Cómo hacer la transición de la estafa piramidal actual a un sistema de capitalización

 

La transición desde una estafa piramidal como el actual sistema de pensiones públicas a un sistema de capitalización como el que propongo es algo bastante complicado.

Tan complicado que incluso hay que gente que reconoce que el sistema actual es una estafa piramidal, pero piensa que ya no es posible salir de él, y que hay que seguir con esta estafa piramidal como sea, porque en la práctica no hay más alternativa que aguantarse.

Desde luego es algo muy complicado, pero lo que no es viable ni sostenible es seguir estafando y arruinando a la población, y reduciendo el poder adquisitivo de los pensionistas hasta niveles ridículos, que en algún momento del futuro ni siquiera les permitan simplemente sobrevivir.

El problema es que hay que compatibilizar el que los actuales trabajadores ahorren en una cuenta a su nombre para su jubilación con que los actuales pensionistas sigan cobrando al menos lo que están cobrando ahora, que es muchísimo menos de lo que les correspondería de acuerdo a lo que trabajaron y ahorraron. Pero resarcir totalmente a las personas que ya están jubiladas no es posible, porque no se puede recuperar de la nada toda la riqueza que ha destruido el actual sistema de pensiones públicas durante décadas y décadas.

En definitiva, los actuales trabajadores tienen que generar riqueza para ahorrar para sí mismos, y para pagar las pensiones de los actuales jubilados.

Esto no se puede hacer subiendo impuestos. En primer lugar porque sería un inmoralidad total y absoluta. Y en segundo lugar porque técnicamente no es posible, ya que habría que subir los impuestos hasta un punto en que ya no merecería la pena trabajar, y la sociedad colapsaría.

La única solución posible, que además es la más ética y la más justa, es desplomar el gasto público y eliminar la mayor parte de las regulaciones existentes, que son otro freno más a la creación de riqueza.

Con esto se conseguiría aumentar mucho la creación de riqueza, lo cual permitiría compatibilizar el ahorro de los actuales trabajadores con el pago de las pensiones. La riqueza se puede crear y se puede destruir. De hecho constantemente se está creando y destruyendo. De la misma forma que cosas como la estafa piramidal de las pensiones públicas han evitado la creación de riqueza en cantidades inmensas, otras como el desplome del gasto público y la eliminación de regulaciones que entorpecen la actividad económica y favorecen la corrupción supondrían un gran revulsivo para la actividad económica.

Si nunca hubiera existido la estafa piramidal de las pensiones públicas, el desplome del gasto público debería llevar aparejada una bajada igual de intensa de los impuestos. Al tener que resarcir, aunque sea sólo de forma parcial, a las víctimas de esta estafa piramidal que ya están jubiladas, los impuestos deberían ir bajando a medida que el equilibrio entre ingresos y gastos del Estado lo vaya permitiendo, manteniendo en todo momento los gastos de las administraciones públicas en el mínimo imprescindible para procurar un buen funcionamiento del Estado de Derecho (no del Estado del “Bienestar”, que bastante daño ha hecho ya a millones y millones de personas), sin ningún gasto superfluo.

Entre otras cosas, todas las empresas públicas deberían ser privatizadas, utilizando ese dinero para acelerar las bajadas de impuestos todo lo que sea posible. También deberían eliminarse todos los ministerios, organismos y entidades públicas, etc que no sean imprescindibles, con lo que la mayoría de ellos desaparecerían, al igual que todas las subvenciones y ventajas fiscales existentes.

Igualmente, se debe prohibir la emisión de deuda pública, que no es más que otra forma de engañar y empobrecer a la población.

En los debates sobre cómo debe ser la transición del sistema actual a un sistema de reparto es frecuente que se diga que en esta transición tienen que salir muy perjudicados los trabajadores o los pensionistas, porque no es posible hacer algo así sin que uno de estos dos grupos aumente su nivel de sufrimiento actual. Creo que este debate es falso, porque quien de verdad debe cargar con todo el peso de esta transición es la casta política, desapareciendo con la mayor rapidez posible, y liberando todos esos recursos que ahora fagocita. Y no sólo liberarían las inmensas cantidades de dinero que cada año quitan a la población, sino que son cientos de miles de personas que a partir de ese momento tendrían que ponerse a trabajar, con lo que generarían más riqueza (que ahora no generan), lo cual ayudaría a realizar esta transición con mayor rapidez. Eso, junto con la eliminación progresiva de la deuda pública hasta su desaparición total, permitirían hacer esta transición de forma que tanto los trabajadores actuales como los pensionistas salieran beneficiados y mejorasen su situación actual desde el primer momento. Otro efecto positivo de las bajadas de impuestos es que eso también iría aumentando el poder adquisitivo de los pensionistas, y del resto de la población, lógicamente.

El Estado del “Bienestar” es incompatible con el verdadero bienestar de la población, y cada vez estamos más cerca de que uno u otro colapsen definitivamente, por lo que ha llegado el momento de posicionarse con claridad y dejar de engañar a la gente.