Conflictos psicológicos

Los conflictos psicológicos que invaden a un hombre (o mujer) con una disposición Hades son los que surgen a raíz de poseer una visión subjetiva e introvertida.

Problemas con la persona: el hombre invisible

A menudo, al igual que el dios que apenas dejaba su reino y llevaba a veces el birrete de la invisibilidad, un Hades pasa sin ser visto porque evita a la gente o, si está presente, es muy discreto. Además, tampoco está interesado en lo que está pasando en el mundo, por eso no está al día de los deportes, de las últimas modas, de las noticias políticas ni de los cotilleos que corren en los cócteles y en las parrilladas de los domingos. Sus reacciones son subjetivas y sorprende a los demás por su peculiaridad, de modo que ha aprendido a estar callado y a ser invisible en vez de resultar inadecuado.

La personalidad del solitario: una persona esquizoide

El hombre Hades está predispuesto a estar solo. Si las circunstancias y las personas confirman su tendencia a desconfiar de los demás y sentirse inadecuado en un mundo competitivo, se abstraerá en sí mismo. Se guardará para él lo que perciba y sus reacciones. En su vida habrá una sequedad emocional, una falta de relaciones y de espontaneidad. Los demás le dejarán en su ensimismamiento, puesto que su mensaje no verbal y a menudo también verbal es “dejadme solo”. Como solitario puede vivir en un mundo interior cerrado, llevando una existencia esquizoide basada en un trastorno psicológico estable pero constrictivo.

Complejo de inferioridad

El hombre Hades en un mundo Zeus tiene las mismas dificultades que un negro en un mundo de blancos. En un mundo de blancos, el hombre negro no ve imágenes positivas de sí mismo, es tratado como si fuera inferior, siempre será un extraño y es receptor de proyecciones negativas o de la sombra. El mundo psicológico sigue una dinámica semejante. Si utilizamos las descripciones de los tipos psicológicos de Jung y aceptamos sus observaciones de que la función “inferior” suele estar infravalorada y que la opuesta, la función “superior”, es la más consciente y utilizada, Hades representa la función inferior en el mundo industrial patriarcal de Occidente. Lo que se valoran son los hechos o la realidad objetiva y el pensamiento lógico; lo que se recompensa es la capacidad de llegar a la cima y competir satisfactoriamente por la posición, el poder y la riqueza. De modo que Hades es probable que tenga sentimientos de inferioridad, baja autoestima y falta de confianza, porque no da la talla de como se supone que debería ser un hombre.

El bajo rendimiento en esta cultura es también una fuente de baja autoestima. Es difícil competir en una cultura extraña y su situación es similar. La cultura dominante extravertida y competitiva es ajena a un Hades. Sin embargo, es posible compensar, desarrollar un segundo lenguaje, adaptarse bien a una cultura diferente e incluso destacar en ella. Sin embargo, a menudo sigue teniendo un sentimiento subyacente de inferioridad, realizando una continua autoevaluación y sintiendo que, cuando llega el éxito, es una especie de impostor.

La depresión: sequedad emocional

Hades está separado del reino de las emociones. Todos hemos de adentrarnos en el reino de la realidad objetiva y del pensamiento aunque sólo sea para conseguir una educación básica, y hemos de aprender el lenguaje del mundo exterior. No obstante, es bastante posible que seamos el equivalente a un analfabeto emocional. No es necesario que aprendamos a saber qué sienten los demás y por qué, ni tampoco se nos hacen exámenes o se nos da una educación especial si tenemos problemas para acceder a nuestros sentimientos o a los de los demás. Estas capacidades o llegan de forma natural o se desarrollan a través de fuertes lazos emocionales, que no son predisposiciones innatas para Hades. De ahí viene el problema de la aridez emocional, que contribuye a una depresión crónica de grado leve (para muchos hombres en general, pero en especial para los Hades). La subjetividad interna no verbal de Hades también se puede considerar que surge del hemisferio derecho, que tiende a los estados de ánimo más pesimistas.

Distorsiones de la realidad

La percepción introvertida está teñida por las influencias subjetivas; ésa es su naturaleza. La mejor situación para cualquiera es tener percepciones objetivas y subjetivas, percibir con precisión lo que está fuera y luego obtener una respuesta subjetiva interna que ensalce esta experiencia. La exactitud y la objetividad conciernen a lo que es percibido colectiva o consensualmente y lo que se acuerda que es la “realidad”.

Sin embargo, con la reclusión y la desconfianza las percepciones subjetivas se vuelven distorsionadas patológicamente y están fuera de la realidad. No es el grado de distorsión en sus percepciones lo que hace que “los hombres de la bata blanca” le envíen a un examen psiquiátrico, sino lo que él hace con esas percepciones (lo que dice, cómo actúa y quién se ve afectado por ellas) y si hay otras personas lo suficientemente preocupadas o con bastante poder como para intervenir en su vida.

Trastornos del sueño y el reino de los espectros

La narcolepsia es una condición inusual en la que el sueño en la fase REM (movimiento rápido de los ojos) irrumpe en el estado consciente. A veces se puede estar despierto en medio de un estado de sueño, lo cual es alarmante. Lo más frecuente es que la persona sea atrapada por el sueño en cualquier tipo de situación, incluyendo los momentos de emociones muy intensas. Es como si el sueño (o Hades) apareciera furtivamente y secuestrara a la persona llevándosela a su reino.

El adolescente o el adulto que padece narcolepsia también puede experimentar que los sueños irrumpen en su estado de vigilia. Por ejemplo, puede estar en medio de una conversación y entrar y salir de un vívido estado de sueño que incluye olores y sensaciones táctiles, así como ver y oír. Esto es lo que experimentamos cuando estamos dormidos y soñamos, pero es muy perturbador si nos sucede en forma de alucinación cuando estamos despiertos y nadie más tiene la misma experiencia.

Las fantasías y la imaginación activa son descensos voluntarios que podemos realizar y de los cuales podemos regresar. Ingerir drogas psicodélicas supone otra forma voluntaria de acceder al Hades. Y cada noche, cuando nos vamos a dormir, entramos en el mundo de los espectros, aunque no podamos recordar el sueño al despertarnos. La gente que tiene sueños lúcidos, no sólo los recuerda sino que es consciente de que está soñando y puede tomar decisiones que cambiarán el curso del sueño, incluyendo el despertarse. Cuando meditamos, reflexionamos y hacemos asociaciones libres respecto a alguna cosa del mundo exterior, también entramos en este reino. Si por naturaleza tendemos a interiorizar toda experiencia, como suelen hacer las personas introvertidas, entonces el reino de Hades nos resultará muy familiar. Es una cuestión de cuándo y dónde, de cuánto vamos a descender, si vamos a permanecer conscientes y si tenemos la oportunidad de estar allí o no, lo que determina si tendremos problemas con Hades.

Las dificultades para los demás

Las dificultades que Hades crea a los demás siendo él mismo es porque vive en su reino interior y el resto del mundo suele vivir en otra parte. La dirección de su energía psíquica o libido es hacia el interior. Y las personas significativas que están a su alrededor quieren que algo de esa energía fluya hacia fuera en sus relaciones o en el mundo. Al menos quieren que Hades les cuente lo que está sucediendo allí dentro. Amar a alguien que tenga una naturaleza solitaria es especialmente duro para los extravertidos, que se pueden tomar su reclusión como algo personal y pensar que han hecho algo mal cuando su compañero o hijo introvertido se retira. Esa tensión y la tendencia a que se atraigan los opuestos puede hacer salir a Hades o hacer que la otra persona se vuelva más introvertida y solitaria.