ACTO TERCERO

[La sala del Hospicio de los Quince Veintes, con sus azules cortinas flordelisadas. SOR LUCÍA, en pie junto a ellas. VALINDIN espera, a la izquierda, con el sombrero bajo el brazo. Por la derecha entra la priora seguida de SOR ANDREA, que se retira junto a las cortinas.

(SOR ANDREA recoge la bolsa, encaminándose al lateral.)

(SOR ANDREA sale por la derecha.)

(SOR ANDREA vuelve con un papel enrollado.)

(Mira a SOR ANDREA.)

(Sale por la izquierda, seguida de VALINDIN.)

(Se vuelve y se encamina rápida a la derecha.)

(Sale, seguida de SOR ANDREA. Las cortinas se descorren ante la casa de VALINDIN. La puerta del fondo se abre y DAVID entra bruscamente. Tras él, CATALINA, que intenta en vano detenerlo.)

(Asustada, CATALINA retrocede. Él la echa y cierra con un portazo. Con la mano en el pomo escucha unos segundos. Luego suspira y vuelve a sentarse, abandonando su garrote entre las piernas. Se pasa la mano por la cara y cierra los ojos. Apoya la cabeza en las manos. Muy quedo, comienza a modular con la boca cerrada el adagio de Corelli. Su canturreo gana intensidad; está nervioso. Levanta la cabeza bamboleante y la reclina en el respaldo, sin dejar de tararear. Los brazos insinúan desmayadamente el ademán de quien toca un violín imaginario… Los puños se cierran con un golpe brusco sobre sus rodillas, pero la garganta no cesa de recordar. De pronto calla y escucha. Las manos vuelven al cayado. La voz de ADRIANA se oye tras la puerta, que se abre.)

(Le tiende el capacho a CATALINA, que lo recoge, y entra, cerrando la puerta. Viene de la calle, con cofia y manteleta. Se vuelve y contempla a DAVID con intensa mirada.)

(Ella lo mira un momento y sale por la derecha a dejar sus cosas. A poco se oye su voz.)

(Breve pausa.)

(Un largo silencio.)

(Se levanta y se aleja. Una pausa.)

(Esconde la cabeza entre las manos.)

(Pausa.)

(Silencio. DAVID vuelve a la silla. Se sienta y pasea sus nerviosas manos por el garrote. Ella se vuelve a mirarlo, muy conmovida.)

(ADRIANA vuelve a la mesa, mirándole fijamente.)

(Se sienta de nuevo.)

(Y golpea con su puño sobre la mesa. ADRIANA tiembla también. Por toda respuesta, extiende su mano sobre la mesa y toma dulcemente la de él. DAVID se estremece violentamente; al fin, se levanta turbadísimo y se aleja. Ella se levanta también, con la respiración alterada. Un silencio.)

(Vuelve el silencio, que interrumpe de pronto la puerta del fondo al abrirse. VALINDIN entra y los mira.)

(ADRIANA lo mira sin contestar.)

(VALINDIN vuelve a apremiarla por señas. ADRIANA se dirige a la puerta de la derecha.)

(DAVID ríe. VALINDIN lo mira, desconcertado. Rápido, vuelve al fondo y abre.)

(Y aparece en la puerta.)

(VALINDIN la despide con un gesto.)

(VALINDIN va a estallar. Al fin se contiene y vuelve a la derecha.)

(Sale aprisa por el fondo. Portazo lejano, NAZARIO, suspirando, va a sentarse a una silla. GILBERTO y ELÍAS se sientan en el suelo. LUCAS, DONATO y DAVID permanecen de pie.)

(Calla. ELÍAS levanta la cabeza.)

(A DAVID se le nubla el rostro.)

(Pero DAVID, certero, le asesta con el cayado un golpe de punta que lo vuelve a sentar. ELÍAS grita.)

(GILBERTO se levanta y los dos van a la puerta.)

(Solloza secamente. ADRIANA le mira entre lágrimas. DONATO da un paso hacia él, pero se detiene. ELÍAS y GILBERTO se paran a su voz; luego salen.)

(Sale a su vez por el fondo. DAVID solloza en silencio. Lentamente se sienta en el suelo, junto a NAZARIO. Éste, al sentirle, le oprime el hombro en un tímido ademán amistoso. DAVID se separa rápidamente.)

(ADRIANA reaparece en el fondo y los mira.)

(Se encamina al fondo. Al pasar a su lado, ella le oprime una mano en silencio y él se detiene, sobrecogido. Luego se desprende y sale, rápido. Cuando los golpes de su garrote se extinguen, ADRIANA, que miraba la mano que él ha abandonado, se acerca a DONATO y le toma una de las suyas.)

(Lo conduce a la derecha y salen por la puerta, que se cierra. La luz crece en el primer término. Por la izquierda aparece DAVID. Encorvado, va a sentarse a los peldaños. Desmayadamente, deja el garrote a su lado; luego esconde la cabeza en sus crispados puños. Momentos después aparece LEFRANC por la derecha y va a cruzar. Al divisar al ciego, aminora su marcha y se detiene a su lado.)

(Se encamina a la derecha.)

(Va hacia la derecha. Antes de salir se vuelve a mirar a DAVID, que no se ha movido. Luego mira al suelo, muy turbado, y se santigua en silencio. Sale. Una pausa. El tío BERNIER entra por la izquierda y mira a DAVID mientras camina. Va a pasar de largo, lo piensa y se detiene.)

(Un silencio.)

(Se levanta.)

(VALINDIN entra presuroso por la derecha y se detiene al verlos. BERNIER se inclina humildemente.)

(Sigue su camino.)

(DAVID se interpone en su camino.)

(Le aparta y pasa.)

(Sale. DAVID sale tras él.)

(Se quita el tricornio y lo deja sobre una silla. DAVID vuelve a tomarle del brazo.)

(Va a entrar.)

(La aparta y sale.)

(Pausa.)

(Fija sus ojos espantados en la puerta. Con la cara descompuesta por la ira aparece VALINDIN, que trae aferrado por el pescuezo a DONATO, encogido y trémulo, con las ropas mal ceñidas. Hay un silencio tenso, durante el que las miradas de ADRIANA y VALINDIN se cruzan como espadas. VALINDIN arroja al suelo a DONATO, que gime sordamente.)

(La aferró de un brazo sin que DAVID pueda impedirlo, la atrae hacia sí y la abofetea. Ella grita. DAVID crispa sus manos sobre el garrote.)

(VALINDIN se vuelve y lo tira al suelo de un taconazo. DONATO grita.)

(La golpea sin piedad. A los gritos de ella, DONATO acude tanteando.)

(Intenta golpearle. Sujetando a ADRIANA, que gime, VALINDIN despide lejos a DONATO de una puñada. DONATO cae sobre una silla, que vuelca, con un alarido de dolor. DAVID está levantando el garrote.)

(VALINDIN se vuelve rapidísimo.)

(Apresa en el aire el garrote y con una torsión vigorosa se lo arranca a DAVID y lo arroja al suelo. Luego le retuerce el brazo contra la espalda y le obliga a arrodillarse. DAVID gime.)

(Se encamina a la derecha. DAVID está llorando en silencio.)

(Y sale por la derecha. ADRIANA corre a levantar a DAVID. Cuando él se incorpora, ella se arroja sollozando en sus brazos. Él la abraza desesperadamente.)

(DONATO se incorpora a su vez y se acerca con los brazos extendidos.)

(ADRIANA se desprende, mira a los dos con infinita pena y se aparta unos pasos. VALINDIN asoma.)

(Entra en la alcoba con ADRIANA. Una pausa. DAVID se acerca sigiloso a la puerta y escucha. Luego va a la mesita, tantea levemente y abre el joyero. DONATO oye algo y se vuelve.)

(Saca sin ruido algo y lo guarda entre sus ropas.)

(Oscuro lento. Se oye, muy débil, el principio del allegro de Corelli y, de pronto, las campanadas de las dos. Por la izquierda del primer término entra DUBOIS, que trae un farol encendido. Las cortinas negras ocultan ahora el segundo término. En el centro de la escena DUBOIS se detiene y levanta el farol, mientras se lleva la mano al cinto.)

(Por la derecha entra VALINDIN. Trae otro farol. Viene visiblemente borracho.)

(Se tambalea.)

(Se inclina. VALINDIN le dedica un desvaído ademán amistoso y sale con paso inseguro por la izquierda, mientras se saca una llave del bolsillo. DUBOIS levanta el farol para verle marchar. Luego menea la cabeza y sale por la derecha, al tiempo que se descorren las cortinas negras. En el segundo término se oye el ruido de una cerradura. A poco, la amarilla claridad del farol comienza a iluminar el interior de la barraca. El telón de la Galga está recogido y la tribuna con su gran pavo real se perfila en la penumbra. Óyese un portazo y de nuevo el ruido de la cerradura. VALINDIN aparece por la izquierda y, en el centro, levanta el farol y mira a su alrededor. Luego va a la derecha y sale de escena. Se le oye abrir y cerrar otra puerta. El resplandor de la linterna pasea su enorme sombra por las paredes. Reaparece con una botella y va a la tribuna, que acaricia mientras la rodea, saliendo por su izquierda para volver al centro. Allí suspira, deja el farol y la botella sobre la mesa de la izquierda y empieza a quitarse la casaca. A medio sacar ésta, se detiene, absorto.)

(Bebe otro trago, deja la botella en la mesa y esconde la cabeza entre las manos. Una pausa. Algo se mueve confusamente en la penumbra: tras los atriles emerge una figura cuyas manos palpan levemente el borde de la madera. Desde allí, suave y nítida en el silencio reinante, llega la voz de DAVID.)

(VALINDIN se levanta súbitamente, con una exclamación, y mira a la tribuna. De pronto toma el farol y se acerca. La figura de DAVID se distingue ahora mejor: en su rostro hay una leve sonrisa, acaso humilde.)

(Va hacia la izquierda.)

(Un silencio.)

(Retira sus manos.)

(Y va a sentarse de nuevo, tomando la botella.)

(Subraya sus palabras con palmadas sobre la mesa; ríe, y DAVID ríe con él. Luego bebe.)

(Toma la botella. Cuando va a beber, DAVID comienza a hablar y él se detiene y lo escucha.)

(VALINDIN se levanta con ruido de tropezones.)

(Un silencio.)

(Se le oye caminar, tropezando con otras sillas.)

(Se abalanza furioso hacia donde sonó la voz. Tropieza.)

(Un silencio.)

(Un golpe seco lo derriba. Uno, dos golpes más, se oyen tal vez. En medio de un silencio total, las cortinas negras se corren, al tiempo que el primer término se va iluminando, hasta llegar a la plena claridad de un día soleado. ADRIANA y CATALINA, a la izquierda, atienden a LATOUCHE y a DUBOIS, que están a la derecha.)

(Mira instintivamente al fondo.)

(Se inclinan él y DUBOIS. Ellas devuelven la reverencia. Los policías se calan los sombreros y cruzan, saliendo por la izquierda. Una pausa.)

(Un silencio. Suena la campanilla.)

(Las cortinas negras se descorren y muestran la salita. CATALINA sube los peldaños, va al fondo, abre la puerta y sale. ADRIANA sube a su vez, va al joyero, lo abre y mira su interior con aprensión, volviendo a cerrarlo. CATALINA reaparece en la puerta.)

(Se arroja sollozando en sus brazos.)

(Quedan un momento abrazados. De pronto, levanta ella sus ojos espantados.)

(Va a sentarse, lento, junto a la mesa. ADRIANA lo mira, conmovida. Por la derecha de la calle aparece CATALINA, que trae una bolsa de compras, seguida de LATOUCHE y DUBOIS, quien conduce del brazo a DONATO. Cuando van a salir por la izquierda, DONATO se detiene.)

(ADRIANA se le va acercando.)

(Salen. DONATO se deja caer sobre los peldaños y reclina su cabeza en la mano.)

(Calla. De repente la puerta del fondo se abre. LATOUCHE y DUBOIS irrumpen en la sala; ADRIANA grita. DAVID se levanta rápido y crispa su mano sobre el mango del garrote.)

(A DAVID se le ensombrece el rostro.)

(DUBOIS se acerca a DAVID y con un rápido movimiento le arrebata el garrote. Luego le toma de un brazo y le empuja hacia la puerta.)

(Se cuelga del cuello de DAVID.)

(Salen los dos con DAVID.)

(Súbitamente, DAVID se revuelve y logra soltarse. Antes de que consigan sujetarlo, corre hacia ADRIANA y los dos se abrazan y besan desesperadamente. LATOUCHE y DUBOIS tiran de ellos para separarlos.)

(Entre convulsas negativas de ADRIANA, a quien LATOUCHE aferra, logran separarlos. Aún quedan por un instante duramente soldadas las manos de ambos, que LATOUCHE separa de un postrer tirón. DUBOIS arrastra a DAVID.)

(LATOUCHE toma a DAVID del otro brazo y ayuda a DUBOIS.)

(DONATO se estremece. LATOUCHE, DUBOIS y DAVID salen por la derecha. ADRIANA cae de rodillas, sollozando desgarradoramente. Una pausa. A sus espaldas, DONATO aventura unos pasos. Se detiene indeciso. Avanza de nuevo y llega a su lado.)

(Encendida de ira da unos pasos a la izquierda para salir. Él lo advierte y la sujeta por el vestido.)

(ADRIANA se desprende iracunda.)

(Las cortinas negras caen sobre la casa. Una luz muy blanca va naciendo a la derecha mientras se hace el oscuro en el resto de la escena y empieza a iluminar la figura de VALENTÍN HAÜY, que sostiene unos papeles. Cuando la luz gana toda su fuerza, advertimos que ya no es aquel juvenil visitante del café de los ciegos. Ahora tiene cincuenta y cinco años, el pelo casi blanco y viste a la moda de 1800. Una melancólica sonrisa distiende su rostro. Su palabra es sencilla y serena.)

(Levanta la cabeza para escuchar el adagio.)

TELÓN LENTO