La novia de las Islas

John William Polidori

(1795 - 1821)

Charles Nodier

(1780 - 1844)

Lord Byron

(1788 - 1824)

(James Robinson Planché)

(1796 - 1880)

La noche del 17 de junio de 1816, una lluvia fina e incesante impidió que Mary Wollstonecraft Shelley y su hermana Claire, Percy B. Shelley, Lord Byron y su secretario personal, John William Polidori, pudieran pasear por los exteriores de Villa Diodati, en Suiza, o navegar por el lago Leman. En aquella sombría velada estaban acompañados por la condesa Potocka (1776 - 1867) —dama de la alta nobleza polaca, sobrina nieta del rey Estanislao II de Polonia y, según se comentaba, antigua amante de Napoleón—, y por un gran amigo de Byron, Matthew Gregory Lewis (1773 - 1818), autor de una de las obras capitales de la literatura gótica, El monje (The Monk, 1795), que escribió con tan sólo veinte años. Juntos empezaron a leer los relatos de fantasmas contenidos en el libro Phantasmagoriana, ou Recueil d’Histoires d’Apparitions, de Spectres, Revenants, Fantômes, etc; traduit de l’allemand, par un amateur (Phantasmagoriana, o una recopilación de historias de apariciones, espectros, revenidos, fantasmas, etc; traducidos del alemán por un «amateur»), una selección de leyendas alemanas traducidas al francés por Jean-Baptiste-Benoit Eyries y publicada en 1812 —a partir del original Gespensterbuch (1811), editado por Friedrich Schulze y Johann Apel—, adquirido por Polidori en una de sus escapadas a Ginebra.

Lo que sucedió a partir de ese instante se ha convertido en una de las leyendas más populares de la historia de la literatura fantástica de todos los tiempos. Mary Shelley emprendería la composición de su inmortal novela Frankenstein, o el moderno Prometeo (Frankenstein, Or The Modern Prometheus / 3 vols. Lackington, Hughes, Harding, Mavor & Jones, Londres, 1818), mientras que John William Polidori escribió El vampiro (The Vampire), el primer relato de vampiros con nombre y apellidos de la cultura occidental. Publicado por la revista The New Monthly Magazine en abril de 1819, provocó un tremendo impacto en su época, logrando casi cinco ediciones seguidas en lengua inglesa, además de ser objeto de una adaptación teatral cuyo éxito se perpetuó durante toda la temporada teatral de Londres y París entre 1820 y 1821. El vampiro definió para siempre la imagen del no-muerto como aristócrata decadente y perverso, de irresistible atractivo e infinita maldad, rodeado de una densa y onírica atmósfera macabra.

Por el contrario, tanto Percy B. Shelley como Lord Byron pronto desistieron de su empeño de crear una obra de terror, en especial Shelley quien, como explicó su mujer en el prólogo de Frankenstein, era «más apto para encarnar ideas y sentimientos en el brillo de las imágenes y en la música de los versos más melodiosos que adornan nuestra lengua que para inventar el mecanismo de una historia (…) aburrido por la vulgaridad de la prosa». No obstante, paradojas del destino, la autoría de El vampiro se atribuyó en un principio a Lord Byron, avivando la errada admiración de Goethe —«es lo mejor que ha escrito Byron jamás», le comentó a un amigo por carta—. La confusión fue promovida interesadamente por The New Monthly Magazine, la cual, al mes siguiente, publicó una carta de Polidori, aclarando que El vampiro era fruto de su inspiración, a pesar de haber retomado una idea de Lord Byron apenas desarrollada durante el verano de 1816, titulada Fragment of a Novel, un esbozo de una lúgubre historia de vampiros.

Curiosamente, en 1820 se estrenó casi consecutivamente, en la English Opera House de Londres y el Theatre Royal de Dublín, una versión teatral de El vampiro firmada, por increíble que parezca, por el literato francés Charles Nodier, quien introdujo numerosos cambios respecto al relato original —cf. su ambientación en Escocia—. Durante el primer tercio del siglo XIX, hubo tal efervescencia teatral en torno a los temas de corte fantástico, no sólo en los teatros londinenses sino también en los de Edimburgo, París, Viena, Nueva York y en incontables escenarios de provincias y universitarios, con versiones a cargo de grupos profesionales y amateurs, que resulta muy difícil contabilizar con exactitud todas las adaptaciones teatrales existentes de El vampiro de Polidori. Como en aquel tiempo no existían derechos de autor ni otras protecciones legales, las novelas y cuentos que hoy podríamos considerar bestsellers eran rápidamente plagiados y remodelados para la escena, a veces sin excesivos escrúpulos; circunstancia que se encuentra en el origen de esa notable actividad escénica. En consecuencia, no es extraño que a pocos meses de estrenarse la obra, en 1820, se publicara una supuesta «novelización» del drama escénico de Polidori/Nodier bajo el título «La novia de las islas» (The Bride of the Isles, A Tale Founded on the popular legend of the Vampire by Lord Byron) —en cuya portada consta «Printed & Sold by J. Charles, 57 Mary-Street, Dublin»—, lo cual avivó la aún no aplacada polémica sobre la autoría de El vampiro. Incluso dicha «novelización» se permitía el lujo de introducir ciertas variaciones inspiradas en Fragment of a Novel, del mismísimo Lord Byron.

El responsable de semejante ersatz fue James Robinson Planché, reconocido anticuario y heraldista que participó activamente en la fundación, en 1843, de la British Archaeological Association. También, en 1834, publicó el célebre volumen The History of British Costumes, y veinte años más tarde fue contratado por el Heralds College, y en 1866, por el Somerset Herald, para trabajar sobre los escudos de armas de los diferentes linajes británicos. Además, en 1869, a petición de The War Office, catalogó y ordenó cronológicamente la colección de armaduras de la Torre de Londres. No obstante, en paralelo a tan académicas tareas, Robinson Planché fue el autor de 176 piezas teatrales, entre libretos operísticos, melodramas, comedias, farsas, revistas musicales y piezas burlescas sobre mitología clásica. Asimismo, fue un distinguido diseñador de vestuario, labor a través de la cual contactó con la adaptación teatral de Polidori/Nodier, introduciendo en la puesta en escena numerosos detalles e innovaciones tanto en los decorados como en las prendas que debían lucir los actores, ya fuese en un sentido estético o histórico. El texto de «Lord Byron» (Polidori/Nodier) y James Robinson Planché fue tan célebre en su tiempo, que sirvió de base literaria a la ópera de Heinrich August Märschner (1795 - 1861), Der Vampyr (1827), cuyo libreto —escrito por W. A. Wohlbrück y revisado por Hans Pfitzner— Robinson Planché tradujo al inglés un año después, en 1828 (¡). Con «La novia de las islas» nacía una nueva modalidad de creación literaria asociada desde entonces al mito del vampiro: el exploitation, el reciclaje / copia / manipulación desnaturalizada de ideas ajenas, con objetivos claramente lúdico-crematísticos.