Historia verdadera de un vampiro
Conde Stanislaus Eric Stenbock
(1859 - 1895)
Eric Magnus Andreas Stanislaus von Stenbock, conde de Stenbock, fue una de las más populares y escandalosas figuras de los ambientes literarios y decadentes frecuentados por la burguesía londinense de finales del siglo XIX. Según sus contemporáneos, su aspecto era frágil y enfermizo; su pose, lánguida; su cabello, lacio y vaporoso; su vestimenta, deliberadamente demodé, se completaba siempre por una amplia capa negra… Las escasas fotografías que de él se conservan muestran a un joven de rostro ovalado y de piel blanca, sin arrugas, como tallado en alabastro, que enmarca unos ojos pequeños y tristes… Al contemplar el semblante del conde de Stenbock, al leer los testimonios de aquellos que le conocieron, acude rauda a la memoria la descripción que John William Polidori (1795— 1821) hizo de Lord Ruthwen en su célebre novela El vampiro (1819): «Su vista se paseaba por la alegría general que se desplegaba a su alrededor, con una indiferencia que denotaba que no estaba en su mano compartirla». Tan «vampírica» actitud se veía enfatizada por la excentricidad más contingente: en ocasiones, recibía a quienes le visitaban en su residencia en Londres dentro de un ataúd adelantándose así, casi medio siglo, a un marchito Bela Lugosi al final de su carrera y de su vida; tenía como mascotas a una enorme serpiente, además de varios lagartos y salamandras que personalmente alimentaba en presencia de sus amistades; únicamente vivía de noche, jamás abandonaba su hogar mientras fuese de día, alumbraba las principales estancias de su mansión con velas negras y, por si esto fuera poco, se rumoreaba que practicaba la magia negra (¡).
En consecuencia, no es de extrañar que el poeta irlandés W. B. Yeats escribiera a propósito de tan singular personaje: … «es, a un mismo tiempo, erudito, «connoisseur», borracho, poeta, pervertido y el más encantador de los hombres». Por el contrario, un crítico literario de la época dijo que la obra del conde Stenbock era «una elaborada y chirriante parodia de sí misma (…) producto de una juventud decadente, aquejada de preciosismo, de un falso misticismo, de un esteticismo y de una ridícula mezcla de neopaganismo y neocatolicismo».
Nacido en Estonia, en el seno de una antigua y noble familia de origen alemán cuyas raíces se remontan al siglo XVI, Eric Magnus Andreas Stanislaus von Stenbock en realidad, conde de Bogesund, cuyas posesiones se hallaban en el condado de Kolga, en Estonia, se quedó huérfano de padre a muy temprana edad. Su madre, casada en segundas nupcias con el inglés Frank Mowatt, se trasladó en 1874 junto a su esposo y su hijo a sus tierras en Withdeane Hall, cerca de Brighton, hecho que marcará para siempre la vida del joven Eric. Ya en Inglaterra, éste empezó a sentirse atraído por la literatura y la poesía, e ingresó en el Balliol College de Oxford para completar sus estudios en ambas materias. Pero su vida disipada y sus insólitas costumbres provocaron su expulsión de la universidad, tras lo cual renunció a su entorno familiar. Eric detestaba a su padrastro y a sus seis hermanastros, quienes lo trataron siempre de manera cordial, disculpándole todos sus excesos, «exiliándose» a su cómoda casa en Londres, que mantenía gracias a una generosa renta. Allí se convirtió en el «personaje» que escribió libros de poesía como Love, Sleep and Dreams (Shrimpton & Son/Simpkin Marshall & Co., 1881) o The Shadow of Death (The Leadenhall Press, 1893), conjuntamente con antologías de relatos cortos, como Studies of Death: Romantic Tales (David Nutt, 1894), y novelas, como La Mazurka Des Revenants: A Serious Extravaganza In Six Parts (¿?). Acorde con su leyenda y su temperamento, murió a causa de una cirrosis y de su adicción al opio y, antes de ser enterrado en el cementerio católico de Brighton respetando así las últimas voluntades del finado, su corazón fue extraído del cadáver y enviado a Estonia para ser conservado en formol junto a otras reliquias de los von Stenbock.
«Historia verdadera de un vampiro», titulado en algunas reediciones como The True Story of a Vampire, se publicó por primera vez en 1894, dentro de la antología Studies of Death: Romantic Tales. El interés de su autor por el vampirismo era notorio y conocido, ya que solía decir de sí mismo que estaba más muerto que vivo, y dejando a un lado su personalidad «vampírica» que Bram Stoker conocía muy bien a través del círculo teatral de Henry Irving y de sus esporádicos contactos literarios con W. B. Yeats, el conde Stenbock escribió el poema «The Lunatic Lover» en el que un no-muerto asalta a su víctima a través de sus sueños, igualmente que los relatos A Dream y The Other Side: A Breton Legend. Pero será en «Historia verdadera de un vampiro» donde el conde Stenbock llevará a extremos sorprendentes su visión desmitificadora del vampiro, articulado poco a poco alrededor de la narrativa gótica tradicional —cf. Carmilla (1872) de J. Sheridan Le Fanu, y de los sensacionalistas y deliciosos Penny Dreadfuls en especial, el serial Varney the Vampire; or, The Feast of Blood (1847), de Thomas Preskett Prest—. Por último, recalquemos su gusto por una evocación del horror tan sutil como venenosa, tan romántica como mórbida, no exenta de un curioso sentido del humor, matices que convierten a «Historia verdadera de un vampiro» en una auténtica rareza.