoja, 7 él entonces tiene que ministrar en el nombre de Jehová su Dios lo mismo que todos sus hermanos, los levitas, que están de pie allí delante de Jehová. 8 Debe comer una porción igual, además de lo que consiga de lo que venda de sus bienes patrimoniales.
9 ”Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da, no debes aprender a hacer conforme a las cosas detestables de aquellas naciones. 10 No debería hallarse en ti nadie que haga pasar por el fuego a su hijo o a su hija, nadie que emplee adivinación, practicante de magia ni nadie que busque agüeros ni hechicero, 11 ni uno que ate a otros con maleficio ni nadie que consulte a un médium espiritista o a un pronosticador profesional de sucesos ni nadie que pregunte a los muertos. 12 Porque todo el que hace estas cosas es algo detestable a Jehová, y a causa de estas cosas detestables Jehová tu Dios va a expulsarlas de delante de ti. 13 Debes resultar exento de falta con Jehová tu Dios.
14 ”Porque estas naciones que vas a desposeer solían escuchar a los que practican magia y a los que adivinan; pero en cuanto a ti, Jehová tu Dios no te ha dado nada semejante a esto. 15 Un profeta de en medio de ti mismo, de tus hermanos, semejante a mí, es lo que Jehová tu Dios levantará para ti -a él ustedes deben escuchar- 16 en respuesta a todo lo que le pediste a Jehová tu Dios en Horeb, en el día de la congregación, diciendo: ‘No oiga yo de nuevo la voz de Jehová mi Dios, y no vea yo más este gran fuego, para que no muera’. 17 Ante aquello, Jehová me dijo: ‘Ellos han hecho bien al hablar lo que hablaron. 18 Les levantaré un profeta de en medio de sus hermanos, semejante a ti; y verdaderamente pondré mis palabras en su boca, y él ciertamente les hablará todo lo que yo le mande. 19 Y tiene que suceder que al hombre que no escuche mis palabras que él hablará en mi nombre, yo mismo le pediré cuenta.
20 ”’Sin embargo, el profeta que tenga la presunción de hablar en mi nombre una palabra que yo no le haya mandado hablar, o que hable en el nombre de otros dioses, ese profeta tiene que morir. 21 Y en caso de que digas en tu corazón: “¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová no ha hablado?”, 22 cuando hable el profeta en nombre de Jehová y la palabra no suceda ni se realice, esa es la palabra que Jehová no ha hablado. Con presunción la habló el profeta. No debes atemorizarte de él’.
19 ”Cuando Jehová tu Dios corte las naciones cuya tierra Jehová tu Dios te da, y las hayas desposeído y hayas morado en sus ciudades y sus casas, 2 apartarás para ti tres ciudades en medio de tu tierra que Jehová tu Dios te da para tomar posesión de ella. 3 Te prepararás el camino, y tienes que dividir en tres partes el territorio de tu tierra que Jehová tu Dios procedió a darte como posesión, y tiene que ser para que huya allí cualquier homicida.
4 ”Ahora bien, este es el caso del homicida que podrá huir allí y tendrá que vivir: Cuando hiera a su semejante sin saberlo y no le tuviera odio anteriormente; 5 o cuando vaya con su semejante al bosque a recoger leña, y haya levantado la mano para dar un golpe con el hacha y cortar el árbol, y el hierro se haya salido del mango de madera, y le haya dado a su semejante y este haya muerto, él mismo debe huir a una de estas ciudades y tendrá que vivir. 6 De otro modo, puede que el vengador de la sangre, por tener enardecido el corazón, corra tras el homicida y de veras lo alcance, dado que es grande el camino; y puede que realmente hiera su alma mortalmente, cuando el caso es que no hay sentencia de muerte para él, porque no le tenía odio con anterioridad. 7 Por eso te estoy mandando, diciendo: ‘Apartarás para ti tres ciudades’.
8 ”Y si Jehová tu Dios ensancha tu territorio conforme a lo que juró a tus antepasados, y te ha dado toda la tierra que prometió dar a tus antepasados, 9 porque guardarás todo este mandamiento que te estoy mandando hoy por medio de ponerlo por obra, de amar a Jehová tu Dios y de andar en sus caminos siempre, entonces tendrás que añadirte otras tres ciudades a estas tres, 10 para que no vaya a verterse sangre inocente en medio de tu tierra que Jehová tu Dios te va a dar como herencia, y no tenga que haber sobre ti ninguna culpa de sangre.
11 ”Pero en caso de que haya un hombre que odie a su semejante, y lo haya acechado y se haya levantado contra él y haya herido su alma mortalmente y él haya muerto, y el hombre haya huido a una de estas ciudades, 12 los ancianos de su ciudad entonces tienen que enviar y tomarlo de allá, y tienen que entregarlo en manos del vengador de la sangre, y tiene que morir. 13 Tu ojo no debe sentirse apenado por él, y tienes que eliminar de Israel la culpa por sangre inocente, para que te venga el bien.
14 ”No debes mover hacia atrás los hitos de tu semejante, cuando los antecesores hayan fijado los límites en tu herencia que heredarás en la tierra que Jehová tu Dios te da para tomar posesión de ella.
15 ”Ningún testigo solo debe levantarse contra un hombre respecto a cualquier error o cualquier pecado, en el caso de cualquier pecado que él cometa. Por boca de dos testigos o por boca de tres testigos debe quedar establecido el asunto. 16 En caso de que un testigo que esté tramando violencia se levante contra un hombre para presentar contra él una acusación de sublevación, 17 los dos hombres que tienen el litigio entonces tienen que estar de pie delante de Jehová, delante de los sacerdotes y los jueces que estén en funciones en aquellos días. 18 Y los jueces tienen que escudriñar cabalmente, y si el testigo es testigo falso y ha presentado una acusación falsa contra su hermano, 19 entonces ustedes tienen que hacerle tal como él había tramado hacer a su hermano, y tienes que eliminar lo que es malo de en medio de ti. 20 Así los que queden oirán y tendrán miedo, y nunca volverán a hacer ninguna cosa mala como esta en medio de ti. 21 Y tu ojo no debe sentirse apenado: alma será por alma, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.
20 ”En caso de que salgas a la batalla contra tus enemigos y realmente veas caballos y carros de guerra, un pueblo más numeroso que tú, no debes tenerles miedo; porque contigo está Jehová tu Dios, quien te hizo subir de la tierra de Egipto. 2 Y tiene que suceder que cuando ustedes se hayan acercado a la batalla, entonces el sacerdote tiene que aproximarse y hablar al pueblo. 3 Y tiene que decirles: ‘Oye, oh Israel: ustedes están acercándose hoy a la batalla contra sus enemigos. No dejen que su corazón sea tímido. No tengan miedo ni corran de pánico ni retiemblen a causa de ellos, 4 porque Jehová su Dios está marchando con ustedes para pelear por ustedes contra sus enemigos a fin de salvarlos’.
5 ”También los oficiales tienen que hablar al pueblo, y decir: ‘¿Quién es el hombre que ha edificado una casa nueva y no la ha estrenado? Que se vaya y vuelva a su casa, no sea que muera en la batalla y otro hombre la estrene. 6 ¿Y quién es el hombre que ha plantado una viña y no ha empezado a usarla? Que se vaya y vuelva a su casa, no sea que muera en la batalla y otro hombre empiece a usarla. 7 ¿Y quién es el hombre que se ha comprometido con una mujer y no la ha tomado? Que se vaya y vuelva a su casa, no sea que muera en la batalla y otro hombre la tome’. 8 Y los oficiales tienen que volver a hablar al pueblo y decir: ‘¿Quién es el hombre que es temeroso y de corazón tímido? Que se vaya y vuelva a su casa, para que no haga que el corazón de sus hermanos se derrita como su propio corazón’. 9 Y tiene que suceder que, cuando los oficiales hayan acabado de hablar al pueblo, ellos entonces tienen que nombrar jefes de los ejércitos a la cabeza del pueblo.
10 ”En caso de que te acerques a una ciudad para pelear contra ella, entonces tienes que anunciarle condiciones de paz. 11 Y tiene que suceder que si te da una respuesta pacífica y se ha abierto para ti, aun tiene que suceder que todo el pueblo que se halle en ella debe llegar a ser tuyo para trabajos forzados, y tiene que servirte. 12 Pero si no hace la paz contigo, y realmente te hace la guerra y tienes que sitiarla, 13 entonces Jehová tu Dios ciertamente la dará en tu mano, y tienes que herir a todo varón de ella a filo de espada. 14 Solo las mujeres y los niñitos y los animales domésticos y todo lo que haya en la ciudad, todo su despojo lo saquearás para ti; y tienes que comer el despojo de tus enemigos, los cuales Jehová tu Dios te ha dado.
15 ”De esa manera harás a todas las ciudades muy alejadas de ti que no son de las ciudades de estas naciones. 16 Solamente de las ciudades de estos pueblos que Jehová tu Dios te va a dar como herencia no debes conservar viva ninguna cosa que respire, 17 porque sin falta debes darlos por entero a la destrucción, a los hititas y los amorreos, los cananeos y los perizitas, los heveos y los jebuseos, tal como Jehová tu Dios te ha mandado; 18 a fin de que estos no les enseñen a hacer conforme a todas sus cosas detestables, que ellos han hecho a sus dioses, y ustedes realmente pequen contra Jehová su Dios.
19 ”En caso de que pongas sitio a una ciudad por muchos días, al pelear contra ella para tomarla, no debes arruinar sus árboles blandiendo un hacha contra ellos; porque debes comer de ellos, y no debes cortarlos, pues, ¿acaso es el árbol del campo un hombre, para que lo sities? 20 Solo el árbol que tú sabes que no es árbol para alimento, ese es el que debes arruinar, y tienes que cortarlo y construir obras de asedio contra la ciudad que esté haciéndote la guerra, hasta que caiga.
21 ”En caso de que se halle a alguien que haya sido muerto en el suelo que Jehová tu Dios te da para tomar posesión de él, caído en el campo, y no se haya llegado a saber quién lo hirió mortalmente, 2 tus ancianos y tus jueces entonces tienen que salir y medir de allí hasta las ciudades que están todo en derredor del que haya sido muerto; 3 y tiene que resultar ser la ciudad más cercana al que haya sido muerto. Y los ancianos de esa ciudad tienen que tomar una ternera de la vacada con la cual no se haya trabajado, que no haya tirado en un yugo; 4 y los ancianos de aquella ciudad tienen que conducir la ternera abajo a un valle torrencial abundante en agua en el cual comúnmente no se haya arado ni sembrado, y tienen que quebrar la cerviz a la ternera allí en el valle torrencial.
5 ”Y los sacerdotes, los hijos de Leví, tienen que acercarse, porque ellos son los que Jehová tu Dios ha escogido para que le ministren y para que bendigan en el nombre de Jehová, y por la boca de quienes debe ponerse fin a todo litigio sobre todo acto violento. 6 Entonces todos los ancianos de aquella ciudad que se hallen más cercanos al que haya sido muerto deben lavarse las manos sobre la ternera, cuya cerviz habrá sido quebrada en el valle torrencial; 7 y tienen que responder y decir: ‘Nuestras manos no derramaron esta sangre, ni la vieron [derramar] nuestros ojos. 8 No lo cargues en la cuenta de tu pueblo Israel, a quien redimiste, oh Jehová, y no pongas la culpa por sangre inocente en medio de tu pueblo Israel’. Y no debe cargarse en la cuenta de ellos la culpa de sangre. 9 Y tú… tú eliminarás la culpa por sangre inocente de en medio de ti, porque harás lo que es recto a los ojos de Jehová.
10 ”En caso de que salgas a la batalla contra tus enemigos, y Jehová tu Dios los haya dado en tu mano y tú los hayas llevado cautivos; 11 y hayas visto entre los cautivos una mujer de forma hermosa, y te hayas apegado a ella y la hayas tomado por esposa, 12 entonces tienes que introducirla en medio de tu casa. Ella ahora tiene que afeitarse la cabeza y arreglarse las uñas, 13 y quitar de sobre sí el manto de su cautiverio y morar en tu casa y llorar a su padre y a su madre un mes lunar entero; y después de eso debes tener relaciones con ella, y debes tomar posesión de ella como novia tuya, y ella tiene que llegar a ser tu esposa. 14 Y tiene que suceder que, si no te has deleitado con ella, entonces tienes que despedirla, al agrado de su propia alma; pero de ninguna manera debes venderla por dinero. No debes tratarla tiránicamente después de haberla humillado.
15 ”En caso de que un hombre llegue a tener dos esposas, la una amada y la otra odiada, y ellas, la amada y la odiada, le hayan dado a luz hijos, y el hijo primogénito haya llegado a ser de la odiada, 16 entonces tiene que suceder que el día en que él dé lo que tenga como herencia a sus hijos, no se le permitirá constituir primogénito al hijo de la amada a costa del hijo de la odiada, el primogénito. 17 Pues debe reconocer como primogénito al hijo de la odiada, dándole dos partes en todo lo que se halle que tenga, porque ese es el principio de su facultad generativa. El derecho del puesto del primogénito le pertenece a él.
18 ”En caso de que un hombre llegue a tener un hijo terco y rebelde, que no escucha la voz de su padre ni la voz de su madre, y ellos lo han corregido, pero él no quiere escucharles, 19 entonces su padre y su madre tienen que asirlo y sacarlo a los ancianos de su ciudad y a la puerta de su lugar, 20 y tienen que decir a los ancianos de su ciudad: ‘Este hijo nuestro es terco y rebelde; no escucha nuestra voz, es glotón y borracho’. 21 Entonces todos los hombres de su ciudad tienen que lapidarlo, y él tiene que morir. Así tienes que eliminar de en medio de ti lo que es malo, y todo Israel oirá y verdaderamente llegará a tener miedo.
22 ”Y en caso de que llegue a haber en un hombre un pecado que merezca la sentencia de muerte, y se le haya dado muerte, y lo hayas colgado en un madero, 23 su cuerpo muerto no debería quedarse toda la noche en el madero; antes bien, sin falta debes enterrarlo ese mismo día, porque cosa maldita de Dios es el que ha sido colgado; y no debes contaminar tu suelo, que Jehová tu Dios te da como herencia.
22 ”No debes ver andando descarriados el toro de tu hermano o su oveja y retirarte deliberadamente de ellos. Sin falta debes conducirlos de vuelta a tu hermano. 2 Y si tu hermano no está cerca de ti y no lo conocieras, entonces tienes que llevar [el animal] contigo en medio de tu casa, y este tiene que continuar contigo hasta que tu hermano lo haya buscado. Y tienes que devolvérselo. 3 De esa manera también harás con su asno, y de esa manera harás con su manto, y de esa manera harás con cualquier cosa perdida de tu hermano, que se le extravíe y que tú hayas hallado. No se te permitirá retirarte.
4 ”No debes ver caerse en el camino el asno de tu hermano, o su toro, y retirarte deliberadamente de ellos. Sin falta debes ayudarle a levantarlos.
5 ”Nada del ropaje de un hombre físicamente capacitado debe ser puesto sobre una mujer, ni debe un hombre físicamente capacitado llevar puesto el manto de una mujer; porque cualquiera que haga estas cosas es algo detestable a Jehová tu Dios.
6 ”En caso de que un nido de pájaro esté delante de ti en el camino, en cualquier árbol o en la tierra, con polluelos o huevos, y la madre esté echada sobre los polluelos o sobre los huevos, no debes llevarte la madre junto con los hijos. 7 Sin falta debes soltar la madre, pero puedes tomar los hijos para ti; a fin de que te vaya bien, y verdaderamente alargues tus días.
8 ”En caso de que edifiques una casa nueva, entonces tienes que hacer un pretil a tu techo, para que no coloques sobre tu casa culpa de sangre porque alguien que cayera llegara a caer de él.
9 ”No debes sembrar tu viña con semilla de dos tipos, no sea que pierdas en entrega al santuario el pleno producto de la semilla que sembraras y el producto de la viña.
10 ”No debes arar con un toro y un asno juntos.
11 ”No debes vestir de tela mezclada, hecha de lana y lino juntos.
12 ”Debes hacerte borlas en los cuatro extremos de tu ropa con que te cubres.
13 ”En caso de que un hombre tome esposa y realmente tenga relaciones con ella y le haya cobrado odio, 14 y la haya acusado de hechos escandalosos y le haya acarreado mala fama y haya dicho: ‘Esta es la mujer que he tomado, y procedí a acercarme a ella, y no hallé en ella prueba de virginidad’; 15 el padre de la muchacha y su madre entonces tienen que llevar y presentar la prueba de la virginidad de la muchacha a los ancianos de la ciudad, a la puerta de esta; 16 y el padre de la muchacha tiene que decir a los ancianos: ‘Yo di mi hija a este hombre por esposa, y él le cobró odio. 17 Y sucede que la está acusando de hechos escandalosos, diciendo: “He hallado que tu hija no tiene prueba de virginidad”. Ahora bien, esta es la prueba de la virginidad de mi hija’. Y tienen que extender el manto delante de los ancianos de la ciudad. 18 Y los ancianos de la ciudad tienen que tomar al hombre y disciplinarlo. 19 Y tienen que multarlo en cien siclos de plata y darlos al padre de la muchacha, porque él acarreó mala fama a una virgen de Israel; y ella continuará siendo esposa suya. A este no se le permitirá divorciarse de ella en todos sus días.
20 ”Sin embargo, si esta cosa ha resultado ser verdad, que no se halló prueba de virginidad en la muchacha, 21 entonces ellos tienen que sacar a la muchacha a la entrada de la casa de su padre, y los hombres de su ciudad tienen que lapidarla, y ella tiene que morir, porque ha cometido una locura deshonrosa en Israel, al haber cometido prostitución en la casa de su padre. Así tienes que eliminar de en medio de ti lo que es malo.
22 ”En caso de que se halle a un hombre acostado con una mujer poseída por un dueño, ambos entonces tienen que morir juntos, el hombre que estaba acostado con la mujer y la mujer. Así tienes que eliminar de Israel lo que es malo.
23 ”En caso de que hubiera una muchacha virgen comprometida con un hombre, y un hombre realmente la hallara en la ciudad y se acostara con ella, 24 entonces ustedes tienen que sacar a ambos a la puerta de aquella ciudad y lapidarlos, y ellos tienen que morir, la muchacha por razón de que no gritó en la ciudad, y el hombre por razón de que humilló a la esposa de su semejante. Así tienes que eliminar de en medio de ti lo que es malo.
25 ”Sin embargo, si es en el campo donde el hombre halló a la muchacha que estaba comprometida, y el hombre la agarró y se acostó con ella, entonces el hombre que se acostó con ella tiene que morir solo, 26 y a la muchacha no le debes hacer nada. La muchacha no tiene pecado merecedor de muerte, porque tal como cuando un hombre se levanta contra su semejante y verdaderamente lo asesina, sí, a un alma, así es en este caso. 27 Porque fue en el campo donde la halló. La muchacha que estaba comprometida gritó, pero no hubo quien la socorriera.
28 ”En caso de que un hombre halle a una muchacha, una virgen que no haya estado comprometida, y realmente la prenda y se acueste con ella, y hayan sido sorprendidos, 29 el hombre que se acostó con ella entonces tiene que dar al padre de la muchacha cincuenta siclos de plata, y ella llegará a ser su esposa debido a que la humilló. No se le permitirá divorciarse de ella en todos sus días.
30 ”Ningún hombre debe tomar la esposa de su padre, para que no descubra la falda de su padre.
23 ”Ningún hombre a quien se haya castrado aplastándole los testículos, o que tenga cortado su miembro viril, podrá entrar en la congregación de Jehová.
2 ”Ningún hijo ilegítimo podrá entrar en la congregación de Jehová. Hasta la décima generación misma ninguno de los suyos podrá entrar en la congregación de Jehová.
3 ”Ningún ammonita ni moabita podrá entrar en la congregación de Jehová. Hasta la décima generación misma ninguno de los suyos podrá entrar en la congregación de Jehová, hasta tiempo indefinido, 4 por razón de que no vinieron en socorro de ustedes con pan y agua en el camino cuando estaban saliendo de Egipto, y porque alquilaron contra ti a Balaam, hijo de Beor, de Petor de Mesopotamia, para invocar el mal contra ti. 5 Y Jehová tu Dios no quiso escuchar a Balaam; antes bien, en favor tuyo Jehová tu Dios cambió la invocación de mal en bendición, porque Jehová tu Dios te amó. 6 No debes trabajar en el interés de la paz de ellos ni de la prosperidad de ellos en todos tus días, hasta tiempo indefinido.
7 ”No debes detestar al edomita, pues es tu hermano.
”No debes detestar al egipcio, pues llegaste a ser residente forastero en su país. 8 Los hijos que a ellos les nazcan como la tercera generación podrán entrar de por sí en la congregación de Jehová.
9 ”En caso de que salgas al campamento contra tus enemigos, entonces tienes que guardarte de toda cosa mala. 10 En caso de que haya en ti un hombre que no continúe limpio, debido a polución que ocurra de noche, entonces tendrá que salir fuera del campamento. No podrá entrar en medio del campamento. 11 Y tiene que suceder que al caer de la tarde él debe lavarse con agua, y al ponerse el sol podrá entrar en medio del campamento. 12 Y debes tener disponible un lugar privado fuera del campamento, y tendrás que salir allá. 13 Y debes tener disponible una estaca junto con tus útiles, y tiene que suceder que cuando te agaches fuera, entonces tienes que cavar un hoyo con ella y volverte y cubrir tu excremento. 14 Porque Jehová tu Dios está andando en tu campamento para librarte y para abandonar en tu mano a tus enemigos; y tu campamento tiene que resultar santo, para que él no vea en ti nada indecente y ciertamente se aparte de acompañarte.
15 ”No debes entregar el esclavo a su amo cuando él escape de su amo y huya a ti. 16 Contigo continuará morando, en medio de ti, en cualquier lugar que escoja en una de tus ciudades, dondequiera que le agrade. No debes maltratarlo.
17 ”Ninguna de las hijas de Israel puede hacerse prostituta de templo, ni puede hacerse prostituto de templo ninguno de los hijos de Israel. 18 No debes introducir el alquiler de una ramera ni el precio de un perro en la casa de Jehová tu Dios por voto alguno, porque son cosa detestable a Jehová tu Dios, aun ambas cosas.
19 ”No debes hacer que tu hermano pague interés, interés por dinero, interés por alimento, interés por cualquier cosa por la cual se pueda demandar interés. 20 Podrás hacer que un extranjero pague interés, pero no debes hacer que tu hermano pague interés; a fin de que Jehová tu Dios te bendiga en toda empresa tuya en la tierra a la cual vas para tomar posesión de ella.
21 ”En caso de que hagas un voto a Jehová tu Dios, no debes ser lento en cuanto a pagarlo, porque Jehová tu Dios sin falta lo requerirá de ti, y verdaderamente llegaría a ser pecado de parte tuya. 22 Pero en caso de que omitas hacer un voto, no llegará a ser pecado de parte tuya. 23 Debes guardar lo que tus labios hayan proferido, y tienes que hacer tal como en voto te hayas expresado a Jehová tu Dios como ofrenda voluntaria de que hablaste con tu boca.
24 ”En caso de que entres en la viña de tu semejante, debes comer solo suficientes uvas para satisfacer tu alma, pero no debes ponerlas en un receptáculo tuyo.
25 ”En caso de que entres en el grano en pie de tu semejante, debes arrancar con tu mano solo las espigas maduras, pero no debes blandir la hoz de acá para allá sobre el grano en pie de tu semejante.
24 ”En caso de que un hombre tome a una mujer y de veras la haga su posesión como esposa, entonces tiene que suceder que si ella no hallara favor a sus ojos por haber hallado él algo indecente de parte de ella, entonces él tendrá que escribirle un certificado de divorcio y ponérselo en la mano y despedirla de su casa. 2 Y ella tendrá que salir de la casa de él e ir y llegar a ser de otro hombre. 3 Si este último hombre le ha cobrado odio y le ha escrito un certificado de divorcio y se lo ha puesto en la mano y la ha despedido de su casa, o en caso de que muriera el último hombre que la haya tomado por esposa, 4 no se permitirá al primer dueño de ella que la despidió tomarla de nuevo para que llegue a ser su esposa después que ella ha sido contaminada; porque eso es cosa detestable ante Jehová, y no debes conducir al pecado la tierra que Jehová tu Dios te da como herencia.
5 ”En caso de que un hombre tome una esposa nueva, no debe salir al ejército, ni debe imponérsele otra cosa alguna. Debe continuar exento en su casa por un año, y tiene que regocijar a su esposa a quien ha tomado.
6 ”Nadie debe apoderarse de un molino de mano ni de su muela superior como prenda, porque es de un alma que se está apoderando como prenda.
7 ”En caso de que se halle a un hombre secuestrando a un alma de sus hermanos de los hijos de Israel, y él haya tratado tiránicamente a este y lo haya vendido, ese secuestrador entonces tiene que morir. Y tienes que eliminar de en medio de ti lo que es malo.
8 ”Manténte alerta en la plaga de la lepra para tener mucho cuidado y hacer conforme a todo lo que los sacerdotes, los levitas, les instruyan. Tal como les he mandado a ellos, deben tener cuidado de hacer ustedes. 9 Debe haber un recordar de lo que Jehová tu Dios hizo a Míriam en el camino, cuando ustedes iban saliendo de Egipto.
10 ”En caso de que prestes a tu semejante un préstamo de cualquier clase, no debes entrar en su casa para tomar de él lo que ha prometido en prenda. 11 Debes quedarte parado fuera, y el hombre a quien estás haciendo el préstamo debe sacarte la prenda. 12 Y si el hombre está en un apuro, no debes acostarte con su prenda. 13 Sin falta debes devolverle la prenda en cuanto se ponga el sol, y él tendrá que acostarse en su ropa, y tendrá que bendecirte; y significará justicia para ti delante de Jehová tu Dios.
14 ”No debes defraudar a un jornalero que se halle en apuros y pobre, sea de tus hermanos o de tus residentes forasteros que están en tu tierra, dentro de tus puertas. 15 En su día debes darle su salario, y el sol no debe ponerse sobre este, porque él se halla en apuros y está alzando su alma a su salario; para que no clame a Jehová contra ti, y ello tenga que llegar a ser pecado de parte tuya.
16 ”Padres no deben ser muertos a causa de hijos, ni hijos deben ser muertos a causa de padres. Cada cual debe ser muerto por su propio pecado.
17 ”No debes pervertir el juicio del residente forastero ni del huérfano de padre, y no debes apoderarte de la ropa de una viuda como prenda. 18 Y tienes que recordar que llegaste a ser esclavo en Egipto, y Jehová tu Dios procedió a redimirte de allí. Por eso te estoy mandando hacer esta cosa.
19 ”En caso de que siegues tu mies en tu campo, y se te haya olvidado una gavilla en el campo, no debes volverte atrás para conseguirla. Debe quedar para el residente forastero, para el huérfano de padre y para la viuda; a fin de que Jehová tu Dios te bendiga en todo hecho de tu mano.
20 ”En caso de que apalees tu olivo, no debes recorrer sus ramas, en rebusca tras de ti. Debe quedar para el residente forastero, para el huérfano de padre y para la viuda.
21 ”En caso de que vendimies tu viña, no debes recoger los sobrantes, en rebusca tras de ti. Estos deben quedar para el residente forastero, para el huérfano de padre y para la viuda. 22 Y tienes que recordar que llegaste a ser esclavo en la tierra de Egipto. Por eso te estoy mandando hacer esta cosa.
25 ”En caso de que se suscite una disputa entre hombres, y ellos se hayan presentado para el juicio, entonces se les tiene que juzgar, y pronunciar justo al justo y pronunciar inicuo al inicuo. 2 Y tiene que suceder que, si el inicuo merece que se le golpee, el juez entonces tiene que mandar que lo pongan postrado y le den, ante él, varazos que correspondan en número con su hecho inicuo. 3 Con cuarenta varazos podrá golpearlo. No debe añadir ninguno, por temor de que continúe golpeándolo con muchos varazos además de estos y tu hermano realmente quede deshonrado a tus ojos.
4 ”No debes poner bozal al toro mientras está trillando.
5 ”En caso de que unos hermanos moren juntos y uno de ellos haya muerto sin tener hijo, la esposa del muerto no debe llegar a ser de un hombre extraño afuera. Su cuñado debe ir a ella, y tiene que tomarla por esposa y realizar con ella el matrimonio de cuñado. 6 Y tiene que suceder que el primogénito que ella dé a luz debe suceder al nombre de su hermano muerto, para que el nombre de este no sea borrado de Israel.
7 ”Ahora bien, si el hombre no se deleita en tomar la viuda de su hermano, la viuda de su hermano entonces tiene que subir a la puerta, a los ancianos, y decir: ‘El hermano de mi esposo ha rehusado conservar el nombre de su hermano en Israel. No ha consentido en ejecutar conmigo el matrimonio de cuñado’. 8 Y los ancianos de su ciudad tienen que llamarlo y hablarle, y él tiene que estar de pie y decir: ‘No me he deleitado en tomarla’. 9 Entonces la viuda de su hermano tiene que acercarse a él ante los ojos de los ancianos y quitarle la sandalia de su pie y escupirle en la cara y responder y decir: ‘De esa manera debe hacérsele al hombre que no quiere edificar la casa de su hermano’. 10 Y se le tiene que llamar por nombre en Israel: ‘La casa de aquel a quien le fue quitada la sandalia’.
11 ”En caso de que unos hombres luchen juntos, el uno con el otro, y la esposa del uno se haya acercado para librar a su esposo de la mano del que lo golpea, y ella haya alargado la mano y lo haya agarrado por las partes naturales, 12 entonces tienes que amputar la mano de ella. Tu ojo no debe sentirse apenado.
13 ”No debes llegar a tener en tu bolsa dos clases de pesas, una grande y una chica. 14 No debes llegar a tener en tu casa dos clases de efás, uno grande y uno chico. 15 Debes seguir teniendo una pesa exacta y justa. Debes seguir teniendo un efá exacto y justo, a fin de que tus días lleguen a ser largos en el suelo que Jehová tu Dios te da. 16 Porque todo el que hace estas cosas, todo el que hace injusticia, es cosa detestable a Jehová tu Dios.
17 ”Debe haber un recordar de lo que Amaleq te hizo en el camino cuando ustedes iban saliendo de Egipto, 18 cómo salió a tu encuentro en el camino y procedió a herir en tu zaga a todos los que venían rezagados tras de ti, mientras te hallabas agotado y fatigado; y no temió a Dios. 19 Y tiene que suceder que cuando Jehová tu Dios te haya dado descanso de todos tus enemigos en derredor en la tierra que Jehová tu Dios te da como herencia para tomar posesión de ella, debes borrar la mención de Amaleq de debajo de los cielos. No debes olvidar.
26 ”Y tiene que suceder que cuando por fin entres en la tierra que Jehová tu Dios te da como herencia, y hayas tomado posesión de ella y morado en ella, 2 entonces tienes que tomar parte de las primicias de todos los frutos del terreno, que recogerás de la tierra tuya que Jehová tu Dios te da, y tienes que ponerlas en una cesta e ir al lugar que Jehová tu Dios escoja para hacer residir allí su nombre. 3 Y tienes que dirigirte al sacerdote que esté en funciones en aquellos días y decirle: ‘Tengo que entregar informe hoy a Jehová tu Dios de que he entrado en la tierra que Jehová juró a nuestros antepasados que nos daría’.
4 ”Y el sacerdote tiene que tomar la cesta de tu mano y depositarla delante del altar de Jehová tu Dios. 5 Y tienes que responder y decir delante de Jehová tu Dios: ‘Mi padre era un sirio a punto de perecer; y procedió a bajar a Egipto y a residir allí como forastero con muy pocas personas en número; pero allí llegó a ser una nación grande, poderosa y numerosa. 6 Y los egipcios se pusieron a tratarnos mal y afligirnos e imponernos dura esclavitud. 7 Y empezamos a clamar a Jehová el Dios de nuestros antepasados, y Jehová procedió a oír nuestra voz y a mirar nuestra aflicción y nuestra desgracia y nuestra opresión. 8 Por fin Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, y con gran aterramiento, y con señales y milagros. 9 Entonces nos trajo a este lugar y nos dio esta tierra, tierra que mana leche y miel. 10 Y ahora aquí he traído las primicias de los frutos del suelo que Jehová me ha dado’.
”Entonces tienes que depositarlo delante de Jehová tu Dios e inclinarte delante de Jehová tu Dios. 11 Y tienes que regocijarte por todo el bien que Jehová tu Dios les ha dado a ti y a tu casa, tú y el levita y el residente forastero que está en medio de ti.
12 ”Cuando acabes de diezmar el entero décimo de tu producto en el tercer año, el año del décimo, entonces tienes que darlo al levita, al residente forastero, al huérfano de padre y a la viuda, y ellos tienen que comerlo dentro de tus puertas y satisfacerse. 13 Y tienes que decir ante Jehová tu Dios: ‘He eliminado lo que es santo de la casa y también lo he dado al levita y al residente forastero, al huérfano de padre y a la viuda, de acuerdo con todo tu mandamiento que me has mandado. No he traspasado tus mandamientos, ni me he olvidado. 14 No he comido de ello durante mi duelo, ni he quitado parte de ello estando inmundo, ni he dado parte de ello para algún muerto. He escuchado la voz de Jehová mi Dios. He hecho de acuerdo con todo lo que me has mandado. 15 Mira, sí, desde tu santa morada, los cielos, y bendice a tu pueblo Israel y al suelo que nos has dado, tal como juraste a nuestros antepasados, la tierra que mana leche y miel’.
16 ”Este día Jehová tu Dios te está mandando poner por obra estas disposiciones reglamentarias y decisiones judiciales; y las tienes que observar y poner por obra con todo tu corazón y con toda tu alma. 17 Has inducido a Jehová a decir hoy que llegará a ser Dios tuyo mientras andes en sus caminos y observes sus disposiciones reglamentarias y sus mandamientos y sus decisiones judiciales y escuches su voz. 18 En cuanto a Jehová, él te ha inducido a decir hoy que llegarás a ser pueblo suyo, una propiedad especial, tal como te ha prometido, y que observarás todos sus mandamientos, 19 y que él te pondrá en alto por encima de todas las otras naciones que él ha hecho, con el resultado de alabanza y reputación y hermosura, mientras demuestres ser un pueblo santo a Jehová tu Dios, tal como él ha prometido”.
27 Y Moisés, junto con los ancianos de Israel, pasó a mandar al pueblo, y dijo: “Debe haber un observar de todo mandamiento que les estoy mandando hoy. 2 Y tiene que suceder que en el día que crucen el Jordán a la tierra que Jehová tu Dios te da, entonces tienes que erigirte grandes piedras y blanquearlas con cal. 3 Y tienes que escribir sobre ellas todas las palabras de esta ley, cuando hayas cruzado, a fin de que entres en la tierra que Jehová tu Dios te da, tierra que mana leche y miel, conforme a lo que Jehová el Dios de tus antepasados te ha hablado. 4 Y tiene que suceder que, cuando ustedes hayan cruzado el Jordán, deben erigir estas piedras, tal como les estoy mandando hoy, en el monte Ebal, y tienes que blanquearlas con cal. 5 También tienes que edificar allí un altar a Jehová tu Dios, un altar de piedras. No debes blandir sobre ellas instrumento de hierro. 6 De piedras enteras debes edificar el altar de Jehová tu Dios, y tienes que ofrecer sobre él ofrendas quemadas a Jehová tu Dios. 7 Y tienes que sacrificar sacrificios de comunión y comerlos allí, y tienes que regocijarte delante de Jehová tu Dios. 8 Y tienes que escribir sobre las piedras todas las palabras de esta ley, haciéndolas bien claras”.
9 Entonces Moisés y los sacerdotes, los levitas, hablaron a todo Israel, y dijeron: “Guarda silencio y escucha, oh Israel. Este día has llegado a ser el pueblo de Jehová tu Dios. 10 Y tienes que escuchar la voz de Jehová tu Dios y poner por obra sus mandamientos y sus disposiciones reglamentarias, que te estoy mandando hoy”.
11 Y Moisés pasó a mandar al pueblo en aquel día, y dijo: 12 “Los siguientes son los que estarán de pie para bendecir al pueblo en el monte Guerizim cuando ustedes hayan cruzado el Jordán: Simeón y Leví y Judá e Isacar y José y Benjamín. 13 Y los siguientes son los que estarán de pie para la invocación de mal en el monte Ebal: Rubén, Gad y Aser y Zabulón, Dan y Neftalí. 14 Y los levitas tienen que responder y decir con voz alzada a todo hombre de Israel:
15 ”‘Maldito es el hombre que hace una imagen tallada o una estatua fundida, cosa detestable a Jehová, la manufactura de las manos de uno que trabaja en madera y metal, y que la ha puesto en un escondite’. (Y todo el pueblo tiene que responder y decir: ‘¡Amén!’.)
16 ”‘Maldito es el que trata con desprecio a su padre o a su madre.’ (Y todo el pueblo tiene que decir: ‘¡Amén!’.)
17 ”‘Maldito es el que mueve hacia atrás el hito de su semejante.’ (Y todo el pueblo tiene que decir: ‘¡Amén!’.)
18 ”‘Maldito es el que hace que el ciego se descarríe en el camino.’ (Y todo el pueblo tiene que decir: ‘¡Amén!’.)
19 ”‘Maldito es el que pervierte el juicio de un residente forastero, un huérfano de padre y una viuda.’ (Y todo el pueblo tiene que decir: ‘¡Amén!’.)
20 ”‘Maldito es el que se acuesta con la esposa de su padre, porque ha descubierto la falda de su padre.’ (Y todo el pueblo tiene que decir: ‘¡Amén!’.)
21 ”‘Maldito es el que se acuesta con cualquier bestia.’ (Y todo el pueblo tiene que decir: ‘¡Amén!’.)
22 ”‘Maldito es el que se acuesta con su hermana, hija de su padre o hija de su madre.’ (Y todo el pueblo tiene que decir: ‘¡Amén!’.)
23 ”‘Maldito es el que se acuesta con su suegra.’ (Y todo el pueblo tiene que decir: ‘¡Amén!’.)
24 ”‘Maldito es el que hiere mortalmente a su semejante desde un escondite.’ (Y todo el pueblo tiene que decir: ‘¡Amén!’.)
25 ”‘Maldito es el que acepta soborno para herir mortalmente a un alma, cuando es sangre inocente.’ (Y todo el pueblo tiene que decir: ‘¡Amén!’.)
26 ”‘Maldito es el que no ponga en vigor las palabras de esta ley poniéndolas por obra.’ (Y todo el pueblo tiene que decir: ‘¡Amén!’.)
28 ”Y tiene que suceder que si escuchas sin falta la voz de Jehová tu Dios, y tienes cuidado de poner por obra todos sus mandamientos que te estoy mandando hoy, entonces Jehová tu Dios ciertamente te pondrá en alto por encima de todas las otras naciones de la tierra. 2 Y todas estas bendiciones tienen que venir sobre ti y alcanzarte, porque sigues escuchando la voz de Jehová tu Dios:
3 ”Bendito serás en la ciudad, y bendito serás en el campo.
4 ”Benditos serán el fruto de tu vientre y el fruto de tu suelo y el fruto de tu bestia doméstica, la cría de tu vacada y el hijuelo de tu rebaño.
5 ”Benditas serán tu cesta y tu artesa.
6 ”Bendito serás cuando entres y bendito serás cuando salgas.
7 ”Jehová hará que tus enemigos que se levanten contra ti sean derrotados delante de ti. Por un camino saldrán contra ti, pero por siete caminos huirán delante de ti. 8 Jehová decretará para ti la bendición en tus almacenes de abastecimiento y en toda empresa tuya, y ciertamente te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da. 9 Jehová te establecerá como pueblo santo para sí, tal como te juró, porque continúas guardando los mandamientos de Jehová tu Dios, y has andado en sus caminos. 10 Y todos los pueblos de la tierra tendrán que ver que el nombre de Jehová ha sido llamado sobre ti, y de veras tendrán miedo de ti.
11 ”Jehová también te hará rebosar en verdad con prosperidad en el fruto de tu vientre y el fruto de tus animales domésticos y el fruto de tu suelo, en el suelo que Jehová juró a tus antepasados darte. 12 Jehová te abrirá su buen almacén, los cielos, para dar la lluvia sobre tu tierra en su temporada y para bendecir todo hecho de tu mano; y ciertamente prestarás a muchas naciones, mientras que tú mismo no tomarás prestado. 13 Y Jehová realmente te pondrá a la cabeza y no a la cola; y tienes que llegar a estar solamente arriba y no llegarás a estar abajo, porque sigues obedeciendo los mandamientos de Jehová tu Dios, que te estoy mandando hoy para que los observes y pongas por obra. 14 Y no debes desviarte de todas las palabras que les estoy mandando hoy, ni a la derecha ni a la izquierda, para andar tras otros dioses para servirles.
15 ”Y tiene que suceder que si no escuchas la voz de Jehová tu Dios, teniendo cuidado de poner por obra todos sus mandamientos y sus estatutos que te estoy mandando hoy, entonces todas estas invocaciones de mal tienen que venir sobre ti y alcanzarte:
16 ”Maldito serás en la ciudad, y maldito serás en el campo.
17 ”Malditas serán tu cesta y tu artesa.
18 ”Malditos serán el fruto de tu vientre y el fruto de tu suelo, la cría de tu vacada y el hijuelo de tu rebaño.
19 ”Maldito serás cuando entres y maldito serás cuando salgas.
20 ”Jehová enviará sobre ti la maldición, confusión y reprensión en toda empresa tuya que trates de llevar a cabo, hasta que hayas sido aniquilado y hayas perecido de prisa, a causa de la maldad de tus prácticas por haberme abandonado. 21 Jehová hará que la peste se te quede pegada hasta que te haya exterminado de sobre el suelo al cual vas para tomar posesión de él. 22 Jehová te herirá con tuberculosis y fiebre ardiente e inflamación y calor febril y la espada y abrasamiento y tizón, y estos ciertamente te perseguirán hasta que hayas perecido. 23 Tus cielos que están sobre tu cabeza también tienen que llegar a ser de cobre; y la tierra que está debajo de ti, de hierro. 24 Jehová dará por lluvia a tu tierra ceniza y polvo. Desde los cielos vendrá sobre ti hasta que hayas sido aniquilado. 25 Jehová hará que seas derrotado delante de tus enemigos. Por un camino saldrás contra ellos, pero por siete caminos huirás delante de ellos; y tendrás que llegar a ser objeto aterrador para todos los reinos de la tierra. 26 Y tu cuerpo muerto tendrá que servir de alimento a toda criatura voladora de los cielos y a la bestia del campo, sin que haya quien [las] haga temblar.
27 ”Jehová te herirá con el divieso de Egipto y hemorroides y eczema y erupción en la piel, de los cuales no podrás ser sanado. 28 Jehová te herirá con locura y pérdida de la vista y aturdimiento de corazón. 29 Y realmente llegarás a ser uno que anda a tientas al mediodía, tal como anda a tientas un ciego en las tinieblas, y no lograrás éxito en tus caminos; y tendrás que llegar a ser tan solo uno que siempre anda defraudado y robado, sin que nadie te salve. 30 Te comprometerás con una mujer, pero otro hombre la forzará. Edificarás una casa, pero no morarás en ella. Plantarás una viña, pero no empezarás a usarla. 31 Tu toro degollado allí ante tus ojos… pero no comerás de él. Tu asno tomado en robo de delante de tu rostro… pero no volverá a ti. Tus ovejas dadas a tus enemigos… pero no tendrás salvador. 32 Tus hijos y tus hijas dados a otro pueblo, y tus ojos mirando y anhelándolos siempre… pero tus manos carecerán de poder. 33 El fruto de tu suelo y toda tu producción lo comerá un pueblo que no has conocido; y tendrás que llegar a ser uno que sólo anda defraudado y aplastado siempre. 34 Y ciertamente enloquecerás ante la vista que con tus ojos verás.
35 ”Jehová te herirá con un divieso maligno sobre ambas rodillas y ambas piernas, del cual no podrás ser sanado, desde la planta de tu pie hasta la coronilla de tu cabeza. 36 Jehová te hará marchar, a ti y a tu rey que establecerás sobre ti, a una nación que no has conocido, ni tú ni tus antepasados; y allí tendrás que servir a otros dioses, de madera y de piedra. 37 Y tendrás que llegar a ser objeto de pasmo, dicho proverbial y escarnio entre todos los pueblos a los cuales Jehová te conducirá.
38 ”Llevarás mucha semilla al campo, pero poco recogerás, porque la langosta la devorará. 39 Viñas plantarás y ciertamente cultivarás, pero no beberás vino ni recogerás nada, porque el gusano se lo comerá. 40 Llegarás a tener olivos en todo tu territorio, pero no te untarás con aceite, porque tus aceitunas se caerán. 41 Engendrarás hijos e hijas, pero no continuarán siendo tuyos, porque se irán al cautiverio. 42 Todos tus árboles y el fruto de tu suelo los tomarán en posesión insectos zumbadores. 43 El residente forastero que está en medio de ti seguirá ascendiendo más y más alto por encima de ti, mientras que tú… tú seguirás descendiendo más y más abajo. 44 Él será quien te prestará, mientras que tú… tú no le prestarás a él. Él llegará a ser la cabeza, mientras que tú… tú llegarás a ser la cola.
45 ”Y todas estas invocaciones de mal ciertamente vendrán sobre ti y te perseguirán y te alcanzarán hasta que hayas sido aniquilado, porque no escuchaste la voz de Jehová tu Dios ni guardaste sus mandamientos y sus estatutos que él te mandó. 46 Y estas tienen que continuar sobre ti y tu prole como señal y portento presagioso hasta tiempo indefinido, 47 debido al hecho de que no serviste a Jehová tu Dios con regocijo y gozo de corazón por la abundancia de todo. 48 Y tendrás que servir a tus enemigos que Jehová enviará contra ti, con hambre y sed y desnudez y la falta de todo; y él ciertamente pondrá un yugo de hierro sobre tu cuello hasta que te haya aniquilado.
49 ”Jehová levantará contra ti una nación lejana, del extremo de la tierra, tal como se abalanza un águila, una nación cuya lengua no entenderás, 50 una nación de semblante fiero, que no será parcial para con el viejo ni mostrará favor al joven. 51 Y ellos ciertamente comerán el fruto de tus animales domésticos y el fruto de tu suelo hasta que hayas sido aniquilado, y no dejarán que te quede grano, vino nuevo ni aceite, ninguna cría de tu vacada ni hijuelo de tu rebaño, hasta que te hayan destruido. 52 Y verdaderamente te tendrán sitiado dentro de todas tus puertas hasta que tus muros altos y fortificados en que estás confiando caigan en toda tu tierra; sí, ciertamente te tendrán sitiado dentro de todas tus puertas en toda tu tierra, que Jehová tu Dios te ha dado. 53 Entonces tendrás que comer el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos y tus hijas, que Jehová tu Dios te ha dado, a causa de la estrechez y tensión con que tu enemigo te cercará.
54 ”En cuanto al hombre muy delicado y melindroso en medio de ti, su ojo estará inclinado al mal para con su hermano y su esposa estimada y los demás de sus hijos que le queden, 55 para no dar a ninguno de ellos parte de la carne de sus hijos que él se comerá, porque no tiene absolutamente nada que le quede por la estrechez y tensión con que te tendrá cercado tu enemigo dentro de todas tus puertas. 56 En cuanto a la mujer delicada y melindrosa en medio de ti, que nunca procuró poner la planta de su pie sobre la tierra por ser de hábito melindroso y por delicadeza, su ojo estará inclinado al mal para con su esposo estimado y su hijo y su hija, 57 aun para con sus secundinas que salen de entre sus piernas y para con sus hijos que procedió a dar a luz, porque se los comerá en secreto por la falta de todo, a causa de la estrechez y tensión con que te tendrá cercado tu enemigo dentro de tus puertas.
58 ”Si no tienes cuidado de poner por obra todas las palabras de esta ley que están escritas en este libro, para que temas este nombre glorioso e inspirador de temor: aun Jehová, tu Dios, 59 entonces Jehová ciertamente hará que tus plagas y las plagas de tu prole sean especialmente severas, plagas grandes y duraderas, y enfermedades malignas y duraderas. 60 Y él verdaderamente hará volver sobre ti todas las dolencias de Egipto ante las cuales te asustaste, y ciertamente quedarán pegadas a ti. 61 También, cualquier enfermedad y cualquier plaga que no está escrita en el libro de esta ley, Jehová las hará venir sobre ti hasta que hayas sido aniquilado. 62 Y ustedes verdaderamente quedarán con muy pocas personas en número, aunque hayan llegado a ser como las estrellas de los cielos por multitud, porque no escuchaste la voz de Jehová tu Dios.
63 ”Y tiene que suceder que tal como Jehová se alborozó sobre ustedes para hacerles bien y para multiplicarlos, así se alborozará Jehová sobre ustedes para destruirlos y para aniquilarlos; y simplemente serán arrancados de sobre el suelo al cual vas para tomar posesión de él.
64 ”Y Jehová ciertamente te esparcirá entre todos los pueblos desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo de la tierra, y allí tendrás que servir a otros dioses que no has conocido, ni tú ni tus antepasados, madera y piedra. 65 Y entre aquellas naciones no tendrás desahogo, ni resultará haber lugar de descanso para la planta de tu pie; y Jehová verdaderamente te dará allí un corazón trémulo y un desfallecimiento de los ojos y desesperación del alma. 66 Y ciertamente estarás en el mayor peligro por tu vida, y noche y día estarás lleno de pavor, y no estarás seguro de tu vida. 67 Por la mañana dirás: ‘¡Que fuera la tarde!’, y por la tarde dirás: ‘¡Que fuera la mañana!’, a causa del pavor de tu corazón que te tendrá lleno de pavor y a causa de la vista que con tus ojos verás. 68 Y Jehová ciertamente te hará volver a Egipto en naves por el camino acerca del cual te he dicho: ‘Nunca volverás a verlo’, y ustedes tendrán que venderse allí a tus enemigos como esclavos y siervas, pero no habrá comprador”.
29 Estas son las palabras del pacto que Jehová mandó a Moisés que celebrara con los hijos de Israel en la tierra de Moab, aparte del pacto que él había celebrado con ellos en Horeb.
2 Y Moisés procedió a llamar a todo Israel y a decirles: “Ustedes fueron los que vieron todo lo que Jehová hizo delante de sus ojos en la tierra de Egipto a Faraón y a todos los siervos de este y a toda su tierra, 3 las grandes pruebas que tus ojos vieron, aquellas grandes señales y milagros. 4 Y, sin embargo, hasta el día de hoy Jehová no les ha dado a ustedes un corazón para conocer y ojos para ver y oídos para oír. 5 ‘Mientras seguí guiándolos cuarenta años en el desierto, sus prendas de vestir no se gastaron sobre ustedes, y tu sandalia no se gastó sobre tu pie. 6 Pan no comieron, y vino y licor embriagante no bebieron, para que supieran que yo soy Jehová su Dios.’ 7 Por fin llegaron a este lugar, y Sehón el rey de Hesbón y Og el rey de Basán procedieron a salir para encontrarnos en batalla, pero los derrotamos. 8 Después de eso tomamos su tierra y se la dimos como herencia a los rubenitas y a los gaditas y a la mitad de la tribu de los manasitas. 9 De modo que ustedes tienen que guardar las palabras de este pacto y ponerlas por obra, a fin de que hagan resultar bien todo cuanto hagan.
10 ”Están apostados todos ustedes hoy delante de Jehová su Dios, los cabezas de sus tribus, sus ancianos y sus oficiales, todo hombre de Israel, 11 sus pequeñuelos, sus esposas, y tu residente forastero que está en medio de tu campamento, desde el recogedor de tu leña hasta el sacador de tu agua, 12 a fin de que entres en el pacto de Jehová tu Dios y su juramento, que Jehová tu Dios está celebrando contigo hoy; 13 con el propósito de establecerte hoy como su pueblo y para que él resulte ser tu Dios, tal como te ha prometido y tal como ha jurado a tus antepasados Abrahán, Isaac y Jacob.
14 ”Ahora bien, no es solamente con ustedes con quienes estoy celebrando este pacto y este juramento, 15 sino que es con el que está aquí de pie con nosotros hoy delante de Jehová nuestro Dios y con los que no están aquí con nosotros hoy; 16 (porque ustedes mismos bien saben cómo moramos en la tierra de Egipto y cómo pasamos por en medio de las naciones por las cuales ustedes pasaron. 17 Y ustedes veían las cosas repugnantes y los ídolos estercolizos de ellos, madera y piedra, plata y oro, que estaban con ellos;) 18 que no vaya a haber entre ustedes hombre o mujer o familia o tribu cuyo corazón esté apartándose hoy de Jehová nuestro Dios para ir y servir a los dioses de aquellas naciones; que no vaya a haber entre ustedes una raíz que dé el fruto de una planta venenosa y ajenjo.
19 ”Y tiene que suceder que cuando alguien haya oído las palabras de este juramento, y se haya bendecido en su corazón, diciendo: ‘Llegaré a tener paz, aunque ande en la terquedad de mi corazón’, con la intención de barrer al bien regado junto con los sedientos, 20 Jehová no querrá perdonarlo, sino que entonces la cólera de Jehová y su ardor humearán contra ese hombre, y todo el juramento escrito en este libro ciertamente se asentará sobre él, y Jehová verdaderamente borrará su nombre de debajo de los cielos. 21 Así que Jehová tendrá que separarlo de todas las tribus de Israel para calamidad, de acuerdo con todo el juramento del pacto que está escrito en este libro de la ley.
22 ”Y la generación futura, los hijos de ustedes que se levantarán después de ustedes, no podrá menos que decir, también el extranjero que vendrá de una tierra distante, [cuando] de hecho hayan visto las plagas de aquella tierra y sus dolencias con que la ha enfermado Jehová, 23 azufre y sal y quema, de modo que su entera tierra no se sembrará, ni brotará, ni nacerá en ella vegetación alguna, como el derribo de Sodoma y Gomorra, Admá y Zeboyim, que Jehová derribó en su cólera y en su ira; 24 sí, todas las naciones no podrán menos que decir: ‘¿Por qué le hizo así Jehová a esta tierra? ¿Por qué el ardor de esta gran cólera?’. 25 Entonces ellos tendrán que decir: ‘Fue porque abandonaron el pacto de Jehová el Dios de sus antepasados, que él celebró con ellos cuando los sacó de la tierra de Egipto. 26 Y procedieron a ir y servir a otros dioses y a inclinarse ante ellos, dioses que no habían conocido y que él no les había repartido. 27 Entonces la cólera de Jehová se encendió contra aquella tierra y él trajo sobre ella la entera invocación de mal escrita en este libro. 28 Así Jehová los desarraigó de sobre su suelo en cólera y furia y gran indignación, y los arrojó a otra tierra, como sucede hoy día’.
29 ”Las cosas ocultas pertenecen a Jehová nuestro Dios, pero las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos hasta tiempo indefinido, para que pongamos por obra todas las palabras de esta ley.
30 ”Y tiene que suceder que cuando vengan sobre ti todas estas palabras -la bendición y la invocación de mal- que he puesto delante de ti, y las hayas hecho volver a tu corazón entre todas las naciones adonde Jehová tu Dios te haya dispersado, 2 y hayas vuelto a Jehová tu Dios y escuchado su voz conforme a todo lo que te estoy mandando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y toda tu alma, 3 Jehová tu Dios también tiene que traer de vuelta a tus cautivos y mostrarte misericordia y juntarte otra vez de todos los pueblos adonde Jehová tu Dios te haya esparcido. 4 Si tu gente dispersa estuviera en el extremo de los cielos, desde allí te juntará Jehová tu Dios y desde allí te tomará. 5 Jehová tu Dios verdaderamente te introducirá en la tierra de la cual tomaron posesión tus padres, y ciertamente tomarás posesión de ella; y él realmente te hará bien y te multiplicará más que a tus padres. 6 Y Jehová tu Dios tendrá que circuncidar tu corazón y el corazón de tu prole, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y toda tu alma en el interés de tu vida. 7 Y Jehová tu Dios ciertamente pondrá todos estos juramentos sobre tus enemigos y los que te odian, que te han perseguido.
8 ”En cuanto a ti, te volverás y ciertamente escucharás la voz de Jehová y pondrás por obra todos sus mandamientos que te estoy mandando hoy. 9 Y Jehová tu Dios verdaderamente hará que tengas más de lo suficiente en toda obra de tu mano, en el fruto de tu vientre y el fruto de tus animales domésticos y el fruto de tu terreno, lo cual resultará en prosperidad; porque Jehová volverá a alborozarse sobre ti para bien, tal como se alborozó sobre tus antepasados; 10 porque escucharás la voz de Jehová tu Dios para guardar sus mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la ley, porque volverás a Jehová tu Dios con todo tu corazón y toda tu alma.
11 ”Porque este mandamiento que te estoy mandando hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos. 12 No está en los cielos, para que se diga: ‘¿Quién ascenderá por nosotros a los cielos y nos lo conseguirá, para que nos deje oírlo para que lo pongamos por obra?’. 13 Tampoco está al otro lado del mar, para que se diga: ‘¿Quién pasará por nosotros al otro lado del mar y nos lo conseguirá, para que nos deje oírlo para que lo pongamos por obra?’. 14 Porque la palabra está muy cerca de ti, en tu propia boca y en tu propio corazón, para que la pongas por obra.
15 ”Ve que de veras pongo delante de ti hoy la vida y lo bueno, y la muerte y lo malo. 16 [Si escuchas los mandamientos de Jehová tu Dios,] que te estoy mandando hoy, para amar a Jehová tu Dios, andar en sus caminos y guardar sus mandamientos y sus estatutos y sus decisiones judiciales, entonces de seguro te mantendrás vivo y te multiplicarás, y Jehová tu Dios tendrá que bendecirte en la tierra a la cual vas para tomar posesión de ella.
17 ”Pero si tu corazón se aparta y no escuchas, y realmente te dejas seducir y te inclinas ante otros dioses y les sirves, 18 de veras les informo hoy a ustedes que positivamente perecerán. No alargarán sus días sobre el suelo hacia el cual van a cruzar el Jordán, para ir y tomar posesión de él. 19 De veras tomo los cielos y la tierra como testigos contra ustedes hoy, de que he puesto delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la invocación de mal; y tienes que escoger la vida a fin de que te mantengas vivo, tú y tu prole, 20 amando a Jehová tu Dios, escuchando su voz y adhiriéndote a él; porque él es tu vida y la longitud de tus días, para que mores sobre el suelo que Jehová juró a tus antepasados Abrahán, Isaac y Jacob que les daría”.
31 Entonces Moisés fue y habló estas palabras a todo Israel 2 y les dijo: “Hoy tengo ciento veinte años de edad. Ya no se me permitirá salir y entrar, puesto que Jehová me ha dicho: ‘No cruzarás este Jordán’. 3 Jehová tu Dios es el que va a cruzar delante de ti. Él mismo aniquilará a estas naciones de delante de ti, y tú tienes que expulsarlas. Josué es el que va a cruzar delante de ti, tal como ha hablado Jehová. 4 Y Jehová ciertamente les hará tal como ha hecho a Sehón y Og, los reyes de los amorreos, y a su tierra, cuando los aniquiló. 5 Y Jehová las ha abandonado en mano de ustedes, y ustedes tienen que hacerles conforme a todo el mandamiento que les he mandado. 6 Sean animosos y fuertes. No tengan miedo ni sufran un sobresalto delante de ellos, porque Jehová tu Dios es el que marcha contigo. No te desamparará ni te dejará enteramente”.
7 Y Moisés procedió a llamar a Josué y a decirle ante los ojos de todo Israel: “Sé animoso y fuerte, porque tú… tú introducirás a este pueblo en la tierra que Jehová juró a sus antepasados que les daría, y tú mismo se la darás como herencia. 8 Y Jehová es el que marcha delante de ti. Él mismo continuará contigo. No te desamparará ni te dejará enteramente. No tengas miedo ni te aterrorices”.
9 Entonces Moisés escribió esta ley y la dio a los sacerdotes, los hijos de Leví, los transportadores del arca del pacto de Jehová, y a todos los ancianos de Israel. 10 Y Moisés pasó a mandarles, diciendo: “Al cabo de cada siete años, en el tiempo señalado del año de la liberación, en la fiesta de las cabañas, 11 cuando todo Israel venga para ver el rostro de Jehová tu Dios en el lugar que él escoja, leerás esta ley enfrente de todo Israel a oídos de ellos. 12 Congrega al pueblo, los hombres y las mujeres y los pequeñuelos y tu residente forastero que está dentro de tus puertas, a fin de que escuchen y a fin de que aprendan, puesto que tienen que temer a Jehová el Dios de ustedes y cuidar de poner por obra todas las palabras de esta ley. 13 Y los hijos de ellos, que no han sabido, deben escuchar, y tienen que aprender a temer a Jehová el Dios de ustedes todos los días que ustedes estén viviendo sobre el suelo hacia el cual van a cruzar el Jordán para tomar posesión de él”.
14 Después de eso Jehová dijo a Moisés: “¡Mira! Se han acercado los días en que has de morir. Llama a Josué, y apóstense en la tienda de reunión, para que yo lo comisione”. De modo que Moisés y Josué fueron y se apostaron en la tienda de reunión. 15 Entonces Jehová apareció en la tienda, en la columna de nube, y la columna de nube empezó a situarse junto a la entrada de la tienda.
16 Jehová ahora dijo a Moisés: “¡Mira! Vas a yacer con tus antepasados; y este pueblo ciertamente se levantará y tendrá ayuntamiento inmoral con dioses extranjeros de la tierra a la cual van, en medio de ellos mismos, y ciertamente me abandonarán y quebrantarán mi pacto que he celebrado con ellos. 17 Por lo cual mi cólera verdaderamente se encenderá contra ellos en aquel día, y ciertamente los abandonaré y ocultaré de ellos mi rostro, y tendrán que llegar a ser algo que será consumido; y muchas calamidades y angustias tendrán que venir sobre ellos, y es seguro que dirán en aquel día: ‘¿No será porque nuestro Dios no está en medio de nosotros por lo que nos han sobrevenido estas calamidades?’. 18 En cuanto a mí, yo absolutamente ocultaré mi rostro en aquel día a causa de toda la maldad que han hecho, porque se han vuelto a otros dioses.
19 ”Y ahora escríbanse esta canción y enséñala a los hijos de Israel. Colócala en la boca de ellos a fin de que esta canción sirva de testigo mío contra los hijos de Israel. 20 Porque los traeré al suelo acerca del cual he jurado a sus antepasados, que mana leche y miel, y ciertamente comerán y quedarán satisfechos y engordarán, y se volverán a otros dioses, y verdaderamente servirán a estos y me tratarán con falta de respeto y quebrantarán mi pacto. 21 Y tiene que suceder que, cuando vengan muchas calamidades y angustias sobre ellos, entonces esta canción tendrá que responder delante de ellos como testigo, porque no debe ser olvidada de la boca de su prole, porque bien conozco su inclinación que van desarrollando hoy antes de que yo los introduzca en la tierra acerca de la cual he jurado”.
22 Así que Moisés escribió esta canción en aquel día, para enseñarla a los hijos de Israel.
23 Y él procedió a comisionar a Josué hijo de Nun y a decir: “Sé animoso y fuerte, porque tú… tú introducirás a los hijos de Israel en la tierra acerca de la cual les he jurado, y yo mismo continuaré contigo”.
24 Y aconteció que, tan pronto como Moisés hubo acabado de escribir las palabras de esta ley en un libro hasta dejarlas completas, 25 Moisés se puso a mandar a los levitas, los transportadores del arca del pacto de Jehová, y dijo: 26 “Tomando este libro de la ley, ustedes tienen que colocarlo al lado del arca del pacto de Jehová su Dios, y allí tiene que servir de testigo contra ti. 27 Porque yo… yo conozco bien tu rebeldía y tu dura cerviz. Si ustedes, mientras todavía estoy vivo con ustedes hoy, se han mostrado de comportamiento rebelde para con Jehová, ¡entonces cuánto más después de mi muerte! 28 Congréguenme a todos los ancianos de sus tribus y sus oficiales, y déjenme hablar a oídos de ellos estas palabras, y déjenme tomar los cielos y la tierra como testigos contra ellos. 29 Porque bien sé yo que después de mi muerte ustedes sin falta obrarán ruinosamente, y ciertamente se desviarán del camino acerca del cual les he mandado; y la calamidad de seguro les sobrevendrá al fin de los días, porque harán lo que es malo a los ojos de Jehová, de modo que lo ofenderán por las obras de sus manos”.
30 Y Moisés procedió a hablar a oídos de toda la congregación de Israel las palabras de esta canción hasta que quedaron completas:
32 “Presten oído, oh cielos, y déjenme hablar; y oiga la tierra los dichos de mi boca.
2 Goteará como la lluvia mi instrucción, destilará como el rocío mi dicho, como suaves lluvias sobre la hierba y como copiosos chaparrones sobre la vegetación.
3 Porque yo declararé el nombre de Jehová.
¡Atribuyan ustedes grandeza, sí, a nuestro Dios!
4 La Roca, perfecta es su actividad, porque todos sus caminos son justicia.
Dios de fidelidad, con quien no hay injusticia; justo y recto es él.
5 Ellos han obrado ruinosamente por su propia cuenta; no son hijos de él; el defecto es de ellos mismos.
¡Generación torcida y aviesa!
6 ¿Es a Jehová a quien siguen haciendo de esta manera, oh pueblo estúpido y no sabio?
¿No es él tu Padre que te ha producido, el que te hizo y procedió a darte estabilidad?
7 Recuerda los días de la antigüedad, consideren de generación en generación los años pasados; pregunta a tu padre, y él podrá informarte; a los tuyos que han envejecido, y ellos podrán decírtelo.
8 Cuando el Altísimo dio a las naciones una herencia, cuando separó a los hijos de Adán unos de otros, procedió a fijar el límite de los pueblos con consideración para el número de los hijos de Israel.
9 Porque la parte que corresponde a Jehová es su pueblo;
Jacob es el lote asignado que él hereda.
10 Vino a hallarlo en una tierra de desierto, y en un desierto árido, vacío y aullador.
Se puso a rodearlo, a cuidarlo, a salvaguardarlo como a la niña de su ojo.
11 Tal como el águila revuelve su nido, revolotea sobre sus polluelos, extiende sus alas, los toma, los lleva sobre sus plumas remeras,
12 solo Jehová siguió guiándolo, y junto con él no había ningún dios extranjero.
13 Siguió haciéndolo cabalgar sobre los lugares altos de la tierra, de modo que comió el producto del campo.
Y siguió haciéndolo chupar miel de un peñasco, y aceite de una roca pedernalina; 14 mantequilla de la vacada y leche del rebaño junto con la grasa de carneros, y machos de ovejas, la casta de Basán, y machos cabríos junto con la grasa de los riñones del trigo; y la sangre de la uva seguiste bebiendo como vino.
15 Cuando Jesurún empezó a engordar, entonces pateó.
Has engordado, has engrosado, has quedado harto.
De modo que abandonó a Dios, quien lo hizo, y despreció a la Roca de su salvación.
16 Empezaron a incitarlo a celos con dioses extraños; con cosas detestables siguieron ofendiéndolo.
17 Se pusieron a hacer sacrificios a demonios, no a Dios, a dioses que no habían conocido, a nuevos, recién llegados, que para sus antepasados eran desconocidos.
18 La Roca que te engendró, la procediste a olvidar, y empezaste a dejar fuera de la memoria a Dios, Aquel que te produjo con dolores de parto.
19 Cuando Jehová lo vio, entonces ya no les tuvo respeto, debido a la irritación que causaban sus hijos e hijas.
20 De modo que dijo: ‘Déjame ocultar de ellos mi rostro, déjame ver cuál será su fin después.
Porque son una generación de perversidad, hijos en quienes no hay fidelidad.
21 Ellos, por su parte, me han incitado a celos con lo que no es dios; me han irritado con sus vanos ídolos; y yo, por mi parte, los incitaré a celos con lo que no es pueblo; con una nación estúpida los ofenderé.
22 Porque se ha encendido un fuego en mi cólera y arderá hasta el Seol, el lugar más bajo, y consumirá la tierra y sus productos e incendiará los fundamentos de las montañas.
23 Aumentaré calamidades sobre ellos; mis flechas agotaré en ellos.
24 Rendidos de hambre estarán, y consumidos por fiebre ardiente y amarga destrucción.
Y dientes de bestias enviaré sobre ellos, con la ponzoña de reptiles del polvo.
25 Por fuera una espada los dejará privados
- y adentro el terror-, tanto de joven como de virgen, de lactante junto con encanecido.
26 Debí haber dicho: “Los dispersaré, ciertamente haré que cese la mención de ellos de parte de los mortales”,
27 si no fuera que temía irritación de parte del enemigo, que lo entendieran mal sus adversarios, que dijeran: “Ha resultado superior nuestra mano, y no fue Jehová quien efectuó todo esto”.
28 Porque son una nación en que perece el consejo, y entre ellos no hay entendimiento.
29 ¡Oh, que fueran sabios! Entonces reflexionarían acerca de esto.
Considerarían su fin después.
30 ¿Cómo podría uno solo perseguir a mil, y dos poner en fuga a diez mil?, a no ser que su Roca los hubiera vendido y Jehová los hubiera entregado.
31 Porque la roca de ellos no es como nuestra Roca, aun dejando que nuestros enemigos lo decidan.
32 Porque su vid es de la vid de Sodoma y de los terraplenes de Gomorra.
Sus uvas son uvas de veneno, sus racimos son amargos.
33 Su vino es la ponzoña de culebras grandes y el cruel veneno de cobras.
34 ¿No está esto guardado conmigo, con un sello fijado a ello en mi almacén?
35 Mía es la venganza, y la retribución.
Al tiempo señalado el pie de ellos se moverá con inseguridad, porque cercano está el día de su desastre, y los sucesos ya listos para ellos de veras se apresuran’.
36 Porque Jehová juzgará a su pueblo y sentirá pesar respecto de sus siervos, por cuanto verá que ha desaparecido el apoyo y solo hay un imposibilitado e inútil.
37 Y ciertamente dirá: ‘¿Dónde están sus dioses, la roca en quien buscaban refugio,
38 los que solían comer la grasa de sus sacrificios, beber el vino de sus libaciones?
Que ellos se levanten y les ayuden.
Que lleguen a ser para ustedes un escondrijo.
39 Vean ahora que yo… yo soy él, y no hay dioses junto conmigo.
Yo hago morir, y yo hago vivir.
Yo he herido gravemente, y yo… yo ciertamente sanaré, y no hay quien arrebate de mi mano.
40 Porque alzo al cielo mi mano [en juramento], y realmente digo: “Tan ciertamente como que estoy vivo hasta tiempo indefinido”,
41 si en verdad afilo mi luciente espada,
y mi mano ase el juicio, ciertamente pagaré con venganza a mis adversarios y haré retribución a los que me odian intensamente.
42 Embriagaré con sangre mis flechas, mientras mi espada comerá carne, con la sangre de los que sean muertos y de los cautivos, con las cabezas de los caudillos del enemigo’.
43 Alégrense, oh naciones, con su pueblo, porque él vengará la sangre de sus siervos, y pagará con venganza a sus adversarios y verdaderamente hará expiación por el suelo de su pueblo”.
44 De manera que Moisés vino y habló todas las palabras de esta canción a oídos del pueblo, él y Hosea hijo de Nun. 45 Después que Moisés hubo acabado de hablar todas estas palabras a todo Israel, 46 pasó a decirles: “Apliquen su corazón a todas las palabras que les estoy hablando hoy en advertencia a ustedes, para que manden a sus hijos que cuiden de poner por obra todas las palabras de esta ley. 47 Porque no es palabra sin valor para ustedes, sino que significa su vida, y por esta palabra podrán alargar sus días sobre el suelo hacia el cual van a cruzar el Jordán para tomar posesión de él”.
48 Y Jehová procedió a hablar a Moisés en aquel mismo día, y dijo: 49 “Sube a esta montaña de Abarim, al monte Nebo, que está en la tierra de Moab, que da hacia Jericó, y ve la tierra de Canaán, que doy como posesión a los hijos de Israel. 50 Entonces muere en la montaña a la cual vas a subir, y sé recogido a tu pueblo, tal como murió Aarón tu hermano en el monte Hor y llegó a ser recogido a su pueblo; 51 por razón de que ustedes actuaron en desacato para conmigo en medio de los hijos de Israel, junto a las aguas de Meribá de Qadés, en el desierto de Zin; por razón de que ustedes no me santificaron en medio de los hijos de Israel. 52 Pues desde lejos verás la tierra, pero no entrarás allá en la tierra que doy a los hijos de Israel”.
33 Ahora bien, esta es la bendición con que Moisés el hombre del Dios [verdadero] bendijo a los hijos de Israel antes de su muerte. 2 Y procedió a decir:
“Jehová… desde Sinaí vino, y fulguró desde Seír sobre ellos.
Resplandeció desde la región montañosa de Parán, y con él estaban santas miríadas, a su diestra guerreros que les pertenecen a ellas.
3 También abrigaba cariño a su pueblo; todos los santos de estos están en tu mano.
Y ellos… ellos se reclinaron a tus pies; empezaron a recibir algunas de tus palabras.
4 (Moisés nos impuso como mandato una ley, una posesión de la congregación de Jacob.)
5 Y él vino a ser rey en Jesurún, cuando los cabezas del pueblo se reunieron, el número entero de las tribus de Israel.
6 Que viva Rubén y no muera, y que sus hombres [no] se hagan pocos”.
7 Y esta fue [la bendición] de Judá, al seguir él diciendo:
“Oye, oh Jehová, la voz de Judá, y que lo traigas a su pueblo.
Sus brazos han contendido por lo que es suyo; y que resultes ayudante contra sus adversarios”.
8 Y en cuanto a Leví, dijo:
“Tu Tumim y tu Urim pertenecen al hombre que te es leal, a quien pusiste a la prueba en Masah.
Empezaste a contender con él junto a las aguas de Meribá,
9 el hombre que dijo a su padre y su madre: ‘No lo he visto’.
A sus hermanos mismos no reconoció, y a sus hijos no conoció.
Porque ellos guardaron tu dicho, y tu pacto continuaron observando.
10 Instruyan ellos a Jacob en tus decisiones judiciales y a Israel en tu ley.
Ofrezcan incienso ante tus narices y una ofrenda entera en tu altar.
11 Bendice, oh Jehová, su energía vital, y quieras mostrarte complacido en la actividad de sus manos.
Hiere gravemente en sus caderas a los que se levantan contra él, y a los que lo odian intensamente, para que no se levanten”.
12 En cuanto a Benjamín, dijo:
“Que el amado de Jehová resida en seguridad junto a él, mientras él lo ampara el día entero, y tiene que residir entre sus hombros”.
13 Y en cuanto a José, dijo:
“Que de Jehová sea continuamente bendecida su tierra con las cosas selectas del cielo, con rocío, y con la profundidad acuosa que yace allá abajo,
14 y con las cosas selectas, los productos del sol, y con las cosas selectas, el fruto de los meses lunares,
15 y con lo más selecto de las montañas del este, y con las cosas selectas de las colinas de duración indefinida,
16 y con las cosas selectas de la tierra y su plenitud, y con la aprobación de Aquel que reside en la zarza.
Que vengan sobre la cabeza de José y sobre la coronilla de la cabeza de aquel singularizado de entre sus hermanos.
17 Como el primogénito de un toro es su esplendor, y sus cuernos son los cuernos de un toro salvaje.
Con ellos empujará a pueblos todos juntos hasta los cabos de la tierra, y ellos son las decenas de millares de Efraín, y ellos son los millares de Manasés”.
18 Y en cuanto a Zabulón, dijo:
“Regocíjate, oh Zabulón, en tu salida; e Isacar, en tus tiendas.
19 Ellos llamarán pueblos a la montaña.
Allí sacrificarán los sacrificios de justicia.
Porque chuparán el abundante caudal de los mares y los tesoros escondidos de la arena”.
20 Y en cuanto a Gad, dijo:
“Bendito es el que ensancha los confines de Gad.
Como león tiene que residir, y tiene que desgarrar el brazo, sí, la coronilla de la cabeza.
21 Y escogerá la primera parte para sí, porque allí está reservado el lote asignado del dador de estatutos.
Y los cabezas del pueblo se reunirán.
La justicia de Jehová ciertamente ejecutará él, y sus decisiones judiciales con Israel”.
22 Y en cuanto a Dan, dijo:
“Dan es un cachorro de león.
Saltará desde Basán”.
23 Y en cuanto a Neftalí, dijo:
“Neftalí está satisfecho con la aprobación y lleno de la bendición de Jehová.
Toma posesión tú, sí, del oeste y del sur”.
24 Y en cuanto a Aser, dijo:
“Bendecido con hijos está Aser.
Llegue a ser él uno aprobado por sus hermanos, y uno que moje su pie en aceite.
25 Hierro y cobre son los cerrojos de tus puertas, y en proporción con tus días es tu andar reposado.
26 Ninguno hay como el Dios [verdadero] de Jesurún, que cabalga sobre el cielo en tu ayuda y sobre los cielos nublados en su eminencia.
27 Un escondite es el Dios de la antigüedad, y debajo están los brazos de duración indefinida.
Y expulsará de delante de ti al enemigo, y dirá: ‘¡Aniquíla[los]!’.
28 E Israel residirá en seguridad, la fuente de Jacob a solas, sobre una tierra de grano y vino nuevo.
Sí, sus cielos dejarán gotear el rocío.
29 ¡Feliz eres tú, oh Israel!
¿Quién hay como tú, pueblo que goza de salvación en Jehová, el escudo de tu ayuda, y Aquel que es tu eminente espada?
De modo que tus enemigos se encogerán temerosos ante ti, y tú… sobre los lugares altos de ellos pisarás”.
34 Entonces Moisés procedió a subir de las llanuras desérticas de Moab al monte Nebo, a la cima de Pisgá, que da hacia Jericó. Y Jehová se puso a mostrarle toda la tierra, Galaad hasta Dan, 2 y todo Neftalí y la tierra de Efraín y Manasés y toda la tierra de Judá hasta el mar occidental, 3 y el Négueb y el Distrito, la llanura-valle de Jericó, la ciudad de las palmeras, hasta Zóar.
4 Y Jehová pasó a decirle: “Esta es la tierra acerca de la cual he jurado a Abrahán, Isaac y Jacob, diciendo: ‘A tu descendencia se la daré’. Te he hecho verla con tus propios ojos, puesto que no cruzarás allá”.
5 Después de eso, Moisés el siervo de Jehová murió allí en la tierra de Moab, por orden de Jehová. 6 Y él procedió a enterrarlo en el valle, en la tierra de Moab, enfrente de Bet-peor, y nadie ha llegado a conocer su sepulcro hasta el día de hoy. 7 Y Moisés tenía ciento veinte años de edad al morir. Su ojo no se había oscurecido, y su fuerza vital no había huido. 8 Y los hijos de Israel se pusieron a llorar a Moisés en las llanuras desérticas de Moab treinta días. Por fin quedaron completos los días del llanto del período de duelo por Moisés.
9 Y Josué hijo de Nun estaba lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto su mano sobre él; y los hijos de Israel empezaron a escucharle y se pusieron a hacer tal como Jehová había mandado a Moisés. 10 Pero nunca desde entonces se ha levantado en Israel un profeta como Moisés, a quien Jehová conoció cara a cara, 11 tocante a todas las señales y los milagros que Jehová lo envió a hacer en la tierra de Egipto, a Faraón y a todos sus siervos y a toda su tierra, 12 y en cuanto a toda la mano fuerte y todo el grande e imponente respeto que Moisés ejerció ante los ojos de todo Israel.