Compra de futuros

 

La compra de futuros es muy similar a la compra de acciones, como ya hemos visto. El riesgo es el mismo, y la rentabilidad potencial es la misma.

Por eso, por motivos fiscales, los futuros son muy adecuados para que los inversores de medio y largo plazo hagan operaciones de corto y medio plazo, por ejemplo. También son muy adecuados para los traders, por supuesto. Tienen varias ventajas.

La primera de ellas es que no interfieren en el método FIFO de las acciones que se tengan en la cartera de largo plazo. El método FIFO es la norma fiscal por la que las primeras acciones que se venden son las primeras que se compraron.

Supongamos que Javier compró hace años para su cartera de largo plazo 500 acciones de Ferrovial a 4 euros.

Ahora cree que, tras caer a 16 euros desde los 22 euros que llegaron a alcanzar, pueden subir a la zona de 20 euros, y le gustaría comprar 200 acciones más de Ferrovial, para hacer esa operación de medio plazo.

Si le sale bien comprará 200 acciones a 16 euros y las venderá a 20 euros, ganando 4 euros por acción, que en total son 800 euros.

Pero de cara a Hacienda las 200 acciones que venda a 20 euros serán parte de las que compró a 4 euros, así que la plusvalía será de 16 euros por acción (20 - 4). 3.200 euros en total (16 x 200).

Si el impuesto sobre las plusvalías en este momento está en el 20%, al ganar 16 euros por acción tendrá que pagar a Hacienda 3,20 euros por acción, con lo que habrá ganado, después de impuestos, sólo 0,80 euros por acción (4 – 3,20).

Si hace esta misma operación con futuros, comprará los futuros a 16 euros, los venderá a 20, y para Hacienda el beneficio será de 4 euros por acción, con lo que tendrá que pagar 0,80 euros de impuestos (el 20% de 4), y el beneficio después de impuestos de esta operación será de 3,20 euros (4 – 0,80).

En este tipo de casos, que son muy habituales en los inversores de largo plazo, los futuros ahorran mucho dinero en impuestos.

Tenga en cuenta que también se puede dar en ocasiones el caso contrario, como le pasó a Luisa. Ella compró 500 acciones de Ferrovial a 10 euros, y cuando cayeron a 4 euros compró 500 acciones más para su cartera de largo plazo a 4 euros y además, para su estrategia de medio plazo compró otras 200 acciones.

Cuando Ferrovial subió a 10 euros, mentalmente lo que hizo Luisa fue mantener sus 1.000 acciones que estaban en la cartera de largo plazo (500 compradas a 10 euros, y 500 compradas a 4 euros) y vender las 200 acciones que había comprado para su estrategia de medio plazo a 4 euros. Pero de cara a Hacienda esas 200 acciones que vendió son parte de las 500 primeras que compró para su cartera de largo plazo, así que de cara a Hacienda Luisa no ganó dinero (compró a 10 y vendió a 10), y no tuvo que pagar impuestos por esta venta, que "en sus cuentas" le supuso un beneficio de 6 euros por acción (compró a 4 y vendió a 10), lo que hizo un beneficio total de 1.200 euros para las 200 acciones con las que hizo esa operación de medio plazo.

Si Luisa hubiera utilizado futuros para esta operación de medio plazo, habría comprado los futuros a 4 euros, los habría vendido a 10 euros, y fiscalmente habría obtenido una plusvalía de 6 euros por acción, 1.200 euros en total, por los que habría pagando a Hacienda 320 euros (el 20% de 1.200).

Otra de las ventajas de los derivados (futuros y opciones) es que no les afecta la "regla de los 2 meses", por la cual no se pueden compensar minusvalías si se han comprado valores homogéneos (por ejemplo, acciones de la misma empresa, participaciones del mismo fondo de inversión, etc) en los 2 meses anteriores o posteriores a la venta con pérdidas. Es decir, para poder compensar las minusvalías de una venta con pérdidas de acciones de Ferrovial no hay que haber comprado acciones de Ferrovial ni 2 meses antes ni 2 meses después de la venta de las acciones con pérdidas (Nota: Tenga en cuenta que este plazo puede cambiar en el futuro tras la publicación de este libro, y que en otros países la fiscalidad puede ser distinta a la de España. La fiscalidad no es el objeto de este libro, hago un breve resumen para que se sitúe con facilidad).

Jaime tenía una estrategia de corto plazo, en la que hizo las siguientes operaciones con acciones de Ferrovial, todas con un intervalo de tiempo entre una y otra inferior a 2 meses:

Compró 500 acciones a 15 euros, y las vendió a 13 euros, perdiendo 1.000 euros

Compró 500 acciones a   8 euros, y las vendió a 12 euros, ganando 2.000 euros

Compró 500 acciones a 14 euros, y las vendió a 11 euros, perdiendo 1.500 euros

Compró 500 acciones a 16 euros, y las vendió a 20 euros, ganando 2.000 euros

Compró 500 acciones a 17 euros (el precio es indiferente, no importa que sea superior o inferior a la última venta a 20 euros), y las mantuvo.

Con las 2 operaciones que terminaron en beneficios ganó 4.000 euros, y con las 2 que terminaron en pérdidas perdió 2.500 euros.

Pero como no ha respetado la regla de los 2 meses no puede compensarse los 2.500 euros de pérdidas (hasta que cumpla la regla de los 2 meses, en años posteriores, vendiendo las acciones que compró a 17 euros, y cumpliendo la regla de los 2 meses), así que tiene que pagar el 20% de los 4.000 euros de ganancias, que son 800 euros.

Si hubiera hecho estas mismas operaciones con futuros, a los 4.000 euros de ganancias les habría restado los 2.500 euros de pérdidas, lo que daría un beneficio total de 1.500 euros (4.000 – 2.500), por los que habría pagado 300 euros, 500 euros menos que los que pagó por hacer estas operaciones con acciones en lugar de con futuros.

La compra de futuros, sin apalancamiento, es una operación muy segura para operaciones de corto y medio plazo. Al decir que es muy segura me refiero a que es tan fácil de entender como la compra de acciones, y tiene sus mismos riesgos. Operando a corto o medio plazo con futuros ganará o perderá lo mismo (muy aproximadamente, siempre habrá unos pocos céntimos de diferencia, a favor de una u otra alternativa, por lo que vimos al hablar de cómo se forma el precio de los futuros) que si hiciera esas mismas operaciones con acciones. Por eso son muy recomendables para estos casos, por los motivos que hemos visto.

¿Y si se apalanca?

 

Entonces ya el riesgo aumenta, a medida que lo hace el apalancamiento, como ya hemos visto.

Piense que un apalancamiento de 4 veces supone perderlo todo si hay una caída del 25%.

Si FCC está a 10 euros y tenemos 1.000 euros, al comprar 4 contratos de futuros sobre FCC estamos arriesgando 4.000 euros (4 x 10 x 100). Si FCC cae a 7,50 euros, un 25%, perderemos el 25% de 4.000 euros, que son 1.000 euros. Como 1.000 euros es lo que teníamos, hemos perdido todo nuestro dinero dedicado a las operaciones de corto y medio plazo.

Un apalancamiento de 3 veces (3 contratos, 3.000 euros) sigue siendo muy arriesgado. En este caso perdemos los 1.000 euros si FCC cae un 33,3%, hasta los 6,67 euros.

Apalancarse 2 veces aún es arriesgado. Los 1.000 euros que tenemos se pierden al llegar FCC a los 5 euros. Lógicamente, es menos probable que una acción caiga un 50% que que lo haga un 33,3%. Y un 33,3% es menos probable que que lo haga un 25%.

Pero fíjese que estos son los porcentajes en los que nos quedamos sin nada. Bastante antes de quedarnos sin nada llegan los nervios, los problemas para dormir, la angustia al ver la cotización en la pantalla, la falta de lucidez para tomar decisiones, etc.

Por eso yo siempre recomiendo no apalancarse nunca. Si alguien lo quiere hacer y está totalmente seguro de que lo quiere hacer, le recomiendo que no pase de las 1,5 veces. Es decir, con 1.000 euros el límite sería arriesgar 1.500 euros. En este ejemplo no sería posible, ya que no se pueden comprar 1,5 contratos de futuros. Pero como ese es el límite, creo que lo que había que hacer en un caso así no es "redondear" a 2 contratos, sino limitarse a comprar 1.

Y mejor apalancarse 1,2 veces que 1,5 veces. El motivo principal para apalancarse es ganar más, lógicamente, pero piense que cuanto mayor es el apalancamiento mayor es también el estrés, y peores son las decisiones que tomamos, lo cual lleva a que aumentar el apalancamiento suele reducir la rentabilidad, en lugar de aumentarla.

 

Caso real de compra de futuros:

Ahora vamos a ver un ejemplo con datos reales. Veremos también ejemplos reales en todas las estrategias que vamos a ver después, y en todas supondremos que la comisión por contrato es de 2 euros, tanto en las opciones como en los futuros. No preste mucha atención a si la operación le parece acertada o no, en el sentido de si usted habría comprado en lugar de vender, o al revés. Se trata de ver la mayor variedad de situaciones posibles, con diferentes resultados, para asimilar mejor las estrategias que estamos viendo con opciones y/o futuros.

El 7-10-2015, estando la cotización de la acción del Banco Santander a 5,33 euros, Isabel compra 10 futuros sobre el Banco Santander con vencimiento 18-12-2015 a 5,25 euros. El riesgo real de la operación de Isabel es de 5.250 euros (5,25 x 100 x 10).

La comisión por abrir la operación es de 20 euros (20 x 10), y le piden unas garantías de 787,5 euros (el 15% de 5.250).

Otra consideración válida para todos los casos reales de todas las estrategias que veremos a continuación es que tomaré la posición de la horquilla más desfavorable. Por ejemplo, en este caso la posición de compra de los futuros del Banco Santander está en 5,23 euros, y la de venta está en 5,25 euros. En el capítulo acerca de las cuestiones generales ampliaré el tema de cómo intentar optimizar las órdenes de compra y venta con las opciones y los futuros. En los ejemplos que vamos a ver en este capítulo sobre las estrategias tomaré siempre el precio más desfavorable de la horquilla, ya que creo que es más prudente ponernos en el peor caso que en el mejor.

El 18-12-2015 Isabel vende los 10 futuros del Santander a 4,81 euros, con lo que pierde 0,44 euros por acción (5,25 – 4,81), que por los 10 contratos que compró son 440 euros (0,44 x 100 x 10), más los 20 euros de la comisión de compra y los 20 euros de la comisión de venta. En total la pérdida de Isabel es de 480 euros (440 + 20 + 20). A Isabel le devuelven al cerrar la operación las garantías que tenía puestas (que inicialmente eran de 787,50 euros, y se fueron modificando día a día, como ya hemos visto, según se fue moviendo la cotización de los futuros del Banco Santander).

 

Opciones y futuros partiendo de cero
titlepage.xhtml
part0000_split_000.html
part0000_split_001.html
part0000_split_002.html
part0000_split_003.html
part0000_split_004.html
part0000_split_005.html
part0000_split_006.html
part0000_split_007.html
part0000_split_008.html
part0000_split_009.html
part0000_split_010.html
part0000_split_011.html
part0000_split_012.html
part0000_split_013.html
part0000_split_014.html
part0000_split_015.html
part0000_split_016.html
part0000_split_017.html
part0000_split_018.html
part0000_split_019.html
part0000_split_020.html
part0000_split_021.html
part0000_split_022.html
part0000_split_023.html
part0000_split_024.html
part0000_split_025.html
part0000_split_026.html
part0000_split_027.html
part0000_split_028.html
part0000_split_029.html
part0000_split_030.html
part0000_split_031.html
part0000_split_032.html
part0000_split_033.html
part0000_split_034.html
part0000_split_035.html
part0000_split_036.html
part0000_split_037.html
part0000_split_038.html
part0000_split_039.html
part0000_split_040.html
part0000_split_041.html
part0000_split_042.html
part0000_split_043.html
part0000_split_044.html
part0000_split_045.html
part0000_split_046.html
part0000_split_047.html
part0000_split_048.html
part0000_split_049.html
part0000_split_050.html
part0000_split_051.html
part0000_split_052.html
part0000_split_053.html
part0000_split_054.html
part0000_split_055.html
part0000_split_056.html
part0000_split_057.html
part0000_split_058.html
part0000_split_059.html
part0000_split_060.html