Las cotizaciones sociales destruyen riqueza y empleo

 

Poner impuestos a “algo” hace que ese “algo” sea más difícil de conseguir, y menos gente lo adquiera o consuma.

Los políticos entienden esto muy bien, pero lo aplican sólo cuando quieren.

Un buen ejemplo son los impuestos “verdes” en zonas turísticas. De vez en cuando, en algún lugar turístico los políticos deciden que ya hay “demasiados” turistas, y que quieren que vayan menos turistas a ese sitio en el futuro. Lo que hacen para que lleguen menos turistas es poner impuestos “verdes”, elevando el precio de cada noche de hotel con un impuesto especial, por ejemplo. La medida surte efecto, ya que muchas personas que tenían pensado ir a ese sitio a hacer turismo se van a otro sitio, porque la relación de precios entre uno y otro es más desfavorable que antes para el lugar donde se han puesto esos nuevos impuestos “verdes”.

Exactamente esto mismo es lo que sucede en el mercado de trabajo. Cuanto más altas son las cotizaciones sociales, menos gente quiere trabajar, y menos empresas quieren contratar empleados.

Mucha gente que no tiene trabajo se haría autónoma, si no fuera fuertemente penalizada, simplemente por querer trabajar, con la obligación de pagar varios cientos de euros al mes (261,83 euros al mes como mínimo en España, en 2014). Todo el mundo tiene habilidades que pueden ser rentabilizadas económicamente. Pero mucha gente no sabe cuánto puede ingresar al mes con esas habilidades si decide explotarlas comercialmente. Lo que sí sabe es que simplemente por intentarlo va a recibir un fuerte castigo por parte de los políticos, las llamadas cotizaciones sociales. Y eso es un freno para muchísima gente, que prefiere no llegar a intentarlo antes que correr el riesgo de intentar trabajar, y encima perder dinero por ello. Dinero que en muchos casos, además, no tienen, porque están en paro.

Con las empresas sucede lo mismo. Cuanto mayor sea el coste de un empleado (suma de lo que recibe el empleado por su trabajo más lo que Hacienda quita a empresa y empleado), más difícil y arriesgado es contratar a ese empleado, porque más complicado es rentabilizar esa contratación y no perder dinero por haber contratado a un empleado más.

Todo esto forma un círculo vicioso de destrucción de empleo y de riqueza, muy dañino para la población.

Cada vez que los políticos suben las cotizaciones sociales, este problema se agrava.

Las cotizaciones sociales se suben, oficialmente, para “garantizar la sostenibilidad del actual sistema de pensiones”. Es decir, para retrasar el desmoronamiento de la actual estafa piramidal, a costa de mantener este inmenso engaño y empobrecer cada vez más a la población, ocultando que esa nueva subida de las cotizaciones sociales lo que realmente va a hacer es agravar todos estos problemas, y muchos otros.