Ejercicio nº 17 de TREC
Utilice la imaginación racional emotiva (IRE) para superar cualquier perturbación emocional que pueda tener por haber recaído a un nivel anterior del trastorno; o utilícela para cualquier otro problema de ansiedad, depresión o rabia que pueda tener.
Para utilizar la imaginación racional-emotiva, imagine en primer lugar una de las peores cosas que podrían pasarle: por ejemplo, se esforzó mucho para superar su miedo a hablar en público o para superar su adicción al tabaco, y ahora ha vuelto a recaer, y de hecho tiene más miedo que antes, o está fumando aún más que nunca cada día.
Permítase sentirse muy ansioso o deprimido, u odiarse mucho a sí mismo por haber recaído después de haberse esforzado previamente y haber utilizado la TREC con eficacia para superar su miedo o su adicción. Supongamos que al imaginar vividamente que está pasando la peor cosa posible, usted se siente excepcionalmente avergonzado, culpable, y se menosprecia a sí mismo por haberse permitido recaer. Ahora, entre plenamente en contacto con los sentimientos que le perturban y permítase experimentarlos plenamente —¡sí, plenamente!— durante un breve período de tiempo. No evite sentirse culpable o hundido. Al contrario, afróntelo y obligúese a sentirse realmente así.
Cuando haya sentido en realidad, verdaderamente, estas emociones durante un tiempo, obligúese —sí, obligúese— a cambiar estos sentimientos viscerales, de manera que en lugar de eso sólo experimente un sentimiento apropiado (que no tiene por qué dejar de ser fuerte). De esta manera, provóquese sentirse profundamente decepcionado, arrepentido, preocupado o irritado por su comportamiento (porque usted ha hecho algo contraproducente al permitirse recaer en su miedo o adicción original), pero deshágase de sus sentimientos inapropiados; cambie realmente su vergüenza, su culpabilidad, su depresión o su hundimiento.
Como señalé en un folleto sobre la imaginación racional emotiva (IRE) que fue publicado por el Albert Ellis Institute de Nueva York (y que se incluyó en el último capítulo de Una nueva guía para una vida racional), no piense que no puede hacerlo, que no puede cambiar sus sentimientos, porque siempre es posible hacerlo. No olvide que fue usted —¡no ningún duendecillo!— quien creó su perturbación; así que usted —sí, usted— siempre podrá cambiarla más tarde. Usted puede, prácticamente cada vez que se esfuerce en hacerlo, entrar en contacto con sus sentimientos viscerales y obligarse a cambiarlos para experimentar otros sentimientos. Sin duda usted tiene la capacidad de hacerlo. Así que inténtelo, concéntrese, y ¡hágalo!
Cuando se haya permitido, se haya empujado sólo a sentirse triste, arrepentido, decepcionado o irritado (en lugar de avergonzado, culpable, deprimido y hundido) eche un vistazo a lo que ha pasado en su cabeza para obligarse a tener estos nuevos sentimientos apropiados (que siguen siendo negativos). Verá, si lo observa con detenimiento, que de alguna manera ha cambiado su sistema de creencias (o creencias irracionales o gilipolleces) en B, cambiando por lo tanto sus consecuencias emocionales, en C, de tal manera que ahora siente emociones apropiadas en lugar de las inapropiadas. Tome conciencia plenamente de las creencias racionales (Rbs) que ha utilizado para provocar sus nuevas consecuencias emocionales apropiadas (Cs) teniendo en cuenta la experiencia activadora (A) que se ha imaginado o que ha fantaseado.
En este caso en particular, A sería la observación de haber recaído en su antigua fobia o adicción. En Ib, se habría dicho a sí mismo algo como: «¡No tendría que haber recaído! ¡Qué horrible y vergonzoso es recaer! ¡Soy un total incompetente por permitirme hacer una cosa tan estúpida como ésta!». Entonces se habría sentido deprimido, culpable, y se habría odiado a sí mismo. Ahora, después de emplear correctamente la imaginación racional-emotiva, habría cambiado sus Ibs por una nueva serie de Rbs (creencias racionales), como: «Fue muy inoportuno y desagradable recaer pero forma parte de la naturaleza de los seres humanos, incluyéndome a mí, dar dos pasos adelante y un paso atrás. Y ¡algunas veces dos o tres pasos atrás! Difícilmente soy una persona incompetente por haberme permitido cometer una estupidez como ésta, sino una persona bastante competente que a veces actúa de una manera incompetente. Y ¡esto también forma parte de mi naturaleza!, cometer estupideces algunas veces. ¡Es un rollo! Pero puedo hacerlo mejor, estoy seguro, en el futuro, y volver a conseguir los progresos que hice al principio. De acuerdo: ¡volvamos a empezar!».
Fíjese y entienda que estas nuevas creencias racionales son las que le han hecho cambiar sus pensamientos; y practique cambiando sus sentimientos trastornados una y otra vez, repitiendo este tipo de creencias racionales. Si sus sentimientos perturbados no cambian en la dirección en que usted lo está intentando para tener unos sentimientos más apropiados, siga fantaseando con las mismas experiencias o acontecimientos desagradables y siga trabajando con sus sentimientos viscerales hasta que sí que consiga cambiar sus sentimientos por otros apropiados. No lo olvide: usted crea y controla sus sentimientos. Por lo tanto, usted puede sin duda alguna cambiarlos.
Una vez que haya logrado sentirse triste, arrepentido, decepcionado, irritado y frustrado más que ansioso, deprimido, culpable y hundido por haber recaído (o por cualquier otra de sus emociones o conductas perjudiciales), y una vez que vea exactamente qué creencias ha cambiado en su cabeza para hacerse sentir mal, pero no perturbado emocionalmente, siga repitiendo este proceso. Pertúrbese realmente. Y después hágase sentir disgustado pero no perturbado. Entonces vea exactamente qué es lo que ha pasado en su cabeza para cambiar sus sentimientos. Después practique haciendo este mismo tipo de actividad, una y otra vez. Siga practicando hasta que, después de imaginar experiencias muy desagradables (como recaer en su autoterapia tras haber hecho algún progreso previamente) en el punto A, pueda fácilmente sentirse disgustado en el punto C, cambiar sus sentimientos en el punto C por los de decepción y tristeza pero no perturbación, y ver qué hace en el punto B para cambiar el sistema de creencias que genera y mantiene sus sentimientos. Si sigue practicando con este tipo de imaginación racional-emotiva (IRE) al menos una vez (y preferiblemente dos o tres) al día durante las siguientes semanas, llegará un momento en que siempre que piense en este mismo tipo de acontecimientos desagradables, o le pasen realmente en su vida, se sentirá fácil y automáticamente contrariado y triste más que inapropiadamente deprimido y hundido.
De este modo, la IRE puede hacerse imaginativamente antes de que un acontecimiento desafortunado (como recaer en su progreso) tenga lugar. También puede hacerse al mismo tiempo que el acontecimiento ocurre en realidad. Y si no puede hacerla cuando ocurra, póngala en práctica una hora después, o un día o dos después. En todos los casos, permítase sentirse realmente culpable, avergonzado, deprimido o ansioso, y después oblíguese a sentirse decepcionado y frustrado pero no realmente perturbado.
Suponga que se promete a sí mismo hacer la IRE al menos una vez al día porque ha recaído en su TREC (o por cualquier otra cosa con la que se perturbe) y que sigue posponiéndola y sin hacerla bien.
Si es así, utilice un refuerzo recompensándose con algo que realmente le guste hacer (como leer, comer, ver la televisión, relacionarse con sus amigos) después de haber utilizado la imaginación racional tan a menudo como se haya prometido a sí mismo hacerlo; y puede penalizarse con algo que realmente no le guste (como comer algo repugnante, contribuir a una causa que odie, quemar un billete de 20 dólares, o levantarse media hora antes por la mañana) cuando no haya utilizado las IRE como se había prometido a sí mismo. Puede utilizar las IRE sin este tipo de refuerzo o castigo, pero si le cuesta, entonces puede ayudarse a sí mismo recurriendo a métodos de refuerzo. De un modo parecido, si no acaba de decidirse en alguna otra tarea importante, puede recompensarse a sí mismo después de hacerla y penalizarse cuando no la haga. Este sistema no le hará hacer lo que quiere hacer. Pero ¡le ayudará!