… Alternativamente, podéis creer que todas estas cosas han existido antes, y que la raza humana ha sido borrada por un estallido violento de calor, o que sus ciudades han sido arrasadas por una gran conmoción del mundo, o anegadas por voraces ríos que escaparon de cauce a causa de persistentes lluvias. Con tanta más razón me concederéis el punto, admitiendo que habrá un fin para la tierra y el cielo. Si en efecto el mundo ha sido sacudido por tales plagas y peligros, entonces sólo se necesitará una sacudida más vigorosa para que se derrumbe en la ruina universal.

Lucrecio, De Rerum Natura, 55 ac