TERAPIA OCUPACIONAL

Hasta el advenimiento de la convulsoterapia y de los psicofármacos todo hospital psiquiátrico era un caótico micromundo de conductas extravagantes y desorganizadas. Ya en esta etapa algunos directores de manicomio, inteligentes, generosos y con iniciativa, descubrieron que el trabajo era un elemento terapéutico importante.

Si en uno de estos terribles centros de confinamiento de enfermos, con el edificio en amenaza de ruina por olvido de la Administración que no enviaba fondos para restaurarlo, se ponía a trabajar a los enfermos mentales crónicos y graves en tareas de albañiles, pintores, carpinteros, etc., además de cambiar el aspecto del edificio, la conducta de los enfermos mejoraba notablemente. Fue el descubrimiento del trabajo como medicación.

Simón decidió estudiar el fenómeno sistemáticamente, y observó que si colocaba a un esquizofrénico autista con deterioro en una cadena de transporte de ladrillos para la construcción de un muro, el paciente se relacionaba mejor, estaba más tranquilo, etc.; en conjunto mejoraba; pero si se le empleaba en llevar ladrillos de un montón a otro para luego llevarlos al primero, aunque el esfuerzo muscular fuese idéntico, el enfermo empeoraba y dejaba la tarea. Dedujo que un elemento esencial del trabajo es la conciencia de su utilidad, eso es lo que eleva la autoestima y la socialización del paciente. El trabajo es en esencia una actividad remunerada; debe proporcionar recompensa (una mejor cosecha, dinero, etc.), y este esquema sigue activo en la mente del enfermo psicótico. Si el trabajo en el hospital iba acompañado de un cierto «pago» (el dinero estaba prohibido dentro del hospital) en forma de bocadillo, ropa, etc., el avance en la resocialización del paciente era mayor.

Sobre estas pautas elementales se ha desarrollado la terapia de ocupación y también sobre la conciencia del hospitalismo (el deterioro específico que produce en un enfermo mental el hecho de su reclusión prolongada e inactividad). Se comenzó a tener conciencia del fenómeno de «las otras veintitrés horas»: en un hospital el paciente puede recibir atención médica —entrevistas, exploraciones clínicas, medicación, etc.— durante una hora al día, pero permanece prácticamente abandonado a sí mismo y a la relación con los otros enfermos durante las restantes veintitrés horas. La terapia de ocupación trata de llenar positivamente parte de esas horas para el aprovechamiento del valor específico del trabajo y la ocupación, como resocializadores, y para el logro de recuperación de funciones y autoestima.

Las modalidades de terapéutica de ocupación son muy variadas: desde talleres de trabajo industrial hasta manualidades, meloterapia (la música como ayuda terapéutica), danza, pintura, deportes, etc. No conviene que el trabajo o la ocupación sean monótonos ni repetitivos, deben estar específicamente orientados a la terapia.