Aprobación
Del Rmo. P. M. Fr. Joaquín de Ania, Doctor Teólogo, y Opositor a las Cátedras de la Universidad de Alcalá, Abad que ha sido del Colegio de Belmonte, y del Monasterio de Santa Ana de esta Corte, Definidor General dos veces, y Ex-General del Orden de nuestro Padre San Bernardo, &c.
De orden del Sr. Doctor D. Francisco Lozano, Canónigo de la Santa Iglesia Magistral de Alcalá de Henares, Inquisidor Ordinario, y Vicario de la Villa de Madrid, y su Partido, he visto el Tomo tercero del Teatro Crítico Universal, su Autor el Rmo. P. M. Fr. Benito Jerónimo Feijoo, Maestro General de la Religión de San Benito, y Catedrático de Vísperas de Teología de la Universidad de Oviedo, &c. Los dos Tomos antecedentes, que precedieron al que V. S. se sirve remitirme, y que salieron a luz con admiración, y aplauso universal de los Sabios, son claro testimonio de la indecible copia de erudición amena del Autor, que depositada en el espacioso seno de sus talentos, no espera las morosidades del tiempo para derramarse en preciosos literarios cristales.
Concha prius sese liquidis ingurgitat undis,
Tunc supereffusas ore refundit aquas.
Es tan igual, tan pura, y tan parecida su presurosa corriente, que no puede distinguirla, ni la vista más lince, ni el gusto más delicado, por más que la emulación procure a tiempos embarazar su curso, o arrojarle polvo, para hacerle menos lúcido. Pero en los entendimientos, como en la tierra, hay venas tan nobles, que no da golpe el discurso a que no responda un diamante fino; habiendo otros minerales tan infelices, que es menester revolver mucha tierra, y toscos inútiles peñascos para encontrar algo digno de estimación.
Confieso que Crítica tan universal en menores talentos fuera ocupación muy arriesgada. Son muchos, muy varios, [XVIII] y muy recónditos los puntos que decide, Históricos, Morales, Políticos, Teológicos, Filosóficos en toda la extensión que admite esta voz Filosofía. Y decidir una causa sin comprehenderla, no se mira con el respeto de sentencia, sino con indignación de audacia; que aunque deleite por lo mucho que murmura, desagrada por lo poco que enseña.
Es también indispensable en la Crítica no apasionarse por ningún Autor de cuantos tratan las materias. Conque no siendo parcial de alguno, todos le juzgan enemigo. Como si fuera aversión a los Autores notarles algunos descuidos. Pero es fatal la pasión humana hacia los partos de su entendimiento, juzgándolos muy perfectos, aunque en realidad sean unos monstruos:
Qui velit ingenio cedere, rarus erit.
Pero el Autor de esta Crítica evita con gallardía, y destreza estos, y otros escollos en el dilatado mar de erudición que navega. No hay rumbo que le sea menos familiar, o peregrino. No hay seno en que no descubra muchos fondos. Huye las hinchadas olas de la pasión. Se aparta de los peligrosos vajíos de invectivas, y dicterios, llevando siempre en la mano el timón de la prudencia, y la sonda de la razón. Pone únicamente la proa, y la aguja al norte de la verdad, y a la enseñanza común. Si el Septentrión respira a veces los aires pestilentes de sus errores, abate religiosamente las velas de sus discursos, y arroja las firmes áncoras de la Fe, para caminar con seguridad.
Conque no conteniendo, como no contiene esta Obra cosa opuesta a las verdades de nuestra Sagrada Católica Religión, ni a la pureza de las buenas costumbres, sería compasión privar al Público de erudición tan amena, y dilatada. Así lo siento, salvo meliori, &c. En este Monasterio de Santa Ana de Madrid a 24 de Abril de 1729.
M. Fr. Joaquín de Ania
Ex-General de S. Bernardo.