Capítulo 5

Estoy en la heladería ayudando a mis padres y no dejo de mirar hacia la carretera, no hacen más que pasar coches caros, llevando en ellos a gente importante invitada al baile de los reyes.

En cada uno que veo, me pregunto si en el irá su futura esposa y siento un dolor que me atormenta y que no tardo en reprimir. Esto es una tontería, Liam está haciendo su vida, yo tengo que hacer la mía.

- Mama voy a subir a cambiarme.

Mi madre asiente y subo a mi habitación a prepararme para mi cita con Robert, cuando llego abro la ventana y miro hacia el castillo. ¿Donde estará Liam? ¿Ya sabrá a quien le interesa conocer?

Decido dejar de pensar en esto y empiezo a arreglarme.

Cuando termino, me miro al espejo observando cómo me queda mi pantalón negro, con un palabra de honor y una chaquetilla corta. El pelo lo llevo a un lado y me he hecho ondas con la plancha, como si fueran ondas al agua. No está mal. A las ocho escucho a mi madre llamándome desde la escalera diciéndome que Robert me está esperando. Bajo sin perder más tiempo y cuando llego a la heladería lo veo hablando con mi padre. Va muy guapo y nada más verme me sonríe mostrándome sus relucientes dientes blancos. Estoy haciendo lo correcto. Pero ¿por qué ahora? Me pregunto al ir hacia él. En el fondo tengo la sensación de que me estoy obligando. Y no creo que sea por Liam. ¿O sí? Ignoro la pregunta incapaz de contestarme.

- ¿Nos vamos?

- Claro.

- No tengáis prisa en volver-Comenta mi padre sonriente.

- ¿Como que no? A las tres como muy tarde aquí-Responde mi madre seria.

Asiento y nos vamos hacia el coche de Robert.

Cenamos en un restaurante que no conocía, pero me ha gustado todo lo que ha pedido Robert. Hemos hablado de todo un poco, Robert esta casi acabando la carrera y no sabe como andará el tema de trabajo cuando la termine y eso le tiene algo preocupado. Yo le he comentado que tengo claro que cuando termine me quiero ir a otro lugar lejos de aquí.

- ¿Donde?

- No lo sé.

- Supongo que querrás estudiar otra carrera.

- Si, eso tengo pensado, pero aun no me he decidido por ninguna. No tengo problema a la hora de que me den becas, mis notas están siendo muy buenas. Cuando acabe el curso lo veré.

- Espero que no sea muy lejos-Me tenso ante su claro comentario con dobles intenciones y solo se asentir. ¿No debería sentir algo? ¿Una sonrisa por que quiera seguir viéndome?

Tiempo al tiempo.

- Bueno será mejor que pidamos el postre.

- Elige por mí, seguro que pides uno delicioso.

Robert sonríe y pide un plato con un poco de cada cosa.

Cuando lo traen no tardo en probarlos pues tienen una pinta deliciosa.

- ¿Que tal esta Laia?

- Bien-Digo tras probar la mini tarta de chocolate-. Pero creo que ayer Adair se pasó.

- No sé que le sucedió, pero tras iros se fue a su casa y no quiso seguir la fiesta. ¿Tú sabes que pasó en el cine?

- Una tontería, no era para que se lo tomara así -Robert me mira intrigado-. Laia le cogió la mano en un impulso.

- Vaya. No, como tú dices no es para tanto. No sé, habrá tenido una mala semana.

Asiento aunque tengo la sensación de que es algo más. Tal vez se sienta culpable por los sentimientos de Laia y no sepa cómo darle a entender que debe mirar hacia otro lado sin hacerle daño pues es la hermana pequeña de su amigo, no tiene que ser fácil estar en su lugar.

Terminamos los postres y Robert me dice de ir a tomar algo, asiento. Cuando llegamos me pido un refresco y Robert también pues tiene que conducir. Casi no podemos hablar por la música, al poco llega el hermano de Laia y me saluda con un afectuoso abrazo y me doy cuenta de que va algo contento, y Adair esta tan serio como ayer o mejor dicho, como siempre. Nos quedamos un rato con ellos hasta que Robert me dice que me acompaña a casa.

Cuando aparcamos en mi casa me vuelvo para despedirme de Robert. Él me está mirando intensamente y me inquieto por lo que puede pasar a continuación ¿Acaso al aceptar su cita le he hecho creé que siento algo?

- Bueno lo he pasado bien. Gracias por todo.

- Elen yo…-Lo miro sonriente y algo nerviosa por no saber cómo irme. Cuando siento que pone una de sus manos en mi cuello y como sus labios atrapan los míos. Cierro los ojos y trato de disfrutar del beso, pero no siento nada pese a que me besa con dulzura y experiencia. Me quedo rígida.

- Lo siento.

- No pasa nada-Le sonrío para que no se sienta mal.

- No me voy a rendir-Agrando los ojos.

- Yo no…

Me acaricia la mejilla y me mira con sus preciosos ojos marrones.

- Dame tiempo, solo te pido eso. Me gustas mucho desde hace ya un tiempo…

Agacho la mirada, y mi cabeza comienza a dar vueltas. No es mal muchacho, tal vez el amor no exista como en las películas que vemos Laia y yo, y solo existe un aceptación…¡¡y yo que sé!!

¿Y si lo rechazo, no me arrepentiré? Ahora mismo solo quiero salir corriendo. Pero por otro lado no quiero hacer daño a Robert, me cae bien…

- No tienes que contestar ahora. Nos vemos pronto.

- Claro.

Lo miro y bajo del coche para ir hacia mi casa. Hay una entrada al lado de la puerta de la heladería. Abro y me vuelvo para despedir a Robert, que ya se está alejando con el coche al ver que he abierto la puerta. Solo cuando lo hago me doy cuenta de que hay alguien entre las sombras del aparcamiento. Enseguida se de quien se trata. Liam.

Cuando el coche de Robert se pierde, Liam sale de las sombras y viene hacia mí, lleva su traje de motorista y su mirada es seria. ¿Que le pasa? El corazón me late desbocado y casi siento una imperiosa necesidad de disculparme por el beso que seguro que ha visto, de Robert.

- Hola Elen.

- Hola.

- ¿Hija?-Me pregunta mi madre al abrir la puerta.

- Si mama, ahora subo estamos hablado aquí.

- Vale, me voy a dormir.

- Vale-Me vuelto a Liam y abro la puerta del todo-. Pasa, aquí dentro estaremos mejor.

- ¿Al final has decido salir con él?-Liam me sonríe, pero veo que sus ojos no muestras nada de esa falsa sonrisa.

- No…Bueno él quiere que lo considere…

- ¿Y qué vas a hacer?

Liam se sienta en la escalera y yo a su lado.

- No lo sé, es buen muchacho…

- Pídele un curriculum -Le sonrío.

- ¿Que tal la noche?-Cambio de tema, pues ahora mismo no me apetece pensar en Robert.

- Mal, cuando he tenido un hueco he escapado de allí, no lo soportaba más.

- ¿Alguna elegida?

- Es posible…algunas son agradables…

- Seguro que sabes elegir bien.

- Claro, que remedio.

Nos quedamos en silencio disfrutando simplemente de la cercanía del otro. Mi hombro toca el suyo y me gusta mucho sentirlo, me dan ganas de apoyar la cabeza, pero me contengo.

Noto un cosquilleo en el corazón y el deseo de que este momento no acabe nunca. No quiero que nadie rompa nuestros momentos.

Esto no está bien… Me altero. No estoy mirando hacia el camino adecuado.

Me remuevo inquieta.

- ¿Te pasa algo?

- No…Nada, cosas mías -Le sonrío-. ¿A dónde vas a ir ahora?

¿Y como sabias que no estaba en casa?

- Te mandé un mensaje-Me sonríe y saco el móvil y lo veo-.

Como no contestabas pensé que estarías durmiendo o bien habías salido como ayer y no escuchabas el teléfono. No he llegado hace mucho.

- Siento no haberlo visto.

- Estabas disfrutando.

Miro a Liam y me pierdo en sus ojos verdes. ¿Disfrutando?

- Si, claro-Aparto la mirada.

- Será mejor que te deje descansar. Viene por te quería comentar que mañana salgo de viaje con mi padre, organizado por uno de sus amigos-No se me escapa sentir el tono amargo de su voz.

- ¿Y cuando vuelves?

- Pronto. Pero no se la fecha.

Liam se levanta y me tiende la mano tan caballero como siempre.

- Promete algo…-Lo miro expectante-. Que elegirás bien.

Se a que se refiere y agacho la mirada.

- A veces hay que dar tiempo…

- ¿De verdad crees que es cuestión de tiempo?-Liam me levanta la barbilla y la respuesta me llega clara a mi mente, no.

Pero la desecho y le digo algo muy distinto.

- A veces si. Tranquilo que ambos elegiremos bien.

- Si. Pásalo bien.

Asiento y empiezo a subir y a unos pasos me giro y lo miro.

- Si encuentras algún precioso lugar. ¿Podrías hacer una foto para que lo viera?

- Claro. Lo haré -Liam me sonríe con una sonrisa increíblemente franca y luego tras decirme adiós se va cerrando la puerta tras él.

Subo a mi cuarto y me preparo para acostarme, cuando estoy bajo las mantas, me paro a pensar en mi noche con Robert, pero inconscientemente no dejo de ver a Liam.

Es lunes y voy medio corriendo a clase, ayer me quedé hasta tarde realizando tareas, pues no lograba concentrarme, pero al final todo me salió perfecto. Cuando entro en mi clase, veo que el profesor acaba de dejar sus cosas, me mira pero no dice nada. Me siento en la mesa y la clase comienza, la siguiente hora también la tenemos aquí, en el descanso de una a otra, empiezan a circular comentarios sobre el baile.

- ¡¡Liam bailó conmigo toda la noche!! Ya os dije que él había vuelto por mi-Comenta Roberta.

- También bailó lo mismo con esa pelirroja que vino con sus padres, además creo que se han ido los reyes y Liam a pasar unos días con ellos. ¿No crees que eso será por algo?-Dice Ainara, Roberta gruñe y al mirar hacia ellas veo que ha ido a encararse.

- Si sabes lo que te conviene dejarás de decir sandeces. Él es mío, ¡¡Mío!! ¿Te queda claro? Haré lo que sea para ser la futura reina. ¡¡Que nadie lo dude!! -Grita para que todos lo escuchemos.

- Si lo que nos faltaba, una loca en el reino-Comenta mi compañero de detrás y yo no puedo evitar sonreír disimuladamente.

- Yo que tu no estaría tan segura.

Roberta coge a Ainara de la camisa y Ainara le planta cara.

- Pensé que ya te había quedado claro -No te tengo miedo Roberta, y ahora si no te importa, quítame tus sucias manos de encima.

- Dejar lo que estáis hablado para luego-Comenta el profesor que acaba de entrar y Roberta le hace caso y se aleja a su pupitre mirando con una mirada asesina a Ainara. No me gustaría estar en el blanco de Roberta, se nota a la legua que es una niña mimada, que no sabe aceptar un no por respuesta.

Cuando acaban las clases salgo sin perder tiempo a mi casa, pues cuanto antes llegue, más tiempo tendré para realizar unos ejercicios. He dado unos paso cuando noto el móvil en mi bolsillo sonar. Lo cojo y veo que es Liam.

- Buenas días. Si no me equivoco vas camino de la heladería.

- Si, eres muy listo -Liam se ríe y empiezo a andar por las calles que hay antes de llegar a mi casa.

- ¿Que tal las clases?

- Bien, por cierto has sido el centro de todas las conversaciones. Roberta no ha parado de decir que estas casi a punto de declararte. Si quieres que te de un consejo de amiga…

- ¿Eso somos?

- Claro ¿no?-Le pregunto temiendo haberlo malinterpretado todo.

- Si, solo te estaba probando. Se lo que me vas a decir, que Roberta no me conviene, y tranquila está más que descartada.

- Me alegro.

- Me alegra que te preocupes por mí.

- Y por tu reino, si ella reinara, esto sería un infierno.

Liam se ríe y me contagia.

- Ha dicho Ainara que estas en casa de los padres de una joven con la que bailaste-Me llevo la mano al estomago pues noto una sensación molesta en el.

- Si, es cierto.

- ¿Que tal es?

- Es una buena muchacha.

- Me alegro, tal vez ella sea la indicada.

- No sé, tiempo al tiempo.

Nos quedamos en silencio.

- ¿Hoy también te quedas sola en la heladería? Ten el rodillo a mano no vaya a ser que entre alguien como yo.

- No, pero la próxima vez que me quede sola lo tendré a mano.

- Te llamaba para mostrarte algo pero me espero a que llegues a tu cuarto.

- ¿Donde estas?

- En un lugar que te gustaría.

- Descríbemelo.

- Quiero hacer algo mejor.

- ¿Una foto?

- No. ¿Te queda mucho?

- Impaciente-Comienzo a correr intrigada.

- ¿Estas corriendo?

- ¡¡Si!! ¡¡Espera!!-Le digo casi sin voz.

Liam se ríe y yo entro en la heladería y tras saludar a mis padres, que me miran sorprendidos por mi carrera, subo a mi cuarto.

- Ya estoy. ¿Que me vas a mostrar?

- Toma aire-Lo hago-. Te voy a colgar, ahora cundo te llame acepta.

- ¿El qué?

Liam ha colgado y me quedo mirando el móvil a la espera de lo que va a hacer, cuando me llama veo que es una video llamada. La cojo y enseguida me veo en el móvil y espero a verlo a él, observo que voy despeinada y no es mi mejor momento, pero no comento nada. Cuando aparece su imagen veo un jardín bien cuidado con diferentes flores. El sol se cuela por las enredaderas y se nota la calidez del sitio. Seguro que son los jardines de la chica que le está tratando de conquistar.

- ¿Te gusta?-Escucho su voz.

- Si es precioso, pero tú me estás viendo a mí, yo también quiero verte.

Liam cambia de cámara y lo puedo ver, sus ojos están sonrientes.

- Estas roja Elen. Eso te pasa por correr.

- Tu has tenido la culpa por no decirme de que se trataba la sorpresa.

Liam sonríe y de repente su sonrisa se congela.

- Tengo que irme, te llamaré pronto.

- Pásalo bien.

- Fenomenal-comenta un dejo irónico antes de colgar.

Cuando me cuelga me quedo mirando el móvil, tal vez cuando acabemos la universidad, podamos seguir siendo amigos.

Me gustaría, esa es la verdad, no sé donde iré cuando esto termine, pero si me gustaría poder seguir hablando con él. Parece mentira que hace una semana solo que nos conozcamos. Con Laia me pasó también eso, enseguida hablamos de todo como si nos conociéramos de toda la vida, no tardé en confiar en ella, y ella en mí. Ojala con Liam las cosas puedan seguir así cuando nuestros caminos se separen.