Las dificultades para los demás
Las mujeres que aman a hombres Apolo se encuentran con dificultades, porque la forma o la apariencia de la relación suele ser para ellos más importante que la profundidad o la intimidad de la misma.
La desvalorización de la que “no es la esposa”
Para las mujeres que se involucran con un Apolo es importante saber que suele clasificar a las mujeres en dos categorías: las que él considera esposas apropiadas y las que no. Incluso puede sentirse atraído hacia mujeres que no encajen en su ideal de “esposa perfecta”. Más que ningún otro tipo, se suele guiar por la idea de lo que debería ser.
Puesto que infravalora el aspecto instintivo y emocional de la vida, incluso cuando mantiene una relación que le llene, puede que no sea capaz de reconocer el valor de ésta para él. Por consiguiente, le resta valor a la mujer. Aunque su corazón pueda estar implicado en su elección final, para un hombre que vive tanto en su cabeza nunca es una decisión tomada enteramente con el corazón. Al elegir una esposa, no ve sólo a una mujer, sino la impresión que darán como pareja. Para él el matrimonio es una institución esencial para la cultura y la civilización, que en parte aporta orden a su mundo y al mundo exterior.
Un Apolo en la mitad de la vida puede tener una relación extraconyugal (que normalmente es su primer lío y el último) que le llegue al corazón. Quizás descubra que siente más ternura hacia ella que hacia su esposa y que siente más pasión que nunca. Sin embargo, lo más probable es que regrese con su esposa, a su hogar y a su vida habitual[34].
Para una mujer que ama a un Apolo y que sabe que él la ama como nunca ha amado antes, es difícil comprender cómo éste puede salir de su vida para regresar a su casa con su esposa a un matrimonio vacío, después de haber conocido algo mejor. No obstante, a menos que supere el patrón de Apolo, eso es lo que hará. La mujer a la que abandona sufrirá por la relación. Pero él, como típico Apolo, podrá distanciarse de sus propios sentimientos de pérdida y podrá parecer que no está afectado.
La soledad dentro de la relación
Objetivamente, la mujer casada con un Apolo puede parecer que no tiene motivos para quejarse. Tiene un buen temperamento, es serio y fiel, e incluso probablemente echa una mano en casa cuando está allí. La gente tiene buen concepto de él, probablemente les parezca que tiene éxito y que es un buen hombre. Muchas mujeres casadas con apolos se consideran muy afortunadas.
Pero si la mujer anhela una relación más profunda y personal, entonces surgirán las dificultades. Puede que se queje de soledad, porque él es distante emocionalmente y, en realidad, con frecuencia también está ausente debido a las exigencias profesionales y su entrega al trabajo.
Si ella busca más espontaneidad o pasión este hombre no podrá proporcionársela (para ello deberá tener activados otros arquetipos en su psique). Si ella desea una comunicación profunda, se sentirá decepcionada.
El efecto reóstato: subir o bajar la intensidad
Una mujer casada con un Apolo puede llegar a parecerse cada vez más a él a medida que le sigue la corriente, especialmente si ella también antepone el pensamiento al sentimiento y está orientada hacia una meta. La distancia emocional aumenta, mientras que la forma de la relación continúa, en cuanto cada uno de ellos dedica cada vez más tiempo y energía a sus vidas separadas. Mientras ella pierde la práctica de hablar de sus propios sentimientos, también puede ir perdiendo el contacto con los mismos y ya no saber lo que siente.
Si ella es una persona que se ríe y llora con facilidad y que suele ser emotiva y expresiva con sus sentimientos, puede suceder justo lo contrario. En un matrimonio con un inexpresivo Apolo, este tipo de mujer puede llegar a convertirse en una versión extrema de ella misma. Puede ser cada vez más irracional o histérica e irse aislando. Sus intentos suelen ser provocativos y normalmente infructuosos. Intenta que él reaccione con emotividad ante sus lágrimas o su ira, sus amenazas o sus acusaciones. Pero lo único que consigue es que él se vuelva más frío y racional y se aleje más, y ella va perdiendo paulatinamente el dominio de la situación.