Zeus, el arquetipo

Sentarse en la cumbre, con el poder, la autoridad y el dominio sobre un reino elegido, es la postura de Zeus. Los hombres que juegan a ser “el rey de la montaña” en la vida real y lo consiguen, son como Zeus. Comparten rasgos de su personalidad y sus susceptibilidades; el patrón subyacente es el arquetipo de Zeus.

Zeus como el arquetipo del rey

Zeus tuvo la ambición y la capacidad de establecer un reino sobre el que fue el dios jefe, y el impulso de presidir sobre el propio territorio es un instinto primordial de este arquetipo, que modela a hombres (y mujeres) para ser y comportarse como Zeus.

Cuando el arquetipo predominante es Zeus, la necesidad de “establecer un reino” es una fuerza motriz. Como mínimo, se suscribe al dicho de “el hogar de un hombre es su castillo” y con ese fin busca una casa y una familia. Por lo tanto, este arquetipo predispone al hombre a querer casarse y tener hijos para que sean extensiones de sí mismo. Espera que su esposa administre bien el hogar y que se ocupe de la educación diaria de los hijos, mientras él se involucra lo menos que puede.

Una familia sólo es una parte de su motivadora visión más amplia de establecer su propio reino. Un Zeus quiere autoridad y poder, y no le importa aceptar riesgos para conseguir sus metas. Prefiere ser su propio jefe que trabajar para otro. Y si es un Zeus con visión de futuro, cuando comience su primer negocio lo verá tan sólo como el principio.

El rey Arturo es una versión legendaria de este arquetipo. Comenzó como un don nadie no reconocido, cuyo destino sería el de unificar bajo su estandarte una tierra feudal en guerra. En la actualidad las batallas que se han de ganar suelen ser en el ámbito económico, y un emprendedor joven ambicioso que se convierte en un barón de los negocios —como Ross Perot, cuya operación de Tejas se convirtió en la multinacional Electronic Data Systems—, personifica el arquetipo del rey.

Este arquetipo también se manifiesta a través de los “reinos hereditarios”: en los hombres nacidos en familias de clase alta y ricas, que han heredado una posición de poder, la fuerza motriz es su necesidad de ampliar las fronteras de su reino para adquirir cada vez más poder económico y prestigio.

La gran casa y el gran edificio comercial son manifestaciones del mismo arquetipo. Una vez consolidado el poder se ha de construir Camelot.

Zeus como arquetipo de la acción decisiva

El rayo y el águila son los principales símbolos de Zeus. Son expresiones especialmente apropiadas de la capacidad de decisión para actuar rápidamente y “desde lejos” que caracteriza al arquetipo de Zeus.

El águila otea desde lo alto la tierra, ve de horizonte a horizonte. Sin embargo, también puede detectar desde muy lejos los movimientos de la pequeña presa y puede descender rápidamente para atrapar a la perdiz o al conejo entre sus garras. Igualmente, Zeus se encuentra en la atalaya de vigía para buscar lo que quiere o necesita. Puede tratarse de un producto en particular, de un posible futuro empleado o de una compañía, y, cuando localiza lo que quiere, va tras ello con todas sus fuerzas. Posee ambas cosas: una perspectiva general la gran visión, y la conciencia del detalle importante. Cuando se enfoca en el detalle le concede toda su atención: no tiene intención de que se le pierda de vista o se le escape de las manos. Sin embargo, al igual que el águila cuya presa de pronto desaparece de su vista o es atrapada por otro depredador, a pesar de toda la energía y el esfuerzo que ha puesto en esa meta en concreto, puede cambiar fácilmente de dirección, olvidarse de sus pérdidas y seguir adelante.

El rayo de Zeus era un símbolo de su poder punitivo. Éste también procede de lejos para golpear sin miramientos, pero sólo cuando se han agrupado las oscuras nubes de tormenta y el trueno ha rugido, insinuando una concentración de la emoción, una acumulación de ira. El celoso Zeus mató a Jasión con un rayo cuando se acostó con la diosa Deméter en el campo tres veces arado. Otro de sus rayos alcanzó a Faetón cuando el joven perdió el control de los caballos que conducían su carro del Sol.

El rayo puede ser un símbolo del “poder de despedir”, al igual que el águila puede representar la capacidad de adquirir o contratar con decisión. Para un presidente de una compañía como Lee Iacocca, que compró la Chrysler Corporation tras haber pagado sus deudas y sacarla de la bancarrota, la capacidad de despedir (y contratar) es esencial para el éxito. Es cierto que un despido puede acabar con una carrera, terminar con la vida laboral de un empleado leal y evidentemente tiene un efecto sobre su familia. Para un padrino de la mafia “deshacerse de alguien” puede significar una muerte física. Pero estas consideraciones no son propias de Zeus, y los hombres que personifican este arquetipo no pierden el sueño por estos asuntos.

En cambio, parece ser que el ex presidente Ronald Reagan no despidió directamente a nadie. Aunque se sentó en una posición de Zeus, no destacó por actuar con decisión, que es un distintivo de este arquetipo.

Zeus como creador de alianzas: a través de las conexiones empresariales

Una figura de Zeus con éxito puede trabajar en cooperación con otros hombres poderosos. Destaca en las “reuniones en la cumbre” por su capacidad de crear alianzas y determinar las fronteras, en arreglar acuerdos quid pro quo. Su palabra basta. Quiere tratar con los otros que también están a su altura y tienen decisión. Espera que los demás cuiden de sus propios intereses, al igual que él lo hace con los suyos. Para consolidar su base de poder y expandirse a partir de la misma, que son metas naturales para el arquetipo Zeus, las alianzas son esenciales.

En la actualidad, las alianzas del hombre Zeus se realizan con los banqueros y proveedores, distribuidores e incluso la competencia o con fuentes de referencia, burócratas, mecenas, en lugar de hacerlo con los señores feudales o soberanos. Los títulos y reinos son diferentes, pero la forma es la misma.

Zeus, el dios, estableció en el poder a los olímpicos con la ayuda de los gigantes de cien brazos y los cíclopes, sin los cuales no habría derrotado a los titanes. Le ayudaron porque les había liberado. En el mundo de los negocios, un Zeus considera cuándo ha de “utilizar sus bazas”: ¿es este el momento de solicitar el pago de los favores que he concedido? Si es así, un Zeus con éxito lo hará con sutileza y sensibilidad. Con cada una de estas transacciones, Zeus forja alianzas y consolida su posición, como tan bien demostró El padrino de Mario Puzo, que fue interpretado en la pantalla por Marlon Brando. Ése era el arquetipo de Zeus vestido de padrino de la mafia.

Zeus como creador de alianzas: a través de los matrimonios

Para el arquetipo Zeus, cuya meta primordial es la de establecer un reino, el matrimonio también es un medio a través del cual se crean alianzas y se consolida el poder. Los matrimonios reales eran acordados por los primeros ministros. Los matrimonios patriarcales en todas las culturas son alianzas entre familias, en las que la propiedad y la descendencia son la principal preocupación. Los siete matrimonios oficiales de Zeus reflejan este mismo patrón.

Para Zeus, hallar una esposa apropiada no es una cuestión de sentimientos o de relación espiritual, sino una cuestión de estado, una alianza que sirva a la meta de establecer o consolidar su reino. Otros arquetipos también han de estar presentes si la relación ha de incluir la pasión, la amistad u otros aspectos que satisfagan las necesidades personales.

No cabe duda de que el matrimonio de Zeus y Hera se convierte en un modelo de conflicto. Cuando son estos dos poderosos arquetipos los que subyacen en dicha unión, cada uno de ellos está motivado por intenciones totalmente distintas. Para Hera el matrimonio es un compromiso sagrado y es la prioridad más importante; la monogamia y la fidelidad son esenciales para su bienestar. Cuando Hera es el arquetipo predominante en una mujer, ésta busca el matrimonio como medio para su realización personal, para su perfección y para sentirse completa.

Zeus, el conquistador

Tal como he mencionado anteriormente, Zeus era el arquetipo del conquistador; sedujo a ninfas, mortales y diosas, y engendró numerosos hijos e hijas. A menudo adoptaba muchas formas para seducir y fecundar a quienquiera que él deseara. Para Leda se convirtió en un cisne, para Dánae fue una lluvia de oro; para Europa se transformó en un toro; para Ío en una nube.

Persiguió a las mujeres con una perseverancia única, característica de su naturaleza de “águila”. Al ver a quien le interesa hace todo lo necesario para acercarse a ella: cambia su forma, muestra su parte más vulnerable o se convierte en un apasionado amante. Una vez ha logrado su propósito, lo más probable es que su atención se vuelva a enfocar en su trabajo. Puede que inconscientemente no se proteja para evitar el embarazo porque tiene un fuerte instinto de ser progenitor. Y lo más normal es que “cuide de sí mismo”, responsabilizándose económicamente de sus hijos y reconozca su paternidad.

Zeus, el padre celestial

El instinto de tener hijos forma parte del arquetipo de Zeus. Lo que espera de ellos es similar a lo que espera de sus subordinados: que sean obedientes y cumplan su voluntad. Sus hijos favoritos son una réplica de su ideal de sí mismo como persona imparcial y superior, que no permite que se “descontrolen” sus emociones. Estas cualidades las comparten sus hijos Apolo y Atenea, y están encarnadas en el hijo racional que busca el éxito, que es brillante en los estudios y en el deporte, y en la hija cuya mente funciona de modo similar a la suya, en la “niña de papá”; la admiración mutua es la que les une. Es un padre mentor, que guía la educación y la carrera de sus hijos, al igual que suele hacerlo con otros jóvenes con los que también actúa como mentor en sus negocios o mundo profesional. A cambio espera lealtad y se siente engañado cuando un subordinado o un hijo “crece” y luego piensa de modo distinto a él.

Zeus es el arquetipo de un padre dinástico, que funda una familia. Quiere tener muchos hijos y nietos para que siga su linaje y para conseguir este fin intenta imponer su voluntad sobre lo que sus hijos han de hacer en el mundo, no sólo mientras él viva sino también cuando ya haya desaparecido. Motivado por su necesidad dinástica, así como por su naturaleza de padre proveedor, un Zeus multimillonario estructurará su negocio y establecerá consorcios para que se cumpla su voluntad en las sucesivas generaciones. Un Zeus con menos poder, con un reino más pequeño, hace lo mismo a menor escala.

Un hombre que se esfuerce en ser un padre que puede mantener bien a sus hijos y que se enorgullece de cómo lo hace, supone una característica típica de Zeus. El tamaño de su casa refleja este rasgo, a la vez que expresa su necesidad de poseer un territorio. El padre proveedor suele ser generoso, pero su generosidad está motivada por su deseo de controlar a sus hijos y está vinculada con las esperanzas que ha puesto en ellos.

Quién obtiene qué en los presupuestos de las familias Zeus, como en los presupuestos presidenciales, refleja las metas de un hombre que está en la cima.

Zeus, arquetípicamente es un padre autoritario que tiene la última palabra. Puede que exista una vía de comunicación abierta con sus hijos, pero las decisiones familiares y de los negocios se toman como describe Lee Iacocca: «Mi política siempre ha sido ser democrático en todo momento hasta que se han de tomar decisiones. Entonces me convierto en el comandante más detestable “Muy bien ya os he escuchado a todos —les digo—. Esto es lo que vamos a hacer[23]”».