RESIDENCIA
ROSE TERRACE
ANTIGUA AUTOPISTA MONTGOMERY,
BIRMINGHAM (ALABAMA)
23 DE FEBRERO DE 1986
Mrs. Threadgoode se estaba relamiendo con el batido de cacahuete que Evelyn le había traído de Reese's mientras reflexionaba sobre su época favorita, cuando todos los trenes pasaban por delante de su casa.
Pero algo que había dicho la semana anterior había interesado a Evelyn, despertando su curiosidad al máximo.
—¿Dijo usted, Mrs. Threadgoode, que Idgie y Ruth tenían un hijo?
—Pues sí. Le llamaban Muñón, y no habrás visto a nadie más varonil que él en tu vida. Incluso después de perder el brazo.
—Por Dios… ¿Qué pasó?
—Pues que se metió debajo de un tren que le cortó el brazo a la altura del codo. En realidad se llamaba Buddy Threadgoode, pero lo llamaban Muñón. Cleo y yo fuimos a verlo al hospital y se portó como un valiente, sin llorar ni quejarse. Pero es que Idgie lo había educado así, para que fuese fuerte y supiese encajar golpes.
»Ella fue a ver a una amiga que era la dueña de la funeraria y le encargó una lapidita con una inscripción:
AQUÍ YACE EL BRAZO DEL PEQUEÑO BUDDY
1929-1936
HASTA LA VISTA, AMIGUITO
»Y la puso allí en el huerto, detrás del café, y cuando el chico volvió a casa le llevó a ver la lápida, y no veas tú el alboroto que armaron para organizarle un funeral al brazo. Asistió todo el mundo. Los hijos de Onzell y de Big George, Artis y Jasper; el pequeño Willie Boy y Pájaro Travieso; y toda la chiquillería de los alrededores. Incluso hizo venir a un grupo de boy scouts para que tocasen El silencio con el bugle.
»Idgie fue la primera en llamarlo Muñón, y a Ruth casi le da un ataque, porque decía que era cruel llamarlo así. Pero Idgie dijo que era lo mejor, porque así nadie se lo llamaría a sus espaldas.
»Pensaba que así haría frente al hecho de que le faltara un brazo y no le afectaría. Y resultó que tuvo razón, porque no creo que hayas visto nunca a nadie capaz de hacer tantas cosas con un solo brazo… Madre mía…: tiraba con cerbatana, cazaba, pescaba, y hacía lo que quería. Era el mejor tirador de Whistle Stop.
»Cuando era pequeño y había alguien nuevo en el café, Idgie le hacía salir y contar su larga historia del día en que fue a pescar al Warrior, y cuando los tenía a todos absortos con la historia, Idgie decía: "¿Y cómo era de grande el barbo?". Y él ponía el brazo como suelen hacerlo los mayores en tales casos y decía: "Así de grande".
»Y el niño e Idgie se desternillaban al ver la expresión de los presentes, porque como al pequeño le falta un brazo, no acertaban a ver cómo era de grande el barbo.
«Aunque no vayas a creer que era un santito, que agarraba sus buenos berrinches, como los demás chicos de su edad. Pero, en toda su vida, la única vez que le vi lamentarse y furioso de verdad fue una tarde de Navidad. Estábamos todos sentados, comiendo pastel de frutas y tomando café, cuando, de repente, empezó a comportarse como un loco, rompiendo todos sus juguetes. Idgie y Ruth fueron a la habitación de la parte de atrás, que es donde él estaba, y en menos que canta un gallo Idgie le puso el chaquetón y salió con él por la puerta. Ruth se alarmó, corrió tras ellos y les preguntó a dónde iban, pero Idgie le dijo que no se preocupara, que en seguida volverían.
»Y, efectivamente, al cabo de una hora estaban de vuelta, y Muñón riendo y de buen humor.
»Años más tarde, un día que vino a casa a cortarme el césped, le dije que viniese al porche y le di una taza de té frío.
»"Oye, Muñón, ¿te acuerdas de aquella Navidad que te enfadaste tanto y rompiste el Mecano que Cleo y yo te regalamos?"
»"¡Bah!", dijo riendo, "claro que me acuerdo, tía Ninny"; así es como me llamaba.
»"¿Y adonde te llevó Idgie aquella tarde?", pregunté yo.
»"Ah, pues no te lo puedo decir, tía Ninny. Prometí que no lo diría", me contestó.
»Así que sigo sin saber adonde fue, pero algo debió de decirle Idgie, porque nunca volvió a preocuparse de que le faltase un brazo.
»En 1946 ganó el Campeonato de Caza del Pavo Salvaje… ¿Y sabes lo difícil que es acertarle a un pavo salvaje?».
Evelyn dijo que no, que no lo sabía.
—Pues, mira, cariño, déjame que te lo diga: tienes que darles justo entre los ojos; y tienen la cabeza pequeña como el puño. Así que ya me dirás tú si no hay que tener puntería…
»Además, practicaba muchos otros deportes… Nunca dejó que la falta del brazo fuese un obstáculo… Y cariñoso… No habrás visto tú a un muchacho más cariñoso.
»Claro que Ruth era muy buena madre, y él la adoraba. Todos la adorábamos. Pero entre Idgie y Muñón había algo especial. Se iban de caza o de pesca y nos dejaban a los demás plantados. No había nada que les gustase más que estar juntos.
«Recuerdo que una vez se guardó un trozo de empanada de carne en el bolsillo y dejó un buen par de pantalones hechos una lástima. Ruth le echó un buen rapapolvo; en cambio, a Idgie le pareció de lo más divertido.
»Aunque, no vayas a creer, que Idgie también podía ser dura con él. Fue ella quien le tiró al río, cuando tenía cinco años, para enseñarle a nadar. Pero te voy a decir una cosa: nunca se insolentó con su madre como hacen tantos chicos. Por lo menos, no estando Idgie delante. No se lo habría tolerado de ninguna manera. No señor. Respetaba a su madre; no como Artis, el hijo de Onzell. No hacían carrera con él; increíble, ¿no te parece?».
—Claro —dijo Evelyn, que en aquel mismo momento se dio cuenta de que Mrs. Threadgoode se había puesto el vestido del revés.