Compra de Put

 

La compra de Put en principio es muy similar a la compra de Call, con sus mismas ventajas y desventajas, pero "al revés". Es decir, la compra de Put nos hace ganar dinero cuando la Bolsa  cae.

Pero en la práctica tiene algunas diferencias respecto a la compra de Call.

Una de las principales diferencias, para los inversores de largo plazo, es que en los grandes techos de mercado la volatilidad suele ser más baja que en los grandes suelos. Si recuerda, al hablar de la compra de Call le decía que, en los cracks que yo he visto, en los momentos en que las acciones de las empresas de calidad parecen una grandísima oportunidad de compra, las opciones Call sobre esas mismas empresas no me parecen una oportunidad tan buena. Y la causa de esta "divergencia" es la altísima volatilidad implícita con la que suelen cotizar las opciones Call en los grandes suelos de mercado. El motivo de que esto sea así es bastante lógico, el miedo que hay en esos momentos en el mercado genera unos movimientos muy bruscos, y los vendedores de Call sólo aceptan vender esas opciones Call si es con una volatilidad implícita muy alta. Es decir, con una prima muy alta. En caso contrario, no quieren correr el riesgo de vender opciones.

Pero en los techos de mercado la situación suele ser distinta desde el punto de vista emocional, y eso supone una volatilidad implícita de las primas mucho más baja, generalmente, y por tanto unas primas de las opciones también más bajas. Tanto de las Call como de las Put, aunque en estos momentos (cuando se espera que el mercado vaya a tener una fuerte caída) lo que nos interesa es comprar Puts.

En las grandes caídas, la inmensa mayoría de los inversores están muy nerviosos, y por eso los movimientos de un día para otro, e incluso dentro de una misma sesión, son muy bruscos. Tanto al alza como a la baja. Eso es volatilidad alta, y por tanto primas de las opciones altas.

Sin embargo, los techos de mercado suelen formarse cuando la mayoría de los inversores están tranquilos. No están nerviosos, sino optimistas y relajados. Porque sus acciones están en máximos, el horizonte parece despejado (si no fuera así, no se estarían formando máximos en el mercado. Por cuestiones matemáticas, si mucha gente no lo "ve" claro, no paga por las acciones más que nunca, y la Bolsa no cotiza en máximos), etc. Todo esto suele generar movimientos mucho más suaves, de menor amplitud, más lentos, etc. Esto es volatilidad baja, y por tanto primas de las opciones bajas.

Por eso cuando un inversor de largo plazo espera un crack, en mi opinión no debe vender ninguna acción (de su cartera de largo plazo, se entiende, otra cosa son las estrategias de corto y medio plazo que pueda tener además de su estrategia de largo plazo), sino que debe comprar Puts. Por razones financieras, fiscales, y de salud, que seguidamente voy a explicarle.

Las financieras y fiscales, al estar muy relacionadas (la de salud en realidad también, pero la explicaré después), las voy a explicar juntas.

Para facilitar la explicación vamos a suponer que Juan, el inversor de nuestro ejemplo, solo tiene acciones de Procter & Gamble. En realidad debería tener una cartera diversificada de empresas, pero hacer esta misma explicación con una cartera de 15, 20 ó 30 empresas distintas sólo iba a servir para complicar la explicación, sin aportar ninguna ventaja.

Juan ha ido invirtiendo a lo largo de los años 20.000 dólares en comprar 1.000 acciones de Procter & Gamble, y ahora esas acciones cotizan a 100 dólares, con lo que el valor total de la cartera de Juan son 100.000 dólares.

Juan está seguro de que la Bolsa va a caer, y le gustaría aprovechar esa caída, vendiendo ahora, y recomprando después más barato. De esa forma conseguiría tener más acciones de Procter & Gamble con el mismo dinero, lo cual le supondría cobrar más dividendos, llegar antes a la independencia financiera, etc.

La primera barrera para conseguir esto es la fiscal. Si suponemos que el impuesto que tendrá que pagar Juan por las plusvalías es del 20%, al ganar 80.000 dólares con la venta (100.000 – 20.000) tendrá que pagar a Hacienda 16.000 dólares de impuestos, con lo que le quedarán para reinvertir 84.000 dólares (100.000 – 16.000).

Estos 16.000 dólares son el 16% de los 100.000 dólares que vale la cartera de Juan en estos momentos. Es decir, simplemente para que Juan se quede como estaba las acciones tienen que tener una caída del 16%. Aunque pueda parecer que un 16% no es mucho, en realidad sí lo es, por lo siguiente.

Si las acciones caen un 16% Juan no gana un 16%, simplemente se queda como estaba.

Si las acciones caen un 20%, Juan gana un 4%, que más o menos será el dividendo que iba a cobrar de Procter & Gamble en el siguiente año, así que más o menos se quedaba como estaba. A eso hay que sumar que algo cobrará de intereses por tener esos 84.000 dólares en una cuenta remunerada, o algo similar. No pueden estar en un depósito a 1 año, por ejemplo, porque tienen que estar disponibles para recomprar las acciones en cualquier momento, pero aunque estuvieran en un depósito a 1 año, la diferencia con la cuenta remunerada sería pequeña. Un inversor no vende toda su cartera de largo plazo para ver si aumenta su rentabilidad un 1%, o la reduce un 0,5%. Es decir, a Juan sigue sin valerle una caída del 20%.

En un crack de los que pasan a la historia, la caída de los blue chips suele estar alrededor del 50%, desde el pico máximo hasta el pico el mínimo. Esto deja un margen para que la operación salga bien de hasta el 30% (la diferencia entre el 50% de caída, y el 20% que nos dejaba aproximadamente como estábamos). Pero en la práctica este 30% es inferior, ya que no debemos esperar vender justo en el máximo, ni comprar justo en el mínimo. Esperar algo así es completamente irreal. Supongamos que Juan lo hace especialmente bien, vendiendo a sólo un 10% del máximo, y recomprando a sólo un 10% del mínimo.

Esto supondría que las acciones de Procter & Gamble llegaron a los 110 dólares, y desde ahí cayeron hasta los 55 dólares. Si Juan recompra un 10% por encima del máximo, recomprará a 61 dólares.

Así que tenemos que con los 84.000 dólares que le quedaron tras pagar impuestos, Juan podrá recomprar 1.377 acciones de Procter & Gamble. Esto es un 37,7% más de acciones de las que tenía antes de hacer esta operación de venta y recompra. Conseguir esto sí merece la pena, pero vamos a ver cómo es de difícil en la práctica. Voy a mostrarle el número de sesiones completas en que una serie de empresas cotizaron a un 10% o menos de sus mínimos en el crack de Lehman Brothers (uno de los peores de la Historia), cuyos peores momentos se dieron en marzo de 2009. No cuento las sesiones en que cotizaron sólo parte de la sesión a un 10% o menos de sus mínimos, pero son sólo unas pocas más.

Procter & Gamble: 19 sesiones

Coca Cola: 9 sesiones

3M: 4 sesiones

Telefónica: 2 sesiones

Iberdrola: 2 sesiones

BBVA: 2 sesiones

 

Como ve, hay que tener un acierto enorme para comprar a sólo un 10% de los mínimos de un crack.  Esto supone vender todas nuestras acciones casi en el máximo, y recomprarlas de golpe, sin ningún tipo de diversificación temporal, en un espacio de muy pocos días, saltándose las normas que todo inversor de largo plazo debe seguir. Alguna vez le puede pasar a alguien algo así, pero "apostar" todo nuestro patrimonio, de forma premeditada, a que somos capaces de hacer algo así, no es ni razonable ni prudente ni aconsejable. Entre otras cosas porque si fuéramos capaces de hacer algo así no tendría sentido que invirtiésemos a largo plazo, estaríamos haciendo trading y obteniendo rentabilidades espectaculares.

Siendo realistas, vender a un 20% del máximo y comprar a un 20% del mínimo ya es hacerlo muy pero que muy bien. Piense que estos 20% son la  media de todas sus ventas y la media de todas sus compras, no alguna compra o venta puntuales. Esto supondría que el máximo de Procter & Gamble estaría en los 120 dólares, el mínimo en los 60 dólares, y que Juan recompraría sus acciones a un precio medio de 72 dólares. Con sus 84.000 dólares recompraría 1.167 acciones, casi un 17% más de las que tenía.

Conseguir un 17% más de acciones con el mismo dinero merece la pena y mucho, pero en mi opinión sigue siendo algo que muy poca gente puede conseguir. Porque tenga en cuenta que en estos ejemplos estamos suponiendo que efectivamente acertamos con que va a haber un crack. Pero si intentamos hacer esto es bastante probable que haya veces en las que vendamos nuestras acciones, y no llegue el crack. Con lo que tendremos que recomprar las acciones que teníamos al mismo precio que las vendimos, o superior. Pero con los 84.000 dólares que nos han quedado después de pagar impuestos, en lugar de los 100.000 dólares que teníamos.

Es decir, no merece la pena hacer esto para acertar unas veces sí y otras no. Merece la pena sólo si acertamos siempre. En caso contrario será mejor que no hagamos nada, porque además las veces que fallemos pueden perjudicarnos mucho en el aspecto psicológico, que es decisivo a la hora de invertir, y empeorar nuestras decisiones a partir de ese momento.

Si hubiéramos supuesto que la rentabilidad de la cartera de Juan hubiese sido inferior (en lugar de haberse multiplicado por 5 veces hacerlo por menos, aunque en otros casos la rentabilidad será incluso superior), lógicamente la cifra de impuestos a pagar sería menor, y las cuentas serían algo más favorables a la hora de recomprar acciones. Pero piense que no tiene mucho sentido que alguien que acaba de comprar sus acciones espere un crack, ya que en ese caso debería haber empezado por no comprar esas acciones. Es más probable que la sensación de que va a haber un crack la tenga cuando lleve varios años invirtiendo, y tras una subida fuerte de los índices, que es la que habrá supuesto una revalorización importante de su cartera. Si no se ha producido esa revalorización importante, entonces la Bolsa puede caer, pero eso probablemente no será un crack, sino uno más de los muchos movimientos habituales de la Bolsa.

Tras este razonamiento, que creo que todo el mundo debe hacerse de forma realista, es donde llegamos a la utilidad de comprar Puts. El hecho es que de vez en cuando hay cracks, y que si conseguimos acertar con ellos (al menos algunos, aunque no sean todos) podemos tener una rentabilidad extra muy interesante, que nos haga llegar a la jubilación con una renta más alta, alcanzar antes la independencia financiera, etc.

¿Cómo deberíamos actuar, en mi opinión, cuando esperemos un crack?

El planteamiento creo que debe ser el siguiente.

Debemos hacer "algo" de forma que si acertamos y nos sale bien consigamos esa rentabilidad extra que buscamos, pero que si nos sale mal sólo suponga una mínima reducción de la rentabilidad que vamos a conseguir con nuestra cartera de largo plazo.

La mejor alternativa para ese "algo", en mi opinión, es la compra de Put "out of the money".

Nos queda decidir cuánto dinero dedicar a esas Put, sobre qué venderemos esas Puts (qué acciones o índices) y elegir el precio de ejercicio y la fecha de vencimiento.

Para calcular la cantidad de dinero que vamos a dedicar, primero vamos a ver un caso extremo.

Imaginemos que alguien dedica a comprar esas Put todos los años el dinero que cobra de dividendos, y se equivoca todos los años, perdiendo todo el dinero invertido en la compra de las Puts. En un caso así (que a primera vista entra dentro de lo razonable "mantengo las acciones, y sólo arriesgo los dividendos"), el inversor obtendría la rentabilidad de los índices SIN dividendos, que como ya sabrá a largo plazo está bien, pero es muy inferior a la rentabilidad de los índices CON dividendos.

Partiendo de este caso extremo vamos a ver cómo llegar a una cifra más razonable. Lo más evidente es que no todos los años hay un crack. Si alguien espera un crack todos los años, seguramente debe revisar su forma de hacer este tipo de análisis (o está buscando otro tipo de movimientos, distintos de los que aquí estamos comentando), ya que nunca sabemos qué pasará en el futuro, pero estadísticamente no es razonable esperar algo así.

Esta operación es algo que en principio deberíamos contar con hacer una vez (o dos) cada 5-10 años. Esto ya reduce mucho el dinero a dedicar a esta estrategia.

¿Cuánto dinero dedicar en esas ocasiones que nos encontremos cada 5-10 años?

Creo que hasta la mitad de los dividendos cobrados en ese año es una cifra prudente. Tenga en cuenta que la puede perder totalmente. Y, por supuesto, que no es "obligatorio" que lo intente, esto es sólo para aquellos que sienten la "necesidad" de que cuando creen que va a haber un crack tienen que intentar ganar dinero con ello.

En el peor de los casos, perder totalmente la mitad (como mucho) del dinero que cobre en dividendos 1 año, cada 5-10 años, reducirá algo su rentabilidad global a largo plazo, pero poco.

Ahora tenemos que elegir sobre qué compraremos las Put. Creo que lo más razonable es inclinarse por las acciones que tengan más peso en los índices, y/o por los propios índices. En el caso de España serían empresas como Telefónica, BBVA, Santander, Repsol, Iberdrola, etc. Una combinación de algunas de estas empresas y el propio Ibex 35 (o cualquier otro índice, como el Eurostoxx50, el DAX 30, el SP 500, etc) me parece lo mejor para estos casos.

En los cracks los traders bajistas suelen posicionarse (a la baja) en las empresas más grandes y líquidas, "exagerando" un tanto las caídas. Precisamente por eso, porque son muy líquidas, y eso hace que para ellos sea más fácil entrar y salir en cualquier momento. Y esa mayor "facilidad" (aunque no es el objeto de este libro) para este tipo de traders son puntos porcentuales de rentabilidad real, por las horquillas de compra venta, especialmente en los momentos de mayor miedo en el mercado. Esto nos favorece para este tipo de operación. Además, supone que también a nosotros nos será más fácil primero comprar las Put, y luego venderlas, por la mayor liquidez de las opciones sobre las empresas más grandes. Una vez que se ha producido el crack, en el mejor de los casos, y queramos vender la Put que compramos previamente para obtener el beneficio que esperamos, en empresas pequeñas puede llegar a ser muy complicado encontrar a alguien que nos quiera comprar la Put que queremos vender en ese momento. Los mercados de opciones son menos líquidos que los de acciones, y en momentos extremos se puede notar especialmente. Si no encontramos a nadie que nos quiera comprar nuestras Puts, siempre las podríamos ejercer, pero probablemente eso reduciría nuestro beneficio, ya que no obtendríamos nada por el valor temporal, que debería ser alto en esos momentos, por la alta volatilidad. Es decir, aunque la empresa pequeña haya caído más, por todos estos motivos se puede llegar a ganar menos con sus Puts.

La siguiente decisión es la fecha de vencimiento. Creo que lo ideal es alrededor de 1 año. Depende del precio de las primas de los vencimientos que ronden esos plazos, y la liquidez que tengan en esos momentos esas opciones. 6 meses me parece poco, 3 meses mucho menos. 9 meses podría ser, pero aún así preferiría que fuera algo más de tiempo. Aunque 9 meses me parece un plazo válido. Con vencimientos a 9 meses tenemos menos tiempo, pero las primas serán algo más bajas, con lo que con el mismo dinero podremos comprar más contratos. Cuanto más lejana sea la fecha de vencimiento, mayor es la prima que pagaremos, y eso reduce nuestro beneficio potencial, por lo que puede haber casos en que sea mejor 9 meses que 1 año.

Una cosa que me parece importante es cortar las pérdidas antes del vencimiento, si no se produce el crack, para evitar perder toda la prima. Si nos atenemos a las reglas que acabamos de ver sobre cuánto dinero dedicar a esta estrategia, perder toda la prima no sería un gran desastre, pero si lo podemos evitar, mejor. Por eso, cuando queden unos 3 meses para el vencimiento, si no se ha producido el crack creo que sería preferible vender las Puts, aunque se pierda dinero. Una vez dentro de los 3 últimos meses, la pérdida de valor temporal va a ser cada vez más rápida, acelerándose cada vez más cada día que pase. Si hace unos 9 meses pensábamos que se iba a producir un crack de manera inminente y ya han pasado 9 meses sin que así sea, probablemente nos hemos equivocado, y es mejor cortar las pérdidas ahora que perder el 100% de la prima dentro de 3 meses más.

La última decisión que hay que tomar es elegir el precio de ejercicio. Para ello me basaría en las cifras que he dado antes. En un gran crack las acciones de los blue chips suelen caer alrededor del 50%, entre su máximo y su mínimo. Como creo que debemos contar con que no acertaremos con el máximo, y menos con el mínimo (porque suelen ser muy rápidos, ya que en pocos días las cotizaciones salen de esa zona de mínimos), el precio de ejercicio debería estar alrededor de un 20%-40% por debajo de la cotización en ese momento.

Puede que le llame la atención que ahora diga "hasta un 40%" cuando antes he dicho que era muy difícil acertar con un movimiento de tanta amplitud. Fíjese en que con las Put no necesitamos para ganar que la cotización llegue a nuestro precio de ejercicio. Si compramos la Put 6 cuando la cotización está en 10 euros y en pocas semanas la cotización cae hasta los 7-8 euros, nuestra Put 6 (si el vencimiento no está cercano, lógicamente) probablemente habrá multiplicado su precio por varias veces, dándonos una muy buena rentabilidad, aunque la cotización aún siga por encima de nuestro precio de ejercicio.

La diferencia entre elegir Puts cuyo precio de ejercicio esté un 20% o un 40% por debajo de la cotización está en qué pasa si nos equivocamos, o si acertamos.

Si nos equivocamos, a la hora de cortar las pérdidas recuperaremos un porcentaje más alto de nuestro dinero con las que tienen el precio de ejercicio un 20% por debajo de la cotización en el momento de abrir la operación.

Y si acertamos, con las del 40% ganaremos bastante más dinero.

También en esto es razonable y aconsejable diversificar. No hace falta, y es mejor que no lo haga, que compre todas las Put el mismo día, y con los mismos precios de ejercicio, o similares. Puede, y creo que debe, comprar las Puts con algo de diversificación temporal (menos que con las acciones, lógicamente, estas operaciones no empezamos a hacerlas hoy por si hay un crack dentro de 2-3 años, sino porque creemos que puede ser inminente), y con diferentes precios de ejercicio.

Para elegir el momento, debe ayudarse del análisis técnico. Los mejores momentos para hacerlo son el posible segundo techo de un Doble Techo, el posible hombro derecho de un Hombro Cabeza Hombro, etc. Recuerde que la mentalidad con las opciones debe ser distinta a la que tenemos con las acciones, por la fecha de vencimiento y por la pérdida de valor temporal. En las opciones la mentalidad debe ser la que le comentaba antes del "último salto" para coger la ola y que esta nos arrastre. Un Doble Techo o un Hombro Cabeza Hombro pueden tardar 1-3 meses en formarse (en gráfico diario), y la diferencia entre entrar al principio o al final de la figura puede ser bastante, en valor temporal de la prima y en tiempo para que la caída se produzca antes de nuestra fecha de vencimiento. En acciones esa diferencia es ganar un poco más o ganar un poco menos, pero con las opciones la diferencia es ganar o perder. Acertar con el momento en que se producirá el movimiento esperado no es muy importante con las acciones (relativamente, si se acierta, mejor, pero si nos equivocamos por un poco no lo perdemos todo, ni muchísimo menos), pero con las opciones es decisivo. Antes le puse un ejemplo en que ganábamos con una Put 6 al llegar la cotización a 7-8 euros. Pero esto es así si aún queda bastante tiempo para el vencimiento. Si llega a 6,01 el día antes del vencimiento, perderemos toda la prima.

En lo que respecta a esta operación ya sólo me queda comentarle el tema de la salud. Aquí las diferencias son aún más claras entre vender nuestras acciones y hacer esta operación de compra de Puts.

Si opta por la compra de Puts, en todo momento estará totalmente tranquilo. Suba o baje la Bolsa después de haber comprado las Puts, lo peor que le puede pasar es perder una cantidad pequeña de dinero, para el tamaño de su cartera. Y esta tranquilidad "protegerá" todas las decisiones que tome durante esos meses, tanto las que estén relacionadas con su dinero como las que no lo estén.

Si vende su cartera, y no es de "acero", el nivel de estrés se le va a disparar desde el momento en que pulse el botón de venta. La renta que tanta tranquilidad le daba y que tanto esfuerzo y dedicación le había costado conseguir ya no estará. A lo mejor dentro de unos meses es algo más (o no, esa duda no se la podrá sacar de la cabeza ni un segundo). Pero de momento ya no está, ya no es "su" renta, ha "desaparecido". Eso probablemente le lleve a mirar las cotizaciones de forma compulsiva, en todo momento, esperando esa caída inminente de la Bolsa, que no llega. Así no se duerme bien (si se duerme), ni se está concentrado en el trabajo, ni se disfruta del tiempo de ocio, etc.

Con la compra de Puts dormirá tranquilamente, con la venta de sus acciones dejará de dormir.

Lógicamente, también se pueden comprar Puts para intentar ganar dinero con caídas más "normales" de las cotizaciones. Esto tiene la ventaja sobre los futuros de que las pérdidas están limitadas, y eso es una ventaja muy importante. Por otro lado, creo que es más difícil ganar dinero comprando Puts que comprando Calls, por el menor recorrido de las cotizaciones a la baja. Si compra Puts, no deje correr mucho los beneficios, recuerde lo que le comentaba antes acerca de lo que se puede esperar que caigan las cotizaciones. Por eso la estrategia para aprender arriesgando 200 euros que le comenté antes lo hice al hablar de la compra de Call. En esa estrategia puede hacer también alguna compra de Put, pero creo que le va a ser más fácil ganar dinero comprando Call que Puts, también por el sesgo alcista que suele tener casi todo el mundo (pero en esto hay excepciones, algunas personas pueden detectar mejor los movimientos bajistas que los alcistas).

 

Caso real de Compra de Put:

Alberto cree que Ferrovial va a caer, y quiere aprovechar esa caída comprando Puts.

El 7-10-2015 la acción de Ferrovial cotiza a 22,14 euros.

Alberto, tras hacer un razonamiento similar al que hizo Javier, estudiando en una matriz cuánto le cuesta cada opción, lo que puede ganar con cada una de ellas en los diferentes precios que se pueden dar al vencimiento, y las probabilidades de ganar con cada una de ellas que él estima, decide comprar las siguientes Puts:

10 Put 22,00 con vencimiento 18-12-2015, por 1,02 euros. Esto le supone pagar 1.040 euros (1,02 x 100 x 10 + 20).

El 18-12-2015, día del vencimiento, cotizando Ferrovial a 20,60 euros, Alberto vende estas 10 Put a un precio de 1,40 euros, con lo que ingresa 1.380 euros (1,40 x 100 x 10 – 20). Esto hace que su beneficio sea de 340 euros (1.380 – 1.040).

 

Opciones y futuros partiendo de cero
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