Hades (el lugar) como arquetipo del mundo subterráneo

Hades era el reino subterráneo, el infierno, el mundo subterráneo donde los espíritus van después de la muerte, un lugar que algunos dioses y mortales pueden visitar y regresar de él. Así pues, Hades es un arquetipo de lugar, así como un patrón de personalidad.

Hades (el lugar) como imagen arquetípica de la depresión

Cuando Perséfone fue secuestrada al mundo subterráneo y apresada allí, clínicamente se podía considerar que estaba deprimida: no hacía nada más que estar sentada, ni bebía ni comía, y pensaba que jamás volvería a ver la luz del día, coger flores o volver a ver a su madre. Entre tanto, en su ausencia, toda la tierra se estaba volviendo árida y nada se podía cultivar.

Las personas deprimidas actúan y sienten como Perséfone cuando fue secuestrada. Se sienten aisladas de todo aquello que solía tener significado para ellas; todas las emociones son grises. A veces, incluso la percepción de la vivacidad y el color desaparecen y el mundo se ve literalmente gris. Este tipo de depresión se puede comparar con un descenso al mundo interior de las imágenes y de las voces, tan bien descrito por Joanna Greenberg, quien (en la piel de Hannah Green) escribió su novela autobiográfica I Never Promised You a Rose Garden, que trata de una adolescente que se evade de la realidad.

Los descensos menores al mundo subterráneo son algo habitual. Son esos momentos en los que puede que digamos, «hoy no tengo un buen día», en el sentido de que estamos deprimidos.

El mundo de la sombra

En la psicología junguiana, los contenidos de “la sombra” son dobles. La sombra contiene esas partes de nosotros mismos que son inaceptables, tanto para nosotros como para nuestra idea de “qué pensarían los demás” si lo supieran, y así guardamos estos pensamientos, acciones, actitudes y sentimientos ocultos de los demás, a veces, incluso de nosotros mismos. Esta parte de la sombra corresponde al concepto freudiano del id, y al oscuro Tártaro, esa parte de Hades donde los titanes vencidos y otros que habían ofendido a los dioses del Olimpo fueron encarcelados.

Sin embargo, la idea junguiana de la sombra también incluye sombra material “positiva”, potencial positivo que está a punto de pasar al plano de ser consciente, que sigue estando en la sombra; todavía no está a la luz. Este material corresponde a las riquezas subterráneas que están asociadas con Hades.

El otro mundo: el reino de los muertos

Para los griegos, Hades era el reino de los muertos. Allí es donde iban los espíritus después de la muerte para existir eternamente como sombras fantasmagóricas, o bien beber del río del olvido (Leteo) y nacer de nuevo, sin recordar la existencia anterior. Hades, como lugar arquetípico, es el otro mundo, concepto que presupone la existencia de un espíritu que sobrevive después de la muerte.

Los médium que creen estar en contacto con los muertos, los trabajadores de los centros para desahuciados que trabajan con moribundos y las prácticas espirituales que se basan en la suposición de que el espíritu puede necesitar ayuda para realizar la transición, todos ellos funcionan como Hermes, el dios mensajero, que se podía desplazar entre los distintos planos y que guiaba a los espíritus al Hades.

Lo inconsciente colectivo y personal

El mundo subterráneo también corresponde simbólicamente a lo inconsciente colectivo y personal. Todo lo que hemos olvidado está allí en lo inconsciente personal: algunos recuerdos sólo necesitan un poco de esfuerzo para que puedan regresar al plano consciente; otros recuerdos más dolorosos pueden haber sido enterrados o reprimidos deliberadamente. En su reino gozan de algún tipo de “existencia”, aunque no puedan ser recordados.

Lo inconsciente colectivo es el reino de los arquetipos, o de los patrones universales, que pueden ser constelados, precipitados o evocados por circunstancias que les transmiten energía. Estos patrones han existido a lo largo del tiempo, han sido encarnados por personas que han muerto hace mucho. En un sentido existen como “espectros” o arquetipos que, en realidad, nacen repetidas veces.