Dedicado a:

Mi amiga Mayte Duarte, por esos buenos ratos que pasamos, por sus palabras de ánimo cuando lo necesito, por su gran amistad, que vale mucho más que el oro.

 

Mis padres, Ángel y Eva, que siempre me apoyaron y cuidaron y, por más disgustos que les he dado, siempre han estado ahí.

 

Mis abuelas, Dionisia y Angelines, que son un tesoro y unas bellas personas.