El autor prefiere, para los nombres propios, ajustarse en general a la norma, costumbre del cuerpo diplomático, de respetarlos tal y como aparecen en su lengua original. Además, el autor ha optado por dejar en el texto algún galicismo típico de una época y no «castellanizar» expresiones adoptadas por la inmensa mayoría de las culturas, muy consolidadas que se encontraron tanto en el campo de batalla de Waterloo como en el congreso de Viena.
En cuanto a la biografía de los personajes principales (a partir del año 1816), al texto de las notas y a las referencias bibliográficas, las encontrará el lector en las páginas 1131-1177, 1179-1203 y 1205-1211, respectivamente.