Escena XII
ANTONIA (Llorando).— ¡Ay, Dios mío, qué desgracia tan grande!
BELISA.— ¿Qué pasa, Antonia?
ANTONIA.— ¡Ay, señora!
BELISA.— ¿Qué ha sucedido?
ANTONIA.— ¡Vuestro esposo ha muerto!
BELISA.— ¿Mi marido ha muerto?
ANTONIA.— Sí. El pobre ya es cadáver.
BELISA.— ¿Estás segura?
ANTONIA.— ¡Y tan segura.…! Todavía no conoce nadie el accidente, porque estaba yo sola; ha muerto en mis brazos.… Vedle, vedle ahí exánime.
BELISA.— ¡Loado sea Dios, y qué carga más pesada se me quita de encima.…! Pero ¿a qué viene el afligirse de ese modo, tonta?
ANTONIA.— Yo creía que había que llorar.
BELISA.— ¡No vale la pena, que no es tan gran cosa lo que se ha perdido! ¿Quieres decirme para qué servía este hombre.…? Para molestar a todo el mundo con sus lavativas y sus drogas. Siempre sucio, tosiendo, estornudando y moqueando a cada instante; agrio, enojoso, de mal humor y no dejando vivir a nadie ni de día ni de noche…
ANTONIA.— ¡Vaya una oración fúnebre!
BELISA.— Ahora es preciso que secundes mis planes, que yo te recompensaré si me ayudas. Puesto que, afortunadamente, todavía no conoce nadie la noticia, vamos a llevarle a su cama y a ocultar su muerte hasta que yo haya terminado lo que me interesa. Hay dinero y papeles de los que quiero apoderarme, porque creo que es razón que yo los disfrute, habiéndole sacrificado los mejores años de mi vida. Ven acá. Primero cojamos las llaves.
ARGAN (Incorporándose bruscamente).— ¡Poco a poco!
BELISA (Llena de espanto).— ¡Ah!
ARGAN.— ¿Era ésta vuestra manera de amar, señora esposa?
ANTONIA.— ¡El difunto está vivo!
ARGAN (A Belisa, que se marcha).— Celebro haber conocido vuestra estimación y escuchado el panegírico que de mí habéis hecho: es una sabia advertencia que me servirá de enseñanza para el porvenir.
BERALDO (Saliendo de su escondite).— ¿Te has convencido?
ANTONIA.— ¿Quién iba a pensar esto? Pero aquí llega vuestra hija; volveos a tender y veamos cómo recibe la noticia de vuestra muerte. Ya que estáis en ello, conviene continuar la prueba y enteraros de cómo os quiere vuestra familia.