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EL PERDÓN

Introducción

1. El perdón le ofrece alas a la oración, para hacer fácil su elevarse y rápido su progreso. 2Sin su fuerte apoyo sería vano tratar de elevarse por encima del escalón inferior, e incluso tratar de elevarse en absoluto. 3El perdón es el aliado de la oración; hermano en el plan para tu salvación.5 4Ambos deben llegar a sostenerte y conservar seguros tus pies; tu propósito firme e incambiable. 5Contempla la más grande ayuda que Dios ordenó que estuviera contigo hasta que Lo alcances. 6El fin de la ilusión vendrá con esto. 7Contrario a la naturaleza intemporal de su hermana, la oración, el perdón tiene un final. sPues se hace innecesario cuando la elevación termina. 9Pero ahora tiene un propósito más allá del cual no puedes ir, ni necesitas ir. 1oLogra ésto y te has redimido. nLogra ésto y te has transformado. 12Logra ésto y salvarás el mundo.

1. El perdón a sí mismo

1. No hay regalo del cielo que haya sido más incomprendido que el perdón. 2Se ha convertido, de hecho, en un azote; en una maldición donde debía bendecir, en una cruel burla de la gracia, en una parodia de la santa Paz de Dios. 3Pero aquellos que aún no han elegido comenzar los pasos de la oración no pueden sino usarlo así. 4La bondad del perdón es oscura al comienzo, puesto que la salvación no se comprende, ni se busca en realidad. 5Lo que se hizo para sanar se usa para herir pues el perdón no se quiere. 6La culpa se convierte en la salvación, y el remedio parece ser una terrible alternativa a la vida.

2. El perdón-para-destruir se adaptará entonces mucho mejor al propósito del mundo que su verdadero objetivo, y que los honestos medios por los cuales se alcanza este objetivo. 2El perdón-para-destruir no pasará por alto ningún pecado, ningún crimen, ninguna culpa. que pueda buscar y encontrar y "amar". 3Amado de su corazón es el error, y las equivocaciones adquieren importancia y crecen y se expanden ante sus ojos. 4Cuidadosamente selecciona todas las cosas malas, y pasa por alto lo amoroso corno si fuera una plaga; algo odioso y lleno de peligro y muerte. 5El perdón-para-destruir es la muerte, y es esto lo que ve en todo aquello sobre lo que posa su mirada y odia. 6La misericordia de Dios se ha convertido en un cuchillo retorcido para que destruya al santo Hijo que Él ama.

3. ¿Te perdonarías a ti mismo por hacer esto? 2Aprende entonces que Dios te ha dado los medios con los cuales te es posible regresar a Él en paz. 3N0 veas el error. 4No lo hagas real. 5Selecciona lo amoroso y perdona el pecado al elegir en su lugar la faz de Cristo. 6¿De qué otra manera puede la oración regresar a Dios? 7Él ama a Su hijo. 8¿Puedes Recordado a Él y odiar lo que Él creó? 9Odiarás a su Padre si odias al Hijo que Él ama. 1oPues como ves al Hijo te ves a ti mismo, y como te ves a ti mismo es Dios para ti.

4. De la misma manera en que la oración es siempre por ti, así te es siempre concedido el perdón. 2Es imposible perdonar a otro, porque son sólo tus pecados lo que ves en él. 3Quieres verlos allí, y no en ti. 4Es por eso por lo que el perdón a otro, es una ilusión. 5Sin embargo, es el único sueño feliz en todo el mundo; el único que no conduce a la muerte. 6Sólo en otro puedes perdonarte a ti mismo, pues lo has hecho culpable de tus pecados, y en él tienes que hallar tu inocencia. 7¿Quién sino el pecador necesita que se le perdone? sY no pienses jamás que puedes ver pecado en nadie excepto en ti.

5. Este es el gran engaño del mundo, y tú el gran engañador de ti mismo. 2Siempre parece que el malvado es otro, y en su pecado eres tú el herido. 3¿Cómo podría ser posible la liberación si esto fuera así? 4Serías el esclavo de todos, pues de lo que haga otro dependen tu destino, tus sentimientos, tu desesperación o esperanza, tu miseria o alegría. 5No tienes libertad a menos que te la den. 6Y como es malvado, él sólo puede dar lo que es. 7No puedes ver sus pecados y no los tuyos. sPero puedes liberado y liberarte también a ti mismo.

6. El perdón, verdaderamente concedido, es el camino en el cual radica tu única esperanza de libertad. 2Los otros cometerán errores y también tú, mientras esta ilusión de un mundo parezca ser tu casa. 3Pero Dios Mismo ha dado a todos Sus Hijos un remedio para todas las ilusiones que ellos creen ver. 4La visión de Cristo no utiliza tus ojos, pero tú puedes ver a través de los Suyos y aprender a ver como Él. 5Los errores son diminutas sombras, de pronta desaparición, que sólo por un instante parecen ocultar la faz de Cristo, la cual permanece inmutable todavía detrás de todas ellas. 7Su constancia permanece en tranquilo silencio y en perfecta paz. 7Él no sabe de sombras. sSuyos son los ojos que ven más allá del error al Cristo en ti.

7. Pide, pues, Su ayuda, y cómo aprender el perdón como Su visión permite que sea. 2Tienes necesidad de lo que Él da, y tu salvación depende de que aprendas esto de Él. 3La oración no puede ser liberada hacia el Cielo mientras permanezca contigo el perdón-para-destruir. 4La misericordia de Dios quiere remover de tu santa mente esta forma de pensar marchita y venenosa. 5Cristo te ha perdonado, y en Su visión el mundo se torna tan santo como Él mismo. 6Quien no ve mal en él, ve como Él. 7Pues lo que Él ha perdonado no ha pecado, y la culpa no puede ser más. sEl plan de salvación se ha completado, y ha llegado la cordura.

s. El perdón es la llamada a la cordura, porque ¿quién si no un demente podría fijarse en el pecado cuando podría ver en su lugar la faz de Cristo? 2Esta es la elección que haces; la más simple de todas, y aun así la única que puedes hacer. 3Dios te llama para que ofrezcas a Su Hijo el amor de Cristo y así lo salves de la muerte. 4Esta es tu necesidad, y Dios te ofrece este regalo. 5Tal como Él da, así tienes que dar también. 6Y así la oración se restituye a lo informe, más allá de todo límite a la intemporalidad, sin nada del pasado que le impida volver a unirse al perenne canto que toda la creación entona a su Dios.

9. Pero para lograr este fin, primero tienes que aprender, antes de alcanzar el lugar adonde el aprendizaje no puede ir. 2EI perdón es la llave, pero ¿quién puede usar una llave cuando ha perdido la puerta para la cual se hizo, a la única que le sirve? 3Por lo tanto, hacemos distinciones, de modo que la oración pueda ser liberada desde la oscuridad hacia la luz. 4El papel del perdón debe invertirse, y limpiarse de usos malvados y metas de odio. 5EI perdón-para-destruir debe descubrirse en toda su traición, y abandonarse entonces por siempre y para siempre. 6Ni un rescoldo de él puede quedar siquiera, si el plan que Dios estableció para el retorno ha de alcanzarse al fin, y el aprendizaje se ha de completar.

10. Este es el mundo de los opuestos. 2Y tienes que escoger entre ellos cada instante mientras este mundo conserve realidad para ti. 3Pero tienes que aprender alternativas de elección, o no serás capaz de lograr tu libertad. 4Que te sea entonces claro lo que el perdón significa exactamente para ti, y que aprendas lo que debe ser para que te liberes. 5EI nivel de tu oración depende de ello, pues aquí espera su libertad para ascender desde el mundo del caos a la paz.

II. El perdón-para-destruir

1. El perdón-para-destruir tiene muchas formas, pues es un arma del mundo de la forma. 2No todas ellas son obvias, y algunas se ocultan cuidadosamente bajo lo que aparenta ser caridad. 3Pero todas las formas que parece tomar sólo tienen esta meta; su propósito es separar y hacer diferente lo que Dios creó igual. 4La diferencia es clara en varias formas en las que la comparación diseñada no se puede evitar, ni se espera que se evite, realmente.

2. En este grupo, primero, existen las formas en las que una persona "mejor" se digna condescender para salvar a un "inferior" de lo que en realidad es. 2El perdón aquí se basa en una actitud de amable altivez tan lejana del amor que la arrogancia jamás podría desalojarse. 3¿Quién puede perdonar y despreciar al mismo tiempo? 4¿Y quién puede decir a otro que está inmerso en el pecado, y al mismo tiempo percibirlo como el Hijo de Dios? 5¿Quién esclaviza para enseñar lo que es la libertad? 6No hay unión aquí, sólo aflicción. 7Esto no es en realidad misericordia. sEsto es muerte.

3. Otra forma, muy parecida a la anterior si se comprende, no se manifiesta con tan flagrante arrogancia. 2El que quiere perdonar a otro no proclama ser mejor. 3En su lugar, ahora dice que aquí hay alguien cuya pecaminosidad él comparte, pues ambos han sido indignos y merecen la retribución de la ira de Dios. 4Esto puede parecer un pensamiento humilde, y puede ciertamente inducir a una competencia en pecaminosidad y culpa. 5¿No es el amor por la creación de Dios y la santidad lo que constituye Su regalo para siempre? 6¿Puede Su Hijo condenarse a sí mismo y aun así Recordarlo?

4. Aquí la meta es separar de Dios al Hijo que Él ama, y mantenerlo alejado de su Fuente. 2Esta es también la meta de aquellos que buscan el papel de mártires a manos de otro. 3El objetivo tiene que verse claramente, pues esto puede pasar por mansedumbre y caridad en vez de crueldad. 4¿No es amable aceptar el rencor de otro, y no responder excepto con silencio y una dulce sonrisa? 5Contempla cuán bueno eres tú que soportas con paciencia y santidad la ira y el daño que otro te inflige, y no muestras el amargo dolor que sientes.

5. El perdón-para-destruir con frecuencia se esconderá tras un manto como este. 2Muestra el rostro del sufrimiento y el dolor, como prueba silenciosa de la culpa y los estragos del pecado. 3Tal es el testimonio que le ofrece a alguien que podría ser salvador, y no enemigo. 4Pero una vez que ha sido convertido en enemigo, tiene que aceptar la culpa y el pesado reproche que de esta manera se ha descargado sobre él. 5¿Es esto amor? 6¿O se trata más bien de una traición a aquel que necesita que lo salven del dolor de la culpa? 7¿Cuál podría ser el propósito excepto mantener a los testigos de la culpa alejados del amor?

6. El perdón-para-destruir puede tomar también la forma del regateo y el arreglo. 2"Te perdonaré si satisfaces mis necesidades, pues en tu esclavitud radica mi liberación". 3Dile esto a cualquiera y tú eres esclavo. 4Y buscarás deshacerte de la culpa con más regateos que no ofrecen esperanza alguna, sino sólo más dolor y miseria. 5Cuán temible se ha vuelto ahora el perdón, y cuán distorsionado es el fin que busca. 6Ten misericordia de ti mismo que así regateas. 7Dios da y no pide recompensa alguna. sNo hay dar alguno sino dar como Él. 9Todo lo demás es burla. 1oPues ¿quién trataría de ganarle un regateo al Hijo de Dios, y a la vez agradecer a su Padre por su santidad?

7. ¿Qué le mostrarías a tu hermano? 2¿Intentarías reforzar su culpa y así también la tuya? 3El perdón es el medio para tu escape. 4Cuán lastimoso es hacer de él un medio para más esclavitud y dolor. 5En el mundo de los opuestos hay una manera de utilizar el perdón para la meta de Dios, y encontrar la paz que Él te ofrece. 6No tomes otra cosa, o has buscado tu muerte y orado por tu separación de tu Ser. 7Cristo es para todos porque está en todos. sEs Su rostro lo que el perdón te permite ver. 9Es en Su rostro en el que ves el tuyo.

s. Todas las formas que el perdón adopta que no apartan lejos de la ira, la condena y las comparaciones de toda clase son la muerte. 2Pues es eso lo que sus propósitos han establecido. 3No te dejes engañar por ellas, sino abandónalas como despreciables en sus trágicas ofertas sin valor. 4¿No quieres permanecer en la esclavitud? 5¿No quieres tener temor de Dios? 6¿Quieres ver la luz del sol y el resplandor del Cielo brillar sobre la faz de la tierra, redimido del pecado y en el Amor de Dios? 7Desde aquí la oración se libera, junto contigo. sTus alas están libres, y la oración te elevará y te conducirá a tu hogar donde Dios quiere que estés.

III. El perdón-para-salvar

1. El perdón-para-salvar tiene una forma, y sólo una. 2No pide prueba alguna de inocencia, ni paga de ninguna clase. 3No discute, ni evalúa los errores que desea pasar por alto. 4No ofrece regalos traicioneros, ni promete libertad mientras reclama muerte. 5¿Te engañaría Dios? 6Él sólo pide la confianza y la buena voluntad de aprender cómo ser libre. 7Él le da Su Maestro a quien quiera que lo pide, y a quien busca comprender la Voluntad de Dios. sSu disposición para dar está más allá de tu comprensión y de tu simple alcance. 9Sin embargo, es Su Voluntad que aprendas el camino hacia Él, y en Su Voluntad hay certeza.

2. Tú, Niño de Dios, los regalos de Dios son tuyos, no por tus planes sino por Su santa Voluntad. 2Su Voz te enseñará lo que es el perdón, y cómo darlo como Él quiere que lo des. 3No busques, entonces, comprender lo que aún está más allá de ti, sino deja que sea un camino que te ascienda donde los ojos de Cristo se convierten en la visión que escoges. 4Abandona todo lo demás, pues no hay nada más. 5Cuando alguien pide ayuda en alguna forma, Él es el Único que responde por ti. 6Lo único que necesitas es hacerte a un lado y no interferir. 7El perdón para-salvar es Su tarea, y es Él Quien responderá por ti.

3. No establezcas qué forma debe tomar el perdón de Cristo. 2Él conoce la manera de convertir cada llamada en una ayuda para ti, mientras te levantas de prisa para marchar por fin a casa de tu Padre. 3Ahora Él puede hacer seguros tus pasos, sinceras tus palabras; no con tu propia sinceridad, sino con la Suya Propia. 4Deja que Él se haga cargo de cómo perdonarías, y cada ocasión será entonces para ti un nuevo paso hacia el Cielo y hacia la paz.

4. ¿No estás cansado de la prisión? 2Dios no escogió este triste sendero para ti. 3Lo que has escogido puede ser deshecho aún, pues la oración es misericordiosa y Dios es justo. 4La Suya es una justicia que Él puede entender, pero tú no puedes todavía. 5Aun así te dará los medios para que aprendas de Él, y para que sepas al fin que la condenación no es real y que fabrica ilusiones en su malvado nombre. 6Y sin embargo, no importa la forma que los sueños parezcan adoptar. 7Las ilusiones no son verdaderas. sLa Voluntad de Dios es la verdad, y tú eres uno con Él en Voluntad y propósito. 9Aquí se acaban todos los sueños.

5. "¿Qué debo hacer por él, Tu santo Hijo?" debe ser lo único que preguntes siempre que se necesite ayuda y se busque el perdón. 2No necesitas juzgar la forma que adopte la búsqueda. 3Y que no seas tú quien establezca la forma en la que el perdón viene a salvar al Hijo de Dios. 4La luz de Cristo en él es su liberación, y es ésta la que responde a su llamada. 5Perdónalo como el Cristo decide que debes hacerlo, y que sea a través de Sus ojos que lo mires, y que hables por Él también. 6Él conoce la necesidad; la pregunta y la respuesta. 7Él dirá exactamente qué hacer, en palabras que puedes entender y usar. sNo confundas Su función con la tuya. 9Él es la Respuesta. 1oTú el que escucha.

6. Y ¿acerca de qué te habla Él? 2Acerca de la salvación y del regalo de paz. 3Acerca del fin del pecado y de la culpa y de la muerte. 4Acerca del papel que el perdón ocupa en Él. 5Sólo escucha. 6Pues Él será escuchado por quien quiera que invoque Su Nombre, y ponga su perdón en Sus manos. 7El perdón se Le ha dado para que lo enseñe, para que lo salve de la destrucción y para que haga que los medios para la separación, el pecado y la muerte se conviertan de nuevo en el santo regalo de Dios. sLa oración es Su Propia Mano derecha, liberada para salvar cuando se le permita al verdadero perdón provenir de Su eterno amor y cuidado. 9Escucha y aprende, y no juzgues. 1oEs hacia Dios que te vuelves para oír lo que debes hacer. nSu respuesta será clara como la mañana, y Su perdón no es lo que tú crees que es.

7. Pero Él sabe, y eso deberá ser suficiente. 2El perdón tiene un Maestro Que no fallará en nada. 'Descansa un poco en esto; no intentes juzgar el perdón, ni limitarlo a un marco mundano. 4Deja que se eleve hacia Cristo, Quien le da la bienvenida como un regalo para Él. 5ÉI no te dejará sin consuelo, ni dejará de mandar Sus ángeles a que desciendan para responderte en Su Propio Nombre. 6ÉI está junto a la puerta para la cual el perdón es la única llave. 7Dásela a Él para que la utilice en tu lugar, y verás la puerta abrirse silenciosamente sobre el radiante rostro de Cristo. sContempla allí a tu hermano más allá de la puerta; el Hijo de Dios tal como Él lo creó.