NOTA DEL AUTOR
Mi hermana, Karen Lungstrom, hija de un industrial sueco, nació en Estocolmo poco antes del final de la Segunda Guerra Mundial, un día del mes de mayo, bajo el signo del Toro. Educada muy libremente, como toda la juventud sueca, practica diversos deportes e ingresa en la Universidad, donde estudia con aprovechamiento la carrera de Derecho. Pero, demasiado activa, demasiado dinámica para que la satisfaga un empleo sedentario en un bufete de abogado, aprende a pilotar, ingresa en las unidades femeninas del Ejército y conquista en ellas la graduación de teniente.
Abandona el Ejército para entrar al servicio del Ministerio de Asuntos Exteriores de su país y se convierte en correo diplomático. Puede encontrársela, silueta elegante y deportiva, los rubios cabellos al viento, en todos los aeródromos del mundo y en todas las grandes líneas internacionales.
Su trabajo la pone en contacto con toda clase de personas fascinantes y la mezcla de cerca o de lejos a diversas aventuras.
Partiendo de hechos reales, que ella conoce por aquellas personas y por aquellas aventuras, me da la posibilidad de escribir estas novelas.
Karen suele redactar sus notas en el avión, en el curso de los interminables viajes que realiza en su calidad de correo diplomático.