RESIDENCIA
ROSE TERRACE
ANTIGUA AUTOPISTA MONTGOMERY,
BIRMINGHAM (ALABAMA)
9 DE FEBRERO DE 1986
Evelyn se había traído unas empanadillas de un establecimiento muy popular que estaba a tres manzanas de allí, y a Mrs. Threadgoode se le hacía la boca agua.
—Esto es lo único extranjero que he comido nunca, si exceptuamos los espagueti francoamericanos, y me gustan mucho —dijo mirando las empanadillas—. Son casi como una hamburguesa del Crystal, ¿verdad?
Evelyn estaba en ascuas, ansiosa por saber más sobre Ruth y trató de desviar la conversación.
—¿Se marchó Ruth de Whistle Stop aquel verano, Mrs. Threadgoode, o se quedó?
—Eran del tamaño de una galleta y les ponían cebollita picada por encima.
—¿A qué?
—A las hamburguesas del Crystal.
—Ah, claro. Les ponían cebollita. Pero ¿qué hay de Ruth?
—¿Que qué hay de ella?
—Ya sé que luego volvió, pero ¿se marchó a su casa aquel verano?
—Ah, desde luego; claro que sí. ¿Sabes?, te daban cinco por un cuarto de dólar. ¡Como ahora!
—Y que usted lo diga. Pero ¿se marchó o no se marchó?
—¿Cuándo? Pues, veamos: era julio, o no. Era agosto, eso es. Ahora lo recuerdo. Pero ¿de verdad te interesa saber lo de Ruth? Porque es que nunca te dejo hablar. Yo hablo y hablo.
—No, continúe Mrs. Threadgoode, que me encanta. Cuénteme.
—Pero si son cosas de los tiempos prehistóricos. ¿Estás segura de que te interesan?
—Sí.
—Bueno, pues. A finales de agosto, mamá y papá le rogaron a Ruth que se quedase para ayudar a Idgie a aprobar el último curso del bachillerato. Le dijeron que le pagarían lo que pidiese. Pero Ruth dijo que estaba prometida en matrimonio con un joven de Valdosta y que se casaba en otoño. Pero Sipsey nos dijo a mamá y a mí que, pese a lo que Ruth dijese, en realidad no quería volver a Georgia. Decía Sipsey que encontraba todas las mañanas la almohada de Ruth húmeda de lágrimas, porque Ruth se pasaba llorando toda la noche.
»No sé lo que Ruth le diría a Idgie la noche antes de partir, pero oímos que Idgie se encerraba en su dormitorio y, al poco, un escándalo descomunal, como si hubiese entrado una potrilla en una cacharrería. Cogió los trofeos que Buddy había ganado jugando al rugby y los tiró todos por la ventana; los trofeos y todo lo que pilló a mano. Algo horroroso.
»Lo que es yo, por nada del mundo me habría acercado a su dormitorio… Y, a la mañana siguiente, ni siquiera salió al porche a despedir a Ruth. Primero Buddy y luego Ruth. Fue más de lo que ella podía soportar. Luego Idgie se marchó de casa. No volvió al instituto. Y por sólo un curso no terminó el bachillerato.
»Muy de vez en cuando aparecía por casa… cuando papá tuvo el ataque al corazón, y cuando Julián y sus hermanas se casaron.
»Big George era el único que sabía dónde estaba, pero nunca la traicionó. Siempre que mamá la necesitaba se lo decía a Big George, y él decía a mamá que se lo haría saber a Idgie si se encontraba con ella por casualidad. El caso es que siempre recibía el mensaje y venía a casa.
»Claro que yo me barrunto por dónde andaba…».