Concesión de libertad
Mary Cholmondeley
(1859 - 1925)
Mary Cholmondeley pasó los primeros treinta años de su vida muy unida a su madre, una mujer de salud frágil a la que tuvo que cuidar desde los años de adolescencia. Para Mary, pues, la literatura fue un poderoso instrumento intelectual y emocional para escapar de la monotonía de su vida cotidiana, un instrumento que denota la influencia de su tío, Reginald Cholmondeley, escritor y ensayista victoriano, gran amigo del novelista estadounidense Mark Twain.
A la edad de 18 años, Mary Cholmondeley escribió en su diario íntimo que posiblemente jamás se casaría, pues estaba convencida de que carecía de los necesarios atractivos para intimar con un hombre. ¿Es por esta razón que la obra de Mary tiene un acusado acento feminista? No en vano, algunos críticos literarios de la época se referían a ella como New Woman novelist; y fue precisamente una novelista, Rhoda Broughton (1840 - 1920), quien le presentó a George Bentley, de la empresa Richard Bentley & Son —editores de las primeras obras de Charles Dickens—, a fin de que publicara sus textos. Tras un par de novelas que apenas tuvieron eco, Red Pottage (1899), obra satírica donde Mary Cholmondeley ponía en la picota la hipocresía y el machismo imperante en la clase media británica —lo que levantó gran revuelo—, despertó por primera vez, y de manera estruendosa, la atención de crítica y público hacia la nueva escritora. Mary era la hija del reverendo Henry Cholmondeley de Hodnet, Stafford, y descendiente directa de un popular autor de himnos religiosos, el obispo Heber, un detalle que ofendió profundamente a quienes se sintieron retratados en Red Pottage, ya que se sintieron insultados por una de los «suyos». No contenta con eso, la escritora denunció las restrictivas condiciones de vida que debían padecer las mujeres victorianas, ya fueran de clase alta o baja, en el ámbito de la familia, la educación, el trabajo o la sexualidad, en sus subsiguientes obras, Prisioners (1906), Lowest Rung (1908) o Under One Roof (1918). Debido a los feroces ataques de la prensa, Mary vivía en un estado de semi-reclusión en un pequeño cottage en Suffolk.
«Concesión de libertad» es un interesantísimo cuento de vampiros donde Mary Cholmondeley aporta una serie de notables variantes dramáticas al mito. A la idea de la posesión de un vivo por el alma de un muerto o metempsicosis se suma el hecho de que el alma del muerto va succionando la fuerza vital o la personalidad de su huésped con el fin de devolverle su envoltorio carnal. Ambientada en un pueblecito de Yorkshire —similar a Whitley Beaumont, lugar donde Mary y su madre habían veraneado en numerosas ocasiones—, «Concesión de libertad» se inspira en una leyenda local que debieron de contarle durante alguna de sus visitas a la localidad. Por esta razón, cuando el cuento vio la luz en 1890 en el semanario Temple Bar, alguno de los múltiples enemigos «masculinos» de Mary la acusó de plagio, a lo que la autora respondió: «El concepto general de mi cuento lo tomé prestado de una narración oral muy popular en la zona, probablemente inspirada en una fuente escrita anónima, la cual, a pesar de mis esfuerzos, jamás he llegado a localizar». Empero, tiempo después se comprobó que a principios de ese mismo año, en la misma publicación, Temple Bar, un oscuro escritor llamado Frederick George Loring firmaba The Tomb of Sarah, con la que «Concesión de libertad» —aparecida en otoño, es decir, siete meses después— guarda sospechosas similitudes; sin embargo, es presumible que Loring se inspirase en la misma leyenda. De todas maneras, las represalias «masculinas» contra Mary Cholmondeley por su «plagio» se extendieron a la publicación en Inglaterra de su antología de cuentos Moth & Rust (1902), que suprimió «Concesión de libertad» de la selección, aunque permaneció en la edición norteamericana.