"No veo por qué haría eso."

Todo eso sonaba deprimentemente familiar: sombras de mi horrible infancia.

"Remy, lo siento." Dije. Remy me había parecido un buen tipo en nuestro breve encuentro, y había visto que adoraba a su hijo. "Si te hace sentir mejor, yo sobreviví a todo eso."

"¿Pero, y tus padres?" Había un rastro de sonrisa en su voz, para su mérito.

"No." Dije. "Pero, no tuvo nada que ver conmigo. Se los llevó una corriente de lodo cuando iban a casa una noche. Estaba lloviendo mucho, la visibilidad era muy mala, el agua era negra como la carretera, atravesaron un puente y se los llevó la corriente."

Algo se removió en mi cerebro, un tipo de señal que decía que eso era importante.

"Lo siento, solo bromeaba." Remy dijo con voz ahogada.

"No, no pasa nada. Solo es una de tantas cosas." Dije, de la forma que empelas cuando no quieres que otra persona se preocupe de tus sentimientos.

Al final dijimos que le llamaría cuando tuviera algo de "tiempo libre" (Eso quería decir "cuando no estén tratando de matarme", pero no le expliqué eso a Remy).

Colgué el teléfono y me senté en la mesa de la cocina. Estaba pensando en la muerte de mis padres por primera vez en mucho tiempo. Tenía algunos recuerdos tristes, pero ese era el más triste de todos. Jason tenía diez años, y yo siete, así que mis recuerdos no eran muy precisos, pero hablamos de ello con el paso del tiempo, y mi abuela nos había contado la historia muchas veces, más cuanto más envejecía. La lluvia torrencial, la carretera que iba al río, el agua negra… y que habían sido arrastrados por la corriente. El camión había sido encontrado al día siguiente; sus cuerpos, un día o dos después.

Me vestí para trabajar automáticamente. Me até el pelo con una coleta, asegurándome de que todo mi pelo se mantuviera en su lugar. Mientras me ataba los zapatos, Amelia bajó las escaleras para decirme que había revisado sus libros.

"lo mejor para matar a las hadas es el hierro." Su cara estaba iluminada por el triunfo. Odiaba tener que pararle los pies. Los limones eran mucho mejores, pero era complicado salpicar a un hada de limón sin que lo notara.

"Sabía eso." Dije, tratando de no sonar demasiado deprimida. "quiero decir, aprecio tu esfuerzo, pero necesito poder dejarlas fuera de combate." Para poder escapar. No sabía si podría soportar tener que regar otra vez el camino.

Por supuesto, matar al enemigo era mejor que la alternativa: dejar que me pillaran y que hicieran lo que quisieran conmigo.

Amelia estaba lista para su cita con Tray. Llevaba tacones y sus vaqueros de diseño, un aspecto inusual en su caso.

"¿a qué vienen los tacones?" Pregunté, y Amelia sonrió, mostrando sus perfectos y blancos dientes.

"A Tray le gustan." Dijo. "Con o sin los vaqueros. Deberías ver la lencería que llevo puesta."

"Déjalo." Dije.

"Si quieres unirte a nosotros después del trabajo, seguro que Drake estará allí.

Tiene mucha curiosidad en conocerte. Y es muy guapo, aunque quizás no te guste."

"¿Por qué? ¿A qué se parece Drake?" pregunté, con algo de curiosidad.

"Esta es la parte extraña. Se parece mucho a tu hermano." Amelia me miró dubitativa. "Eso quizás te haga retroceder, ¿Verdad?"

Sentí como toda la sangre desaparecía de mi cara. Estaba de pie para irme, pero me senté bruscamente.

"¿Sookie? ¿Qué pasa? ¿Sookie?" Amelia estaba moviéndose a mi alrededor ansiosamente.

"Amelia." Dije. "tienes que evitar a ese tipo. Lo digo en serio. Tu y Tray tenéis que alejaros de él. Y por dios, ¡no respondas preguntas sobre mí!"

Podía ver por la culpabilidad en su mirada que ya había respondido a unas cuantas.

Aunque era una bruja inteligente, Amelia no podía notar cuando las personas no eran personas de verdad. Evidentemente, Tray tampoco aunque el dulce olor de hada tendría que haberle alertado al ser un were. Quizás Dermot tenía la misma habilidad que su padre y que mi bisabuelo para encubrir el olor.

"¿Quién es él?" preguntó Amelia. Tenía miedo, cosa que era buena.

"Es…" Traté de buscar la mejor explicación. "Quiere matarme."

"¿Tiene algo que ver con la muerte de Crystal?"

"No lo creo." Dije. Traté de pensarlo racionalmente, pero mi cerebro no podía pensar en ello.

"No lo entiendo." Dijo Amelia. "Llevamos meses bueno, semanas de vida normal, y de pronto, ¡aquí estamos!" levantó las manos en el aire.

"Puedes mudarte de nuevo a Nueva Orleans si quieres." Dije, con voz temblorosa.

Por supuesto, Amelia sabía que podía marcharse cuando quisiera, pero quería asegurarme de no meterla en problemas a no ser que ella lo escogiera. Por decirlo de alguna manera.

"No." Dijo firmemente. "Me gusta estar aquí, y mi esta de Nueva Orleans no está lista todavía."

Seguía diciendo eso. No es que quisiera que se fuera, pero no podía ver por qué había tantos retrasos. Después de todo, su padre era constructor.

"¿No lo echas de menos?"

"Claro que sí." Dijo Amelia. "Pero también me gusta estar aquí, y me gusta mi habitación escaleras arriba, y me gusta Tray, y me gustan los trabajillos que hago para salir a flote. Y también me gusta mucho estar fuera de la influencia de mi padre."

Puso una mano sobre mi hombro. "Deberías ir a trabajar y no preocuparte tanto. Si no se me ha ocurrido nada mañana, llamaré a Octavia. Ahora qué sé como ocuparme de Drake, le haré el vacío. Y Tray también lo hará. A nadie se le da tan bien como a Tray."

"Es muy peligroso, Amelia." Dije. No pude impresionarla lo suficiente.

"Sí, sí, vale." Dijo. "Pero sabes, no soy una pobre indefensa, y Dawson también puede pelear."

Nos abrazamos mutuante, y me dejé llevar por la mente de Amelia. Era caliente, ocupada, curiosa y… directa. No echaba de menos su pasado de Amelia Broadway. Me dio un golpe en la espalda para mostrar que me iba a soltar y retrocedimos.

Pasé por el banco, después por el supermercado. Después de buscar un poco, encontré la sección con pistolas de agua. Compré un par de plástico, una azul y otra amarilla. Cuando pensé en la ferocidad y rabia de un hada, y el hecho de que me llevó mucho rato abrir el compartimento del agua, mi método parecía algo ridículo. Ir armada con una pistola de plástico y una pala.

Traté de alejar de mi mente todas las preocupaciones. Pero había tanto en lo que pensar… de lo que temer. Quizás fuera el momento de hacerle caso al libro de Amelia y mirar hacia delante. ¿Qué tenía que hacer esta noche? ¿Cuál de mis preocupaciones debería resolver primero? Podía escuchar pistas en el bar sobre la muerte de Crystal, como me había pedido Jason (lo hubiera hecho de todas formas, pero parecía más importante seguir a sus asesinos que buscar en cualquier dirección). Podía armarme ante un posible ataque de hada. Podía estar alerta por si aparecían más personas de la Hermandad. Y podría tratar de aprender a defenderme mejor.

Después de todo, estaba bajo la protección de la manada de Shreveport porque les había ayudado. También bajo la protección del nuevo imperio vampiro porque le había salvado el culo a su líder. Felipe de Castro sería un montón de cenizas si no fuera por mi; y por lo que importa, también Eric. ¿No era el mejor momento del mundo para reclamar su ayuda?

Aparqué mi coche detrás de Merlotte's. Miré al cielo, pero estaba nuboso. Pensé que solo quedaba una semana para la luna llena. Y era definitivamente noche cerrada.

Saqué el teléfono de mi bolso. Descubrí el número de Eric escrito a mano detrás de una de sus tarjetas de negocios, aplastada bajo mi teléfono. Respondió al segundo tono.

"Sí." Dijo, y fui capaz de decir por esa palabra que estaba con otras personas.

Me recorrió un escalofrío al escuchar su voz.

"Eric." Dije y después deseé haber pasado más tiempo pensando lo que iba a decir.

"El rey me debe una." Continué, dándome cuenta de que era demasiado directo y obvio. "Estoy en peligro de verdad. Me pregunto qué podría hacer él al respecto."

"¿Lo que amenaza a tu familia más vieja?" Sí, estaba con más gente.

"Sí. El, ah, enemigo ha estado con Amelia y Tray para tratar de que nos presentaran.

No parece pensar que vaya a reconocerle, o quizás es muy bueno fingiendo. Está en el lado antihumanos, pero es medio humano. No comprendo su comportamiento."

"ya veo." Dijo Eric después de una apreciable pausa. "Entonces es necesaria la protección."

"Sí."

"¿Y lo que pides es…?"

Si hubiera estado con sus propios súbditos, les hubiera dicho que se marcharan para poder hablar bien. Ya que no lo había hecho, estaba probablemente con algún vampiro de Nevada; Sandy Sechrest, Victor Madden o Felipe de Castro en persona, aunque eso era improbable. El negocio más lucrativo de Castro requería su presencia continua.

Finalmente me di cuenta de que Eric estaba tratando de saber si le pedía este favor como su amiga, su "esposa" o como alguien al que le debía algo.

"Te pido esto porque salvé la vida de Felipe de Castro."

"Le presentaré tu petición a Victor, ya que está en el bar." Dijo Eric suavemente. "Te llamaré esta noche."

"Vale." Dado el buen oído de los vampiros añadí "Lo aprecio mucho, Eric." Como si fuéramos amigos de toda la vida.

Mentalmente apartando la pregunta de qué éramos el uno para el otro, guardé el teléfono y fui a trabajar, dándome prisa porque llegaba un par de minutos tarde.

Ahora que había hablado con Eric, me sentía mucho más optimista sobre mis posibilidades de sobrevivir.

Capítulo 14 Mantuve mis orejas mentales abiertas esa noche, así que fue una noche complicada. Después de años de práctica y de algo de ayuda por parte de Bill, había aprendido a bloquear la mayoría de los pensamientos de los humanos que me rodeaban. Pero esta noche era como los viejos tiempos, cuando sonreía todo el tiempo para tapar la confusión que reinaba en mi cabeza ante el constante bombardeo de pensamientos.

Cuando pasé delante de la mesa donde Bud Dearborn y su antiguo compañero Sid Matt Lancaster estaban tomando pollo frito y cerveza, escuché Crystal no es una pérdida tan grave, pero no es normal crucificar a alguien… tenemos que resolver este caso. Y también Que vengan verdaderos hombres lobo como clientes. Ojala Elva Deane estuviera viva para ver esto; le hubiera encantado. Pero Sid Matt estaba pensando principalmente en sus hemorroides y su cáncer.

Oh, dios, no lo sabía. La siguiente vez que pasé a su lado le di un golpe cariñoso en el hombro. "Llamadme si necesitáis algo." Dije, y me encontré con su mirada de tortuga. Podía tomárselo como quisiera, siempre que supiera que estaba dispuesta a ayudar.

Cuando lanzas una red tan amplia, sacas mucha basura. Descubrí a lo largo de la noche que Tanya quizás iba a instalarse de forma permanente con Calvin, que Jane Bodehouse pensaba que tenía clamidia y se preguntaba quién era el responsable, que Kevin y Kenya, oficiales de policía que siempre pedían estar en el mismo turno, estaban viviendo juntos ahora. Como Kenya era negra y Kevin no podría ser más blanco, le estaba causando muchos problemas a los padres de Kevin, pero él seguía firme. El hermano de Kenya tampoco estaba muy feliz con la situación, pero no iba a darle una paliza a Kevin ni nada por el estilo. Les sonreí ampliamente cuando les llevé su burbon y cocacola, y me devolvieron la sonrisa. Era tan raro ver a Kenya sonreir que casi me reí. Parecía cinco años más joven al hacerlo.

Andy Bellefleur apareció con su nueva mujer, Halleigh. Me gustaba Halleigh, nos abrazamos mutuamente. Halleigh pensaba que quizás estuviera embarazad, y que sería bueno para poder empezar una nueva vida juntos, pero Andy era algo más mayor que ella. Este quizásembarazo no había sido planeado, así que también estaba preocupada de cómo se lo tomaría Andy. Como estaba sola esa noche, traté algo nuevo. Lancé mi sentido de pleno sobre el estómago de Halleigh. Si realmente estaba embarazada, era demasiado pronto para detectar un pequeño cerebro.

Andy estaba pensando que Halleigh había estado muy callada los últimos días, y estaba preocupada por si le pasaba algo. También estaba preocupado por la investigación de la muerte de Crystal, y cuando notó la mirada de Bud Dearborn sobre él, deseó haber escogido otro lugar de Bon Temps para pasar la tarde. El tiroteo en la caravana de Arlene le perseguía en sueños.

El resto de la gente del bar estaba pensando en cosas normales. ¿Cuáles eran los pensamientos más populares del momento? Bueno, eran realmente muy aburridos.

La mayoría de la gente piensa en sus problemas financieros, lo que necesitan de la tienda, qué reparaciones tienen que hacer en casa, en cómo van sus trabajos. Se preocupan por sus hijos… mucho. Piensan en asuntos sobre su jefe, sus esposas, sus compañeros de trabajo y sobre otros miembros de sus iglesias.

En conjunto, el 95 por ciento de lo que escucho es algo que ni siquiera se podría escribir en un diario.

De vez en cuando los chicos (y menos frecuentemente las mujeres) piensan en el sexo con alguien que ven en el bar pero honestamente, eso es tan común que lo puedo apartar, a no ser que estén pensando en mí. Eso es muy asqueroso. Las ideas de sexo se multiplican según aumenta el consumo de alcohol; no es muy sorprendente.

La gente que pensaba en Crystal y su muerte eran los agentes de la ley que debían resolverlo y averiguar quién la había matado. Si uno de los culpables estaba en el bar, no pensaba en lo que había hecho. Y tenía que haber más de una persona involucrada.

Montar una cruz no era algo que un hombre solo pudiera hacer; al menos no sin mucha preparación y algún sistema de poleas. Tenías que ser algún tipo de ser sobrenatural para poder hacerlo solo.

Eso era lo que pensaba Andy Bellefleur mientras esperaba a que llegara su ensalada de pollo.

Estaba de acuerdo con él. Seguro que Calvin también había considerado esa idea.

Calvin había olisqueado el cuerpo, y no había dicho que oliera a otro wereanimal de ningún tipo. Pero entonces recordé que uno de los dos hombres que habían ayudado a bajar el cuerpo era un sobrenatural.

Lejos de aprender nada nuevo, estaba creando un muro cuando entró Mel. Mel, que vivía en uno de los dúplex alquilados de Sam, parecía salido de Robin Hood, El musical esta noche. Su largo pelo marrón, su bigote y su barba, y los pantalones ajustados le daban un aire teatral.

Mel me sorprendió medio abrazándome antes de sentarse, como si fuera una gran amiga suya.

Si su comportamiento era debido a que él y mi hermano eran ambos panteras… pero eso no tenía mucho sentido. Ninguna de las werepanteras me hacía eso debido a Jason nada más lejos de eso. La comunidad de Hotshot había sido mucho más agradable conmigo cuando Calvin Norris pensaba en pedirme que fuera su compañera. ¿Acaso Mel quería en secreto salir conmigo? Eso podría ser… desagradable y no deseado.

Miré un poco en la mente de Mel, donde no vi ningún pensamiento lujurioso sobre mí. Si le hubiera atraído, estaría pensando en mí, ya que estaba justo ante él. Mel estaba pensando en las cosas que Catfish Hennessy, el jefe de Jason, había dicho sobre Jason en el Auto Parks de Bon Temps. A Catfish se le había terminado la paciencia, y le había dicho a Mel que pensaba despedir a Jason.

Mel estaba muy preocupado por mi hermano. Me preguntaba cómo era posible que una persona tan egoísta como mi hermano podía atraer a amigos tan leales. Mi bisabuelo me había dicho que la gente con trazas de sangre de hada eran más atractivas ante los otros humanos, quizás eso lo explicaba.

Fui detrás de la barra para llevarle más té a Jane Bodehouse, quien estaba tratando de permanecer sobria hoy para tratar de hacer una lista de los posibles hombres que le habían contagiado la clamidia. Un bar es un mal lugar para empezar un programa de sobriedad pero Jane no tenía casi oportunidades de llevarlo a buen término. Puse una rodaja de limón en el vaso de té y se lo llevé a Jane, miré sus manos temblar mientras cogía el vaso y bebía.

"¿Quieres algo para comer?" Pregunté, manteniendo la voz baja. Porque no había visto nunca a un borracho reformarse en un bar, no quería decir que no fuera posible.

Jane sacudió la cabeza negativamente en silencio. Su teñido pelo marrón sobresalía de la pinza que lo sujetaba, y su camiseta negra estaba cubierta de trozos de esto y aquello. Su maquillaje había sido aplicado con una mano temblorosa. Podía ver como el pintalabios estaba mal puesto en las comisuras de sus labios. Muchos de los alcohólicos de la zona pasan por Merlotte's de vez en cuando, pero siempre van al Bayou. Jane era nuestra única "residente" desde que murió el viejo Willie Chenier.

Cuando Jane estaba en el bar, siempre se sentaba en el mismo taburete. Hoyt le había puesto una etiqueta cuando se pasó bebiendo una noche, pero Sam le había obligado a quitarla.

Miré la cabeza de Jane por un horrible minuto o dos, y miré como sus pensamientos se movían lentamente bajo sus ojos, noté las venas rotas de sus mejillas. El pensamiento de convertirme en Jane era suficiente para alejarme de la bebida.

Me giré para ver que Mel estaba a mi lado. Iba de camino al servicio de caballeros, porque eso era lo que se veía en su mente.

"¿Sabes lo que hacen en Hotshot con gente como esa?" Preguntó suavemente, señalando con la cabeza hacia donde estaba Jane como si pudiera verle o escucharle. (A decir verdad, pensé que tenía razón. Jane estaba tan ida que no parecía notar que había más gente a su alrededor).

"No." Dije, asombrada.

"Les dejan morir." Dijo. "No les dan comida ni agua ni cobijo; si la persona no puede buscarlo por ella misma."

Estoy segura de que el horror se pudo ver en mi cara.

"Es mejor así." Dijo. Dejó escapar y largo y profundo suspiro. "Hotshot siempre tiene su propia forma de librarse de los más débiles."

Siguió su camino, con la espalda rígida.

Acaricié a jane en un hombro, pero realmente no estaba pensando en ella. Me preguntaba lo que habría hecho Mel para merecer el exilio a un dúplex en Bon Temps.

Si hubiera estado en su lugar, me hubiera alegrado de librarme de las múltiples normas de esa microcomunidad de casas rodeando la carretera, pero podía notar que no era así como se sentía Mel.

La exmujer de Mel se tomaba de vez en cuando un margarita en Merlotte's. Pensé que estaría bien investigar un poco sobre el nuevo amigo de mi hermano la próxima vez que Ginger viniera.

Sam me preguntó un par de veces si estaba bien, y me sorprendieron mis ganas de contarle todo lo que me había pasado últimamente. Me asombraba darme cuenta lo mucho que contaba con Sam, de lo mucho que sabía el sobre mi vida secreta. Pero sabía que Sam ya tenía bastante. Estuvo al teléfono hablando con su hermana y su hermano varias veces en toda la tarde, cosa que era rara para ser él. Parecía preocupado y molesto, y sería muy egoísta añadirle más preocupaciones.

El teléfono de mi delantal vibró un par de veces, y cuando tuve un momento libre, me metí al baño de mujeres y revisé mis mensajes. Uno era de Eric. "La protección está de camino." Decía. Eso era bueno. Había otro mensaje, este era de Alcide Herveaux, el líder de la manada de Shreveport. "Tray ha llamado. ¿Tienes problemas?" Decía. "Te debemos una."

Mis oportunidades de sobrevivir habían aumentado considerablemente, y me sentí mucho más alegre para terminar mi turno.

Era bueno que me debieran favores los vampiros y los were. Quizás toda la mierda por la que había pasado había merecido la pena.

Aun así, había que decir que los proyectos para mi tarde habían sido decepcionantes. Claro, después de pedirle a Sam permiso, había llenado las pistolas de agua con zumo de limón del frigorífico (se usaba para el té helado). Pensé que quizás los limones de verdad tendrían más potencia que el zumo embotellado de casa. Así que me sentía algo más segura, pero mis conocimientos de la muerte de Crystal no habían aumentado. O los asesinos no habían venido al bar, o no pensaban en las cosas malas que habían hecho, o no pensaban en ello cuando yo miraba sus mentes. O, pensé, una mezcla de todo lo anterior.

Capítulo 15 Tenía protección de los vampiros, de algún tipo, esperándome fuera. Bubba estaba junto a mi coche cuando salí de Merlotte's. Sonrió al verme, y me alegré tanto que le di un abrazo. La mayoría de la gente no se hubieran alegrado de ver a un vampiro medio loco con una predilección por la sangre de gato, pero me gustaba Bubba.

"¿Cuándo regresaste a la ciudad?" Pregunté. Bubba había sido capturado en Nueva Orleáns durante el Karina, y había necesitado una larga recuperación. Los vampiros estaban dispuesto a cuidar de él, porque había sido una de las personas más famosas del mundo hasta que le llevaron a la morgue de Memphis.

"Hace una semana. Qué bueno verla, Miss Sookie." Los colmillos de Bubba se deslizaron para demostrarme lo alegre que estaba. Igual de rápido, desaparecieron.

Buba todavía tenía talento. "He estado viajando. Viviendo con amigos. Pero estaba esta noche en Fangstasia visitando al Sr. Eric, y me preguntó si me gustaría el trabajo de vigilarte. Le dije. `Miss Sookie y yo, somos muy buenos amigos, y me iría bien.' ¿Tienes gato nuevo?"

"No, Bubba. No tengo." Gracias a Dios.

"Bueno, tengo algo de sangre en el congelador de mi coche." Asintió hacia un grande y viejo Cadillac blanco que había sido restaurado con muchos problemas y dinero.

"Oh, el coche es hermoso." Dije. Casi añadí "¿Era tuyo cuando estabas vivo?" Pero a Bubba no le gustaba saber nada de su actual estado o existencia previa; le hacían entristecerse y confundirse. (Si lo hacías con cuidado, de vez en cuando cantaba para ´ti. Una vez cantó `Blanca Navidad'. Inolvidable).

"Russell me lo dio." Dijo.

"Oh, ¿Russell Edgington? ¿El rey de Mississippi?"

"Sí, ¿verdad que es amable? Dijo que como él era el rey del estado donde nací, que quería darme algo especial."

"¿Cómo le va?" Russell y su nuevo marido, Bart, habían sobrevivido al bombardeo de Rodas.

"Se siente muy bien ahora. Él y el Sr. Bart están curados ya."

"Me alegro de oírlo. Entonces, ¿me vas a seguir a casa?"

"Sí, ese es el plan. Si dejas la puerta trasera sin cerrar, cuando se acerque el amanecer me meteré en el escondite de tu habitación; eso me dijo el Sr. Eric."

Entonces era bueno que Octavia se hubiera marchado. No sabía cómo hubiera reaccionado si le dijera que el Hombre de Memphis necesitaba dormir en un armario todo el día.

Cuando llegué a casa, Bubba aparcó a mi lado con su increíble coche. Vi que el camión de Dawson estaba allí. No me sorprendió. Dawson había trabajado como guardaespaldas de vez en cuando, y estaba en la zona. Ya que Alcide había decidido ayudar, Tray Dawson era una elección obvia, sin importar su relación con Amelia.

Tray estaba sentando en la mesa de la cocina cuando Bubba y yo entramos. Por primera vez desde que lo conocía, el hombre pareció realmente asombrado. Pero fue suficientemente listo como para no decir nada.

"Tray, este es mi amigo Buba." Dije. "¿Dónde está Amelia?"

"Escaleras arriba. Tengo que hablar contigo sobre algo."

"Lo suponía, Bubba ha venido por lo mismo. Bubba, este es Tray Dawson."

"¡Hey, Tray!" Bubba aplaudió, riendo porque había hecho una rima. No había hecho bien el cambio. El hilo de vida que le quedaba cuando llegó a la morgue era tan débil que el asistente colmilludo lo había retenido, y las drogas que había en sus sistema eran muy fuertes, Bubba había tenido suerte de sobrevivir tan bien como lo había hecho, que no era mucho.

"Hey." Dijo Tray con cuidado. "¿Cómo te va… Bubba?"

Me alegré de que Tray se hubiera quedado con ese nombre.

"Muy bien, gracias. Tengo algo de sangre en el congelador ahí fuera, y Miss Sookie tiene algo de TrueBlood en el frigorífico, o al menos antes solía tener."

"Sí, tengo un poco." Dije. "¿Quieres sentarte, Bubba?"

"No, señora. Creo que cogeré una botella y me iré al bosque. ¿Bill todavía vive al otro lado del cementerio?"

"Si, así es."

"Siempre es bueno tener un amigo cerca."

No estaba segura de si podía decir que Bill era un amigo; nuestra historia era demasiado complicada para eso. Pero estaba completamente segura de que me ayudaría si estaba en peligro. "Sí." Dije. "Siempre es bueno."

Bubba rebuscó en el frigorífico y sacó un par de botellas. Las levantó hacia Tray y hacia mí, y se marchó sonriendo.

"Dios mío de mi vida." Dijo Tray. "¿Es quien creo que es?¿"

Asentí y me senté en el otro extremo de la mesa.

"Eso explica todas las veces que lo han visto." Dijo. "Bueno, escucha, le tienes a él fuera y a mí dentro. ¿Te parece bien?"

"Sí. ¿Supongo que has hablado con Alcide?"

"Sí. No estoy tratando de meterme en tus asuntos, pero hubiera sido mejor que nos lo hubieras contado directamente. Especialmente ya que le hablaste a Amelia de ese tipo, Drake, y Amelia está triste porque ha estado hablando con el enemigo. Si hubiéramos sabido que tenías problemas, hubiera mantenido la boca cerrada. Le hubiera matado la primera vez que se presentó. Nos hubiera ahorrado muchos problemas. ¿Has pensado en eso?"

Había que ser directo con Tray. "Creo que te estás metiendo en mis asuntos, Tray.

Como estás aquí como novio de Amelia, te diré lo que pueda sin hacer peligrar a Amelia. Nunca se me ocurrió pensar que los enemigos de Niall tratarían de conseguir información sobre mí a través de mi compañera de piso. Y tampoco sabía que no podías distinguir un humano de un hada." Tray parpadeó. "Quizás no quieras ser responsable de ocuparte de mí, dada la implicación personal de que tu novia viva bajo el mismo tejado que la mujer que debes proteger. ¿Te crea un conflicto de intereses?"

Tray me miró atentamente. "No, quiero el trabajo." Dijo, y a pesar de que era un Were pude notar que su objetivo era mantener a salvo a Amelia. Ya que vivía conmigo, podría matar dos pájaros de un tiro al ser pagado por protegerme. "Por una cosa, te debo una. Nunca supe que Drake era un hada, y no sé cómo consiguió eso. Tengo un buen olfato."

El orgullo de Tray había sido pisoteado. Podía entender eso. "El padre de Drake puede tapar bien su olor, incluso ante los vampiros. Quizás Drake también pueda hacerlo. Además, no es un hada completa. Es medio humano, y su nombre real es Dermot."

Tray asimiló eso, asintió. Podía notar que se sentía mejor. Traté de pensar si yo también.

No veía claro el asunto. Pensé en llamar a Alcide y decirle porqué Tray podría ser un mal guardaespaldas, pero decidí no hacerlo. Tray Dawson era un buen luchador y lo haría lo mejor posible… hasta que tuviera que elegir entre Amelia y yo.

"¿Entonces?" dijo, y noté que me había quedado en silencio demasiado tiempo.

"El vampiro puede ocuparse por las noches y tú por el día." Dije. "Cuando esté en el bar no hará falta." Empujé mi silla hacia detrás y me fui de la cocina sin decir nada más.

Tenía que admitir que en vez de sentirme aliviada, estaba incluso más preocupada.

Había pensado que era inteligente pedir refuerzos; en vez de eso, ahora me preocupaba sobre la seguridad del hombre que me iba a proteger.

Me preparé para ir a dormir lentamente, finalmente admitiendo que deseaba que apareciera Eric. Me encantaría recibir su terapia para relajarme e irme a dormir.

Esperaba estar tumbada despierta anticipándome al siguiente ataque. Pero estaba tan cansada por la noche anterior, que me dormí rápidamente.

En vez de tener mis habituales aburridos sueños (los clientes me llamaban constantemente mientras yo trataba de servirles a todos), esa noche soné con Eric. En mi sueño, él era humano y andábamos juntos bajo el sol. Extrañamente, parecía muy real.

Cuando miré al reloj a la mañana siguiente, era muy pronto, al menos para mí; no eran todavía las ocho. Me levanté alarmada. Me preguntaba si había tenido otro sueño, uno que no recordaba. Me pregunté si mi telepatía había captado algo mientras yo dormía, algo malo, algo horrible.

Me llevó un rato escanear mi propia casa, no era mi forma favorita de empezar el día. Amelia se había marchado, pero Tray estaba aquí y tenía problemas.

Me puse una bata y zapatillas y salí hacia el pasillo. Cuando abrí la puerta, pude escuchar como vomitaba en el baño.

Hay algunos momentos que deberían ser totalmente privados, y cuando estás vomitando es uno de ellos. Pero los hombres lobo normalmente están sanos, y este era el tipo que había sido enviado para protegerme, y estaba obviamente enfermo.

Esperé hasta que dejó de vomitar. Dije "¿Tray, puedo hacer algo por ti?"

"Me han envenenado." Dijo, tosiendo y atragantándose.

"¿Llamo al médico? ¿A uno humano? ¿O a la Dra. Ludwig?"

"No." Sonaba muy definitivo sobre ello. "Estoy tratando de librarme de él." Gimió, después de otra arcada. "Pero es demasiado tarde."

"¿Sabes quién te lo dio?"

"Sí. La nueva novia…" Se detuvo unos segundos. "En los bosques. La nueva novia de Bill."

Tuve una reacción instintiva. "Él no estaba con ella, verdad?"

"No, ella…" Más ruidos horribles. "Vino desde su casa, dijo que era su…"

Sabía, sin duda alguna, que Bill no tenía nueva novia. Aunque me avergonzaba admitirlo, estaba tan segura porque sabía que él todavía me deseaba. Sabía que no estropearía eso metiendo a alguien más en su cama ni dejaría que esa mujer rondara por el bosque si yo tenía alguna posibilidad de tropezarme con ella.

"¿Cómo era ella?" Dije, poniendo mi cabeza sobre la fría puerta. Estaba cansada de gritar.

"Era una colmillera." Noté como el cerebro de Tray se estremeció ante el dolor. "Al menos, parecía humana."

"Igual que Dermot parecía humano. Y bebiste algo que ella te dio." Era algo impropio de mí sonar tan incrédula, ¡Pero por favor!

"No pude evitarlo." Dijo lentamente. "Tenía mucha sed. Tuve que beberlo."

Había sido embrujado de alguna manera para sentir eso. "¿Y qué era? ¿Lo que bebiste?"

"Sabía a vino." Gruñó. "Maldición, ¡debe de haber sido sangre de vampiro! ¡Ahora puedo notar el sabor en mi boca!"

La sangre de vampiro era la droga más potente del mercado negro, y las reacciones humanas eran tan variadas que beberla era como jugar a la ruleta rusa, en más de una forma. Los vampiros odiaban a los que les quitaban la sangre porque normalmente dejaban expuesto al vampiro al sol. Así que los vampiros habían creado también su propio mercado. Algunos que la tomaban se volvían adictos ante la sensación que les ofrecía esa sangre, y algunos trataban de tomar la sangre de la fuente de formas suicidas. Pero de vez en cuando, algún humano se volvía loco y mataba a otro. De cualquier manera, era mala prensa para los vampiros que trataban de reformarse.

"¿Por qué hiciste tal cosa?" Pregunté, incapaz de alejar la furia de mi voz.

"No pude evitarlo." Dijo, y la puerta del baño se abrió finalmente. Retrocedí un par de pasos. Tray se veía mal y olía todavía peor. Llevaba solamente unos pantalones de pijama, y su pecho peludo estaba a la altura de mis ojos. Estaba lleno de granos.

"¿Y eso?"

"No pude… no beberlo." Sacudió la cabeza. "y entonces regresé y me metí en la cama con Amelia, y estuve moviéndome toda la noche. Me desperté cuando el R..

Bubba se fue a dormir en tu armario. Dijo algo de una mujer que le había hablado, pero yo me sentía ya muy mal, no recuerdo lo que dijo. ¿Bill la envió aquí? ¿Tanto te odia?"

Miré hacia arriba hacia sus ojos. "Bill Compton me ama." Dije. "Nunca me haría daño."

"¿Aunque ahora estés con ese rubio alto?"

Amelia no había podido mantener su boca cerrada.

"Aunque esté con ese rubio alto." Dije.

"Amelia dice que no puedes leerle la mente a los vampiros."

"No, no puedo. Pero algunas cosas se saben."

"Vale." Aunque Tray no tenía energía suficiente para parecer escéptico, lo aceptó.

"Tengo que irme a dormir, Sookie. No podré ocuparme hoy de ti."

Podía ver eso. "¿porqué no vas a tu propia casa y descansas en tu propia cama?"

Dije. "Hoy voy a trabajar, estaré siempre con gente."

"No, tienes que estar protegida."

"Llamaré a mi hermano." Dije sorprendiéndome incluso a mí misma. "No va a ir a trabajar, y es una pantera. Debería ser capaz de guardarme las espaldas."

"Vale." Era una muestra de la debilidad de Tray que no discutiera, aunque no era precisamente un fan de Jason. "Amelia sabe que no me encuentro bien. Si hablas con ella antes que yo, dile que la llamaré esta noche."

El hombre lobo se metió en su camioneta. Esperaba que estuviera en condiciones de conducir hasta su casa, y le llamé después de asegurarme, pero solo hizo un gesto con una mano y se alejó por el camino.

Sintiéndome extraña, le miré marcharse. Por una vez había hecho algo prudente; había llamado a los refuerzos. Y no me había servido para nada bueno. Alguien que no podía atacarme en mi propia casa supongo que era debido a la magia de Amelia se las había apañado para hacerlo de otra forma. Murry había quedado fuera de combate, y ahora un hada se había encontrado con Tray, haciéndole beber sangre de vampiro. Quizás podría haberle hecho enloquecer; quizás nos hubiera podido matar a todos. Supongo, que para las hadas, era una buena situación. Aunque no se había vuelto loco ni nos había matado a Amelia ni a mí, solo estaba enfermo y fuera del negocio de guardaespaldas por un tiempo.

Recorrí el pasillo hacia mi habitación y me vestí. Hoy iba a ser un día complicado, y siempre me sentía mejor cuando me vestía mientras me ocupaba de la crisis. Hay algo que me hace sentir más capaz cuando me pongo ropa interior.

Me sorprendí por segunda vez cuando estaba a punto de entrar en mi habitación.

Había movimientos en el salón. Me detuve en seco y respiré profundamente. Mi abuelo estaba sentando en el sillón, pero me llevó un rato reconocer a Niall. Se levantó, mirándome asombrado mientras respiraba de nuevo, con la mano sobre el corazón.

"Hoy no te ves muy bien." Dijo.

"Sí, bueno, no esperaba visitas." Dije sin aliento. Él tampoco se veía tan bien, cosa que era una novedad. Sus ropas estaban manchadas y rasgadas, y a no ser que me estuviera equivocando, estaba sudando. Mi bisabuelo príncipe hada se veía menos hermoso por primera vez.

Me fui hasta el comedor y le miré atentamente. Aunque estaba claro, tuve mi segundo ataque de ansiedad en un día. "¿Qué sucede?" Dije. "Parece que te hayas visto envuelto en una pelea."

Dudó un largo momento, como si estuviera tratando de escoger algo entre varias noticias. "Breandan se ha vengado de la muerte de Murry." Dijo Niall.

"¿Qué ha hecho?" me pasé mis secas manos por la cara.

"Cogió a Enda la otra noche, y ahora está muerta." Dijo. Podía notar en su voz que su muerte no había sido muy rápida. "No la conocías, le daba vergüenza estar con humanos." Se apartó un largo mechó de pelo tan rubio que casi parecía blanco.

"¿Breandan mató a una hada? No quedan muchas mujeres hada, ¿Verdad? Así que hacer eso… ¿No es mucho más horrible?"

"Eso era lo que pretendía." Dijo Niall. Su voz era seca.

Por primera vez, noté que los pantalones de mi bisabuelo estaban manchados de sangre al nivel de las rodillas, probablemente por eso no se había acercado para abrazarme.

"Tienes que cambiarte de ropa." Dije. "Por favor Niall, sube y date una ducha, después meteré tu ropa en la lavadora."

"Tengo que irme." Dijo, y pude notar que no había hecho caso de mis palabras. "He venido para avisarte en persona, tienes que tomarte la situación muy en serio. Solo he venido porque había estado aquí antes. ¿Es cierto que los vampiros y los Were te protegen? Tienes más protección; puedo sentirlo."

"Tengo un guardaespaldas de día y otro de noche." Mentí, porque no necesitaba preocuparse por mí. Estaba ya hasta el cuello de problemas. "y sabes que Amelia es una fuerte bruja. No te preocupes."

Me miró, pero no pensaba que me estuviera realmente viendo. "Tengo que irme."

Dijo bruscamente. "Quería asegurarme de que estabas bien."

"Vale… muchas gracias." Trataba de pensar en una respuesta mejor cuando Niall desapareció de mi comedor.

Le dije a Tray que iba a llamar a Jason. No estaba segura de cómo de sincera había sido en ese momento, pero sabía que tenía que hacerlo. Según lo veía, el favor que me debía Alcide había expirado; le había pedido a Tray que me ayudara, y ahora Tray estaba fuera de servicio. No iba a pedirle a Alcide que me vigilara él en persona, y no tenía buena relación con nadie más de su manada. Respiré profundamente y llamé a mi hermano.

"Jason." Dije cuando respondió al teléfono.

"hermana. ¿Qué pasa?" Sonaba algo agitado, como si acaba de realizar algo excitante.

"Tray ha tenido que marcharse, y creo que voy a necesitar protección hoy." Dije.

Hubo un largo silencio. No se apresuró en preguntarme nada, cosa que era extraña.

"¿Esperaba que quizás pudieras venir conmigo? A donde tenga que ir." Empecé, tratando de pensar a dónde era. Era complicado tener una crisis cuando la vida real pedía a gritos seguir siendo vivida. "Bueno, tengo que ir a la biblioteca. Y recoger un par de pantalones de la lavandería." No había revisado la etiqueta antes de la compra.

"Y también tengo que trabajar en Merlotte's. Supongo que eso es todo."

"Vale." Dijo Jason. "Aunque esas tareas no parecen muy urgentes." Hubo una larga pausa. De pronto dijo "¿Estás bien?"

"Sí." Dije cautelosamente. "¿No debería estarlo?"

"Esta mañana me ha pasado algo muy extraño. Dormí en casa de Mel la otra noche, ya que estaba hecho polvo después de juntarnos en el Bayou. Y esta mañana, llamaron a la puerta. Yo fui a abrir, y ese tipo estaba ahí, y ahí estaba yo, no sé, loco o algo. Lo más extraño era, que ese tipo se me parecía mucho."

"Oh, no." Me senté bruscamente.

"No era correcto, hermana." Dijo Jason. "No sé qué estaba mal, pero no era correcto. Empezó a hablar cuando Mel apareció en la puerta, como si supiera quién era. Mel trató de ponerse entre él y yo, golpeó a Mel tan fuerte que atravesó toda la sala y le gritó que era un asesino. Mel se hubiera roto el cuello si no se hubiera dado contra el sofá."

"Mel está bien, entonces."

"Sí, está bien. Enfadado, pero ya sabes…"

"Claro." Los sentimientos de Mel no eran lo más importante ahora mismo. "¿y qué pasó después?"

"Dijo algo de que ahora que estaba cara a cara conmigo podía entender porqué mi bisabuelo no quería saber nada de mí, y que todos los cruces de razas deberían morir, pero que yo era claramente de su misma sangre, y que había decidido que yo tenía que saber lo que pasaba. Me dijo que era un ignorante. No comprendí todo lo que dijo, y todavía no lo hago. No era un vampiro, y sé que no era un cambiaformas de ningún tipo porque lo hubiera olido."

"Estas bien… eso es lo importante, ¿Verdad?" ¿Había hecho lo incorrecto apartando a Jason de todo el asunto de las hadas?

"Sí." Dijo, su voz de pronto cautelosa y preocupada. "¿No vas a contarme lo que sucede, verdad?"

"Ven aquí y hablaremos. Por favor, por favor, no abras la puerta a no ser que sepas quién es. Ese tipo es malo, Jason, y no le importa hacer daño. Creo que Mel y tu tuvisteis mucha suerte."

"¿hay alguien contigo ahora?"

"No desde que Tray se fue."

"Soy tu hermano. Iré si me necesitas." Dijo Jason con inesperada dignidad.

"Lo aprecio mucho." Dije.

Había obtenido un dos por uno. Mel vendría con Jason. Eso era extraño, porque tenía cosas familiares que contarle a Jason, y no podía si estaba Mel. Con mucho tacto, Mel le dijo a Jason que tenía que ir a buscar una bolsa de hielo para su hombro, que estaba malherido. Mientras Mel se fue, senté a Jason al otro lado de la mesa de la cocina, y dije "Tengo algo que decirte."

"¿Sobre Crystal?"

"No, todavía no sé nada de eso. Esto es sobre nosotros. Sobre la abuela. Vas a tener problemas en creerlo." Le había dado un avisto. Recordé lo triste que me había sentido cuando mi bisabuelo me contó como mi abuelo mediohada, Fintan, había conocido a mi abuela, y había tenido dos hijos con ella, nuestro padre y nuestra tía Linda.

Ahora Fintan estaba muerto asesinado y nuestra abuela muerta, y nuestro padre y su hermana también. Pero nosotros seguíamos vivos, y solo teníamos una pequeña parte de hada, y eso nos hacía objetivos ante los enemigos de nuestro bisabuelo.

"Y uno de esos enemigos." Dije después de contarle la historia familiar "Es nuestro tío mediohumano, el hermano de Fintan, Dermot. Le dijo a Tray y a Amelia que su nombre era Drake, supongo que porqué sonaba más moderno. Dermot se parece mucho a ti, y es el que fue a tu casa. No sé que pretende. Se unió a Breandan, el gran enemigo de Niall, aunque él es mediohumano, que es lo que más odia Breandan. Así que cuando dijiste que estaba loco, supongo que ahí está la explicación. Parece querer contactar contigo, pero también te odia."

Jason me miró fijamente. Su cara estaba completamente en blanco. Sus pensamientos habían pillado un atasco en su cerebro. Finalmente dijo "¿Me estás diciendo que trató de que Amelia y Tray te lo presentaran? ¿Y ninguno sabía lo que él era?"

Asentí. Hubo más silencio.

"¿Entonces por qué quería conocerte? ¿Quería matarte? ¿Porqué tendría que conocerte primero?"

Buena pregunta. "No lo sé." Dije. "Quizás solo quería ver cómo era. Quizás no sabe lo que quiere." No podía descifrarlo, y me preguntaba si Niall vendría a explicármelo.

Probablemente no. Tenía una guerra entre manos, aunque fuera una guerra alejada de los ojos humanos. "No lo entiendo." Dije en voz alta. "Murry vino para atacarme directamente, y era un hada. ¿Porqué Dermot, que está en el mismo lado, viene… de forma indirecta?"

"¿Murry?" Jason preguntó, y cerré los ojos. Maldición.

"Era un hada." Dije. "Trató de matarme. Ya no es un problema."

Jason asintió. "Muy bien, Sookie." Dijo. "Vale. A ver si lo he entendido. Nuestro bisabuelo no quería conocerme porque me parecía mucho a Dermot, que es mi tío. ¿Verdad?"

"Así es."

"Pero a Dermot le gusto más, porque vino a mi casa tratando de hablar conmigo."

Increíble que Jason comprendiera todo aquello. "Así es." Dije.

Jason se puso de pie y dio una vuelta por la cocina. "Esto es todo culpa de los vampiros." Dijo. Me miró.

"¿Por qué piensas eso?" Eso era inesperado.

"Si no hubiera salido a la luz, nada de esto hubiera sucedido. Mira lo que ha pasado desde que salieron en la televisión. Mira cómo ha cambiado el mundo. Ahora nosotros hemos mostrado nuestra existencia. Después, saldrán las malditas hadas. Y esos seres son mala gente; Sookie; Calvin me avisó. Crees que son todo hermosura y dulzura y luz, pero no lo son. Me contó historias que harían que se te pusieran los pelos de punta. El padre de Calvin conocía a un par de hadas. Por lo que dijo, sería bueno si murieran todas."

No podía decir si estaba molesta o sorprendida. "¿Por qué estás siendo tan cruel, Jason? No necesito que me digas cosas malas sobre Niall. No le conoces. No… Hey, eres mediohada, ¿Recuerdas?" Tenía miedo de que parte de lo que él había dicho fuera verdad, pero no era el momento de discutir esto.

Jason me miró, con la cara tensa. "No reconozco ser mediohada." Dijo. "No me quieren; yo tampoco a ellos. Y si veo a ese loco medioloquesea otra vez, le mataré."

No sé lo que podía haber dicho, pero en ese momento Mel apareció sin avisar, y ambos nos giramos para mirarle.

"¡Lo siento!" Dijo, obviamente sorprendido por la rabia de Jason. Parecía, por un segundo, pensar que Jason había estado hablando de él. Cuando ninguno de los dos dimos muestras de culpabilidad, se relajó. "Lo siento, Sookie. Olvidé la buena educación." Llevaba una bolsa de hielo en la mano, y se movía lenta y dolorosamente.

"Siento que te hiriera el visitante de Jason." Dije. Siempre debes hacer sentir bien a los invitados. No había pensado mucho en Mel, pero en ese momento me di cuenta de que me hubiera gustado más que el actual mejor amigo de Jason, Hoyt, hubiera estado allí en vez de esta werepantera. No es que no me gustara Mel, pensé. Era solo que no le conocía demasiado, y no confiaba en él instintivamente. Mel era diferente. Incluso para ser una werepantera, era complicado de descifrar, pero eso no quería decir que fuera imposible hacerlo.

Después de ofrecerle algo de beber a Mel, cosa que fue solo por cortesía, le pregunté a Jason si se iba a quedar todo el día por aquí, para hacer mis recados conmigo. Tenía serias dudas de que dijera que sí. Jason se sentía rechazado (por un bisabuelo hada que nunca había conocido ni quería conocer), y ese era un estado del que no se sabía ocupar bien.

"Iré contigo." Dijo, sin sonreír y rígido. "Primero, deja que vaya a casa a coger el rifle. Lo necesitaré, y no ha salido de casa en mucho tiempo. ¿Mel? ¿Vienes conmigo?"

Jason simplemente quería estar alejado de mí para calmarse. Lo podía leer tan claramente como si lo hubiera escrito en una libreta.

Mel se levantó para irse con Jason.

"¿Mel, que sacaste en claro del visitante de esta mañana de Jason?"

"¿Dejando a un lado que era tan fuerte para hacerme atravesar una habitación entera y que se parecía lo suficiente a Jason que me hizo girarme para verle salir de su habitación? No mucho." Dijo Mel. Mel llevaba puesto sus pantalones de siempre y una camiseta, pero los moratones de su brazo arruinaban su limpia apariencia. Se encogió de hombros con cuidado.

"Te veré pronto, Sookie. Pásate a recogerme." Dijo Jason. Por supuesto, quería usar mi coche y gastar mi gasolina, ya que eran mis recados. "Mientras tanto, ya conoces mi número."

"Claro. Te veré en una hora más o menos."

Ya que estar sola no era muy común últimamente, me hubiera gustado poder disfrutar de la casa si no hubiera estado tan preocupada por si me perseguía un asesino sobrenatural.

Nada sucedió. Me tomé un tazón de cereales. Finalmente, decidí arriesgarme a darme una ducha, a pesar de mis recuerdos de Psicosis. Me aseguré de que las puertas de la casa estuvieran cerradas con llave, y cerré también la puerta del baño. Me di la ducha más rápida de la historia.

Nadie había tratado de matarme todavía. Me sequé, me maquillé y me vestí para ir a trabajar.

Cuando llegó el momento de irme, desde el porche miré el patio y medí la distancia entre las escaleras y mi coche, una y otra vez. Supuse que me llevaría diez pasos llegar.

Abrí el coche con el mando a distancia. Respiré varias veces y abrí la puerta. La abrí y bajé de un salto las escaleras. Con un movimiento indigno, abrí la puerta del coche, me metí dentro, la cerré y bloquee las puertas. Miré a mí alrededor.

Nada se movía.

Reí un poco sin aliento. ¡Tonta de mí!

Estar tan tensa era como revivir todas las películas de miedo que había visto.

Pensaba en Jurassic Park y en dinosaurios quizás lo pensé porque los dinosaurios y hadas son seres sobrenaturales y casi esperaba que un trozo de cabra cayera encima de mi coche.

Eso tampoco pasó. Vale…

Metí la llave en el contacto y arranqué, el motor empezó a moverse. No explotó. No había ningún tiranosaurio reflejado en mi espejo retrovisor.

De momento, iba bien. Me sentí mejor una vez empecé a conducir por la carretera, pero estaba ojo avizor. Sentí el impulso de llamar a alguien, para que alguien supiera donde estaba y lo que hacía.

Saqué el teléfono de mi bolso y llamé a Amelia. Cuando respondió, dije "Voy conduciendo a casa de Jason. Ya que Tray está enfermo, Jason me acompañará hoy.

Escucha, ¿Sabes que Tray fue obligado por un conjuro de hada a beber sangre de vampiro?"

"Estoy trabajando." Dijo Amelia, con voz cautelosa. "Sí, le he llamado hace diez minutos, pero tuvo que ir a vomitar. Pobre Tray. Al menos la casa estaba bien."

Ella decía que al menos sus barreras habían aguantado. Bueno, tenía razón de estar orgullosa de eso.

"Eres genial." Dije.

"Gracias. Escucha, me preocupa mucho Tray. He tratado de llamarle varios minutos después, pero no ha respondido. Espero que solo esté durmiendo, pero pasaré a verle después de trabajar. ¿Por qué no nos juntamos allí? Así podremos pensar qué hacer después para aumentar la seguridad."

"Vale." Dije. "Iré cuando terminé de trabajar, probablemente a eso de las cinco."

Con el teléfono en mano, salí para coger el correo de mi buzón que estaba junto a la carretera Hummingbird. Entonces regresé al coche lo más rápido posible.

Eso había sido una estupidez. Podría haberme marchado sin revisar el correo. Las costumbres son difíciles de romper, aunque no sean importantes. "Tengo mucha suerte de vivir contigo, Amelia." Dije. Eso quizás era exagerar un poco, pero era la verdad.

Pero Amelia había cambiado de línea de pensamientos.

"¿Has hablado con Jason? ¿Se lo has contado? ¿Sobre las cosas?"

"Sí, tuve que hacerlo. Mi bisabuelo no puede hacer todo como quiere. Han pasado cosas."

"Siempre pasa, a tu alrededor." Dijo Amelia. No sonaba molesta, y no me estaba criticando.

"No siempre." Dije después de pensarlo un momento. De hecho, pensé, mientras giraba hacia la izquierda al final de la carretera para ir a casa de mi hermano, lo que dijo Jason sobre que todo cambió cuando los vampiros salieron a la luz… quizás esté de acuerdo con ello.

Prosaicamente, me di cuenta de que casi no me quedaba gasolina. Tendría que parar en el Grabbit Quik. Mientras estaba poniendo gasolina, volví a pensar en lo que había dicho Jason. ¿Qué podía ser tan urgente para que un mediohada que odiaba a los humanos fuera a su puerta? No debería estar pensando en eso.

Eso era estúpido, debería estar vigilando en vez de tratar de resolver los problemas de Jason.

Pero pasados unos segundos la conversación volvió a mi mente, empecé a tener la sospecha de que lo comprendía mejor.

Llamé a Calvin. Al principio no comprendió lo que decía, pero después aceptó de verme en la casa de Jason.

Pude ver el patio de Jason cuando entré en la carretera que rodeaba la casa que mi padre había construido cuando él y mi madre se casaron. Estaba en mitad del campo, más al oeste de la caravana de Arlene, y aunque se veía desde la carretera, tuve que atravesar varias parcelas antes de llegar. A mi padre le encantaba cazar y pescar, y a mi hermano también. Jason había instalado hace poco una pista de tiro, y podía escuchar el rifle.

Decidí rodear al casa, y gritar cuando estuviera en la puerta trasera.

"¡Hey!" Dijo Jason. Llevaba un 3030 en sus manos. Había pertenecido a nuestro padre. Mel estaba detrás de él, con una caja de munición. "Hemos decidido practicar un poco."

"Buena idea. Quería asegurarme de que no pensaras que era tu visita de antes, que había vuelto para gritar un poco más."

Jason se rió. "Todavía no comprendo qué bien pensaba hacer Dermot, apareciendo en la puerta delantera."

"Creo que yo sí." Dije.

Jason levantó sus manos sin mirar, y Mel le dio algunas balas. Jason abrió el rifle y lo cargó. Miré el sistema que tenía montado, había algunas botellas vacías de leche en el suelo. Las había llenado con agua para que se mantuvieran tiesas, el agua caía al suelo.

"Buen disparo." Dije. Respiré profundamente. "Hey, Mel ¿Quieres hablarme de los funerales de Hotshot? Nunca he ido a uno, y el de Crystal se hará en cuanto tengamos el cuerpo, supongo."

Mel pareció algo sorprendido. "Sabes que hace años que no vivo allí." Protestó. "No es para mí." Excepto por el rastro de las heridas, no parecía que le hubieran tirado a través de una habitación, y mucho menos que lo hubiera hecho un hada loco.

"Me pregunto por qué ese tipo te empujó a ti en vez de a Jason." Dije, y sentí los pensamientos de Mel llenarse de miedo. "¿Te hace daño?"

Movió su hombro derecho un poco. "Creo que tengo algo roto. Pero supongo que se curará. Me pregunto qué era. No era uno de nosotros."

Noté que no había respondido a mi pregunta.

Jason parecía orgulloso de que no hubiera hablado.

"No es completamente humano." Dije.

Mel pareció aliviado. "bueno, es bueno saberlo." Dijo. "Mi orgullo desapareció cuando me lanzó. Quiero decir, soy una pantera de pura sangre, y no pude hacer nada."

Jason se rió. "Pensé que entraría a matarme después, ya que soy un desertor. Pero una vez Mel estuvo fuera de combate, el tipo empezó a hablar conmigo. Mel estaba casi inconsciente, y el tipo que se parecía a mí, diciéndome que me había hecho un favor…"

"Fue extraño." Dijo Mel, pero parecía incómodo. "Sabes que me hubiera levantado si hubiera comenzado a golpearte, pero llamó a mi casa, así que pensé que mientras yo estuviera inconsciente no te atacaría."

"Mel, espero que estés bien." Hice que mi voz sonara preocupaba, y me acerqué un poco. "Deja que te mire el hombro." Extendí mi mano, y las cejas de Jason se levantaron.

"¿Por qué tienes que…?" Una sospecha rondaba su cara. Sin otra palabra, se puso detrás de Mel y le sujetó ambos brazos a los lados. Mel se estremeció de dolor, pero no dijo nada, ni una palabra; ni siquiera fingió estar sorprendido o indignado, y eso fue casi suficiente.

Puse ambas manos a los lados de la cara de Mel, y cerré mis ojos, mirando en su mente. Y esta vez Mel estaba pensando en Crystal, no en Jason.

"Él lo hizo." Dije. Abrí los ojos y miré la cara de mi hermano por encima de los hombros de Mel. Asentí.

Jason gritó, y no fue un sonido humano. La cara de Mel pareció derretirse, como si sus huesos y músculos hubieran desaparecido. Casi no parecía humano.

"Deja que te mire." Rogó Mel.

Jason pareció confuso, ya que Mel me estaba mirando a mí; no podía mirar hacia otro lado, por la forma en que Jason le sujetaba. Mel no forcejeaba, pero podía ver como cada músculo suyo estaba tenso, y no pensaba que fuera a quedarse quieto para siempre. Me incliné para coger el rifle, alegrándome de que Jason lo hubiera cargado.

"Quiere mirarte a ti, no a mí." Le dije a mi hermano.

"Maldición." Dijo Jason. Su respiración era agitada como si hubiera estado corriendo, y sus ojos estaban muy abiertos. "Tienes que decirme porqué."

Retrocedí y levanté el rifle. A esa distancia, no podía fallar el tiro. "Gírale, ya que quiere hablar contigo cara a cara."

Calvin entró en la casa. La hermana de Crystal, Dawn, iba con él. También había un chico de quince años con ellos. Recordé haberle visto en la boda. Era Jacky, el primo de Crystal. Los adolescentes nadan en la confusión y en la confusión, Jacky no era una excepción. Trataba de controlar sus nervios y excitación. Mantener las frías maneras le estaba volviendo loco.

Los tres invitados tomaron sitio. Calvin sacudió la cabeza, con la cara solemne. "Este es un mal día." Dijo suavemente, y Mel se giró ante el sonido de la voz de su líder.

Algo de la tensión desapareció de Jason cuando vio a las demás werepanteras.

"Sookie dice que él lo hizo." Le dijo a Calvin.

"Me sirve." Dijo Calvin. "Pero, Mel deberías decírnoslo tú mismo, hermano."

"No soy tu hermano." Dijo Mel amargamente. "No he vivido con vosotros desde hace años."

"Esa fue tu elección." Dijo Calvin. Dio varios pasos para poder ver la cara de Mel, y los otros dos le siguieron. Jacky estaba olisqueando; cualquier gesto de tratar de contenerse había desaparecido. El animal estaba aflorando.

"No hay nadie más en Hotshot como yo. Hubiera estado solo."

Jason parecía blanco. "Hay muchos tipos en Hotshot como tú."

"No, Jason." Dije. "Mel es gay."

"¿No aceptas eso?" mi hermano le preguntó a Calvin. Jason no sabía todo, aparentemente.

"Aceptamos que la gente haba lo que quiera en la cama después de haber cumplido su deber con el clan." Dijo Calvin. "Los hombres jóvenes tienen que ser padres, sea como sea."

"No pude hacerlo." Dijo Mel. "Simplemente no pude."

"Pero te casaste una vez." Dije, y deseé no haber hablado. Esto era cosa del clan. No había llamado a Bud Deardborn, había llamado a Calvin. Mi palabra era suficiente para él, no ante un jurado.

"Nuestra boda no cumplió esos requisitos." Mel dijo. Su voz sonaba casi normal.

"Cosa que a ella no le importaba. Tenía sus propios asuntos. Nunca hablamos de sexo."

Me pareció horripilante, pero no podía ni imaginar cómo había sido para Mel. Pero cuando recordé como se veía Crystal en la cruz, toda mi empatía con él desapareció rápidamente.

"¿Porqué le hiciste eso a Crystal?" Pregunté. Podía notar por su rabia en su cerebro que el momento de hablar se había casi terminado.

Mel miró detrás de mí, pasando a mi hermano, lejos de su líder, de la hermana de la víctima y de su primo. Parecía estar mirando los árboles que rodeaban la casa. "Amo a Jason." Dijo. "Le amo. Y ella abusó de él y de su hijo. Entonces me provocó. Vino aquí ese día… yo había salido para decirle a Jason que me ayudara a comprar estanterías en la tienda, pero no estaba. Dejó una nota en el jardín mientras yo estaba fuera. Decía… decía cosas horribles. Ponía que tenía que tener sexo con ella, que si lo hacía, se lo contaría a todos los de Hotshot y que podría regresar, y Jason podría venir a vivir conmigo. Decía, `Con su hijo dentro de mí, ¿No te atraigo?' Y cosas mucho peores. La cama de la caravana estaba bajada porque la madera que había comprado sobresalía, y la pude ver. Era… era… no dejaba de decirme lo niña que era y que Jason nunca se preocuparía por ´mi… y la golpeé lo más fuerte que pude."

Dawn Norris se giró y pensé que iba a vomitar. Pero juntó los labios fuertemente y se enderezó. Jacky no era tan duro.

"Pero no estaba muerta." Mi hermano dijo entre dientes. "Se desangró en la cruz.

Perdió al bebe después de haber sido colgada."

"Siento eso." Dijo Mel. Su mirada se alejó de los árboles y se posó sobre mi hermano. "Pensé que el golpe la había matado en serio. Nunca hubiera dejado la casa si pensara que seguía con vida. Nunca hubiera dejado que nadie le hiciera daño.

Lo que hice ya fue suficientemente malo, porque quería que se muriera. Pero no la crucifiqué. Por favor, créeme. No importa lo que pienses de mí por hacerle daño, pero yo nunca haría eso. Pené que si la llevaba a otro lugar, nadie pensaría que tú lo habías hecho. Sabía que estabas fuera esa noche, así que pensé en dejarla en otro lugar, para que tuvieras una coartada. Supuse que pasarías la noche entera con Michele." Mel sonrió hacia Jason, y fue una mirada tan dulce que hizo que me doliera el corazón. "Así que la dejé en la parte trasera de la camioneta, y volví a la casa a tomar algo. Cuando regresé, se había ido. No podía creerlo. Pensé que se había levantado y se había marchado. Pero no había sangre, y la madera también había desaparecido."

"¿Por qué Merlotte's? Dijo Calvin, y su voz sonó como un gruñido.

"No lo sé, Calvin." Dijo Mel. Su cara se veía aliviada al haber reconocido su culpabilidad, al confesar su crimen y su amor por mi hermano. "Calvin, sé que estoy a punto de morir, pero juro que no sé lo que le paso a Crystal después de entrar en la casa. No le hice esa cosa tan horrible."

"No sé qué hacer con eso." Dijo Calvin. "pero tenemos una confesión y tendremos que seguir el procedimiento."

"Acepto eso." Dijo Mel. "Jason, te quiero."

Dawn giró su cabeza en una fracción de segundo para mirarme a los ojos. "Será mejor que te marches." Dijo. "Tenemos cosas que hacer."

Me fui con el rifle, y no miré atrás incluso cuando las otras panteras empezaron a destrozar a Mel. Pero sí podía escucharlo.

Después de un segundo, dejó de gritar.

Dejé el rifle de Jason en su porche trasero, y conduje hacia el trabajo. De alguna manera, tener un guardaespaldas ya no parecía importante.

Capítulo 16 Mientras servía cervezas y daiquiris y vodka a la gente que paraba al salir de trabajar, me miré incrédula. Había trabajado varias horas, sirviendo y sonriendo, y no me había derrumbado. Eso sí, le había tenido que pedir a cuatro personas que repitieran su pedido. Y había pasado de largo junto a Sam dos veces, y me había dicho algo a lo que yo no había respondido sabía eso porque me lo había dicho después.

Pero había servido los platos y las bebidas correctas en las mesas correctas, y mis propinas eran buenas, lo que quería decir que había sido agradable y no me había olvidado de nada crucial.

Lo estás haciendo bien, me dije a mi misma. Estoy orgullosa de ti. Solo tienes que seguir. Podrás irte a casa en quince minutos.

Me preguntaba cuantas mujeres se habían dicho lo mismo: la chica que levantaba la cabeza al bailar mientras su chico le prestaba atención a otra chica; la mujer que no había conseguido un cambio de puesto; la mujer que había escuchado un diagnóstico mortal y que aun así se contenía. Sabía que los hombres también tenían días así.

Bueno, quizás no mucha gente tenía días así.

Obviamente, había repasado mentalmente los pensamientos de Mel de que él no era responsable de la crucifixión de Crystal, pero que ella había muerto. Sus pensamientos tenían algo de verdad. Y realmente, no había motivos para esconder eso si ya había confesado lo anterior, y había encontrado la paz al hacerlo. ¿Crystal y la madera, y hacer una tarea tan desagradable? Tenía que haber sido alguien que la odiara mucho, o quizás alguien que odiara a Mel o a Jason. Era un acto inhumano, así que terminé creyendo que Mel no lo había hecho.

Me alegré tanto de terminar de trabajar que puse el piloto automático para conducir. Cuando llegué al cruce, recordé que le había dicho a Amelia horas antes que nos encontraríamos en la casa de Tray.

Lo había olvidado completamente.

Podía perdonarme a mí misma, considerando el día que había tenido si Amelia estaba bien. Pero entonces recordé el estado de Tray y su ingestión de sangre de vampiro, sentí una ola de pánico.

Miré el reloj y vi que llegaba más de cuarenta y cinco minutos tarde. girando en el siguiente cruce, regresé a la ciudad como una bala. Trataba de fingir que no tenía miedo. No lo conseguí.

No había muchos coches delante de la pequeña casa. Las ventanas estaban a oscuras. Podía ver la sombra de la caravana de Tray detrás de la casa.

La rodeé y giré en un camino de tierra. Confusa y preocupada, regresé al aparcamiento de Tray. Su casa y la tienda de al lado estaban a las afueras de Bon Temps, pero no aisladas. Tray tenía unas tierras de media hectárea; su pequeña casa y el edificio grande de metal de su taller estaban junto a una edificación similar de Brock y Chessie Johnson, Obviamente, Brock y Chessie se habían ido a su casa para dormir.

Las luces del comedor estaban encendidas; mientras miraba, Chessie cerró las cortinas, cosa que mucha gente no se molestaba en hacer.

La noche era oscura y tranquila; el perro de los Johnson estaba ladrando, pero ese era el único sonido. Hacía demasiado frío para que hubiera insectos.

Pensé en varias alternativas de que la casa estuviera a oscuras.

Una. La sangre de vampiro se había apoderado de Tray, y había matado a Amelia.

Ahora mismo, él estaba en su casa, en la oscuridad, pensando en formas de matarse a sí mismo. O quizás estaba esperando a que yo llegara, para poder matarme también.

Dos. Tray se había recuperado de su ingestión de sangre, y cuando Amelia había llegado, habían decidido pasar la tarde libre fuera. No se alegrarían mucho de ser interrumpidos.

Tres. Amelia había ido, no había encontrado a nadie en casa, y ahora estaba en casa cocinando la cena para ella y para mí, porque esperaba que yo llegara en cualquier momento. Al menos esa explicación justificaba la ausencia del coche de Amelia.

Traté de pensar en otras alternativas mejores, pero no pude. Saqué mi teléfono y llamé a casa. Escuché mi propia voz en el contestador. Después, llamé a Amelia al móvil. Saltó el contestador al tercer pitido. Pensando que llamar al teléfono sería mejor que entrar en la casa, después llamé a Tray. Podía escuchar el teléfono sonando dentro… pero nadie respondió.

Llamé a Bill. No lo pensé más de dos segundos. Simplemente le llamé.

"Bill Compton." Dijo un tono frío familiar.

"Bill." Dije, y no pude terminar.

"¿Dónde estás?"

"Sentada delante de la casa de Tray Dawson."

"Del Were dueño de la tienda de reparaciones de motos."

"Ese mismo."

"Ahora voy."

Llegó en menos de diez minutos. Su coche aparcó detrás del mío. Me asusté porque no me había atrevido a conducir hasta la entrada de la casa.

"Soy débil." Dije, cuando entró al coche. "No debería haberte llamado. Pero juro que no sabía qué hacer."

"No has llamado a Eric." Era una simple observación.

"Tardaría demasiado." Dije. Le conté lo que había hecho. "No puedo creer que me olvidara de Amelia." Dije, molesta por mi egoísmo.

"Creo que olvidar una cosa después de un día así se permite, Sookie." Dijo Bill.

"No, no se puede." Dije. "Es solo que… no puedo entrar y ver que están muertos.

No puedo hacerlo. Mi valentía se ha esfumado."

Se inclinó y me besó en la mejilla. "¿Qué me importa a mi ver un muerto más?"

Dijo. Y entonces salió del coche y se acercó silenciosamente hacia la débil luz que se veía en las ventanas del al lado. Llegó hasta la puerta delantera, escuchó. No pudo oír nada, supuse, porque abrió la puerta y entró dentro.

Justo cuando desapareció, mi teléfono sonó. Pegué un salto tan brusco que me golpee la cabeza con el techo del coche. Había soltado el teléfono y tuve que recogerlo.

"¿Diga?" Dije, llena de miedo.

"Hey, ¿Has llamado? Estaba en la ducha." Amelia dijo, y colapsé sobre el volante, pensando, gracias a dios gracias a dios gracias gracias.

"¿Estás bien?" Preguntó Amelia.

"Sí." Dije. "Estoy bien. ¿Dónde está Tray? ¿Está contigo?¿"

"No. Fui a su casa, pero no estaba. Te esperé un buen rato, pero no apareciste, así que supuse que se había ido al médico, y decidí que tu debías estar trabajando o ago.

Regresé a la agencia de seguros, y he llegado a casa hace unos treinta minutos. ¿Qué pasa?"

"Llegaré pronto." Dije. "Cierra las puertas y no dejes que nadie entre."

"Las puertas están cerradas; no ha llamado nadie." Dijo.

"No me dejes entrar." Dije. "A no ser que te diga la contraseña."

"Claro, Sookie." Dijo ella, y pude notar que se pensaba que estaba loca. "¿Cuál es la contraseña?"

"Fairypants." Dije, y como se me ocurrió eso no tengo ni idea. Simplemente me pareció improbable que nadie más en el mundo lo dijera.

"Vale." Dijo Amelia. "Fairypants."

Bill regresó al coche. "Tengo que irme." Dije, y colgué. Cuando abrió la puerta, la escasa luz mostró su cara. Parecía amarga.

"No está ahí." Dijo inmediatamente. "Pero ha habido una pelea."

"¿Sangre?"

"Sí."

"¿Mucha?"

"todavía podría seguir con vida. Por lo que he olido, no creo que toda fuera suya."

Mis hombros se estremecieron. "No sé qué hacer." Confesé, se sentía bien decirlo en voz alta. "No sé donde ir o como ayudarle. Debería ser mi guardaespaldas. Pero se fue al bosque la otra noche y se cruzó con una mujer que decía ser tu nueva novia. Le dio algo de beber. Era sangre de vampiro, y se puso muy enfermo." Miré a Bill. "Quizás la sacó de Bubba. No le he visto para preguntarle. Me preocupa." Sabía que Bill podía verme mejor de lo que yo le veía a él. Estiré mis manos interrogativa. ¿Conocía a esa mujer?

Bill me miró. Su boca formando una amarga sonrisa. "No estoy saliendo con nadie."

Dijo.

Decidí ignorar completamente el arranque emocional. No tenía tiempo ni energías esta noche. Tenía razón cuando descarté la identidad de la misteriosa mujer.

"Entonces era alguien que fingía ser una colmillera, alguien que pudiera confundir los sentidos de Tray, alguien que pudiera ponerle bajo un conjuro para hacerle beber la sangre."

"Bubba no tiene mucho sentido común." Dijo Bill. "Aunque la magia de hada no funciona en los vampiros, no creo que fuera complicado "¿Le has visto esta noche?"

"Vino a poner bebidas en mi frigorífico, pero parecía débil y desorientado. Después de beber un par de botellas de TrueBlood, parecía estar mejor. La última vez que le vi, estaba atravesando el cementerio para ir a tu casa."

"Supongo que será mejor ir allí ahora."

"Te seguiré." Bill se metió en su propio coche, y condujimos el corto camino hasta mi casa. Pero Bill se detuvo en el semáforo del cruce con la carretera y yo me adelanté varios segundos. Aparqué en la parte de atrás de la casa, que estaba bien iluminada.

Amelia nunca se había preocupado por la factura de la luz en su vida; a veces me daba ganas de llorar cuando la seguía para apagar las luces.

Salí del coche y fui rápidamente hacia las escaleras, lista para decir "Fairypants" cuando Amelia viniera a la puerta. Bill llegaría en menos de un minuto y entonces podríamos pensar en cómo encontrar a Tray. Cuando Bill llegara, se ocuparía de Bubba, yo no podía ir al bosque. Estaba orgullosa de mí misma por no haber corrido al bosque para buscar un vampiro.

Tenía tanto en lo que pensar que no me di cuenta del peligro más obvio.

No hubo excusa para mi falta de atención.

Una mujer tiene que estar siempre alerta, y una mujer que ha pasado por tantas cosas como yo tiene un radar extra. La luz todavía estaba encendida en la casa y el patio se veía normal, era cierto. Incluso había visto a Amelia a través de la ventana de la cocina. Fui hacia las escaleras, con el bolso sobre mi hombro, mi pala y las pistolas de agua dentro de él, con las llaves en la mano.

Pero cualquier cosa puede esconderse en las sombras, y solo hace un falta un momento de distracción para atrapar a una mosca.

Escuché unas palabras en un idioma que no reconocí, pero por un segundo pensé Está murmurando, y no podía imaginar que un hombre detrás de mi estuviera murmurando, y estaba a punto de poner mi pie en el primer escalón del porche.

Y entonces no supe lo que pasó.

Capítulo 17 Pensé que estaba en una cueva. Parecía una cueva: fría, húmeda. Y los sonidos eran extraños.

Mis pensamientos no iban muy acelerados. Aun así, pude sentir en mi mente que algo no iba bien. No estaba donde se suponía que tenía estar, y no debería estar donde estaba. En ese momento, parecían dos cosas y pensamientos diferentes.

Alguien me había golpeado en la cabeza.

Pensé en eso. No me dolía la cabeza exactamente; me sentía espesa, como si hubiera tenido un resfriado y lo estuviera incubando. Así que, concluí (con la lentitud de una tortuga) había sido dejada fuera de combate con la magia en vez de físicamente. Me sentía fatal, y tenía miedo de abrir los ojos. Al mismo tiempo, quería saber quién estaba conmigo en ese lugar. Me llené de fuerzas y abrí los ojos. Vi una adorable cara indiferente, y después cerré los ojos de nuevo. Parecían estar funcionando por su cuenta.

"Está volviendo en sí." Dijo alguien.

"Bien, así nos podremos divertir." Dijo otra voz.

Eso no sonaba muy prometedor. Y no pensaba que lo divertido fuera algo que yo pudiera disfrutar también.

Pensé que me rescatarían en cualquier momento, y que no pasaría nada.

Pero el calvario no parecía terminar. Suspiré y me obligué a abrir los ojos. Esta vez se quedaron abiertos, y bajo la luz de una antorcha una antorcha de madera ardiendo examiné a mis captores. Uno era un hada. Era tan adorable como el hermano de Claudine, Claude, e igual de encantador cosa que, no es mucho. Tenía el pelo negro, igual que Claude, hermosos rasgos y cuerpo perfecto, como Claude. Pero su cara no me hacía sentir interés alguno por él. Claude era al menos capaz de fingir cuando era necesario.

Miré a mi captor número dos. No parecía mucho más prometedora. Era también una hada, y por ello adorable, pero no parecía mucho mejor que su compañero.

Además, llevaba un corsé, o algo muy parecido, y le quedaba bien, cosa que era suficiente para que la odiara.

"Tenemos a la mujer correcta." Dijo Dos. "La amante del vampiro. Creo que la de pelo corto era más atractiva."

"Como si un humano pudiera serlo." Dijo Uno.

No era suficiente ser capturada; tenía también que ser insultada. Aunque sus palabras eran de lo último de lo que tenía que preocuparme, un poco de ira apareció en mi pecho. Ya verás, imbécil. Pensé. Espera a que mi bisabuelo te tenga.

Esperaba que no le hubieran hecho daño a Amelia ni a Bubba.

Esperaba que Bill estuviera bien.

Esperaba que hubiera llamado a Eric y a mi bisabuelo.

Aunque eso era esperar demasiado. Mientras estaba pensando, esperaba que Eric notara que estaba bajo un gran estrés y miedo. ¿Podría seguirme el rastro por mis emociones? Eso sería maravilloso, porque estaba llena de ellas. Esto era la peor situación en la que había estado nunca. Hace años, cuando Bill y yo intercambiamos sangre, me había dicho que así sería capaz de encontrarme. Esperaba que dijera la verdad, y esperaba que esa habilidad no hubiera desaparecido con el tiempo. Esperaba que alguien me salvara. Pronto.

Secuestrador numero uno deslizó sus manos bajo mis brazos y me sentó. Por primera vez, noté que mis manos estaban adormecidas. Miré hacia abajo y vi que mis pies estaban atados con una cinta de cuero. Ahora estaba contra una pared, y podía ver que no era exactamente una cueva. Era una casa abandonada. Había un agujero en el techo, y podía ver las estrellas a través de él. El olor a moho era fuerte, casi ahogaba, y bajo él se podía oler la madera podrida y el papel. No había nada más en la habitación salvo mi bolso, que estaba en una esquina, y una vieja fotografía, que colgaba de la pared que estaba detrás de las dos hadas. La foto había sido tomada en el exterior, alrededor de mil novecientos veinte o treinta, y era una familia negra vestida para la foto. Parecían estar en una granja. Al menos todavía estaba en mi mundo, pensé, aunque no por mucho tiempo.

Mientras podía, sonreí hacia la Cosa Uno y Cosa Dos. "Mi bisabuelo va a mataros."

Dije. Incluso conseguí sonar feliz por ello. "Esperad y veréis."

Uno se rió, apartándose su pelo negro de la cara con un gesto típico de modelo.

"Nunca nos encontrará. Se hará a un lado antes de ver como muertes lenta y dolorosamente. Adooooora a los humanos."

Dos dijo. "Debería haberse ido a Summerland hace tiempo. Mezclarnos con los humanos nos matará aun más rápidamente. Breandan lo sellará. Estaremos a salvo.

Niall está pasado de moda."

Como si hubiera pasado la fecha de caducidad a algo así.

"Decidme que tenéis un jefe." Dije. "Decidme que no sois el cerebro de este plan."

Estaba segura de que tenía serios problemas para pensar, probablemente debido al conjuro que me había hecho desmayarme, pero saber que no era yo del todo no me impedía hablar, cosa que era una lástima.

"Le debemos lealtad a Breandan." Dijo Uno orgulloso, como si eso me aclarara todo.

En vez de conectar esas palabras con el archienemigo de mi bisabuelo, me imaginé al Brandon con el que había ido a clases, con quién había corrido en el equipo de futbol. Se había ido a Luisiana Tech y se había metido en las fuerzas aéreas. "¿Ha dejado el servicio?" Dije.

Me miraron sin entender nada. No podía culparles por ello. "¿Servicio de quién?"

Preguntó Dos.

Todavía les culpaba por decir que yo era una colmillera, y decidí que lo le hablaba a ella. "Entonces, ¿Cuál es el problema?" le pregunté a Uno.

"Esperamos noticias de Niall, quién responderá a las peticiones de Breandan." Dijo.

"Breandan nos sellará a todos los seres y nunca más tendremos que relacionarnos con los vuestros."

En ese momento, me pareció un plan excelente, y estuve temporalmente del lado de Breandan.

"¿Entonces Niall no quiere que suceda eso?" Dije, tratando de mantener mi voz firme.

"No, quiere poder visitar a los que le gustan. Mientras que Fintan le ocultó a los vuestros su existencia, Niall se comportó bien, pero cuando eliminamos a Fintan…"

"¡Poco a poco!" Dijo Dos, y se rio.

"Fue capaz de encontraros. Y nosotros también. Encontramos la casa de tu hermano, y había un regalo en la camioneta que había fuera. Decidimos divertirnos un poco. Seguimos tu olor hasta donde trabajas, y dejamos a la abominación de la mujer de tu hermano fuera para que todos la vieran. Ahora nos divertiremos contigo.

Breandan ha dicho que podemos hacerte lo que queramos para matarte."

Quizás mi lentitud iba mejorando un poco. Comprendí que eran los súbditos del enemigo de mi bisabuelo, que habían matado a mi abuelo Fintan y habían crucificado a la pobre Crystal.

"No lo haría, si fuera tú." Dije, algo desesperada. "Hacerme daño, digo. Porque después de todo, ¿Qué pasará si Breandan no obtiene lo que desea? ¿Qué pasará si Niall gana?"

"En primer lugar, eso no pasará." Dijo Dos. Sonrió. "Pretendemos ganar, y divertirnos mucho. Especialmente si Niall quiere verte; seguramente nos pedirá una prueba de que sigues con vida antes de rendirse. Tendremos que dejarte respirando… pero cuanto más sufras, antes se terminará la guerra." Tenía la boca llena de los dientes más afilados y largos que había visto nunca. Algunos tenían la punta recubierta de plata. Era un toque coqueto.

Ante la visión de esos dientes, esos brillantes y horribles dientes, desapareció la escasa magia que me habían puesto, cosa que fue una pena.

Estuve completamente lúcida y despierta la siguiente hora, que fue la más larga de mi vida.

Pensé que era enloquecedor y muy chocante que pudiera sentir tanto dolor y no morir de ello.

Me hubiera gustado morir.

Sabía mucho sobre los humanos, ya que leía sus mentes todos los días, pero no sabía mucho de la cultura de las hadas. Pensé que Cosa Uno y Cosa Dos formaban su propia liga. No podía imaginarme a mi bisabuelo riendo cuando empecé a sangrar. Y esperé que no disfrutara cortando a un humano con un cuchillo, como Uno y Dos hicieron.

Había leído libros donde la gente que era torturada iba a "otro lugar" durante la tortura. Traté de buscar mentalmente otro lugar al que escapar, pero me quedé en la habitación. Me centré en las caras de la fotografía, y deseé que no tuvieran tanto polvo para poder verlas claramente. Deseé que la fotografía tuviera razón. Sabía que esa buena familia se hubiera horrorizado al ver lo que me estaban haciendo ahora.

Cuando no me estaban haciendo daño, era complicado creer que estaba despierta y que estaba sucediendo realmente. Seguí pensando que estaba teniendo una terrible pesadilla y que pronto me despertaría… antes, mejor antes que después. Sabía desde joven que había crueldad en el mundo creedme, lo sabía ñ pero todavía me asombrara que las Cosas estuvieran excitándose con esto. No sabía ni quiénes eran.

No les importaba los planes que tenía para mi vida, los placeres de los que quería disfrutar. Quizás era un cachorro perdido o una rana que habían cogido por el camino.

Yo misma pensaba que hacerle eso a un cachorro o a una rana hubiera sido horrible.

"¿Esta no es la hija de los que matamos?" Uno le preguntó a Dos mientras yo gritaba.

"Sí. Trataron de atravesar el río durante la tormenta." Dijo Dos con un tono alegre.

"¡Agua! ¡Cuando tenía sangre de cielo en sus venas! Pensaron que el coche de hierro les protegería!"

"Los espíritus del agua se alegraron de ahogarles." Dijo Uno.

Mis padres no habían muerto en un accidente. Habían sido asesinados. Incluso a través de mi dolor, comprendí eso, aunque en ese momento no podía hacer nada con ese conocimiento.

Traté de hablarle a Eric en mi cabeza esperando que pudiera encontrarme a través de nuestro vínculo. Pensé en el único adulto telépata que conocía, Barry, y le envíe mensajes aunque sabía que estábamos demasiado lejos para poder transmitir nuestros pensamientos. Para mi vergüenza, hacia el fin de la hora consideré entablar contacto con mi primo pequeño Hunter. Sabía, que no solo era demasiado pequeño para comprenderlo, pero también… no podía hacerle eso a un niño.

Abandoné toda esperanza, y esperé a la muerte.

Mientras estaban teniendo sexo, pensé en Sam y en lo feliz que me haría verle ahora mismo. Quería decir el nombre de alguien que me amara, pero mi garganta estaba demasiado seca para gritar nada.

Pensé en venganza. Quería que Uno y Dos murieran con unas ganas que hacía que me ardiera el estómago. Esperaba que alguien, alguno de mis amigos sobrenaturales Claude y Claudine, Niall, Alcide, Bill, Quinn, Tray, Pam, Eric, Calvin, Jason les arrancaran miembro tras miembro. Quizás otras hadas pudieran usar tanto tiempo entre ellos que el que habían pasado conmigo.

Uno y Dos habían dicho que Breandan quería que me dejaran con vida, pero no hacía falta ser telápata para ver que no eran capaces de contenerse. Se dejaban llevar por su diversión, como lo habían hecho con Fintan y Crystal, y no tendrían reparos conmigo.

Estaba segura de que iba a morir.

Empecé a alucinar. Pensé que había visto a Bill, cosa que no tenía sentido. Estaba en mi patio trasero probablemente, preguntándose dónde estaba. Estaba en un mundo que tenía sentido. Pero casi podía jurar que le había visto detrás de las criaturas, quienes se divertían con un par de cuchillas. Tenía su dedo sobre su boca como si quisiera decirme que no dijera nada. Como no estaba ahí, y ni garganta estaba demasiado seca (ni siquiera podía gritar ya), eso era fácil. Había una sombra negra tras él, una sombra con una llama.

Dos me cortó con un cuchillo afilado que acababa de sacar de su bota, un cuchillo que brillaba como sus dientes. Ambos se inclinaron hacia mí para observar mi reacción.

Solo pude hacer un sonido seco. Mi cara estaba llena de lágrimas y sangre.

"Pequeños ruidos de ranita." Dijo Uno.

"Escúchala. Croa, ranita. Croa para nosotros."

Abrí los ojos y les miré, sosteniendo sus miradas por primera vez durante varios largos minutos. Tragué saliva y junté todas las fuerzas que me quedaban.

"Vais a morir." Dije con certeza absoluta. Pero lo había dicho antes, y no me prestaban más atención ahora que antes.

Hice que mis labios formaran una sonrisa.

El macho tuvo el tiempo justo para parecer sorprendido antes de que algo brillante pasara entre su cuello y sus hombros. Entonces, para mi intenso placer, estaba en dos trozos y yo estaba cubierta de fresca sangre roja. Pero mi visión era clara, así que pude ver la blanca mano que sujetó a Dos del cuello, levantándola, haciéndola girar, su sorpresa fue tan gratificante cuando unos dientes tan afilados como los suyos se clavaron en su cuello.

Capítulo 18

No estaba en el hospital.

Pero estaba en una cama, no la mía. Y estaba más limpia que antes, y con vendas, y con mucho dolor; de hecho, con una cantidad horrible de dolor. La parte que estaba limpia y vendada oh, una gran porción de mí. La otra parte, el dolor bueno, era esperable, comprensible y se terminaría. Al menos nadie trataba de hacerme más daño del que había sufrido. Así que decidí que era estupendo.

Tenía algunos huecos en mi memoria. No podía recordar lo que había pasado entre estar en la decrépita cabaña y aquí; recordaba algunos trozos de acción, sonido de voces, pero no había forma coherente de unirlos. Recordé como la cabeza de Uno se desprendía de su cuerpo, sabía que alguien había mordido a Dos. Suponía que estaba tan muerta como Uno. Pero no estaba segura. ¿Había visto a Bill realmente? ¿Y la sombra que había tras él?

Escuché un clic, clic,clic. Giré mi cabeza ligeramente. Claudine, mi hada madrina, estaba sentada junto a la cama, tejiendo.

La visión de Claudine tejiendo era tan surrealista como ver a Bill en la cueva. Decidí volver a dormirme un acto cobarde, pero estaba exhausta.

"Estará bien." Dijo la Dra. Ludwig. Su cabeza pasó junto a mi cama, lo que me aseguraba que no estaba en la cama de un hospital moderno.

La Dra. Ludwig se ocupa de la gente que no puede ir a un hospital para humanos porque el personal se iría corriendo al verlos o porque el laboratorio no sería capaz de analizar su sangre. Podía ver el pelo marrón de la Dra. Ludwig mientras rodeaba la cama. Tenía una voz profunda. Sospechaba que era un hobbit no en serio, pero si se parecía a uno. Aunque ella llevaba zapatos, ¿Verdad? Pasé un rato tratando de recordar si alguna vez le había visto los pies.

"Sookie." Dijo ella, sus ojos aparecieron ante mí. "¿Está funcionando la medicación?"

No sabía si esta era su segunda visita, o si me había desmayado un rato. "no me duele tanto." Dije, mi voz era muy ronca y baja. "Me siento algo atontada. Eso está… bien."

Asintió. "Sí." Dijo. "Considerando que eres humana, tienes mucha suerte."

Gracioso. Me sentía mejor que cuando estaba en la cabaña, pero no podía decir que tuviera suerte. Traté de juntar algo de aprecio por mi buena suerte. No había nada que juntar. Se había ido todo. Mis emociones estaban tan revueltas como mi cuerpo.

"No." Dije. Traté de sacudir la cabeza, pero aunque los calmantes no podían ocultarme que mi cuello estaba demasiado herido como para moverse.

"no estás muerta." Señaló la Dra. Ludwig.

Pero me había acercado mucho; había cruzado la línea. Habían llegado justo a tiempo para rescatarme. Si hubiera sido liberada antes, me hubiera reído todo el camino hasta el hospital súper secreto, o donde fuera que estuviera. Pero había visto la muerte demasiado de cerca tan cerca como para ver los poros de su cara y había sufrido demasiado. No me gustaría repetirlo.

Mi estado físico y emocional había sido cortado, troceado, mordido, retorcido hasta la superficie. No sabía si podría volver a mi estado anterior al secuestro. Le dije eso, con palabras mucho más sencillas, a la Dra. Ludwig.

"Están muertos, si eso te sirve de consuelo." Dijo ella.

Sí, servía un poco. Esperaba no tener que imaginarme esa parte; tenía miedo de que sus muertes hubieran sido una maravillosa fantasía.

"Tu bisabuelo decapitó a Lochlan." Dijo ella. Ese era Uno. "Y el vampiro Bill Compton rasgó la garganta de la hermana de Lochlan, Neave." Era la número Dos.

"¿Dónde está Niall ahora?" Dije.

"Ganando la guerra." Dijo sonriendo. "No habrá más negociación, ni más búsqueda de ventajas. Ahora ya solo queda la matanza."

"¿Bill?"

"Fue malherido." Dijo la pequeña médica. "Ella le alcanzó son su espada antes de desangrarse. Y le mordió también. Había plata en su cuchillo y dientes. Está dentro de su sistema."

"Se pondrá bien." Dije.

Se encogió de hombros.

Pensé que mi corazón iba a salirse de mi pecho, y atravesar la cama. No podía mirar su cara llena de miseria.

Traté de pensar en otra cosa además de en Bill. "¿Y Tray? ¿Está aquí?"

Me miró silenciosamente un momento. "Sí." Dijo finalmente.

"Tengo que verle. Y a Bill."

"No. No puedes moverte. Bill está durmiendo durante el día ahora. Eric vendrá esta noche, a decir verdad en un par de horas, y vendrá al menos con un vampiro más. Eso ayudará. El Were está demasiado malherido para que le molestes."

No asimilé eso. Mi mente iba retrasada. Era un movimiento lento, pero empezaba a pensar con más claridad. "¿Alguien se lo ha dicho a Sam, lo sabes?" ¿Cuándo tiempo había pasado desmayada? ¿Cuánto había faltado al trabajo?

La Dra. Ludwig se encogió de hombros. "No lo sé. Supongo que sí. Parece escuchar todo."

"Bien." Traté de moverme, gemí. "Voy a tener que usar el baño." Le avisé.

"Claudine." Dijo la Dra. Ludwig, y mi prima dejó de tejer y se levantó de la silla. Por primera vez, noté que mi bella hada madrina parecía como si la hubieran pasado por un picador. Sus brazos estaban desnudos y cubiertos de arañazos y cortes. Su cara era un caos. Me sonrió, pero fue doloroso.

Cuando me levantó en brazos, pude sentir su esfuerzo. Normalmente Claudine podía levantar más peso sin problemas si quería.

"Lo siento." Dije. "Puedo andar. Estoy segura."

"Ni lo pienses." Dijo Claudine. "Ves, ya hemos llegado."

Cuando nuestra misión se cumplió, me levantó de nuevo y me llevó a la cama.

"¿Qué te ha pasado?" le pregunté. La Dra. Ludwig se había marchado sin decir palabra alguna.

"Una emboscada." Dijo con su dulce voz. "Unos estúpidos pasteles y un hada. Lee, era su nombre."

"Supongo que era un aliado de Breandan."

Asintió, cogiendo de nuevo las cosas para tejer. Lo que estaba haciendo parecía un jersey pequeño. Me pregunté si sería para un elfo. "Eran." Dijo. "Ahora son trozos de piel y hueso." Sonaba muy alegre por ello.

Claudine nunca se convertiría en un ángel a este paso. No estaba segura de cómo funcionaba, pero reducir a otros seres en migajas no era el buen camino para conseguirlo. "Bien." Dije. Cuantos más seguidores de Breandan estuvieran fuera de juego, mejor. "¿Has visto a Bill?"

"No." Dijo Claudine, claramente desinteresada.

"¿Dónde está Claude?" Dije. "¿Está a salvo?"

"Está con el abuelo." Dijo, y por primera vez, pareció preocupada. "Están tratando de encontrar a Breandan. El abuelo cree que si llega a la fuente, los seguidores de Breandan no tendrán más remedio que parar la guerra y ofrecerle su lealtad."

"oh." Dije. "¿Y por qué no has ido…?"

"Te vigilo." Dijo simplemente. "Y no creas que he elegido el camino menos peligroso, estoy segura de que Breandan trata de encontrar este lugar. Debe de estar muy furioso. Ha tenido que entrar al mundo de los humanos, el que tanto odia, ahora que sus mascotas están muertas. Quería a Neave y a Lochlan. Llevaban siglos con él, y ambos eran sus amantes."

"Arg." Dije de corazón, o quizás con la boca del estómago. "Oh, arg." No pude ni pensar de qué tipo de amor harían. Lo que había visto no parecía amor. "Y nunca te acusaría de tomar el camino menos peligroso." Dije después de haberme recuperado de las nauseas. "El mundo entero es peligroso."

Claudine me miró atentamente. "¿Qué tipo de nombre es Breandan?" Pregunté después de mirarla un rato mientras tejía a gran velocidad. No estaba segura de como saldría el jersey verde, pero el efecto era bonito.

"Irlandés." Dijo ella. "Los más viejos de esta parte del mundo son Irlandeses. Me parece una tontería. ¿Por qué no podemos elegirlos? Nadie puede deletrearlos o pronunciarlos bien. Mi nombre real suena a gato atragantado con bola de pelo."

Nos sentamos en silencio varios minutos.

"¿para quién es el jersey? ¿Viene de camino la cigüeña?" pregunté con mi débil voz.

Trataba de incordiarla, pero en vez de eso mi voz sonaba aterradora.

"Sí." Dijo, levantando la cabeza para mirarme. Sus ojos brillaban. "Voy a tener un bebe. Un hada pura."

Me sorprendí, pero traté de taparlo con la sonrisa más grande que pude formar con mi cara. "Oh. ¡Eso es genial!" Dije. Me preguntaba si sería prudente preguntar el nombre del padre. Seguramente no.

"Sí." Dijo seriamente. "Es maravilloso. Ni siquiera somos una raza fértil, y la gran cantidad de hierro de este mundo reduce los nacimientos. Nuestro número disminuye cada siglo. Tengo mucha suerte. Es uno de los motivos por el cual no me acuesto con humanos, aunque de vez en cuando me gustaría; son tan deliciosos, algunos de ellos.

Pero odiaría perder inútilmente un ciclo fértil en un humano.

Siempre asumía que su deseó de ser un ángel le había impedido a Claudine acostarse con sus numerosos admiradores. "Entonces, el padre hada." Dije, tratando de rebuscar la identidad del padre. "¿Llevais mucho tiempo saliendo?"

Claudine se rio. "Sabía que era mi época fértil. Sabía que él era un macho fértil; no eramos parientes cercanos. Nos atraíamos."

"¿Te ayudará a criar al bebe?"

"Oh, sí, estará allí para cuidarle durante sus primeros años."

"¿Podré conocerle?" Pregunté. Me sorprendía mucho la felicidad de Claudine, de una forma extraña.

"Por supuesto si ganamos la guerra y si todavía se puede pasar entre los dos mundos. Se queda casi siempre en el de las hadas." Dijo Claudine. "No le gusta mucho la compañía humana" Lo dijo de la misma forma que si fuera alérgico a los gatos. "Si Breandan lo consigue, el mundo de las hadas será sellado, y lo que hemos creado en este mundo desaparecerá. Las cosas maravillosas que los humanos han inventado y que podemos utilizar, el dinero que usamos para esas inversiones… todo se irá. Es tan intoxicante estar con humanos. Desprenden tanta energía, tantas deliciosas emociones. Son simplemente… divertidos."

Este nuevo tema de conversación me servía para distraerme, pero me dolía la garganta, y cuando pude responder, Claudine perdió interés en seguir hablando.

Aunque volvió a tejer, me alarmé al notar que al cabo de varios minutos se tensó y se puso alerta. Escuché ruidos en el pasillo, como si la gente se moviera por el edificio rápidamente. Claudine se levantó y se acercó hacia la puerta de la estrecha habitación para mirar. Después de la tercera vez, cerró la puerta con llave. Le preguntaba qué estaba pasando.

"Problemas." Dijo ella. "Y Eric."

La misma cosa, pensé. "¿Hay más pacientes aquí? Es es, como, ¿Un hospital?"

"Sí." Dijo ella. "Pro Ludwig y sus ayudantes están evacuando a los pacientes que pueden andar."

Asumí que tenía tanto miedo como podía soportar, pero mis cansadas emociones comenzaban a revivir mientras absorbía parte de su tensión.

Unos treinta minutos más tarde, levantó la cabeza y pude notar que estaba escuchando. "Eric viene." Dijo. "Te dejaré con él. No puedo cubrir mi olor como el abuelo." Se levantó y abrió la puerta. La abrió de plano.

Eric entró silenciosamente; un momento miraba la puerta, y al siguiente ya estaba dentro. Claudine recogió sus cosas y abandonó la habitación, manteniéndose lo más alejada posible de Eric. Su nariz se llenó de delicioso olor a hada. Entonces ella se fue, y Eric estaba junto a la cama, mirándome. No estaba feliz ni alegre, así que supe que hasta el vínculo se había desvanecido, al menos temporalmente. Mi cara me dolía tanto al cambiar de expresión que supe que estaba cubierta de heridas y cortes. La visión de mi ojo izquierdo era borrosa. En ese momento, no me importaba.

Eric trató de no mostrar la ira en su cara, pero no funcionó.

"Malditas hadas." Dijo, y sus labios formaron una mueca de rabia.

Nunca antes había escuchado maldecir a Eric.

"Ahora muertas." Susurré, tratando de decir las mínimas palabras posibles.

"Sí. Una muerte rápida fue demasiado buena para ellas."

Asentí (lo más que pude) de todo corazón. De hecho, casi merecería la pena revivirlas para matarlas de nuevo más lentamente.

"Voy a mirar tus heridas." Dijo Eric. No quería asustarme.

"Vale." Susurré, pero sabía que la visión sería bastante horripilante. Lo que había visto al vestirme el baño se veía tan mal que había perdido las ganas de mirarme mejor.

Con una precisión clínica, Eric dobló las mantas y sábanas. Llevaba la típica bata de hospital se podría pensar que los hospitales de seres sobrenaturales tendrían cosas más originales y por supuesto, me llegaba solo hasta las rodillas. Había marcas de mordiscos por todas mis piernas profundas marcas de mordiscos. En algunos lugares faltaba algo de carne. Mirar mis piernas me hizo pensar en la semana del tiburón de la cadena de documentales de naturaleza.

Ludwig había vendado las peores, y estaba segura de que se veían puntos bajo los parches blancos. Eric se quedó totalmente quieto un rato. "Levántate la bata." Dijo, pero cuando notó que mis brazos estaban demasiado débiles para hacerlo, lo hizo él.

Habían disfrutado más con las zonas blandas, así que era realmente desagradable y asqueroso. Después de una mirada rápida no pude mirar más. Cerré los ojos, como un niño en una película de miedo. Normal que me doliera tanto. Nunca volvería a ser la misma persona, ni física ni mentalmente.

Después de un largo rato, Eric me tapó y dijo "Volveré en un minuto." Y le escuché irse de la habitación. Volvió rápidamente con un par de botellas de TrueBlood. Las puso en el suelo junto a la cama.

"Muévete." Dijo, y le miré, confusa. "Muévete." Dijo de nuevo con impaciencia.

Entonces se dio cuenta de que no podía, y puso un brazo bajo mi espalda, otro bajo mis rodillas y me desplazó sobre la cama. Afortunadamente la cama era mucho más ancha que la de los hospitales normales, y no tuve que girarme para hacerle sitio.

Eric dijo. "Te voy a alimentar."

"¿Qué?"

"Voy a darte sangre. Si no tardarías semanas en recuperarte. No tenemos tanto tiempo."

Sonaba tan seguro que sentí mis hombros relajarse. No me daba cuenta de lo herida que estaba. Eric se mordió la muñeca y la puso sobre mi boca. "Toma." Como si no hubiera dudas de que la fuera a beber.

Deslizó su otro brazo bajo mi cabeza para alzarla. Esto no iba a ser divertido ni erótico, como un mordisco durante el sexo. Y por un momento me pregunté sobre mi propia falta de voluntad. Pero había dicho que no teníamos tiempo. Por una parte sabía lo que quería decir, pero por otra estaba demasiado cansada para considerar el tiempo como un factor irrelevante.

Abrí la boca y tragué. Tenía tanto dolor y estaba tan exhausta por el daño de mi cuerpo que no pensé mucho lo que estaba haciendo. Sabía lo rápido que sería el efecto de la sangre de vampiro. La herida de su muñeca se cerró. La reabrió.

"¿Estás seguro de esto?" pregunté mientras se mordía por segunda vez. Mi garganta me dolía y me arrepentí de haber formulado la frase entera.

"Sí." Dijo. "Se cuanto es demasiado. Y me alimenté bien antes de venir. Tienes que ser capaz de moverte." Su comportamiento era tan práctico que empecé a sentirme algo mejor. No hubiera podido soportar la piedad.

"¿Moverme?" La idea me llenó de ansiedad.

"Sí. En cualquier momento, los seguidores de Breandan podrían o encontrarán este lugar. Siguen el rastro de tu olor. Hueles a las hadas que te hirieron, y saben que Niall te quiere lo suficiente como para matar a los suyos por ti. Cazarte les haría muy, muy felices."

Ante el pensamiento de más problemas, dejé de beber y empecé a llorar. La mano de Eric acarició mi cara suavemente, pero dijo "deja eso por ahora. Tienes que ser fuerte. Estoy muy orgulloso de ti, ¿Me oyes?"

"¿Por qué?" Puse mi boca sobre su muñeca y seguí bebiendo.

"Todavía estás cuerda; todavía eres una persona. Lochlan y Neave han convertido a vampiros y hadas en despojos, literalmente. Pero tú has sobrevivido y tu personalidad y alma están intactas."

"Me rescataron." Respiré profundamente y volví sobre su muñeca.

"Podrías haber sobrevivido mucho más." Eric se inclinó para coger una botella de TrueBlood y la bebió rápidamente.

"No hubiera querido." Respiré otra vez, notando que me seguía doliendo la garganta pero ya no tanto. "Casi no quise vivir después de…"

Me besó en la frente. "Pero viviste. Y ellos murieron. Y eres mía, y lo serás siempre.

No podrán cogerte."

"¿Crees de verdad que vendrán?"

"Sí. Los súbditos que le quedan a Breandan encontrarán este lugar antes o después, si no es él en persona. No tiene nada que perder, y su orgullo para mantener. Tengo miedo de que sea pronto. Ludwig se ha llevado a casi todos los demás pacientes." Se giró un poco, como si tratara de escuchar. "Sí, casi todos se han marchado."

"¿Quién queda?"

"Bill está en la habitación contigua. Está tomando sangre de Clancy."

"¿Tú no le ibas a dar de la tuya?"

"Si no hubieras tenido salvación… no, le hubiera dejado morir."

"¿Por qué?" Pregunté. "Vino a rescatarme. ¿Por qué ibas a enfadarte con él? ¿Dónde estabas tú?" La rabia salió por mi garganta.

Eric entero se estremeció, una gran reacción para un vampiro de su edad. Apartó la mirada. No podía creer que estuviera diciendo esas cosas.

"No es que tuvieras que estar obligado a venirme a buscar." Dije. "Pero deseé todo el tiempo esperaba que vinieras, recé para que vinieras, pensé que quizás podrías escucharme…"

"Me estás matando." Dijo. "Me estás matando." Se recostó a mi lado, como si no pudiera soportar mis palabras. "Te lo explicaré." Dijo con voz pausada. "Lo haré. Y lo comprenderás. Pero ahora, no tenemos tiempo suficiente. ¿Te estás curando ya?"

Pensé en ello. No me sentía tan mal como antes de tomar la sangre. Los agujeros de mi piel me dolían mucho, lo que quería decir que se estaban curando. "Empiezo a creer que estaré mejor." Dije con cuidado. "Oh, ¿Tray Dawson sigue aquí?"

Me miró ansiosamente. "Sí, no le pueden mover."

"¿porqué no? ¿Porqué la Dra. Ludwig no se lo llevó?"

"NO sobreviviría."

"No." Dije, sorprendida después de todo lo que había pasado.

"Bill me contó que bebió sangre de vampiro. Esperaban que enloqueciera lo suficiente como para matarte, pero te dejó sola. Lochlan y Neave fueron retenidos; un par de los guerreros de Niall les encontraron y tuvieron que pelear. Después, decidieron pasarse por tu casa. Querían asegurarse de que Dawson no te ayudara. Bill me llamó para decirme que fuisteis a casa de Dawson. Para entonces, ya tenían a Dawson. Le encontraron antes de que… antes de encontrarte a ti."

"¿Tan herido está? Pensé que los efectos de la sangre de vampiro ya se habrían pasado." No podía imaginarme a ese gran hombre, el Were más duro que conocía, derrotado.

"La sangre de vampiro que usaron solo fue un vehículo para el veneno. Nunca lo habían probado con un Were, supongo, porque tardó mucho en hacer efecto. Y después practicaron sus artes con él. ¿Puedes levantarte?"

Traté de hacer el esfuerzo. "Quizás no todavía."

"Te llevaré."

"¿A dónde?"

"Bill quiere hablar contigo. Tienes que ser valiente."

"Mi bolso." Dije. "Necesito algo de él."

Sin decir nada, Eric cogió el bolso, manchado y destrozado, y lo puso a mi lado. Con gran cuidado, fui capaz de abrirlo y meter la mano dentro. Eric levantó las cejas al ver lo que había sacado, pero escuchó algo afuera que le hizo alarmarse. Eric se levantó y deslizó sus brazos debajo de mí, después se levantó tan fácilmente como si yo fuera un plato de espaguetis. En la puerta se detuvo, y conseguí abrirla. Utilizó su pie para empujarla, y salimos al pasillo. Pude ver que era un edificio viejo, un tipo de fábrica que había sido transformada. Había puertas por todo el pasillo, y unas puertas de cristal a media altura. Aunque el cristal estaba al otro lado, pude ver una caseta. Había varias luces encendidas, las suficientes para saber que estaba casi vacía.

Nos giramos para entrar en una habitación al final del pasillo. De nuevo, tuve que girar el manillar y esta vez no fue tan horrible hacerlo.

Había dos camas dentro de la habitación.

Bill estaba en la de la derecha, y Clancy estaba sentado en una silla de plástico al lado. Estaba alimentando a Bill de la misma forma que lo había hecho Eric conmigo. La piel de Bill era gris. Sus mejillas estaban chupadas. Parecía muerto.

Tray Dawson estaba en la otra cama. Si Bill parecía estar muriendo, Tray parecía ya muerto. Su cara era azulada. Una de sus orejas había sido arrancada. Sus ojos estaban metidos hacia dentro. Había sangre coagulada por todas partes. Y solo se podía verle la cara. Sus brazos estaban sobre las sábanas, ambos vendados.

Eric me tumbó junto a Bill. Bill abrió los ojos, y al menos seguían siendo los mismos: marrón oscuro. Dejó de beber de Clancy, pero no se movió ni pareció mejorar.

"La plata está dentro de él." Dijo Clancy suavemente. "El veneno se ha extendido por su cuerpo. Necesitará más sangre para sacarlo."

Quise decir "¿Se recuperará?" Pero no pude, no con Bill tumbado ahí. Clancy le se levantó de l cama, y él y Eric empezaron a hablar en susurros unos muy desagradables, por lo que decía la expresión de Eric.

Bill dijo, "¿Cómo estás, Sookie? ¿Te curarás?" Su voz estaba alterada.

"Eso mismo quería preguntarte." Dije. Ninguno de los dos teníamos energías para conversar.

"Vivirás." Dijo, satisfecho. "Puedo oler que Eric te ha dado su sangre. Te hubieras curado de todas formas, pero eso ayudará con las cicatrices. Siento no haber llegado antes."

"Me salvaste la vida."

"Les vi llevarte." Dijo.

"¿Qué?"

"Vi como se te llevaban."

"Tú…" quería decir. "¿No les detuviste?" Pero eso parecía tremendamente cruel.

"Sabía que no podía vencerlos a ambos." Dijo simplemente. "Si lo hubiera intentado me hubieran matado, y ahora estaría muerto. Sé poco sobre las hadas, pero había oído hablar de Neave y de su hermano." Esas pocas frases cansaron a Bill. Trató de girar la cabeza sobre la almohada para mirarme directamente, pero solo pudo moverse unos centímetros. Su oscuro pelo parecía no tener brillo, y su piel ya no tenía ese brillo que me parecía tan hermoso cuando le vi por primera vez.

"¿Entonces llamaste a Niall?" Pregunté.

"Si." Dijo casi sin mover los labios. "O al menos, llamé a Eric, para decirle lo que había visto, le dije que llamara a Niall."

"¿Dónde estaba la vieja casa?" Pregunté.

"Al norte de auqí, en Arkansas." Dijo. "Me costó un rato seguirte la pista. Si hubieran ido en coche… pero se movieron a través del mundo de las hadas, y con mi sentido del olfato y los conocimientos de magia de Niall, fuimos capaces de encontrarte. Al menos te pudimos salvar la vida. Creo que llegamos tarde para el Were."

No sabía que Tray estaba en la cabaña. No es que saberlo hubiera marcado alguna diferencia, pero quizás me hubiera sentido algo menos sola.

Por supuesto, era muy probable que las dos hadas no le hubieran dejado verme.

Estaba dispuesta apostar que había poco sobre la psicología de la tortura que Neave y Lochlan no supieran.

"¿Estás seguro de que…?"

"Querida, mírale."

"Todavía no he muerto." Murmuró Tray.

Traté de levantarme, para mirarle. Eso todavía estaba algo fuera de mi alcance, pero me giré para mirarle. Las camas estaban tan cerca que podía escucharle fácilmente. Creo que podía ver donde estaba yo.

"Tray." Dije. "Lo siento mucho."

Sacudió la cabeza sin decir nada. "Mi culpa. Debí haberlo sabido… la mujer del bosque… no estaba bien."

"Lo hiciste lo mejor que pudiste. Si te hubieras resistido a ella, te hubiera matado."

"Ahora estoy muriendo." Dijo. Consiguió abrir los ojos. Casi consiguió mirarme. "Mi maldita culpa." Dijo.

No pude evitar llorar. Pareció perder la consciencia. Me giré lentamente para mirar a Bill. Su color iba mejorando.

"No hubiera dejado, por anda del mundo, que te hicieran daño." Dijo. "Su daga era de plata, y tenía fundas de plata en los dientes… conseguí rasgarle la garganta, pero no murió suficientemente rápido… Peleó hasta la muerte."

"Clancy te ha dado sangre." Dije. "Te pondrás mejor."

"Quizás." Dijo, su voz era fría y tranquila como siempre. "Me siento algo mejor ahora. Me dará fuerzas suficientes para pelear. Eso será suficiente."

Me sorprendí. Los vampiros solo podían morir decapitados, estacados o por variantes raras del SIDA. ¿Pero envenenamiento por plata?

"Bill." Dije rápidamente, pensando en todas las cosas que le quería decir. Había cerrado los ojos, pero los abrió para mirarme.

"Están viniendo." Dijo Eric, y todas esas palabras murieron en mi garganta.

"Sí." Dijo Clancy brevemente. "Han encontrado tu olor." Estaba molesto incluso ahora, como si hubiera dejado mi olor a propósito.

Eric sacó un largo cuchillo de su pierna. "Hierro." Dijo, sonriendo.

Y Bill sonrió también, y no fue una sonrisa agradable.

"Mata a todos los que puedas." Dijo con una fuerte voz. "Clancy, ayúdame."

"No." Dije.

"Querida." Dijo Bill, muy formalmente "Siempre te he querido, y estaré orgulloso de morir a tu servicio. Cuando me vaya, reza por mí en una iglesia de verdad."

Clancy se inclinó para ayudar a Bill a salir de la cama, lanzándome una mirada muy poco amigable. Bill se puso de pie. Era tan débil como un humano. Se quitó la bata y se quedó solo con los pantalones del pijama.

Yo tampoco quería morir con una bata puesta.

"Eric ¿tienes un cuchillo de sobra para mí?" Preguntó Bill, y sin girarse hacia la puerta, Eric le pasó a Bill una versión más corta de su propio cuchillo, que a mí me parecía casi una espada. Clancy también iba armado.

Nadie dijo una palabra de tratar de levantar a Tray. Cuando le miré, pensé que quizás ya habían muerto.

El teléfono de Eric sonó, lo que me hizo saltar varios centímetros. Respondió con un breve "¿Sí?" escuchó y después colgó. Casi me reí, la idea de los seres sobrenaturales utilizando los teléfonos para comunicarse parecía divertida. Pero cuando miré a Bill, con la cara gris, inclinado sobre la pared, no pensaba que nada del mundo fuera a parecerme divertido nunca más.

"Niall y sus hadas están de camino." Dijo Eric, su voz tan tranquila y calmada como si nos estuviera leyendo los valores de la bolsa. "Breandan ha bloqueado todos los portales del mundo de la hadas. Solo queda uno abierto. Cuando vendrán, no lo sé."

"Si sobrevivo a esto" Dijo Clancy. "Te pediré que me liberes de tu servicio, Eric, y buscaré otro maestro. Encuentro la idea de morir por una mujer humana bastante repugnante, sin importar cuál sea su conexión contigo."

"Si mueres." Dijo Eric. "morirás porque yo, tu sheriff, te he ordenado que pelees. El motivo no es pertinente."

Clancy asintió. "Sí, mi señor."

"Pero te liberaré, si sobrevives."

"Gracias, Eric."

Dios, esperaba que estuvieran felices ahora que habían aclarado eso.

Bill estaba de pie, pero ni Eric ni Clancy le miraron con otra cosa que no fuera aprobación. No podía escuchar lo que ellos oían, pero la tensión de la habitación subió hasta niveles insoportables mientras se acercaban los enemigos.

Mientras miraba a Bill, esperando con aparente calma que la muerte viniera a por él, tuve un flash de la primera vez que le vi, el primer vampiro que había visto, el primer hombre con el que había estado en la cama, el primero que había amado. Todo lo que siguió había marcado esos recuerdos, pero por un momento, le ví claramente, y le amé de nuevo.

La puerta se abrió de par en par, y vi el brillo de un hacha, y escuché ruidos y gritos de ánimo de las hadas que estaban junto al que portaba el hacha.

Me decidí a levantarme, porque yo prefiero perecer de pie que en una cama.

Todavía me quedaba suficiente valor para ello. Tal vez, como había tomado la sangre de Eric, yo sentía el calor de su furia en la batalla. Nada hacía reaccionar a Eric tanto como la perspectiva de una buena lucha. Me puse de pie. Me pareció que podía caminar, por lo menos un poco. Había unas muletas de madera apoyadas contra la pared. No recordaba haber visto muletas de madera en un hospital normal, pero ninguno de los equipos en este hospital era como los de un hospital para humanos.

Cogí una muleta por la parte inferior, la levanté para ver si podía con ella. La respuesta fue "Probablemente no". Había muchas oportunidades de que me cayera cuando las usara, pero era mejor que no hacer nada. Mientras tanto, las armas que tenía en mi mano las había sacado de mi bolso y, al menos, la muleta que me mantenía de pie.

Todo ocurrió más rápido de lo que yo puedo decir. Entonces la puerta se fragmentóo, y las hadas estaban apartando los trozos de madera que colgaban.

Finalmente, el agujero era lo suficientemente grande como para que una pudiera entrar, un hombre alto y delgado con cabello claro, sus ojos verdes brillando ante la alegría de la lucha. Él golpeó a Eric con una espada, y Eric se movió y logró darle en el abdomen. El hada se dobló y gritó, el golpe de Clancy le alcanzó en la parte posterior del cuello y su cabeza se separó del cuerpo.

Puse mi espalda contra la pared y dejé la muleta escondida bajo un brazo. Sujeté mis armas, una con cada mano. Bill y yo estábamos uno junto a otro, y luego lenta y deliberadamente se puso delante de mí. Tiró su cuchillo hacia el hada más cercana a través del agujero de la puerta, y se clavó en la garganta de un hada. Bill retrocedió y cogió la pala de mi abuela.

La puerta estaba casi demolida ahora, y las hadas parecían retroceder. Otro macho pasó a través de las astillas y pasó por encima del cuerpo de la primera hada, sabía que ese debía ser Breandan. Su cabello rojizo estaba sujeto en una trenza y su espada manchada de sangre mientras la agitaba hacia Eric.

Eric era más alto, pero Breandan tenía una espada más larga. Breandan ya estaba herido, ya que su camisa estaba empapada de sangre en un lado. Vi algo brillante, una aguja de tejer, que sobresalía del hombro de Breandan, y estaba segura de que la sangre de su espada era de Claudine. Una ola de rabia me atravesó, y eso me ayudó a mantenerme erguida.

Breandan saltó hacia un lado, a pesar de los intentos de Eric de contenerle, y un mujer muy alta saltó hacia el lugar que había ocupado Breandan y agitó una maza una maza, por Dios hacia Eric. Eric se agachó, y la maza continuó su camino y golpeó a Clancy en un lado de la cabeza. Instantáneamente su pelo se volvió más rojo, y se cayó como un saco de arena. Breandan pasó por encima de Clancy para hacerle frente a Bill, su espada cortó el cuello de Clancy mientras le pisaba. La sonrisa de Breandan se amplió. "Tú eres él." Dijo. "El que mató a Neave."

"Le arranqué la garganta." Dijo Bill, y su voz parecía más fuerte de lo que nunca había sido. "Seré el único que te haga darte cuenta de ello."

"Supongo que ella también te mató." Dijo Breandan, y sonrió, bajando la guardia un poco. "Seré el que te hará notar eso."

Detrás de é, olvidado en la esquina de la cama, Tray Dawson hizo un esfuerzo sobrehumano y cogió al hada de la camiseta. Breandan se giró levemente y dirigió su espada hacia el indefenso Were, cuando retiró la espada estaba cubierta de rojo sangre. Pero mientras Breandan hizo eso, Bill le clavó la pala bajo el brazo que tenía levantado. Cuando Breandan se giró, su expresión era de asombro. Miró a la pala como si no pudiera imaginar porqué sobresalía de su brazo, y la sangre empezó a salir de su boca.

Bill empezó a caerse.

Todo se quedó quieto un momento, pero solo en mi mente. El espacio que había ante mí estaba vacío, y la mujer había dejado de pelear con Eric y se había inclinado sobre el cuerpo de su rey. Gritó, fuerte y alto, y ya que Bill estaba cayendo apuntó con su espada hacia mí.

La rocié con jugo de limón con mi pistola de agua.

Gritó de nuevo, pero esta vez de dolor. El jugo la hacía rociado como si fuera un aerosol, sobre su pecho y sus brazos, y donde el limón la había tocado había humo saliendo de su piel. Una gota le había caído en el ojo, y lo noté, porque se lo frotó con una de sus manos. Y mientras hacía eso, Eric le clavó su largo cuchillo y le cortó los brazos, y después la apuñaló.

Entonces Niall apareció en la puerta, y me dolieron los ojos al verle. No llevaba el traje negro como cuando iba al mundo humano a verme, pero una larga túnica y pantalones anchos metidos dentro de las botas. Todo era blanco, y brillaba… excepto donde estaba manchado de sangre.

Entonces hubo un largo silencio. No quedaba nadie más para matar.

Me resbalé hasta el suelo, mis piernas eran tan débiles como gelatina. Me encontré hundido contra la pared junto a Bill. No podía saber si estaba vivo o muerto. Yo estaba demasiado conmovida para llorar y gritar horrorizada. Algunos de mis cortes volvieron a abrirse, y el olor de la sangre y el hedor de hada atraía a Eric, lleno ante la emoción de la batalla. Antes de que Niall pudiera acercarse a mí, Eric estaba de rodillas a mi lado, lamiendo la sangre de un corte de mi mejilla. No me importó, él me había dado la suya. Estaba reciclando.

"Aléjate de ella, vampiro." dijo mi bisabuelo con una voz muy suave.

Eric levantó su cabeza, cerró los ojos con placer, y se estremeció entero. Pero luego colapsó a mi lado. Él miraba el cuerpo de Clancy. Toda la excitación desaparecida d su cara y una lágrima roja cayó por su mejilla.

"¿Esta Bill con vida?" Pregunté.

"No lo sé." Dijo. Miró su brazo. Había resultado herido, un corte malo en su antebrazo. No lo había visto pasar. A través de la rasgada manga, podía ver como comenzaba a curarse la herida.

Mi bisabuelo se arrodilló frente a mí.

"Niall." Dije, mis labios y boca hicieron un gran esfuerzo. "Niall, no pensaba que llegarías a tiempo."

A decir verdad, estaba tan asombrada que no sabía lo que estaba diciendo. Por primera vez, seguir con vida parecía tan complicado que no estaba segura de que mereciera la pena.

Mi bisabuelo me cogió en sus brazos. "Ahora estás a salvo." Dijo. "Soy el único príncipe con vida. Nadie podrá alejarte de mí. Casi todos mis enemigos están muertos ahora."

"Mira a tu alrededor." Dije, aunque apoyé mi cabeza en su hombro. "Niall, mira lo que ha costado." La sangre de Tray Dawson goteaba desde las rojizas sábanas hacia el suelo. Bill estaba encogido a mi lado. Mientras mi bisabuelo me abrazaba y acariciaba el pelo, miré a Bill. Había vivido tantos años, sobrevivido a tantas cosas. Había estado dispuesto a morir por mí. No había mujer humana, hada, vampira o Were a la que no pudiera afectarle eso. Pensé en las noches que habíamos pasado juntos, las veces que habíamos hablado tumbados en la cama y lloré, pensaba que estaba demasiado cansada para producir lágrimas.

Mi bisabuelo se sentó y me miró. "Tienes que irte a casa." Dijo.

"¿Claudine?"

"Está en Summerland."

No podía soportar más malas noticias.

"Hadas, dejaré que limpies este lugar." Dijo Eric. "Tu bisnieta es mi mujer, mía y solo mía. Yo la llevaré a casa."

Niall miró a Eric. "No todos los cuerpos son de hadas." Niall dijo señalando a Clancy con la mirada. "¿Y qué tenemos que hacer con ese?" Señaló a Tray con la cabeza.

"Ese tiene que volver a su casa." Dije. "Tiene que tener un entierro adecuado. No puede desaparecer sin más." No sabía lo que habría querido Tray, pero no podía dejar que las hadas enterraran su cuerpo en algún lugar remoto. Se merecía algo más que eso. Y también había que decírselo a Amelia. Oh, Dios. Traté de levantarme, pero mis heridas me dolían y el dolor me recorrió el cuerpo entero. "Ahh." Dije, y apreté los dientes.

Miré al suelo mientras recuperaba el aliento. Y mientras miraba, uno de los dedos de Bill se movió.

"Está vivo, Eric." Dije, y aunque me dolió un infierno, conseguí sonreír. "Bill está vivo."

"Eso es bueno." Dijo Eric, aunque sonaba demasiado tranquilo. Abrió su teléfono y marchó un número. "Pam." Dijo. "Pam, Sookie está viva. Sí, y Bill también. Clancy no.

Trae la caravana."

Aunque me perdí cosas de lo que sucedió entre medio, Pam llegó con una gran caravana. Tenía moqueta en la parte trasera, y Bill y yo fuimos llevados por Pam y Maxwell lee, un hombre negro de negocios que era vampiro. Al menos, esa era la impresión que daba Maxwell. Incluso tras esta noche de violencia, Maxwell se veía limpio y sin una sola arruga. Aunque era más alto que Pam, nos metieron en la parte trasera con gracia y cuidado, y lo aprecié mucho. Pam evitó hacer bromas, lo que le también era un buen cambio.

Mientras conducíamos hacia Bon Temps, pude escuchar los vampiros hablando suavemente sobre el final de la guerra de hadas.

"Sería malo que abandonaran este mundo." Dijo Pam. "Les quería tanto. Son tán difíciles de cazar."

Maxwell Lee dijo, "Nunca he tenido un hada."

"Ñam ñam." Dijo Pam, y fue el sonido más elocuente que había escuchado nunca.

"Silencio." Dijo Eric, y ambos se callaron.

Los dedos de Bill rodearon los míos.

"Bill vive gracias a Clancy." Le dijo Eric a los otros dos.

Recibieron las noticias en un silencio que me pareció respetuoso.

"Como Sookie vive gracias a ti." Dijo Pam suavemente.

Mi bisabuelo vino a verme dos días más tarde. Después de dejarle entrar, Amelia subió escaleras arriba para llorar un poco más. Sabía la verdad, por supuesto, aunque el resto de nuestra comunidad se asombraba de que alguien hubiera entrado en la casa de Tray y le hubiera torturado. La opinión general decía que los asaltantes eran traficantes creían que Tray era un traficante de drogas, aunque no había rastro de drogas en su casa cuando buscaron. La exmujer de Tray y su hijo se ocupaban de los arreglos del funeral, y Tray sería enterrado en la iglesia católica de la Inmaculada Concepción. Yo iba a ir para apoyar a Amelia. Tenía otro día para ponerme mejor, pero hoy estaba contenta de estar tumbada en mi cama, vestida con un pijama. Eric no me podía dar más sangre para que me curara. Por una osa, en los pasados días me había dado sangre dos veces, sin hablar de los mordiscos durante el sexo, y dijo que estábamos demasiado cerca de algún límite indefinido. Por otra cosa también, Eric necesitaba su sangre para curarse él mismo, y tuvo que tomar algo de sangre de Pam.

Así que me dolía y me curaba, y vi que la sangre de vampiro había rellenado también los huecos de carne de mi pierna.

Eso explicaba mis heridas (un accidente de coche; había sido golpeada por un coche que se había dado a la fuga) si la gente no miraba demasiado cerca. Por supuesto, Sam supo de inmediato que eso no era verdad. Terminé contándole todo lo que había pasado la primera vez que vino a verme. El patrón de Merlotte's fue muy comprensivo, cuando vino a verme la segunda vez. Me trajo margaritas y una cesta de pollo del Dairy Queen. Cuando él pensaba que yo no miraba, Sam me miró con tristeza en sus ojos.

Después de que Niall acercara una silla a mi cama, me cogió la mano. Quizás los eventos de los últimos días habían hecho aumentar un poco sus arrugas. Quizás parecía algo triste. Pero mi bisabuelo todavía era hermoso, seguía siendo extraño y majestuoso, y ahora que sabía lo que podían hacer los de su raza… parecía aterrador.

"¿Sabes que Lochlan y Neave mataron a mis padres?" Pregunté.

Niall asintió después de una breve pausa. "Lo sospechaba." Dijo. "Cuando me dijiste que tus padres habían muerto ahogados, tuve que considerar la posibilidad. Tenían todos afinidad con el agua, la gente de Breandan."

"Me alegro de que estén muertos." Dije.

"Sí, yo también." Dijo simplemente. "Y casi todos los seguidores de Breandan también. Excepto dos hembras, ya que las necesitamos tanto, y aunque una de ellas es la madre del hijo de Breandan, la dejé vivir."

Pareció querer que le elogiara por ello. "¿Qué pasó con el niño?" Pregunté.

Niall sacudió la cabeza, y su pálido pelo se movió con el gesto.

Me quería, pero era de un mundo mucho más salvaje que el mío.

Era como si pudiera escuchar mis pensamientos, Niall dijo. "Voy a terminar de bloquear el pasaje entre los dos mundos."

"Pero por eso fue la guerra." Dije desconcertada. "Eso era lo que Breandan quería."

"He llegado a pensar que tenía razón, pero por un motivo incorrecto. No son las hadas las que necesitan protección de los humanos. Son los humanos los que tienen que ser protegidos de nosotros."

"¿Qué quiere decir eso? ¿Cuáles serán las consecuencias?"

"Los que han vivido entre humanos, tendrán que elegir."

"Como Claude."

"Sí. Tendrá que cortar todo vínculo con el mundo de las hadas si quiere vivir aquí."

"¿Y los demás? ¿Los que ya viven allí?"

"No podrán volver nunca más." Su cara estaba llena de pena.

"¿No podré volver a verte?"

"No, querida. Será mejor que no."

Traté de protestar, decirle que no sería mejor, que era horrible, ya que tenía poca familia, y que nunca más podría hablar con él. Pero no pude encontrar las palabras. "¿Y Dermot?" Dije en su lugar.

"No hemos podido encontrarle." Dijo Niall. "Si está muerto, se convirtió en cenizas en algún lugar que no hemos descubierto. Si está aquí, es muy inteligente y callado.

Seguiremos buscando hasta cerrar las puertas."

Esperaba ansiosamente que Dermot estuviera en el lado hada de las puertas.

En ese momento, Jason entró.

Mi bisabuelo nuestro bisabuelo se puso de pie. Pero pasado un rato, se relajó.

"Tú debes de ser Jason." Dijo.

Mi hermano le miró inexpresivamente. Jason no había vuelto a ser el mismo después de la muerte de Mel. La misma edición del periódico que había contado al historia del descubrimiento del cuerpo de Tray había contado la historia de la desaparición de Mel Hart. Había conjeturas de que ambos eventos estuvieran relacionados.

No sabía cómo las werepanteras habían cubierto la escena de la casa de Jason, y no quería saberlo. No sabía tampoco donde estaba el cuerpo de Mel. Quizás se lo habían comido. Quizás estaba en el fondo del pozo de Jason. Quizás en los bosques.

Lo último era lo que sospechaba. Jason y Calvin le habían dicho a la policía que Mel había dicho que iba a salir a cazar, y que su camioneta se encontró delante de una reserva de caza que solía utilizar. Había algunas manchas de sangre en el asiento trasero que hicieron que la policía sospechara que Mel tenía algo que ver con la muerte horrible de Crystal Stackhouse, y ahora Andy Bellefleur había dicho que no le sorprendería que Mel se hubiera suicidado en el bosque.

"Sí, soy Jason." Dijo mi hermano pesadamente. "Tú debes ser… ¿mi bisabuelo?"

Niall inclinó la cabeza. "Lo soy. He venido a despedirme de tu hermana."

"¿Pero no de mí, eh? No soy suficientemente bueno."

"Te pareces mucho a Dermot."

"Bueno, maldición." Jason se sentó al pie de la cama. "Dermot no me pareció tan mal tipo, bisabuelo. Al menos, vino a avisarme sobre Mel, decirme que Mel había matado a mi mujer."

"Sí." Dijo Niall. "Dermot quizás fuera parcial contigo debido a vuestro parecido. ¿Supongo que sabes que él ayudó a matar a tus padres?"

Ambos miramos a Niall.

"Sí, las hadas que seguían a Breandan llevaron la camioneta hasta el río, por lo que sé, pero solo Dermot era capaz de abrir la puerta y sacarles fuera. Entonces las ninfas del agua les mantuvieron bajo el agua.

Me estremecí.

"Si me preguntas a mí, me alegro de que te marches." Dijo Jason. "Me alegro de que os vayáis todos. Espero que nunca volváis, ninguno de vosotros."

El dolor recorrió la cara de Niall. "No puedo contradecirte." Dijo. "Solo quería conocer a mi bisnieta. Pero no le he traído nada más que sufrimiento a Sookie."

Abrí la boca para protestar, y entonces me di cuenta de que era cierto. Solo que no era toda la verdad.

"Me dijiste también que tenía familia que me quería." Dije, y Jason tosió. "Enviaste a Claudine a salvarme la vida, y lo hizo, varias veces. Te echaré de menos, Niall."

"Ese vampiro no es un mal hombre, y te quiere." Dijo Niall. Se levantó. "Adiós." Se inclinó y me besó en la mejilla. Había poder en su roce, y de pronto me sentí mejor.

Antes de que Jason pudiera quejarse, Niall le besó la frente, y los tensos músculos de Jason se relajaron.

Entonces mi bisabuelo desapareció antes de que pudiera preguntarle de qué vampiro estaba hablando. =FIN=